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Libro PDF 101 Chistes picantes Rafa Joke

101 Chistes picantes Rafa Joke

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me importará.
El genio se llev a la esposa a la habitación principal y luego de
tener sexo por más de dos horas, le pregunta a la esposa:
Por cierto, ¿qué edad tiene tu marido?
Treinta y cinco ¿por que?
¡Porque parece mentira que a los 35 años, todav ía existan
huev ones
que creen que los genios existen.
Cama baja
Estaba una chica en una tienda de muebles y un empleado se
acerca y le pregunta:
-¿Puedo ay udarle en algo? -Si, mire, quería una cama de
matrimonio, pero estas que tiene aquí son todas muy bajas…
-¿Cómo que bajas? ¡Son las mejores que hay !
-Ya v erá como no… mire… la chica se quita la ropa y le dice:
-Acuéstese aquí conmigo y v erá… el encargado alucinando, se
acuesta con ella y de pronto le dice la chica:
-¡Qué llega mi marido!
El encargado salta de la cama e intenta meterse debajo pero no
lo consigue… y la chica le dice:
-¿Lo v es? ¡Necesito una cama más alta!
Iluminada
Una señora decide darle una sorpresa a su marido y le espera
en la cama a oscuras y con un tanga f osf orescente minúsculo
que apenas le tapa la raja.
Entra el marido en la habitación y se pone a gritar:
“¡María, María, tienes una luciérnaga en el coño.
Camino largo
Se trata de dos espermatozoides que se encuentran y el uno le
dice al otro: Oy e amigo, tu y y o sabemos que nuestro destino
es llegar a las trompas de f alopio; pero no sabemos como ni
cuando v amos a llegar allì;; quiza tu lo sabes, puedes
decìrmelo?
A lo que el otro espermatozoide le responde: Yo tampoco lo se,
pero puedo v er que estamos cerca; y a v amos pasando por las
amígdalas, creo que y a f alta poco.
Al Revés
Antes del Matrimonio
EL: ¡Sí!, Por f in… que duro f ue esperar.
ELLA: ¿Quieres dejarme?
EL: ¡No! Ni siquiera lo pienses…
ELLA: ¿Tú me amas?
EL: Por supuesto, una y otra v ez.
ELLA: ¿Alguna v ez me has sido inf iel?
EL: ¡No! ¿Cómo te atrev es siquiera a preguntar eso?
ELLA: ¿Me besarías?
EL: En cada oportunidad que tenga…
ELLA: ¿Te atrev erías a golpearme?
EL: ¿Estás loca? No soy ese tipo de persona.
Ella: ¿Puedo conf iar en ti?
EL: Sí.
Ella: ¡Mi amor!
Después del Matrimonio:
Leer lo anterior de abajo hacia arriba!”
La bandeja de plata
Federico v iv ía en un apartamento con Karla. Ante los ojos de la
f amilia de Federico Karla sólo compartía el apartamento con
Federico. Nadie podía comprobar otra cosa.
Un día, Federico inv ita a su madre a cenar a su apartamento.
Durante la cena, la madre no pudo ev itar reparar en lo hermosa
que era Karla. Durante mucho tiempo había tenido sospechas
de que su hijo sostenía una relación con Karla y, al v erla, la
sospecha no pudo sino acrecentarse. En el transcurso de la
v elada, mientras observ aba el modo en que los dos se
comportaban, se preguntó si estarían acostándose. Ley endo a
su madre el pensamiento, Federico asev era:
-Mamá, sé lo que estás pensando, pero te aseguro que Karla y
y o sólo somos compañeros de apartamento.
Aproximadamente una semana después, Karla le comentó a
Federico que, desde el día en que su madre v ino a cenar, no
encontraba la bandeja de plata que estaba en la cocina.
Federico contesto que, conociendo a su madre, dudaba que ella
se lo hubiese llev ado pero que le escribiría una nota y que la
dejaría en un lugar v isible en la casa de su madre: en la puerta
del ref rigerador. Así que se sentó y escribió:
‘Querida mamá:
No estoy diciendo que tú tomaras la bandeja de plata que
estaba en la cocina; tampoco estoy diciendo que no lo hicieras,
pero el hecho es que éste ha desaparecido desde que tú v iniste
a cenar a mi apartamento.
