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Libro PDF Antropología Práctica Immanuel Kant

Antropología Práctica  Immanuel Kant

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traído, desde luego, deudas tan cuantiosas, pero sí
es cierto que Marburgo (urbe de dimensiones protagóricas
que cuenta con una envidiable fisonomía
y unos bosques paradisiacos), además de dejar un
grato recuerdo en el ánimo, ha propiciado la ejecución
de un proyecto acariciado desde hace largo
tiempo, cual era el publicar un texto kantiano aun
antes de que apareciera en alemán.
Este trabajo fue realizado gracias a una beca de
la Deutsche Forschungsgemeinschaft que me permitió
visitar el Kant-Archiv de Marburgo. Allí
trabé contacto con los responsables de llevar a término
la edición de la Academia, empresa iniciada
en el ocaso del siglo pasado y que quizá no concluya
hasta el alba del próximo milenio. Reinhardt
Brandt no quiere incurrir en los errores cometidos
antaño por G. Lehmann y prefiere tomarse su tiempo
3. Su más estrecho colaborador, Werner Stark,
se caracteriza precisamente por trabajar con la meticulosidad
que requiere este tipo de tareas. Cabe
confiar, por tanto, en que los volúmenes XXV y
XXVI de las obras completas de Kant no adolecerán
de los graves defectos padecidos por algunos de
sus precursores 4.
3 Quien suscribe ha tenido la ocasión de asistir a una de sus
sesiones de trabajo, donde se cotejan pacientemente todos los
textos para ir detectando los pasajes paralelos. Ésta es una pequeña
muestra del rigor con que R. Brandt y su equipo quieren
llevar a cabo esta empresa.
4 Esto es algo en lo que han venido insistiendo R. Brandt y
W. Stark (cfr., por ejemplo, el primer volumen de sus Kant
Forschungen, Félix Meiner, Hamburg, 1987). Yo mismo también
apunté algo en esa misma dirección en la introducción a
mi versión castellana de las Lecciones de Etica (Crítica, Barcelona,
1988, p. 14).
mente recogido en el de Collins, y esta sustantiva
coincidencia hace aconsejable desechar la fecha
que porta este último manuscrito 12, induciendo a
datarlo también hacia el inicio de la década. Cuando
escribo estas páginas todavía no han sido transcritos
los manuscritos números 14 y 16, en tanto
que los números 5 ,7 ,1 0 y 11 se hallan en fase de corrección,
al mismo tiempo que se procede a transcribir
el número 15.
XIV R. RODRÍGUEZ ARAMAYO
III. EL MANUSCRITO DE MRONGOVIUS
Nuestra elección recayó en el manuscrito de
Christoph Coelestin Mrongovius 13, tanto por su
contenido como por su fecha. Nos resultó interesante
que, ya desde sus primeras páginas, Kant se
ocupara de abordar cuestiones relativas a una temática
que ocupaba su ate ición en ese tiempo: la
filosofía de la historia, un? temática que, por otra
parte, nace indisolublemente unida con su reflexión
jurídico-política.
¿De cuándo data el texto? En el documento aparece
la fecha 1 de agosto Je 1785, y es entonces
cuando Mrongovius, que muy probablemente ha
seguido el curso impartido por Kant en el semestre
12 Cuya cabecera reza como sigue: Antropología / Conferencias
académicas del Prof. Kant en Königsberg (Prusia) /
para Georg Ludw: Collins de Riga (1786).
13 A propósito del cual pueden recabarse los datos aportados
por ei artículo de M. Zelazny y W. Stark, «Zu Krzysztof
Celestyn Mrongovius und seinen Kollegheften nach Kants
Vorlesungen», en Reinhard Brandt u. Werner Stark (Hrsg.),
Kant Forschungen, Felix Meiner, Hamburg, 1987 (vol I,
pp. 279-292).
ESTUDIO PRELIMINAR XV
del invierno de 1784-1785, elabora su manuscrito
14. El referirse a este período lo hace particularmente
interesante para quien se acerque a la concepción
antropológica kantiana con la intención de
compulsar su incidencia en los planteamientos éticos
del criticismo, ya que a esas alturas la reflexión
moral de Kant se hallaba en plena ebullición, pues
es por entonces cuando se redacta la Fundamentación
de la metafísica de las costumbres y se acrisolan
las premisas de la Crítica de la razón práctica.
Quizá estemos influenciados por el hecho de
que, cuando preparamos la edición castellana de
las Lecciones de Ética, el texto que más nos interesó
fuera el denominado Moral Mrongovius I I 15,
por parecer corresponder en verdad a esa fecha tan
atractiva; pero el problema es que se trataba de un
documento incompleto. Por eso ahora no hemos
dudado mucho a la hora de seleccionar el manuscrito
más apropiado para ser traducido. Además, el
Mrongovius nos ofrecía la mejor disposición para
constatar una presunta evolución de los planteamientos
kantianos, al permitir cotejar su contenido
con el de textos correspondientes a la década poste-
14 Este trabajo doméstico solía ser el método habitual empleado
por los estudiantes, quienes cumplimentaban sus propios
apuntes con materiales realizados por amanuenses a guisa
de manual, además de intercambiarse sus notas.
