---------------

Libro PDF Brida Paulo Coelho

Brida - Paulo Coelho

Descargar Libro PDF Brida Paulo Coelho 


pueden demorar años en
5
sus tareas, pero un día terminan aquello que estaban haciendo. Entonces se
paran y quedan limitados por sus propias paredes. La vida pierde el sentido
cuando la construcción acaba.
Pero existen los que plantan. Éstos a veces sufren con las tempestades, las
estaciones y raramente descansan. Pero al contrario que un edificio, el jardín
jamás para de crecer. Y, al mismo tiempo que exige la atención del jardinero,
también permite que, para él, la vida sea una gran aventura.
Los jardineros se reconocerán entre sí, porque saben que en la historia de
cada planta está el crecimiento de toda la Tierra.
EL AUTOR
IRLANDA
Agosto 1983 – Marzo 1984
Verano y Otoño
-Deseo aprender magia -dijo la chica.
El Mago la miró. Jeans descoloridos, camiseta y el aire de desafío que toda
persona tímida acostumbra usar cuando no debía. “Debo tener el doble de su
edad”, pensó el Mago. Y, a pesar de esto, sabía que estaba delante de su
Otra Parte.
6
-Mi nombre es Brida -continuó ella-. Disculpe por no haberme presentado.
Esperé mucho este momento, y estoy más ansiosa de lo que pensaba.
-¿Para qué quieres aprender magia? -preguntó él. -Para responder algunas
preguntas de mi vida. Para conocer los poderes ocultos. Y, tal vez, para
viajar al pasado y al futuro.
No era la primera vez que alguien iba hasta el bosque para pedirle esto.
Hubo una época en que había sido un Maestro muy conocido y respetado por
la Tradición. Había aceptado varios discípulos y creído que el mundo
cambiaría en la medida en que él pudiese cambiar a aquellos que lo
rodeaban. Pero había cometido un error. Y los Maestros de la Tradición no
pueden cometer errores.
-¿No crees que eres muy joven?
-Tengo veintiún años -dijo Brida-. Si quisiera aprender ballet ahora, ya me
encontrarían demasiado vieja.
El mago le hizo una seña para que lo acompañase. Los dos comenzaron a
caminar juntos por el bosque, en silencio. “Es bonita-pensaba él, mientras las
sombras de los árboles iban mudando rápidamente de posición porque el sol
ya estaba cerca del horizonte-. Pero le doblo la edad.” Esto significaba que
posiblemente iba a sufrir.
Brida estaba irritada por el silencio del hombre que caminaba a su lado; su
última frase ni siquiera había merecido un comentario por parte de él. El
suelo del bosque estaba húmedo, cubierto de hojas secas; ella también
reparó en las sombras cambiantes y la noche cayendo rápidamente. Dentro
de poco oscurecería, y ellos no llevaban ninguna linterna.
“Tengo que confiar en él -se alentaba a sí misma-. Si creo que él me puede
enseñar magia, también he de creer que me puede guiar por un bosque.”
7
Continuaron caminando. El parecía andar sin rumbo, de un lado para otro,
cambiando de dirección sin que ningún obstáculo estuviese interrumpiendo
su camino. Más de una vez anduvieron en círculos, pasando tres o cuatro
veces por el mismo lugar.
“Quién sabe si me está probando.” Estaba resuelta a ir hasta el fin con
aquella experiencia y procuraba demostrar que todo lo que estaba ocurriendo
-inclusive las caminatas en circulo- eran cosas perfectamente normales.
Había venido desde muy lejos y había esperado mucho aquel encuentro.
Dublín quedaba a casi 150 kilómetros de distancia y los autobuses hasta
aquella aldea eran incómodos y salían en horarios absurdos. Tuvo que
levantarse temprano, viajar tres horas, preguntar por él
en la pequeña ciudad, explicar lo que deseaba con un hombre tan extraño.
Finalmente le indicaron la zona del bosque donde él acostumbraba estar
durante el día, pero no sin antes alguien prevenirla de que él ya había
intentado seducir a una de las mozas de la aldea.
“Es un hombre interesante”, pensó para sí. El camino ahora era una subida y
ella comenzó a desear que el sol se demorase aún un poco más en el cielo.
Tenía miedo de resbalar en las hojas húmedas que estaban en el suelo.
-¿Por qué quieres aprender magia?