Con todo cariño, tu hijo Federico’.
Unos días más tarde, sobre su escritorio, Federico encuentra
una nota de su madre:
‘Querido hijo:
No estoy diciéndote que te acuestas con Karla o que no te
acuestas con Karla, pero el hecho es que si Karla se acostara
en su propia cama, y a habría encontrado la bandeja de plata
que estaba en la cocina, que y o puse bajo sus sábanas.
Con todo cariño, mamá’.
¡Felicidades!
El día que cumplí 35 años no me sentía nada bien cuando
me lev anté aquella mañana. Fui a desay unar sabiendo que mi
esposa estaria contenta y me diría “Feliz Cumpleaños”, y quizás
hasta hubiera un regalo para
mí, pero ella ni siquiera me dio los buenos dias.
Yo dije para mis adentros: bueno, quizás mis hijos se acuerden.
Pero v inieron a desay unar y no me dijeron ni una sola palabra.
Cuando f ui a mi of icina me sentía totalmente deprimido y en el
camino
iba pensando: ni siquiera el perro se mostró agradecido. ¡Vay a
manera de celebrar mi cumpleaños, a mi f amilia le importo un
rábano!
Al entrar en mi despacho, mi secretaria Lucía me dijo:
– ¡Buenos días ,jef e, f eliz cumpleaños!
Ahí empecé a sentirme un poco mejor, al menos ella se
acordaba.
Después de innumerables reuniones y telef onazos, y a cerca de
las dos de la
tarde, entró Lucía y me dijo: ¡Sabes, hace un día precioso y
además es
tu cumpleaños, ¿Qué tal si v amos a comer? Yo dije:
– Esta es la mejor cosa que he oído en todo el día!
Así que nos f uimos y en v ez de ir a comer al lugar
acostumbrado, f uimos a un
sitio más tranquilo y discreto. Comimos y nos tomamos v arias
copas. La comida
estuv o deliciosa y nos div ertimos bastante.
De regreso a la of icina, ella dijo:
– Te inv ito a mi casa, donde te puedes tomar la penúltima copa
o lo que quieras.
Una v ez en su apartamento puso música suav e (por cierto, una
de mis piezas pref eridas), la luz tenue y me dijo de la manera
más prometedora:
– Si no te molesta, v oy al dormitorio a cambiarme y a ponerme
algo más cómodo.
Ahora regreso…
Yo la dejé ir, pues la situación no me molestaba en absoluto.
Ella entró en su habitación cerrando la puerta a su paso, y a los
seis
minutos regresó con un gran pastel de cumpleaños, seguida de
mi esposa,
mis hijos y algunos empleados de la of icina, todos ellos
cantando:
– ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!
Y allí estaba y o, desnudo en el salón, con los calcetines
puestos…
La llave
Jaimito le pregunta a su padre:
– Papá, papá! ¿Qué hay entre las piernas de mamá?
– El paraíso
– ¿Y entre las tuy as?
– La llav e del paraíso Jaimito
– Pues y a puedes ir cambiando la cerradura que el v ecino
también tiene la llav e.
La aspirina
Un salv av idas ha estado en la play a observ ando a v arias
chicas en bikini e hilo dental. Al terminar su labor diaria regresa
a su casa excitado y se mete en el baño, a tomar una ducha
f ría; al salir, se dirige a la cama donde está; acostada su mujer;
y se le insinúa; para tener una relación; amorosa. Pero la
señora; como siempre, trata de ev itarlo y le dice que tiene una
horrible jaqueca. A lo que el salv av idas le responde:
-Yo y a me lo imaginaba mi amor por eso antes de salir del baño;
y a me puse ASPIRINA en polv o en el glande! ¿Cómo lo
quieres? En f orma oral o como supositorio?
El Costo
Una pareja se encuentra a v arios kilómetros de la ciudad. Están
dentro de un coche y empiezan a tocarse. Cuando las cosas
están al rojo v iv o, la mujer le adv ierte:
“Mira, guapo, resulta que soy prostituta y el polv o te v a a
costar 60 Euros”.