15 En el cual se detectan con mayor nitidez, tal y como cabía
esperar por las fechas, la presencia de las tesis expuestas en la
Fundamentación, en tanto que la Moral Mrongovius / parece
transcrita de un texto donde se reflejaría un estadio bastante
anterior de los cursos impartidos por Kant sobre moral, más o
menos el mismo recogido por la versión de CoIIins, tan similar
por otra parte al que Menzer editara desde la combinación de
tres documentos distintos.
ríor y a la precedente; nos referimos, claro está, a la
Antropología en sentido pragmático, publicada por
el propio Kant en 1798 , y, de otro lado, a las versiones
de Collins y Philippi, elegidos como testimonios
del discurso kantiano de los primeros setenta.
El original del manuscrito en cuestión se halla en
la Biblioteca Gdanska PAN y la transcripción sobre
la que hemos trabajado fue realizada hace muy
poco por W. Stark, quien también nos proporcionó
una descripción de dicho documento. Según ésta, el
manuscrito consta de diecisiete pliegos y sus hojas
no tenían originalmente paginación alguna. Algún
bibliotecario debió de numerarlas posteriormente
desde la 1 hasta la 129 17. Existen tanto adiciones
interlineales como acotaciones al margen, de las
cuales unas pertenecen al propio Mrongovius y
otras a una mano desconocida. La tinta es de color
parduzco, excepto cuando en la hoja 36 aparece
una frase añadida 18 escrita con el mismo tono rojo
utilizado más adelante para el subrayado.
En un principio nos proponíamos llevar a cabo la
traducción del texto íntegro, pero luego diversos
factores nos indujeron a modificar nuestros planes.
De un lado, la Academia de Ciencias de Gotinga,
organismo responsable de la edición en curso, no
acaba de ver con buenos ojos el que se vaya adelantando
la publicación de materiales, aunque sea en
otros idiomas, y esta reticencia parecía quedar conXVI
R. RODRÍGUEZ ARAMAYO
16 Y de la que José Gaos realizara una versión castellana
para la Revista de Occidente allá por 1935.
17 Ésta es la numeración que recoge nuestra versión castellana,
consignándose incluso el anverso (sea por ejemplo la 101) y
el reverso (101’) de cada hoja.
18 «Entusiastas de la libertad – 1793.»
ESTUDIO PRELIMINAR XVII
jurada renunciando a nuestra pretensión inicial.
Pero la razón principal, sin lugar a dudas, atañe al
propio contenido del manuscrito. Para quien vaya
buscando algo más que un mero divertimento, la segunda
parte polariza todo su interés, y ésta es la
que presentamos en esta edición castellana.
En ella es donde Kant solía manifestar sus opi»
niones en torno a la filosofía política mucho antes
de publicarlas una veintena de años después. Y,
como ya hemos apuntado, junto a su reflexión jurídico-
política se irán pergeñando las premisas de su
filosofíaífde la historia y de la vertiente pragmática
de su ¡iehsamiento moral. Por ello, la lectura del
texto aquí presentado viene a suponer una suerte
de paseo por los bajos del deber ser.
IV. MATERIALES PARA UNA HISTORIA
PRAGMÁTICA O LOS PRÓLEGOMÜENOS
DE UNA FILOSOFÍA DE LA HISTORIA
En su introducción, Kant comienza por distinguir
dos tipos de antropología, que da en llamar
«escolástica» y «pragmática», respectivamente.
En la antropología escolástica se indagan las causas de
la naturaleza humana. En la pragmática me limito a estudiar
su estructura y a tratar de encontrar aplicaciones
a mi estudio. La antropología se denomina pragmática
cuando no se orienta hacia la erudición, sino hacia la
prudencia 19.
19 Cfr. el manuscrito de Mrongovius, hoja 3’.
Y un poco más abajo añadirá lo siguiente:
La antropología pragmática se muestra harto provechosa
para el conocimiento moral del hombre, pues en
ella han de inspirarse las motivaciones conducentes a la
moral, de suerte que sin contar con ella la moral sería
una mera escolástica ingrata y carente de aplicación alguna
en el mundo 20. La antropología es a la moral lo
que la geodesia es a la geometría 21.
Pero el inventarío de su rentabilidad no se agota
con la moral. También abarca el ámbito de la historia.
Así, se advierte al comienzo del manuscrito de
Mrongovius:
La antropología resulta imprescindible para la historia
pragmática. Pues cómo vamos a ponernos a razonar
sobre la historia sin conocer al hombre y sin poder explicar
las causas de los acontecimientos sobre la base de sus
inclinaciones y sus pasiones. Sin una antropología como
base no es en modo alguno posible el ensayo de una historia
pragmática 22.
Como ya se habrá advertido, esta «historia pragmática
» no se diferencia en nada del proyecto kantiano
relativo a una filosofía de la historia. Nos hallamos
aquí ante la llamada «historia filosófica» de
que nos hablan las Ideas para una historia universal
XVIII R. RODRÍGUEZ ARAMAYO
20 «Toda moral precisa conocer al hombre, a fin de no dejarse
engatusar por sus pretextos y saber cómo guiarlos para que
forjen sus principios sobre la base de profesar una gran estima
hacia la ley moral. He de conocer cuáles son los canales por ios
que puedo acceder a los sentimientos humanos para engendrar
resoluciones» [cfr. Menschenkunde —hrsg. von Fr. Ch. Starke—,
Leipzig, 1831 (Georg Olms, Hildesheim, 1976), p. 7].