Brida se alegró de que el silencio se rompiera. Repitió la misma respuesta de
antes.
Pero a él no le satisfizo.
-Quizá quieras aprender magia porque es misteriosa y oculta. Porque tiene
respuestas que pocos seres humanos consiguen encontrar en toda su vida.
Pero, sobre todo, porque evoca un pasado romántico.
8
Brida no dijo nada. No sabía qué decir. Se quedó deseando que él volviese a
su silencio habitual porque tenía miedo de dar una respuesta que no gustase
al Mago.
Llegaron finalmente a lo alto de un monte, después de atravesar el bosque
entero. El terreno allí tornábase rocoso y desprovisto de cualquier
vegetación, pero era menos resbaladizo, y Brida acompañó al Mago sin ninguna
dificultad.
Él se sentó en la parte más alta y pidió a Brida que hiciese lo mismo.
-Otras personas ya estuvieron aquí antes -dijo el Mago-. Vinieron a pedirme
que les enseñase magia. Pero yo ya enseñé todo lo que necesitaba enseñar,
ya devolví a la Humanidad lo que ella me dio. Hoy quiero quedarme solo,
subir a las montañas, cuidar las plantas y comulgar con Dios.
-No es verdad -respondió la chica.
-¿Qué no es verdad? -él estaba sorprendido. -Quizá quiera comulgar con
Dios. Pero no es verdad que quiera quedarse solo.
Brida se arrepintió. Dijo todo aquello impulsivamente y ahora era demasiado
tarde para remediar su error. Tal vez existiesen personas a quienes les
gustase quedarse solas. Tal vez las mujeres necesitasen más a los hombres
que los hombres a las mujeres.
El Mago, no obstante, no parecía irritado cuando volvió a hablar.
Voy a hacerte una pregunta -dijo-. Tienes que ser absolutamente sincera en
tu respuesta. Si me dices la verdad, te enseñaré lo que me pides. Si mientes,
nunca más debes volver a este bosque.
Brida respiró aliviada. Era tan solo una pregunta. No precisaba mentir, eso
era todo. Siempre consideró que los Maestros, para aceptar a sus discípulos,
exigían cosas más difíciles.
9
Se sentó enfrente de ella. Sus ojos estaban brillantes. -Supongamos que yo
empiece a enseñarte lo que aprendí -dijo, con los ojos fijos en los de ella-.
Comience a mostrarte los universos paralelos que nos rodean, los ángeles, la
sabiduría de la Naturaleza, los misterios de la Tradición del Sol y de la
Tradición de la Luna. Y, cierto día, vas hasta la ciudad para comprar algunos
alimentos y encuentras en mitad de la calle al hombre de tu vida.
“No sabría reconocerlo”, pensó ella. Pero resolvió quedarse callada; la
pregunta parecía más difícil de lo que había imaginado.
-Él percibe lo mismo y consigue acercarse a ti. Os enamoráis. Tú continúas
tus estudios conmigo, yo te muestro la sabiduría del Cosmos durante el día,
él te muestra la sabiduría del Amor durante la noche. Pero llega un
determinado momento en que ambas cosas ya no pueden seguir andando
juntas. Necesitas escoger.
El Mago paró de hablar por algunos instantes. Incluso antes de preguntar,
tuvo miedo de la respuesta de la joven. Su venida, aquella tarde, significaba
el final de una etapa en la vida de ambos. El lo sabía, porque conocía las
tradiciones y los designios de los Maestros. La necesitaba tanto como ella a
él. Pero ella debía decir la verdad en aquel momento; era la única condición.
Ahora respóndeme con toda franqueza -dijo, al fin, tomando coraje-.
¿Dejarías todo lo que aprendiste hasta entonces, todas las posibilidades y
todos los misterios que el mundo de la magia te podría proporcionar, para
quedarte con el hombre de tu vida?
Brida desvió los ojos de él. A su alrededor estaban las montañas, los
bosques y, allí abajo, la pequeña aldea comenzaba a encender sus luces.
Las chimeneas humeaban, dentro de poco las familias estarían reunidas en
torno a la mesa para cenar. Trabajaban con honestidad, temían a Dios y
procuraban ayudar al prójimo. Sus vidas estaban explicadas, eran capaces
10
de entender todo lo que pasaba en el Universo, sin jamás haber oído hablar
de cosas como la Tradición del Sol y la Tradición de la Luna.