El tío, que y a no puede aguantar el calentón, acepta. Después
del polv o ella le pide:
“¿Por qué no me llev as a la ciudad a tomar algo?”
“Mira, linda, resulta que soy taxista y la carrera hasta la ciudad
te costará 120 Euros”.
Yo no
¡Oiga, don Manolo! ¡A v er si cuando hace el amor con su mujer,
al menos cierra la v entana!
-¿Por qué me dice eso, don Venancio?
-¡Ostias….porque ay er usted se estaba rev olcando de lo
lindo….las cortinas del dormitorio estaban abiertas….y los
v ecinos se juntaron a mirar….empezaron aplaudiendo….pero
cuando ustedes gritaban, empezaron a silbar y a protestar….!
-¡Pos…que se jodan los mirones…!…¡Si y o ay er no estuv e en
casa, jolines!
Control perdido
La señora, medio dormida en su cama, escucha cuando llega su
marido del trabajo y siente como él la acaricia suav emente, casi
de manera f urtiv a, como recorriendo suav emente la perif eria de
su cuerpo. Ella siente cómo su cuerpo reacciona
inmediatamente a las caricias. El marido toma sus manos y las
recoge, mete una de sus manos por su espalda y llega
atrev idamente hasta sus redondeces.
En este momento, la señora está que arde, jadeante y deseosa.
Entonces, sus piernas son abruptamente lev antadas. La mujer
siente que la pasión perdida por años ha regresado y le encanta
sentir cómo su hombre apoy a sobre ella todo su peso. La
enerv a sentir en su nuca el aliento calido de su marido. Ella se
prepara, lev anta las caderas; separa y f lexiona sus piernas y
se dispone a ser tomada, cuando de pronto su marido suelta
sus piernas, gira sobre sí mismo y se acomoda en su lado de la
cama.
La mujer, asombrada y respirando hondamente pregunta: “¿Qué
pasó?”
Él responde: “Ya.”
“¿Ya qué, grandísimo cabrón?”
“Ya duérmete, mi cielo. Ya encontré el control remoto.”
La cocacola
– ¿Y a ti cómo te v a la v ida sexual?
– Pues como la Coca-Cola.
– ¿Como la Coca-Cola? ¿Y cómo es eso?
– Primero normal, después light y ahora zero.
Sin consuelo
Una pareja llev aban 20 años de casados y durante todo ese
tiempo cada v ez que iban a hacer el amor, él apagaba las luces.
La mujer pensaba todos los días como romper este habito de su
marido.
Una noche, cuando estaban en medio del acto, ella encendió las
luces de la habitación. Miró hacia abajo y v ió a su marido
sosteniendo un consolador.
Ella quedó completamente aturdida al v er lo que estaba
pasando.
“¿Tú impotente? ¿Cómo pudiste engañarme todos estos años?
¡Exijo una explicación!”
El esposo la mira directamente a los ojos y dice:
“Yo te explico lo del consolador si tú me explicas por qué
tenemos tres hijos, clase de p…”
La raya
Se encuentran dos amigos y le dice uno al otro:
– No sabes lo que me pasó ay er. Llego a casa y me encuentro a
mi mujer en la cama con un f ísico-culturista. El caso es que
para mi sorpresa el tipo f ortachón v a y me agarra del cuello, me
empuja a un rincón, me pinta una ray a en el suelo y me dice:
– Como pises esta ray a, te mato.
Y acto seguido se v uelv e a la cama con mi mujer a continuar la
f aena.
– ¡Vay a situación! y tú, ¿qué hiciste?
– ¿Yo?… ¡Qué se creería ese pendejo!. ¡Cuando no miraba,
pisaba la ray a!
El Susto
Tres cigüeñas se encuentran sobrev olando y comentan entre
ellas.
-¿Tú para dónde v as?
Y dice la primera cigüeña:
– Yo v oy a la capital, a la casa de una señora que llev aba 15
años esperando quedarse embarazada y por f in lo ha
conseguido con la inseminación artif icial. Y mira que niño tan
bello llev o.
– ¿Y tu dónde v as?
Y contesta la segunda cigüeña:
– Yo v oy a casa de una muchacha de pueblo que se quedó
embarazada en una f eria y mira que niño tan f eo y sietemesino
llev o.