21 Cfr., Mrongovius, hoja 4.
22 Cfr. ibíd., hojas 4-4’.
ESTUDIO PRELIMINAR XIX
en clave cosmopolita 23. Decía Kant a sus alumnos
de antropología:
Todos exigimos de una historia que sea de corte pragmático,
pero sin embargo son muy escasos los libros de
historia que hayan sido escritos realmente con ese
ánimo pragmático; ya que sus autores, al poseer muy
parco conocimiento del hombre, no son capaces de hacerse
una idea exacta de lo que pueda ser historia pragmática
y aún menos de realizarla.
Por otra parte, la antropología se va enriqueciendo
gracias a la historia e ilustrando con nuevas observaciones.
Nada más lícito en esta disciplina que tomar ejemplos
de la historia, de modo que ambas ciencias se complican
mutuamente 24.
Según Kant, la historia ilustra y enriquece los conocimientos
antropológicos, pero éstos deben servir
a su vez para modificar como convenga el decurso
histórico 25. No cabe duda de que a lo largo de
sus cursos de antropología Kant quiere ir recopilando
los materiales para una historia pragmática o, lo
23 En el estudio preliminar a nuestra edición castellana de
dicho texto (Tecnos, Madrid, 1987) ya insistíamos en el hecho
de que la reflexión kantiana sobre la filosofía de la historia habría
ido cobrando cuerpo en sus cursos y apuntes de antropología.
Allí subrayábamos, entre otras cosas, el hecho de que las
últimas palabras de las Ideas guardan una relación muy estrecha
con el colofón de las Menschenkunde (cfr. pp. 17-18).
24 Cfr. Mrongovius, hoja A\
25 Estos temas ya han sido abordados en trabajos anteriores
y, con el fin de no reiterar las mismas tesis, quien esté interesado
puede acudir a mi artículo «El auténtico sujeto moral de la
filosofía kantiana de la historia», recogido en J. Muguerza y R.
Rodríguez Aramayo (eds.), Kant después de Kant (En el bicentenario
de la «Crítica de la razón práctica», Tecnos, Madrid,
1989 (pp. 234-243), así como a los distintos trabajos citados en él.
que viene a ser lo mismo, estructura los prolegómenos
de su filosofía de la historia.
Las Reflexiones sobre Antropología también vienen
a refrendar lo que estamos afirmando. Al ha–
blar de una constitución civil perfecta, del derecho
internacional y de la sociedad de naciones, Kant se1
pregunta «¿qué puede coadyuvar a poner en mar–
cha este proceso? El método de una historiografía
cosmopolita» 26, responde. En opinión de Kant, «el
mundo de las letras ya se habría’-refinado lo sufi–
ciente como para dejar de mirar con respeto la gloria
bélica y convertirla en un hito de la historia. Dé
lo que se trata es de resaltar cuanto haya contribui do
al progreso del género humano» 27; esto es, «d£
encauzar tanto la ambición de los jefes de Estadc>
como la de sus servidores hacia el único medio qué
Ies puede hacer conquistar un recuerdo glorioso er*
la posteridad» 28.
El texto de la Menschenkunde se cierra justamente
con ese mismo planteamiento:
Para estimular la ambición de los príncipes en orden ¿
fomentar metas tan sublimes y a trabajar en pro del bienestar
del género humano, sería de gran utilidad uníi
historia que fuera escrita desde un punto de vista cosmos
polita. Semejante historia habría de adoptar como únicc?
criterio el de un mundo mejor y hacer dignas del recuer
do de la posteridad sólo aquellas acciones que concier
nan a la prosperidad de todo el género humano 29.
XX R. RODRÍGUEZ ARAMAYO
26 Cfr. Refl, 1468 (Ak., XV, 648; fragm. 169 en el Kant d¿
Península).
27 Cfr. Refl. 1436 (Ak., XV, 627; fragm. 164).
28 Tal es el pequeño motivo que conviene tener en cuenta par£
ensayar dicha filosofía de la historia (cfr. Idee, Ak. VIII, 31),
29 Cfr. Menschenkunde, ed. cit., p. 374.
ESTUDIO PRELIMINAR XXI
Tesis programática que —como ya hemos
dicho— aparece apuntada en muchas de sus Reflexiones:
La historia de los Estados ha de escribirse poniendo
de relieve el provecho que sus respectivos gobiernos
hayan proporcionado al mundo 30.
Al entender de Kant:
La prudencia debe llegar a las cortes desde los gabinetes
de estudio. Y esta responsabilidad cae del lado de los
historiadores 31.
V. LA CUESTIÓN DEL PODER SUPREMO
Entreveradas con su filosofía de la historia van
apareciendo las cuestiones de índole políticojurídica,
cual es el caso de contar con un poder que
vele por el cumplimiento de la ley.
La mayor dificultad entrañada por el problema de establecer
una constitución civil se cifra en el hecho de que
todo hombre reclama sus derechos sin gustar de reconoc
e Iras, dft % m mima},, ruut ‘itíwjL’L <itt
señor .
