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Libro PDF 50 bolsitas de té Earl Grey – Abril Ethen

50 bolsitas de té Earl Grey - Abril Ethen

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Como buena británica que soy, mi madre me
enseñó desde pequeña a hacer una buena taza de
té. El té tiene muchas propiedades beneficiosas,
entre una de el as la fluorización de los dientes,
aunque los británicos seamos los que peores
dentaduras de Europa tenemos.
En mi casa no hay nada que no se debata con una
taza de té, ¿mi favorito?, el Earl grey y su
aromática bergamota, ¿el mejor? el de Harrod’s,
¿me lo puedo permitir? No, por eso lo compro en
Mark’s & Spencers.
El té adelgaza. . si lo tomas solo, yo lo acompaño
con algún pastelito y quizás ese sea uno de los
factores que hacen que no quepa en la tal a 38.
Tengo problemas, muchos, y ni una caja de 50
bolsitas de té Earl Grey pueden solucionarlos,
aunque mi madre opine que sí.
34 años, rozando la obesidad mórbida y con pecas
hasta en el culo, me debato entre lo absurdo y lo
práctico cada día.
Soy Caroline Mcdohann y soy una
especie en extinción.
1 1 BOLSITA DE TÉ
Trabajo en una compañía de seguros, más
concretamente en asistencia en carretera y
concretando aún más, soy la que responde al
teléfono cuando alguien necesita que lo asistan.
Un trabajo donde sólo soy una voz “amiga” que te
manda la grúa a un punto kilométrico concreto,
nadie sabe que cara ni cuerpo tengo, es un trabajo
donde se liga poco, más bien nada.
Avril es mi mejor amiga y mi compañera de
trabajo, no es la típica amiga guapa, es más gruesa
que yo y tiene un aspecto desaliñado,pero una voz
fantástica. Apuesto a que más de uno ha creído que
la chica de asistencia en carretera Avril Northon
era una diosa del sexo, un cuerpo hijo del deseo y
han l amado solo para masturbarse en el arcén
fingiendo un accidente.
Avril es el 60% de mi problema de sobrepeso, el a
me incita a comer porquerías cuando estamos
juntas.
– Quien tenga que querernos nos querrá por lo que
somos por dentro.
Siempre suelta ese topicazo mientras se traga a
dos carril os unos nachos con extra de queso
cheddar, un pastelito de crema inglesa o comida
basura en general. Lo más patético es que me lo
acabo creyendo y tragando como una cerda a la
par que el a y cuando l ego a casa con restos de
comida en la ropa vuelvo a la triste realidad,
gorda, pelirroja y pecosa. . ¿a quien quiero
engañar? No me gusto y no me gusta estar así,
Avril no va a volver a convencerme, me centraré
en mi triste ensalada y no volcaré mis
frustraciones con la comida ¿o son las
frustraciones de Avril? Puede que esa terapia
convencional cuando salimos a comer sea para no
sentirse una única morsa, que yo adelgace, me case
y el a se quede sola y con los triglicéridos por las
nubes.
Debería analizar esto último con tiempo y pedir
cita con un dietista serio. Igual Avril debiera
acompañarme, pero me temo que puede acabar
comiéndose al dietista y diciendo;
– Quien tenga que querernos lo hará por lo que
somos por dentro.
¿Y que coño somos por dentro, Grasa?
1° bolsita de té.
Aún no lo he dicho pero amo en secreto a Kevin
Parhed. No es un cantante, actor o cómico de la
BBC, es el jefe de personal de mi compañía.
Alto, castaño, ojos verdes, atlético y encantador.
Lo amo en riguroso secreto, (sólo lo sabe Avril y
ya no es del todo riguroso), desde que me contrató
según él; – Por su don de gentes y su maravil oso
currículo. Empieza mañana de 10.00 a 16.00,
¡Enhorabuena!
– Gracias señor Parhed, espero estar a la altura.