Y le pregunta a la tercera cigüeña:
– ¿Y tú dónde v as?
– Pues y o v oy a un conv ento de monjas. No llev o nada, pero
cada v ez que v oy les meto un susto de cojones.
Cuestión de conocimientos
La esposa le dice al esposo:
– ¿Por que no arreglas la luz del pasillo?
El esposo contesta:
– ¡Pero si y o no soy electricista!
– ¿Por qué no arreglas ese mueble de la cocina?
– ¡Pero si y o no soy carpintero!
Un día llega el esposo y v e que la luz y el mueble están
arreglados y el esposo le pregunta:
– ¿Cómo has arreglado todo?
– Vino el v ecino nuev o y lo arregló todo.
– ¿Y te cobró algo?
– ¿Bueno, me dio a elegir entre hacerle una tarta o acostarme
con él
– ¿Y de que le hiciste la tarta?
– ¡Pero si y o no soy pastelera!
El lorito
Una Señora quería comprar un loro, v a a la tienda de mascotas
y el jov en que la atiende le comenta que solo tiene un loro pero
que éste había pertenecido a una señora que tenía un burdel,
por lo cual su v ocabulario era altamente grosero. A la señora no
le importó y dijo que lo educaría nuev amente.
Llega a su casa y destapa la jaula, y el loro comienza:
– Nuev a casa, nuev a madame.
La señora suelta una carcajada, y espera ansiosa a que sus
hijas lleguen de la escuela.
Llegan las chicas y el loro al v erlas dice:
– Nuev a casa, nuev a madame, nuev as putas.
Las hijas no pueden contener la risa y esperan a que su padre
llegue para que v ea al loro.
Llega el papá a la hora de la comida y el loro dice:
– Nuev a casa, nuev a madame, nuev as putas, pero los mismos
clientes…
-¡ Hola Ev aristo.!
Gran nadadora
Un hombre conoció una linda mujer y decidió casarse con ella
inmediatamente.
-Ella le dice: – Pero no sabemos nada uno del otro…
-El respondió: – No hay problema, nos conoceremos con el
tiempo.
Ella aceptó. Se casaron y f ueron a pasar la luna de miel a un
lujoso resort.
Cierta mañana, estaban ambos recostados junto a la piscina,
cuando él se lev antó, subió al trampolín de 10 metros realizó
una perf ecta demostración de todos los saltos que existen y
regresó junto a la esposa.
Ella le dice: – Eso f ue increíble!
– Fui campeón olímpico de saltos ornamentales. Te dije que nos
conoceríamos con el tiempo- respondió él.
En eso, ella se lev anta, entra en la piscina y comienza a nadar,
ida y v uelta con impresionante v elocidad. Después de 40
piletas, sale y se v a a recostar junto al marido, sin demostrar
ningún cansancio.
El dice: – Estoy sorprendido!, ¿f uiste nadadora olímpica?
-No, – explicó la dama – f ui prostituta en Venecia y atendía a
domicilio.
¿Te lo crees?
Un señor está con una señora en la cama. Suena el timbre: ring,
ring!!
-Es mi marido, escóndete debajo de la cama.
No es el marido y se acuesta con el nuev o hombre que ha
aparecido. Suena de nuev o el timbre.
-Corre, escóndete en el armario.
Entra el marido y v e un pie debajo de la cama y dice:
-Oiga ¿qué hace ahí?
-Un momento que no es lo que parece, y o soy inspector de
colchones y me metí para observ ar el colchón.
-¿Desnudo?
-Sí, es para notar en mi cuerpo por donde pierde aire el colchón.
El marido le dice:
-Bueno usted perdone.
A continuación abre el armario y encuentra al otro:
-Y usted ¿Qué hace ahí?.
-¿Usted se crey ó lo que le acaba de contar el señor que está
debajo de la cama?
-Pues sí.
-Bueno pues cierre el ascensor que v oy al quinto
Er celulal
Un negro hacía tanto que no tenía sexo que y a no aguanta
más, busca una linda negra y le pregunta:
– ¿Cuánto cobra mi negra?
– 100.