El hombre es (aunque sea libre) una criatura que necesita
de un señor. Esto le degrada entre todos los animales,
quienes no precisan de señor alguno para mantenerse
en sociedad. La causa estriba en su libertad, en
que no se vea propulsada por el instinto natural, que
uniformiza a todos los miembros de una especie, sino
por antojos y ocurrencias (o por principios) que no pro-
30 Cfr. Refi. 628 (Ak., XV, 1438; fragni. 165).
31 Cfr. Refi. 1436 (Ak., XV, 627; fragm. 164).
32 Cfr. Refi. 1464 (Ak., XV, 644; fragm. 168).
pician unidad alguna. Sin embargo, esta libertad se ve
acompañada de una cierta propensión a sustraerse de la
pauta que la razón prescribe y dejarse caer por la pendiente
de sus inclinaciones. Puede cometer injusticias,
ya que cuenta con estímulos para ello y lo que debería
contenerlo no es de fiar. Precisa, pues, de un señor que
le llame al orden, no tanto por lo que atañe a él mismo,
sino por cuanto concierne a su relación con los demás.
El hombre ha de ser dominado, siendo así que verse dominado
y limitado es lo que más detesta. Se somete por
la necesidad de garantizar su propia seguridad, aparentando
acatar de buen grado la autoridad que le protege
frente a los otros; sin embargo, siempre anhela en secreto
sustraerse él mismo a dicha autoridad y conservar
una libertad sin ataduras, gustando de que los demás se
sometan a la coacción de la ley en sus relaciones con él.
Desde luego, se da perfecta cuenta de la equidad de la
ley, deseando únicamente constituir una excepción a
ella 33.
El texto recién transcrito no tiene desperdicio.
Además de apuntar temáticas tan actuales y candentes
como la del free-rider 34, nos habla del principal
problema padecido por cualquier legislación
en general: sobre la inexcusable presencia de «un
señor» que ostente una —por definición, incontestable—
autoridad. Veamos lo que nos dice la versión
de Mrongovius a este respecto, a fin de comprobar
cómo se formulan en ella este tipo de
problemáticas:
El hombre está constituido de tal manera que no
puede subsistir sin contar con un señor, puesto que de lo
XXII R. RODRÍGUEZ ARA MAYO
33 Cfr. Refl. 1500 (Ak., XV, 785-786; fragm. 172).
34 Esta observación se la debo a los trabajos de mi buen
amigo Juan Antonio Rivera; cfr. «La discontinuidad interna de
la razón práctica (Revisión de las soluciones sociales al problema
del beneficiario franco)», Agora, en prensa.
ESTUDIO PRELIMINAR XXIII
contrario coartaría la libertad del otro. Por esa causa los
hombres se ven obligados a elegir un jefe. Mas este jefe
no puede ser tomado de entre una clase más eminente
de criaturas. Se trata de un hombre que en principio precisaría
a su vez de alguien por encima de sí, y así continuamente,
por lo que la justicia y el poder quedan depositados
en manos de un hombre. La ley exigiría que un
hombre semejante fuera justo en grado sumo. ¿Es posible
tal cosa? .
Kant deja planteado el problema como una cuestión
abierta, si bien quepa defender cierto resabio
escéptico ai respecto.
VI. EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA
Y EL MÉTODO DE LA REVOLUCIÓN
Resulta curioso cotejar los distintos manuscritos.
En los más tempranos (semestre del invierno de
1772-1773) esta segunda parte de la Antropología,
que aquí nos ocupa, no ha cobrado cuerpo todavía.
Los epígrafes correspondientes o no son muy extensos
o sencillamente no existen. En el manuscrito
de Philippi, por ejemplo, no nos encontramos más
que con dos exiguos capítulos, dedicados a la fisionómica
y al carácter de las naciones. La eclosión
parece tener lugar un par de años después, en torno
a 1775-1776. El texto de Friedländer (Ms 399) 36 se
cierra con un capítulo dedicado a la educación
(quizá porque Kant comenzó a impartir esa disciplina
por esa época), pero en él se contienen ya las
claves que configurarán después el apartado dedicado
al carácter de la especie humana. Allí se nos
35 Cfr. hoja 131\
36 Prácticamente gemelo del Ms 400.
habla del «reino de Dios en la tierra» 37, definido
como el momento en que nuestra conciencia moral
sea nuestro juez supremo, de suerte que «cualquier
hombre juzgue su conducta moral de acuerdo con
la ley moral gracias a esa conciencia y actúe según
ello» 38. La conciencia moral es presentada como
«el vicario de 1$ divinidad» y su predominio representa
«el reino de Dios en la tierra, ya que el reino
de los cielos no es una cuestión topográfica; los
hombres son capaces de forjar cielo e infierno allí
donde se hallen» 39.
En este mismo manuscrito vemos expuesta igualmente
la idea de una confederación internacional
que resuelva sus conflictos apelando a un senado
cuya competencia sea universalmente acatada 40,
ese tribunal de anfictiones del que nos habla el propio
texto de Mrongovius con una concreción inusual
41. Como siempre, Kant depositará sus esperanzas
en la educación (la fascinación por Basedow
alcanza su punto álgido en estos años), conminando
asimismo a los filósofos para que manifiesten su paXXIV
r . r o d& g u e z a ram a y o
37 Cfr., por ejemplo, la Refl. 1396 (Ak., XV, 608;
fragm. 160 de nuestra ya citada selección publicada por Península)
o la 6904 (AK-, XV, 201; fragm. 111).
38 Cfr. Ms 399, p. 666.
39 Cfr. Ms 399, p- 674. El subrayado es nuestro.
40 Cfr. ibid., p. 676.
41 «Y Rousseau lleva razón al afirmar que la propuesta del
Abbé de St. Pierre, sobre una federación de pueblos donde los
litigios de las naciones quedarían resueltos merced a pleitos en
lugar de guerras, puede tener lugar. Alemania podría ser su
núcleo. Esto lo demuestran asimismo muchos ejemplos de litigios
felizmente resueltos en la Dieta de Regensburg» (cfi;.
hoja 123).