-No veo ninguna contradicción entre mi búsqueda y mi felicidad -dijo ella.-
Responde a lo que te he preguntado -los ojos del Mago estaban fijos en los
de ella-. ¿Abandonarías todo por esa persona?
Brida sintió unas ganas inmensas de llorar. No era apenas una pregunta, era
una elección, la elección más difícil que las personas tienen que hacer en
toda su vida. Ya había pensado mucho sobre esto. Hubo una época en que
nada en el mundo era tan importante como ella misma. Tuvo muchos novios,
siempre creyó que amaba a cada uno de ellos, y siempre vio al amor
acabarse de un momento a otro. De todo lo que conocía hasta entonces, el
amor era lo más difícil. Actualmente estaba enamorada de alguien que tenía
poco más que su edad, estudiaba Física y veía al mundo de manera
totalmente diferente a la de ella. Nuevamente estaba creyendo en el amor,
apostando a sus sentimientos, pero se había decepcionado tantas veces que
ya no estaba segura de nada. Pero, aun así, ésta continuaba siendo la gran
apuesta de su vida.
Evitó mirar al Mago. Sus ojos se fijaron en la ciudad con sus chimeneas
humeando. Era a través del amor como todos procuraban entender el
universo desde el comienzo de los tiempos.
-Yo abandonaría -dijo finalmente.
Aquel hombre que estaba frente a ella jamás entendería lo que pasaba en el
corazón de las personas. Era un hombre que conocía el poder, los misterios
de la magia, pero no conocía a las personas. Tenía los cabellos grisáceos, la
piel quemada por el sol, el físico de quien está acostumbrado a subir y bajar
aquellas montañas. Era encantador, con unos ojos que reflejaban su alma,
llena de respuestas, y debía estar una vez másd ecepcionado con los
11
sentimientos de los seres humanos comunes. Ella también estaba
decepcionada consigo misma, pero no podía mentir.
-Mírame -dijo el Mago.
Brida estaba avergonzada. Pero, aun así, miró. -Has dicho la verdad. Te
enseñaré.
La noche cayó por completo y las estrellas brillaban en un cielo sin luna. En
dos horas, Brida contó su vida entera a aquel desconocido. Intentó buscar
hechos que explicasen su interés por la magia -como visiones en la infancia,
premoniciones, llamadas interiores-, pero no consiguió encontrar nada. Tenía
ganas de conocer, y eso era todo. Y por este motivo había frecuentado
cursos de astrología, tarot y numerología.
-Esto son apenas lenguajes -dijo el Mago- y no son los únicos. La magia
habla todos los lenguajes del corazón del hombre.
-¿Qué es la magia, entonces? -preguntó ella.
A pesar de la oscuridad, Brida percibió que el Mago había girado el rostro.
Estaba mirando al cielo, absorto, quién sabe si en busca de una respuesta.
-La magia es un puente -dijo, finalmente-. Un puente que te permite ir del
mundo visible hacia el invisible. Y aprender las lecciones de ambos mundos.
-Y, ¿cómo puedo aprender a cruzar ese puente? -Descubriendo tu manera
de cruzarlo. Cada persona tiene su manera.
-Fue lo que vine a buscar aquí.
-Existen dos formas -respondió el Mago-. La Tradición del Sol, que enseña
los secretos a través del Espacio, de las cosas que nos rodean. Y la
Tradición de la
Luna, que enseña los secretos a través del Tiempo, de las cosas que están
presas en su memoria.
12
Brida había entendido. La Tradición del Sol era aquella noche, los árboles, el
frío en su cuerpo, las estrellas en el cielo. Y la Tradición de la Luna era aquel
hombre frente a ella, con la sabiduría de los antepasados brillando en sus
ojos.
-Aprendí la Tradición de la Luna -dijo el Mago, como si estuviese adivinando
sus pensamientos-. Pero jamás fui un Maestro en ella. Soy un Maestro en la
Tradición del Sol.
-Muéstreme la Tradición del Sol -dijo Brida, desconfiada, porque había
presentido una cierta ternura en la voz del Mago.
-Te enseñaré lo que aprendí. Pero son muchos los caminos de la Tradición
del Sol.
“Es preciso tener confianza en la capacidad que cada persona tiene de
enseñarse a sí misma.”
Brida no estaba equivocada. Había realmente ternura en la voz del Mago.
Aquello la asustaba, en vez de tranquilizarla.