– ¿Quee…? ¿Ya salieron lo billete de 100…? Ma baraaato mi
neeeegra…
– Buee: 50
– ¿Ta loca? Mirá, tengo 12 nada má…
– Po 12 no me dejo agarrá ni po Bra Pit.
– Tonce 12 y el celulá, dice el negrito
La negra lo piensa un poco y como no tenía celular le dijo: –
Bue, dale.
El negro saca su herramienta y se ajusticia a la negra hasta que
la hace aullar.
Cuando el negrito termina le da los 12 pesos que llev aba, se
v iste y comienza a irse…
– Oy e negro: ¿y el celulá?
– Apunte mi negra: 55-13-47-99-99.
Trabajo perdido
Un niñito entra en el cuarto de sus padres y se encuentra a su
mamá sentada encima del papá, sube y baja, saltando y
brincando. Al darse cuenta que el niño estaba presente, la
madre se desmonta rápidamente. El niño, sin comprender el
espectáculo, se marcha.
Preocupada por lo que había v isto el niño, la madre se v iste y
v a en su búsqueda. Al v erla, el niño le pregunta:
– ¿Qué hacías tú y papá en la cama?
-Tu sabes que tu papá tiene una barriga muy grande y a v eces
y o tengo que sentarme encima de ella para aplanarla…
– Estas perdiendo tu tiempo, responde el niño…
– ¿Por qué?, pregunta la mamá.
-¡¡¡ Por que cuando tu te v as de compras, la v ecina v iene, se
arrodilla f rente a papá y se la v uelv e a inf lar!
El tonto
Se encontraba un tonto en una reunión muy ref inada.
Estaban sentados comiendo cuando a una jov en se le escapa
un pequeño peo, pero perceptible por la demás comunidad.
En eso se lev anta un caballero y muy cortésmente dice:
“Disculpen, algo me debe haber caído mal.”
Mientras el tonto pensaba: “Qué noble su acto, si v uelv e a
pasar y o también lo imitaré.”
Justo en ese momento una v ieja guatona se tira un tremendo
peo que se escuchó en todo el establecimiento, se lev anta el
tontilandés y dice:
“El peo de la v ieja corre por mi cuenta.”
El envase
Un matrimonio que no puede tener niños, v an al médico y el
doctor le dice que tienen que hacer pruebas de semen.
El médico les da un env ase para que depositen el semen. A la
semana siguiente v uelv en al médico y les entregan el bote
v acío:
– ¿Hombre ni unas gotitas has podido?
– Mire doctor empecé con una mano, después con las dos, luego
mi mujer con la boca, mi suegra con un trapo y no hubo
manera….no pudimos abrir el env ase.
Vegetarianos
En una litera de tren, en la cama de arriba se oy e:
– Antonio cómeme la LECHUGUITA….¡¡¡¡Ohhh!!!!
– María cómeme el NABITO… ¡¡¡Si!!!…¡¡¡ohh!!! Si !!!
Al cabo de un rato se oy e desde abajo:
– A v er los de la ENSALADA de arriba, ¡Que se les está
cay endo… LA MAYONESA!
Máquina incompleta
Un agricultor español recibe la v isita de un v endedor de una
empresa tecnológica alemana que le of rece sus productos:
– Tenemos diseñada una máquina que recoge los melones del
campo, los clasif ica por calibre, los limpia y los empaqueta, y
todo a un precio muy asequible.
+ Si pero… ¿te la chupa?
– No, no chupa nada. Quizás no me hay a explicado bien. La
máquina recogerá los melones del campo, los clasif icará por
calibres, los limpiará y los empaquetará, y cuesta muy poco.
+ Ya… pero… ¿te la chupa?
– ¡No señor, no chupa nada!
+ Vale… entonces seguiré con las rumanas.
La llamada
Ring, Ring!!
– ¿Diga?
– Hijo, dile a mamá que se ponga.
(Al rato v uelv e el niño)
– No se puede poner porque esta con Papá en la cama.
– Pero eso como v a a ser hijo, si Papá soy y o!!
– Bueno, Papá, pues Mama está con un señor en la cama.
– …Coño, otra v ez me la está engañando…
Mira, hijo, v ete a la cocina y agarra el cuchillo más grande que
hay a.
(Al rato v uelv e el niño)
– Ya esta Papá.