ESTUDIO PRELIMINAR XXV
recer sobre todo 42. La meta última del proceso
educativo no será otra que la de «aprender a venerar
el derecho del hombre y la dignidad del género
humano en la propia persona, pues no hay en el
mundo cosas tan sagradas e inviolables como ésas;
la palabra “derecho” debe significar algo así como
un muro inaccesible o un océano infranqueable» 43.
Y, por supuesto, ya en esas fechas Kant parece
tener muy claro que ¡a instauración de una sociedad
civil perfecta, donde impele la moralidad, sólo
podrá ser alcanzada tras un largo proceso. En el
manuscrito de Friedländer cabe leer literalmente:
Ciertamente, tal Estado no existe todavía, pero siempre
nos cabe la esperanza de que alguna vez deberá
tener lugar gracias a unas cuantas revoluciones 44,
Desde luego, este aserto no resultará sorprendente
para quien se halle familiarizado con el
Nachlass kantiano, dado que —como ya hemos
apuntado en algún que otro lugar— la idea no es
ajena, sino todo lo contrario, a las Reflexiones fechadas
en este período 45. No es extraño, pues, el
vivo entusiasmo que Kant experimentará posteriormente
ante la Revolución francesa 46; su ánimo
42 Cfr. ibíd., p. 677.
43 Cfr. Ms 399, p. 773.
44 Cfr. Ms 399, pp. 658-659.
45 Valga lo siguiente como simple botón de muestra: «las revoluciones
de Suiza, Holanda e Inglaterra constituyen los
acontecimientos más importantes de los últimos tiempos»
(Refl. 1438, A k., XV, 628; fragm. 165 de nuestra ya reiteradamente
citada selección en Península).
46 Aparte del célebre pasaje de El conflicto de las facultades,
también merece la pena tener en cuenta sus borradores, esto
XXVI R. RODRÍGUEZ ARAM AYO
estaba bien predispuesto para ello desde bastante
tiempo atrás. Por cierto que Mrongovius, revisando
su texto años después, demostrará haber captado
el pensamiento de su antiguo m aestro, anotando
en el margen de un pasaje donde se habla del entusiasmo:
«Entusiastas de la libertad – 1793» 47.
Como decíamos, las tesis recién esbozadas quedarán
convertidas en moneda corriente, según testimonian
los cursos correspondientes a la década de
los ochenta y de los que supone una buena muestra
el aquí presentado.
* * *
Esperamos que los lectores decidan dar por
bueno, tal y como lo hicimos nosotros, el siguiente
comentario de Otto Schlapp:
La antropología nos ha llegado, al margen del texto
entregado por Kant a la imprenta en 1798, a través de
versiones anteriores todavía más interesantes 4S.
A nuestro modo de ver, tal seria el caso del manuscrito
debido a Mrongovius.
Sólo resta expresar mi agradecimiento al profesor
Reinhard Brandt por la recepción que me dispensara
en Marburgo. Tampoco quiero dejar de
es, la Refl. 8.077 (Ak., XIX, 604 ss.; fragm. núm. 153 de
nuestra edición castellana en Península), así como la versión
publicada como tal por la Academia (presente asimismo en ia
mentada selección).
47 Cfr. Mrongovius, hoja 36 (adición hecha con la misma
tinta roja que utiliza para subrayar otras partes del texto).
48 Cfr, op. cit., p. 8.
ESTUDIO PRELIMINAR XXVII
manifestar mi gratitud a Werner Stark por el tiempo
que me dedicó y que fue hurtado a sus ocupaciones
49. Huelga decir que, de haber errores en esta
versión castellana del texto publicado ahora, ello
no sería imputable al buen hacer de las personas
mencionadas, sino únicamente a mi mediación.
TOPOGRAFÍA DE LOS ESCRITOS
KANTIANOS EN LA EDICIÓN
DE LA ACADEMIA CON RESEÑA
DE SUS TRADUCCIONES
AL CASTELLANO
AK = Kants gesammelte Schäften, hrgs. von der Königlich
Preussischen, bzw. der Deutschen Akademie der Wissenschaften,
Berlin u. alia, 1902 ss.
A) OBRAS PUBLICADAS
AK I
1. Gedanken von der wahren Schätzung der lebendigen Kräfte
und Beurtheilung der Beweise, deren sich Herr von Leibniz
und andere Mechaniker in dieser Streitsache bedient haben,
nebst einigen vorhergehenden Betrachtungen, welche die
Kraft der Körper überhaupt betreffen (1747), pp. 1-18L
Pensamientos sobre la verdadera estimación de las fuerzas
vivas, trad. y comentario de Juan Arana, Peter Lang, Bern,
1988.
49 Entre las que figuraba ei ultimar la redacción de su trabajo
sobre las Lecciones de Kant, que será publicado en breve.
XXVIII R. RODRÍGUEZ ARAMAYO
2. Allgemeine Naturgeschichte und Theorie des Himmels oder
Versuch von der Verfassung und dem mechanischen Ursprünge
des ganzen Weltgebäudes, nach Newtonischen
Grundsätze abgehandelt (1755), pp. 215-368.
Historia general de la naturaleza y teoría del cielo, trad. de
Jorge E. Lunqt, Juárez Editor, Buenos Aires, 1969.