Y lo que me hubiera gustado decir hace 3 años es
que me gustaría estar a la altura pero de su boca.
Además de todo lo que antes he mencionado soy
bajita, 1,56 cm para ser más exactos, un tapón de
balsa.
Hoy no he podido salir a comer, mi amado cabal
ero me ha creído perfecta para grabar el nuevo
mensaje de espera de l amada, lo he tenido tan
cerca que le he podido oler hasta el bazo.
– ¿podrías decirlo con más convencimiento?
– ¿A que te refieres? No ha sonado convincente el
típico ” Todos nuestros agentes están ocupados,
permanezca a la espera?- le he dicho con mi rugir
de tripas.
– Sé más amable, más femenina.
¡Genial! a mi lista de cualidades poco deseables
en mi persona, tengo que añadir que soy poco
femenina ,y si le sumo que viene de parte de el
hombre que ocupa mis pensamientos, es un fiasco
monumental.
– Kevin tengo hambre, lo siento si no he dado
clases de interpretación antes de grabar el jodido
mensaje.
– Carol, no te preocupes tienes reservas de sobra. .
Mi cara ha debido tornarse azul, verde y roja al
mismo tiempo, me ha l amado gorda en todo el
careto. Me hubiese gustado decirle ; “Kevin te
quiero, pero eres un imbécil” pero he acabado
diciéndole que iba a visitar un dietista para
solucionar ese tema y el me ha dado palmaditas de
ánimo en la espalda. Muy excitante todo.
Al final, aunque poco convencido por mis dotes
interpretativas me ha dejado libre, como a wil y,
preciosa paradoja.
– ¿Cenamos luego en Harry’s?
– Te advierto que hoy sí comeré una ensalada.- le
he dicho seriamente a Avril
Y a quien he querido engañar, me he comido una
ensalada césar con extra de salsa y una
hamburguesa con bacon, patatas fritas y un helado
con nueces.
Cuando he l egado a casa, he subido a la báscula y
me he hiper ventilado cuando los dígitos de ésta ha
marcado mi peso. Medio arrastrándome he cogido
la guía de empresas de Londres y he arrancado la
página donde vienen números de dietistas y la he
metido en el bolso. Después de ponerme el pijama
me he preparado un Earl Grey con sacarina y. .
unos maccarons, y la verdad no me he sentido
mejor después. La teoría de mi madre está poco
madurada, no ha solucionado el exceso de lorzas,
ni mi pelo se ha tornado rubio platino. Diría
incluso que si quedaba un hueco de mi cuerpo sin
cubrir de grasa se ha rel enado tras comerme los
maccarons.
Una bolsita de 50 y mismo estado mental y
físico, 49 bolsitas restantes y esperanzada de
que
todo esto cambie.
2 BOLSITAS DE TÉ
Mi pelo se encuentra en el peor de los estados, son
las 7 de la mañana y soy un duendecil o de los 90
con el pelo rojo y enmarañado. Es casi imposible
domarlo, la película de Brave hizo mucho daño a
mi persona, creí que podría l evarlo como la
protagonista y lo intenté varios días. Tuve que
descartarlo de mi otra lista de looks otoñales, la
gente me miraba raro y con la humedad Londinense
aumentaba ,si cabía ,un tercio más.
La plancha extra alisante a 230° es mi otra mejor
amiga, aunque Avril podría incluso dejarlo mejor
si lo pusiera entre sus nalgas apretadas y yo tirará
con ímpetu de el.
La he encendido, y el piloto rojo no se ilumina
como de costumbre, parpadea, pero no le doy
importancia.
Ya tengo media cabeza adecentada y el piloto
parpadea con más fuerza ¡pero soy Caroline! sigo
sin preocupación.
Bien sólo me queda el flequil o, mi útil y maravil
oso flequil o que tapa la gran mancha marrón, la
peca extra grande que tengo en la frente, que
tampoco es pequeña.
¡Caca podrida! esto parece no funcionar, sacudo la
plancha, mi flequil o parece un scone entre el pelo
perfectamente alisado.