-Soy capaz de entender la Tradición del Sol -dijo. El Mago dejó de mirar a las
estrellas y se concentró en la chica. Sabía que ella todavía no era capaz de
aprender la Tradición del Sol. Aun así, debía enseñarla. Ciertos discípulos
eligen a sus Maestros.
-Quiero recordarte una cosa, antes de la primera lección -dijo-. Cuando
alguien encuentra su camino, no puede tener miedo. Tiene que tener el
coraje suficiente para dar pasos errados. Las decepciones; las derrotas, el
desánimo, son herramientas que Dios utiliza para mostrar el camino.
-Herramientas extrañas -dijo Brida-. Muchas veces hacen que las personas
desistan.
13
El Mago conocía el motivo. Ya había experimentado en su cuerpo y alma
estas extrañas herramientas de Dios. -Enséñeme la Tradición del Sol -insistió
ella.
El Mago pidió a Brida que se recostara en un saliente de la roca y se relajara.
-No necesitas cerrar los ojos. Mira el mundo a tu alrededor y percibe todo
cuanto puedas percibir. A cada momento, ante cada persona, la Tradición del
Sol muestra la sabiduría eterna.
Brida hizo lo que el Mago le mandaba pero pensó que estaba yendo muy
rápido.
-Ésta es la primera y más importante lección -dijo él-. Fue creada por un
místico español, que entendió el significado de la fe. Su nombre era Juan de
la Cruz.
Miró a la chica, entregada y confiada. Desde el fondo de su corazón, imploró
que ella entendiese lo que iba a enseñarle. A fin de cuentas, ella era su Otra
Parte, aun cuando todavía no lo supiera, aun cuando todavía fuese
demasiado joven y estuviera fascinada por las cosas y por las personas del
mundo. .
Brida llegó a ver, a través de la oscuridad, la figura del Mago entrando en el
bosque y desapareciendo entre los árboles que había a su izquierda. Tuvo
miedo de quedarse sola allí y procuró mantenerse relajada. Ésta era su
primera lección: no podía mostrar ningún nerviosismo.
“Él me aceptó como discípula. No puedo decepcionarlo.”
Estaba contenta consigo misma y al mismo tiempo sorprendida por la rapidez
con que todo había sucedido. Pero jamás había dudado de su capacidad –
estaba orgullosa de ella-, y de lo que la había llevado hasta allí. Estaba
segura de que, desde algún lugar de la roca, el Mago estaba observando sus
14
reacciones, para ver si era capaz de aprender la primera lección de magia. Él
había hablado de coraje, pues, hasta con miedo -en el fondo de su mente
comenzaban a surgir imágenes de serpientes y escorpiones que habitaban
aquella roca-, ella debía demostrar valor. Dentro de poco él volvería, para
enseñarle la primera lección.
“Soy una mujer fuerte y decidida”, repitió, en voz baja, para sí misma. Era
una privilegiada por estar allí, con aquel hombre, a quien las personas
adoraban o temían. Revivió toda la tarde que habían pasado juntos, se acordó
del momento en que percibió alguna ternura en su voz. “Quién sabe si
también me encontró una mujer interesante. Tal vez incluso quisiera hacer el
amor conmigo.” No sería una mala experiencia; había algo extraño en sus
ojos.
“Qué pensamientos tan tontos.” Estaba allí, detrás algo muy concreto -un
camino de conocimiento de repente, se percibía a sí misma como una simple
mujer. Procuró no pensar más en esto y fue cuando dio cuenta de que ya
había pasado mucho tiempo di de que el Mago la dejara sola.
Comenzó a sentir un inicio de pánico; la fama que corría respecto de ese
hombre era contradictoria. Algunas personas decían que había sido el más
poderoso Maestro que jamás conocieran, que era capaz de cambiar la
dirección del viento, de abrir agujeros en las nubes, utilizando apenas la
fuerza del pensamiento. Brida, como todo el mundo, quedaba fascinada por
prodigios de esa naturaleza.
Otras personas, sin embargo -personas que frecuentaban el mundo de la
magia, los mismos cursos y clases que ella frecuentaba-, garantizaban que él
era un era un hechicero negro, que cierta vez había destruido a un hombre
con su Poder porque se había enamorado de mujer de ese hombre. Y había
15
sido por esa causa que pesar de ser un Maestro, había sido condenado a
vagar en la soledad de los bosques.