3. Principiorum primorum cognitionis metaphysicae nova dilucidario
(1755), pp. 385-416.
«Nueva dilucidación de los primeros principios del conocimiento
metafísico», en Disertaciones latinas de Kant, trad.
de Juan David García Bacca, Univ. Central de Venezuela,
Caracas, 1974, pp. 73-143.
AK II
4. Neuer Lehrbegriff der Bewegung und Ruhe und der damit
verknüpften Folgerungen in der ersten Gründen der Naturwissenschaft
(1758), pp. 13-25.
«Nuevo concepto del movimiento y el reposo», trad. de Roberto
Torretti, Diálogos, 34 (1979), pp. 143-152.
5. Die falsche Spitzfindigkeit der vier sylogistischen Figuren
erwiesen (1762), pp. 45-61.
«La falsa sutileza de las cuatro figuras del silogismo», trad. de
Roberto Torretti, Diálogos, 19 (1970), pp. 7-22.
6. Die einzig mögliche Beweisgrund zu einer Demonstration
des Daseins Gottes (1763), pp. 63-163.
«El único fundamento posible de una demostración de la existencia
de Dios», en Kant. Sobre Dios y la religión, trad. de
José María Quintana Cabanas, Zeus, Barcelona, 1972,
pp. 59-159.
7. Beobachtungen über das Gefühl des Schönen und Erhabenen
(1764), pp. 205-256.
Lo bello y lo sublime, trad. de Ángel Sánchez Rivero, Calpe,
Madrid, 1919; reimps. periódicas en Espasa-Calpe.
ESTUDIO PRELIMINAR XXIX
8. Untersuchung über die Deutlichkeit der Grundsätze der natürlichen
Theologie und der Moral (1764), pp. 273-301.
«Sobre ia nitidez de los principios de la teología natural y de ia
moral», trad. de Roberto Torretti, Diálogos, 27 (1974),
pp. 57-87.
9. Träume eines Geistersehers, erläutert durch Träume der
Metaphysik (1766), pp. 315-373.
Los sueños de un visionario, trad. e introd. de Pedro Chacón e
Isidoro Reguera, Alianza, Madrid, 1987.
10. Von dem ersten Grunde des Unterschiedes der Gegenden
im Raume (1766), pp. 377-384.
«Sobre el fundamento primero de la diferencia entre las regiones
del espacio», trad. de Roberto Torretti, Diálogos, 22
(1972), pp. 139-146.
11. De mundi sensibilis atque intelligibilis forma et principiis
(1770), pp. 385-419.
La «Dissertatio» de 1770, ed. bilingüe, trad. e introd. de
Ramón Ceñal, CSIC, Madrid, 1961.
12. Aufsätze, das Philanthropin betreffend (1776-1777),
pp. 445-452.
En Pedagogía, trad. de José Luis Pascual, Akal, Madrid, 1983,
pp. 95-101.
AK III
13. Kritik der reinen Vernunft (1787), pp. 1-552.
AK IV
14. Kritik der reinen Vernunft {1781), pp. 1-252.
Crítica de la razón pura, trad. de Pedro Ribas, Alfaguara, Madrid,
1978.
15. Prolegomena zu einer jeden künftigen Metaphysik, die als
Wissenschaft wird auf treten können (1783), pp. 253-383.
Prolegómenos, introd., trad., notas e índice de Mario Caimi,
Charcas, Buenos Aires, 1984.
XXX R. RODRÍGUEZ ARAMAYO
16. Grundlegung zur Metaphysik der Sitten (1785), pp. 385-
463.
Fundamentación de la metafisica de las costumbres, trad. de
Manuel García Morente, Espasa-Calpe, Madrid, 1921;
reimps. periódicas en Espasa-Calpe.
17. Metaphysische Anfangsgründe der Naturwissenschaft
(1786), pp. 465-565.
Principios metafísicos de la ciencia de la naturaleza, trad. de
Carlos Másmela, Alianza, Madrid, 1989.
AK V
18. Kritik der praktischen Vernunft (1788), pp. 1-163.
Crítica de la razón práctica, trad. de Manuel García Morente,
Victoriano Suárez, Madrid, 1913; reimps. periódicas en Espasa-
Calpe.
19. Kritik der Urteilskraft (1790), pp. 165-485.
Critica del juicio, trad. y pròlogo de Manuel García Morente,
Victoriano Suárez, Madrid, 1914; reimps. periódicas en Espasa-
Calpe. Actualmente Juan Manuel Navarro Cordón y
un equipo de colaboradores preparan una nueva edición
con ocasión del bicentenario de la publicación de la tercera
Crítica.
AK VI
20. Die Religion innerhalb der Grenzen der blossen Vernunft
(1793), pp. 1-202.
La religión dentro de los límites de la mera razón, trad. de Felipe
Martínez Marzoa, Alianza, Madrid, 1969; reimp., 1981.
21. Die Metaphysik der Sitten ( 1797), pp. 203-493.
Metafísica de las costumbres, trad. de Adela Cortina y Jesús
Conili, Tecnos, Madrid, 1989.
ESTUDIO PRELIMINAR XXXI
AK VII
22. Der Streit der Facultäten (1798), pp. 1-116.
a. El conflicto de las facultades, trad. de Elsa Tabernig, Losada,
Buenos Aires, 1963.
b. «Replanteamiento sobre la cuestión de si el género humano
se halla en continuo progreso hacia lo mejor», trad. de
Concha Roldán Panadero y Roberto Rodríguez Aramayo,
en Ideas para una historia universal en clave cosmopolita y
otros escritos sobre filosofía de la historia, Tecnos, Madrid,
1987, pp. 79-100.