– Ahora, v ete al cuarto, los acuchillas a los dos y los cortas en
pedacitos.
(Al rato v uelv e el niño)
– Ya esta Papá.
– Bien ahora, Agarra un saco de la despensa y mete todos los
trocitos dentro.
(Al rato v uelv e el niño)
– Ya esta Papá.
– Bueno ahora toma el saco y lo tiras al pozo que hay en el
patio.
– Papá si nosotros no tenemos pozo, v iv imos en un quinto piso.
-¡Pero niño, a que numero he llamado y o!
Mala decisión
Una mujer f rota una lámpara y aparece un genio.
-Eres una buena mujer, así que te concederé un deseo —dice el
genio.
-¿Ves ese gato? Es la única compañía que tengo, pero me
gustaría tener a un hombre guapo y f uerte a mi lado—dice la
mujer.
El genio acepta y, ¡puf !, el gato se conv ierte en un hombre
parecido a Brad Pitt, con los músculos abdominales marcados.
La mujer salta a su regazo y lo cubre de besos.
-¿Tienes algo que decir antes de que hagamos el amor? —le
pregunta.
-Sí —responde el hombre—, apuesto a que desearías no
haberme castrado la semana pasada.
El manjar
Esto es un tipo de muy mala presencia que llega a una
discoteca y v e a una chica guapísima apoy ada en la barra y le
dice:
-Disculpa, ¿quieres bailar?
– y la muchacha le contesta: ¿Cuándo has v isto tú un manjar
en la boca de un marrano?
Y el tipo muy educadamente le responde:
-Mira y o te pedí que bailáramos, no que me lo mamaras!
Cura dador de vida
Una monja y un sacerdote cruzaban el desierto del Sahara
montados en un camello. Al tercer día, una tormenta de arena
les atrapó y se v ieron obligados a buscar un ref ugio para
guarecerse de ella.
Cuando acabó la tormenta, ambos religiosos se percataron que
el camello estaba muerto. Entonces el sacerdote dice a la
monja:
– Hermana, esto se v e muy mal, dif ícilmente sobrev iv iremos
dos días aquí y el campamento más cercano se encuentra a
una semana de camino. Así que ahora que sabemos que no
sobrev iv iremos, quiero pedirle un f av or.
– ¿Cuál?
– Nunca he v isto los senos de una mujer. ¿Podría v er los
suy os?
La monja, un poco sorprendida, le responde:
– En las circunstancias en que nos encontramos, no v eo ningún
problema.
Y mostró sus senos al cura. Este, entonces, le dijo:
– Hermana, ¿le importa si los toco?
La monja no puso ninguna objeción y se los dejó tocar. Después
de unos minutos, con una picarona sonrisa, le dice al cura:
– Padre, ¿puedo pedirle y o ahora un f av or?
– ¡Claro!
– Nunca he v isto el pene de un hombre. ¿Me dejaría v er el
suy o?
– Pues… en las circunstancias en que nos encontramos, no v eo
el posible daño, madre.
Y entonces se lo mostró.
– ¿Lo puedo tocar?, preguntó la monja.
– Pues… ¡tócalo!
Después de v arios minutos de tener la atención de la monja, el
padre y a ‘armado’ no puede contenerse y acercándose a ella, le
dice al oído:
– Hermana… ¿Sabía que si lo inserto en el lugar correcto, puedo
crear v ida?
– ¿De v erdad?
– ¡Por supuesto!
– Qué bien, Padre. ¡Métaselo al camello por el culo y v ámonos
de aquí!
Logrado el objetivo
Una mujer en el 25º aniv ersario de su matrimonio, cincuentona
ella, con las carnes algo caídas, pero con mucha ilusión, se
v iste de lencería f ina, con medias, ligas y tacones de aguja
incluidos, entra insinuante en la habitación y se planta f rente a
su marido que está tirado mirando la tele:
“Cariño -dice la mujer- ¿te acuerdas cuando nos casamos, un
día como hoy, hace 25 años? Me dijiste: Te v oy a comer los
pechos hasta secártelos. Te v oy a tocar el culo hasta que se te
caiga. Te v oy a hacer el amor hasta que te v uelv as loca. ¿Y
hoy no tienes nada que decirme?”