¡Alegría! el piloto se enciende del todo, no
parpadea. Abro pinzas y meto el pelo entre las
placas cerámicas, aprieto y bajo lentamente. .
¡Joder, joder, no veo! Me he quedado ciega por la
deflagración y lo peor de todo, ¡seguramente
calva! Mi vista vuelve poco a poco de entre los
muertos y mi olfato se agudiza, huele a pol o
churrascado, a pelil os de cerdo quemados en la
barbacoa, ¡Vista no vuelvas! prefiero vivir en la
ignorancia antes que ser consciente de mi recién
estrenada calvicie.
Mis párpados no hacen caso a mis plegarias y se
abren como persianas.
No tengo flequil o, es una realidad, se ha
convertido en cenizas y tengo la frente despejada a
lo “Gorbachof”, no se escribir en Ruso, ¡dios mio!
soy una Gorda Chof. Tengo que comprar maquil
aje súper cubriente o masil a reparadora para
ocultar mi mancha gigante. Soy un jodido mapa
mundi con Groenlandia en la frente. Podría fingir
estar enferma de agorafobia repentina y no salir de
casa hasta que el flequil o creciera o hacer lo
único que puedo hacer, ponerme un gorro.
He intentado disimular el pecón con maquil aje y
polvos compactos ,el resultado es espeluznante.
Estoy más morena que Opra, pero sólo la cara y
con el gorro hincado en el cogote el resultado final
es de chalada excéntrica. Antes de salir de casa
me he tomado un té Earl grey con extra de azúcar y
el flequil o no ha crecido ni un milímetro.
Menos mal que a hora punta la gente del metro va
medio zombi y no se han fijado en mi aspecto.
Cuando he l egado al trabajo algunos se han girado
para comprobar que lo que habían visto era real.
El bajón es total y ha subido de nivel cuando
Kevin me ha dicho;
– Carol querida, que trabajes en la línea telefónica
no significa que vengas disfrazada al trabajo, la
política de empresa solo lo permite en Hal oween
y estamos a 20 de Junio.
Luego me ha obligado a quitarme el gorro si o si,
lo ha calificado de ridículo y chabacano y ante mi
oposición ha tirado de él dejando al descubierto
mi pelo.
– Joder Caroline, quítate también la peluca.- Ha
dicho enfadado.
Me ha costado un rato convencerlo de que no era
una vieja peluca, ha tirado de el varias veces,
podría demandarlo por maltrato, luego se ha reído
de mí y se ha marchado con el gorro.
Así que he pasado toda la jornada laboral con mi
cabeza al descubierto, Avril mirándome el “no
flequil o” cada cinco minutos soltando risitas y sin
salir a comer.¿ Donde voy así de expuesta al
ridículo? Así que me he tomado en solitario otro té
Earl grey, consiguiendo únicamente quemarme la
lengua.

3
BOLSITAS DE TÉ
Hoy es el día elegido por mí, para visitar a un
dietista. Tras mucho insistir ,una semana entera,
convencí a Avril de que me acompañara.
-Si te quitas la cinta a lo George Michael y te
paseas por Apple Market iré contigo.
– ¡Es la quinta vez que me lo pides!- le dije a mi
oronda amiga.
– ¡Lo sé!- me respondió sin más, introduciendo un
nugget en su boca.
Sí, voy con una cinta en el pelo, los 80
han vuelto a mi vida, pero algo tenía que hacer con
mi “no flequil o”.
Y bien hoy a las 16.30 tenemos la cita con el
Doctor Bigtaker, en su anuncio prometía la perdida
de 8 kilos en una semana sin dejar de comer nada,
a mi en parte esa idea me resultaba poco fiable
pero a Avril le resultaba tentadora.
– Pero si comemos lo que ahora ¿Como se supone
que adelgazas?- le dije mirando mi Mcpol o.