23. Anthropologie in pragmatischer Hinsicht (1798), pp. 117-
333.
Antropología en sentido pragmático, trad. de José Gaos, Revista
de Occidente, Madrid, 1935.
AK VIII
24. Idee zu einer allgemeinen Geschichte in weltbürgerlicher
Absicht (1784), pp. 15-31.
«Ideas para una historia universal en clave cosmopolita» (trad.
de Concha Roldán Panadero y Roberto Rodríguez Aramayo),
en Ideas para una historia universal en clave cosmopolita
y otros escritos sobre filosofía de la historia, Tecnos, Madrid,
1987, pp. 3-23.
25. Beantwortung der Frage: Was ist Aufklärung? (1784),
pp. 33-42.
¿Qué es Ilustración?, trad. de Agapito Maestre, Tecnos, Madrid,
2.a ed., 1989.
26. Recensionen von LG. Herders Ideen zur Philosophie der
Geschichte der Menschheit (1785), pp. 43-66.
«Recensiones sobre la obra de Herder Ideas para una filosofìa
de la historia de la humanidad», trad. de Concha Roldán Panadero
y Roberto Rodríguez Aramayo, en Ideas para una
historia universal en clave cosmopolita y otros escritos sobre
la filosofía de la historia, Tecnos, Madrid, 1987, pp. 25-56.
XXXII R. RODRÍGUEZ ARAM AYO
27. Bestimmung bes Begriffs einer Menschenrace (1785),
pp. 89-106.
«Definición de la raza humana», trad. de Emilio Estiú, en Filosofía
de la historia, Nova, Buenos Aires, 1964, pp. 68-87.
28. Muthmasslicher Anfang der Menschengeschichte (1786),
pp. 107-123.
«Probable inicio de la historia humana», trad. de Concha Roldan
Panadero y Roberto Rodríguez Aramayo, en ¡deas
para una historia universal en clave cosmopolita y otros escritos
sobre filosofía de la historia, Tecnos, Madrid, 1987,
pp. 57-77.
29. Was heisst: Sich im Denken orientiren (1786), pp. 131-
147.
Cómo orientarse en el pensamiento, trad. de Carlos Correas,
Leviatán, Buenos Aires, 1983.
30. Über eine Entdeckung, nach der alle neue Kritik der reinen
Vernunft durch eine ältere entbehrlich gemacht werden soll
(1790), pp. 185-251.
Por qué no es inútil una nueva crítica de la razón pura (Respuesta
a Eberhard), trad. de Alfonso Castaño Piñán, Aguiiar,
Buenos Aires, 1955; reimp. 1973.
31. Über das Misslingen aller philosophischen Versuche in der
Theodicee (1791), pp. 253-271.
«Sobre el fracaso de todo ensayo filosófico en la teodicea»,
trad. de Rogelio Rovira Madrid, Revista de Filosofía, 4
(1981), pp. 239-257.
32. Über den Gemeinspruch: Das mag in der Theorie richtig
sein, taugt aber nicht für die Praxis (1793), pp. 273-313.
«En tomo al tópico: “tal vez eso sea correcto en teoría, pero no
sirve para la práctica”», trad. de M. Francisco Pérez López
y Roberto Rodríguez Aramayo, en Teoría y práctica, Tecnos,
Madrid, 1986, pp. 3-60.
ESTUDIO PRELIMINAR XXXIII
33. Das Ende aller Dinge (1794), pp. 325-339.
«El fin de todas las cosas», trad. de Eugenio Imaz, en Filosofía
de la historia, FCE, México, 1979, pp. 123-147.
34. Zum ewigen Frieden (1795), pp. 341-386.
La paz perpetua, trad. de Joaquín Abellán, Tecnos, Madrid,
1985.
35. Über ein vermeintes Recht aus Menschenliebe zu lügen
(1797), pp. 423*430.
«Sobre un presunto derecho de mentir por filantropía», trad.
de Juan Miguel Palacios, en Teoría y práctica, Tecnos, Madrid,
1986, pp. 61-68.
AK IX
36. Logik, hrsg von G.B. Jäsche (1800), pp. 1-150.
Lógica de Kant, trad. de Alejo García Moreno y Juan Ruvira
de la versión francesa de J. Tissot, Iravedra y Novo, Madrid,
1874.
37. Pädagogik, hrgs. von F. Th. Rink (1803), pp. 437-499.
Pedagogía, reimp. de la trad. de Lorenzo Luzuriaga (publicada
originalmente por Daniel Jorro, Madrid, 1911), Akal, Madrid,
1983.
AK X , X I XJ] y X m (Correspondencia)
B) TEXTOS INÉDITOS
AK XIV (Reflexiones sobre matemáticas, física y química,
geografía física)
AK XV. 1 y XV.2 (Reflexiones sobre antropología)
En Kant, ed. de Roberto Rodríguez Aramayo, Península, Barcelona,
1989.
AK XVI (Reflexiones sobre lógica)
En Kant, ed. de Roberto Rodríguez Aramayo, Península, Barcelona,
1989.