El marido la mira de arriba a abajo y le dice:
“¡Misión cumplida!”
El disparo
El anciano de 90 años llega al médico para su chequeo de
rutina.
El doctor le pregunta cómo se siente.
– Nunca estuv e mejor”-le responde-“mi nov ia tiene 20 años, y
ahora está embarazada y v amos a tener un hijo.
El doctor piensa por un momento y le dice:
– Permítame contarle una historia: Un cazador salió un día tan
apurado de su hogar que se conf undió tomando el paraguas en
v ez del rif le. Cuando llega al bosque se le aparece un gran oso.
El cazador lev anta el paraguas, le apunta al oso y dispara.” –
“¿A que no sabe qué pasó?
– No sé” -responde el anciano-.
– Pues el oso cay ó muerto”, concluy e el doctor.
– Imposible!”-exclama el anciano-,alguien más debe haber
disparado.”
– ¡A ESE PUNTO QUERÍA LLEGAR!
Al revés
Una pareja de recién casados v a a pasar la luna de miel a
Pakistán. Allí, mientras pasean por el mercado, oy en a un
v endedor de Sandalias que parece escapado de las Mil y una
Noches. – Bengan, baisanos, bengan a mi humilde diendita, aquí
bodrán combrar algo f abuloso (los incita….)
El jov en matrimonio entra y allí el v endedor les muestra un par
de sandalias a las que les atribuy e poder mágico.
Con ellas, bodrán hacer el amor salv ajemente, como gamellos
enf urecidos les dice.
La mujer se tienta por el comentario del v endedor, pero el
hombre, atlético y v iril, dice que no las necesita.
-Bruébalas, baisano, no te arrebentirás- insiste el v endedor.
Como su mujer esta cada v ez más interesada, el hombre
termina por acceder (como le ocurre a todos los hombres). ¡Y
de repente…. apenas se la calzó…¡¡una mirada f eroz se dibujó
en su rostro!!.. ¡¡unas ansias incontenibles!!… ¡una f uria que su
esposa jamás había v isto! Veloz como una f iera en celo, el
jov en marido agarra al v endedor paquistaní por las nalgas, le
baja los pantalones y se arroja sobre él para v iolarlo.
-¡¡¡Bará, bará, bará, gabrón!!!- grita desesperado el v endedor
con lágrimas en los ojos:
-¡¡Te las busiste al rev és las sandalias, hijo de buta, te las
busiste al rev és!!
Mucho frío
Un jov en llev aba a su nov ia de regreso a casa en un día en que
hacía un f río del diablo, cuando de pronto se les pincha una
neumático.
El jov en baja de su auto y empieza a cambiarla.
Al rato sube al auto y le dice a la nov ia:
-¡Estoy muerto de f río! ¡Ya casi no siento mis manos!
-Pues mételas en medio de mis piernas para calentarlas!
La muchacha se sube el v estido y le permite al jov en que
ponga sus manos entre sus muslos.
Después de un rato el jov en dice:
-¡Ya! ¡Ya las siento mejor! Déjame terminar de cambiar el
neumático.
El jov en termina de cambiar el neumático y al entrar de nuev o
al auto, la muchacha le dice con v isible ganas:
-¡Parece que tus orejas están también terriblemente f rías!
La respuesta
Hoy me lev anté temprano, me puse los pantalones, me v estí
lentamente, hice caf é, agarre mis palos de golf , me f ui
silenciosamente al garaje, puse los palos en el coche, y procedí
a sacar el coche del garaje bajo una lluv ia torrencial.
Estaba toda la calle inundada y el v iento gélido soplaba a 100
km/h.
Volv í a entrar el coche en el garaje, puse la radio y me enteré
de que el mal tiempo iba a durar todo el día. Que decepción!
Entré de nuev o en mi casa, me desv estí silenciosamente y me
deslicé dentro de la cama.
Despacito me arrunché contra la espalda de mi mujer, le puse la
mano en la nalga y le susurré al oído: El tiempo af uera está
horrible.
Ella me contestó medio dormida:
Ya lo sé. ¿Puedes creer que el tonto de mi marido se f ue a
jugar a golf ?
El método australiano
Llega el marido todo loco a su casa y

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