– No lo sé Carol, yo no soy médico, pero el relato
de su paciente contando como le cambió la vida
sin pasar hambre, parece serio.
– ¿Pero no hay algo raro en su foto de antes y
después?Mira el cuel o-le señalé la foto del
después.
– ¿ que le pasa al cuel o?- Avril me arrebató la
guía.
– Pues que no tiene, básicamente.
– Eso es una postura, ¿Quieres que te acompañe si
o no?
– Claro, sí, sí quiero pero. .
– Pues iremos a visitar a Bigtaker.
Y zanjamos la conversación con un Mc flurry de
oreo y mi cabeza pensando ,aún, que sería un
“Bigmistake” visitar a Bigtaker.
Y aquí estoy esperando que Avril salga del baño
para irnos a la consulta. Kevin acaba de pasar con
unos papeles y me ha hecho un gesto con la cabeza,
el corazón se me ha puesto a mil. Sé que a veces lo
estrangularía con el cable del teléfono pero es tan
mono, tan alto, tan Kevin.
Bien mi amiga ya ha salido y está abriendo una
bolsa de gal etas cheddar, es una vergüenza para la
gente que queremos visitar a un dietista en serio.
– ¿ Qué haces chalada? Vamos a visitar un dietista,
¿es necesario comer mientras vamos? No tiene
sentido.
– Es una merienda saludable, además dice
“adelgazar sin pasar hambre”.
– Si te comes una manzana, no un bocata de
panceta.
No me ha hecho caso, ha seguido a lo suyo y ha
osado incluso, ofrecerme comida empaquetada, l
eva todo un arsenal en el bolso.
He sido fuerte y he dicho No a las tentaciones. He
sacado mi termo y he tomado mi té, por primera
vez me reconforta, mente positiva, soy una chica
sana, proyecta tus metas. .
Esto lo he sacado de un libro de auto ayuda que mi
madre me regaló en Navidad, que tu propia madre
piense que eres una fracasada ayuda poco, pero así
es el a. Mi madre es a partes iguales ,un apoyo
para mi y una agonía constante.
Ya hemos l egado y aunque le diga a Avril que
sería mejor subir por las escaleras, ésta insiste en
subir con el ascensor.¡Sí sólo es un piso! Cada
minuto que pasa me confirma que hubiera sido
mejor venir sola.
Nos recibe una chica esbelta y estupenda, no
esperaba menos.
– ¿Les apetece tomar algo mientras esperan?
Yo me pido un té, Earl grey por supuesto y me
sirve uno de Harrod’s, ¡bien! esto parece una
clínica de categoría y Avril un Capuchino con
extra de azúcar. La chica ha puesto cara de horror
y le dice que sólo hay sacarina o stevia. ¡Que
vergüenza!
No hemos terminado las bebidas, cuando la chica
nos l ama para entrar a consulta. .
Estoy en casa más que decepcionada, el Doctor
Bigtaker resultó ser una mole de 130 kilos, ¿como
se supone que va ha hacer que adelgace yo,si el
puede tapar el sol ,sólo, con su gordo cuerpo?.
Avril parecía encantada, estaba entre amigos,
según el a el podría entender mejor el problema.¿
Pero, como confiar en él? Es como comprar crece
pelo a un calvo. Me estoy tomando el tercer té del
día, estoy más hundida que ayer y encima la
consulta me ha costado 50
libras. Dinero que no me sobra, tirado a la basura,
tiempo echado a perder, moral por los suelos e
igual de gruesa por un tiempo más.

OTRAS 2
BOLSITAS DE TÉ
Amanece un nuevo día y compruebo, como cada
mañana desde hace un mes, mi flequil o. Lo mido y
apunto cuanto ha crecido, de ayer a hoy nada.
Luego me peso y lo apunto también, de ayer a hoy
tampoco me ha crecido nada el culo, pero mucho
menos ha reducido.
Avril insiste que le de una nueva oportunidad a
Bigtaker, el a lo visita cada semana

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