XXXIV R. RODRÍGUEZ ARAMAYO
AK XVII y AK XVIII (Reflexiones sobre metafísica)
En Kant, ed. de Roberto Rodríguez Aramayo, Peninsula, Barcelona,
1989.
AK XIX (Reflexiones sobre filosofía moral, filosofía del derecho
y filosofía de la religión)
En Kant, ed. de Roberto Rodríguez Aramayo, Península, Barcelona,
1989.
AK XX
Bemerkungen zu den Beobachtungen über das Gefühl des
Schönen und Erhabenen pp. 1-181.
En Kant, ed. de Roberto Rodríguez Aramayo, Peninsula, Barcelona,
1989.
— Erste Einleitung in die Kritik der Urteilskraft, pp. 193-251.
Primera Introducción a la «Crítica del juicio», prólogo de Carlos
Astrada, trad. de José Luis Zalabardo, Visor, Madrid
1987.
— Preisschrift über die Fortschritte der Metaphysik, pp. 253-
332.
Lose Blätter zu den Fortschritten der Metaphysik, pp. 333-
351.
Los progresos de la metafísica desde Leibniz y Wolff, introd. y
trad. de Félix Duque, Tecnos, Madrid, 1987.
— Vorredeentwürfe zur Religionsphilosophie, pp. 425-440.
En Kant, ed. de Roberto Rodríguez Aramayo, Peninsula, Barcelona,
1989.
AK XXI y XXII (Opus postumum)
Transición de los principios metafísicos de la ciencia natural a la
física (Opuspostumum) , sel., trad., introd. y notas de Félix
Duque, Ed. Nacional, Madrid, 1983.
ESTUDIO PRELIMINAR XXXV
AK XXIII (Trabajos preparatorios y adiciones)
— Vorarbeit zu Über den Gebrauch teleologischer Principien in
der Philosophie, pp. 73-76.
En Kant, ed. de Roberto Rodríguez Aramayo, Peninsula, Barcelona,
1989.
— Vorarbeiten zu Über den Gemeinspruch: Das mag in der
Theorie richtig sein, taugt aber nicht für die Praxis, pp. 125-
144.
En Kant, ed. de Roberto Rodríguez Aramayo, Peninsula, Barcelona,
1989.
— Vorarbeiten zum Streit der Fakultäten, pp. 421-464.
En Kant, ed. de Roberto Rodríguez Aramayo, Peninsula, Barcelona,
1989.
— Ergänzungen zu den Fortschritten der Metaphysik, pp. 469-
476.
Los progresos de la metafísica desde Leibniz y Wolff, introd. y
trad. de Félix Duque, Tecnos, Madrid, 1987.
— Ergänzungen zum Opus postumum, pp. 477-488.
Transición de los principios metafísicos de la ciencia natural a la
física (Opus postumun), sel., trad., introd. y notas a cargo
de Félix Duque, Ed. Nacional, Madrid, 1983.
C) LECCIONES
AK XXIV (Lecciones sobre lógica)
AK XXV (Reservado para las Lecciones sobre geografía física)
AK XXVI (Reservado para las Lecciones sobre antropología)
AK XXVII (Lecciones sobre filosofía moral)
Lecciones de ética, introd. y notas de Roberto Rodríguez Aramayo,
trad, de Roberto Rodríguez Aramayo y Concha Roldán
Panadero, Crítica, Barcelona, 1988.
XXXVI R. RODRÍGUEZ ARAMAYO
AK XXVIII (Lecciones sobre metafísica)
Metafísica. Lecciones publicadas en alemán por M. Poelitz, traducidas
al francés porJ. Tissot, trad. cast. de Juan Uña, Iravedra
y Novo, Madrid, 1877,
B IB L IO G R A F ÍA
A) FUENTES
Kant’s gesammelte Schriften, hrsg. von der Königlich Preussisehen,
bzw. der Deutschen Akademie der Wissenschaften,
29 vols. Berlin, 1902 ss.
B) BIBLIOGRAFÍA SECUNDARIA DE CARÁCTER
GENERAL
A rrillaga T o r r e n s , R.: Kant y el idealismo transcendental,
Revista de Occidente, Madrid, 1979.
Broa.d, C.*. Kant, An Introduction, London, 1978..
Ca s s ir er , E.: Kant, vida y doctrina, trad. de Wenceslao
Roces, FCE, México, 1974 (1.a ed. cast., 1948; original,
1918).
E isler, R.: Kant-Lexikon, Georg Olms, Hildesheim, 1969.
F er r a r i , J.: Kant, EDAF, Madrid, 1974.
Gaos, J.: Las «Críticas» de Kant, Universidad Central de Venezuela,
Caracas, 1962.
Gar c ía Mo r en t e , M.: La filosofía de Kant, Espasa-Calpe,
Madrid, 1975.
G u l y g a , A .: Immanuel Kant, Insel Verlag, München, 1981.
H öf fe , O.: Immanuel Kant, Herder, Barcelona, 1986.
JASPERS, K.: Kant. Leben, Werke und Wirkung, R. Piper,
München, 1975.
ESTUDIO PRELIMINAR XXXVII
Ka u l b a c h , F.: Immanuel Kant, Walter de Gruyter, Berlin,
1969.
Ko jév e , A .: Kant, Gallimard, Paris, 1973.
Kö r n e r , S.: Kant, Alianza, Madrid, 1977.
La c r o ix , J.: Kant, Sudamericana, Buenos Aires, 1969.
Le hm a n n , G.: Beiträge zur Geschichte

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