“Quizá la soledad lo haya enloquecido más aún” y Brida comenzó a sentir de
nuevo un inicio de pánico. A pesar de su juventud, ya conocía los daños que
la soledad era capaz de causar en las personas, principalmente cuando se
hacían mayores. Había encontrado personas que habían perdido todo el
brillo de vivir porque no conseguían ya luchar contra la soledad, y acabaron
viciadas en ella. Eran, en su mayoría, personas que consideraban al mundo
un lugar sin dignidad y sin gloria, que gastaban sus tardes y noches
hablando sin parar de los errores que los otros habían cometido. Eran personas
a quienes la soledad había convertido en jueces del mundo, cuyas
sentencias se esparcían a los cuatro vientos, para quien las quisiere oír. Tal
vez el Mago hubiera enloquecido con la soledad.
De repente, un ruido más fuerte a su lado la sobresaltó e hizo que su
corazón se disparase. Ya no había ningún vestigio del abandono en que se
encontraba antes. Miró a su alrededor sin distinguir nada. Una ola de pavor
parecía nacer desde su vientre y difundirse por el cuerpo entero.
“Tengo que controlarme”, pensó, pero era imposible. La imagen de las
serpientes, de los escorpiones, los fantasmas de su infancia, comenzaron a
aparecer frente a ella. Brida estaba demasiado aterrorizada para conseguir
mantener el control. Otra imagen surgió: la de un hechicero poderoso, con un
pacto demoniaco, que estaba ofreciendo su vida en holocausto.
-¿Dónde estás? -gritó finalmente. Ya no quería impresionar a nadie. Todo lo
que quería era salir de allí.
Nadie respondió.
-¡Quiero salir de aquí! ¡Socorro!
16
Pero sólo estaba el bosque, con sus ruidos extraños. Brida se sintió
desfallecer de miedo, creyó que iba a desmayarse. Pero no podía; ahora que
tenía la certeza de que él estaba lejos, desmayarse sería peor. Tenía que
mantener el control de sí misma.
Este pensamiento le hizo descubrir que alguna fuerza dentro de ella estaba
luchando para mantener el control. “No puedo continuar gritando”, fue lo
primero que pensó. Sus gritos podían llamar la atención de otros hombres
que vivían en aquel bosque, y hombres que viven en bosques pueden ser
más peligrosos que animales salvajes.
“Tengo fe -comenzó a repetir, bajito-. Tengo fe en Dios, en mi Ángel de la
Guarda, que me trajo hasta aquí y permanece conmigo. No sé explicar cómo
es, pero sé que él está cerca. No tropezaré con ninguna piedra.”
La última frase era de un Salmo que aprendió en la infancia y que hacía
muchos años que no repetía. Su abuela, muerta poco tiempo atrás, se lo
había enseñado. Le hubiera gustado tenerla cerca en aquel momento;
inmediatamente sintió una presencia amiga.
Estaba empezando a entender que había una gran diferencia entre peligro y
miedo.
“Lo que habita en el escondrijo del Altísimo…”, así comenzaba el Salmo.
Notó que estaba acordándose de todo, palabra por palabra, exactamente
como si su abuela estuviese recitando en aquel instante para ella. Recitó
durante algún tiempo, sin parar, y, a pesar del miedo, se sintió más tranquila.
No tenía otra elección: o confiaba en Dios, en su Ángel de la Guarda, o se
desesperaba.
Sintió una presencia protectora. “Necesito creer en esta presencia. No sé
explicarla, pero existe. Y permanecerá conmigo toda la noche, porque yo
sola no sé salir de aquí.”
17
Cuando era pequeña, solía despertarse en mitad de la noche, espantada. Su
padre, entonces, iba con ella
hasta la ventana y le mostraba la ciudad donde vivían. Le hablaba de los
guardas nocturnos, del lechero que ya estaba entregando la leche, del
panadero haciendo el pan de cada día. Su padre le pedía que expulsara a los
monstruos que había colocado en la noche y los sustituyera por estas
personas, que vigilaban la oscuridad. “La noche es apenas una parte del
día”, decía.
La noche era apenas una parte del día. Y del mismo modo que se sentía
protegida por la luz, podía sentirse protegida por las tinieblas. Las tinieblas
hacían que ella invocase aquella presencia protectora. Tenía que confiar en
ella. Y esa confianza se llamaba Fe. Nadie jamás podría entender la Fe. La
Fe era exactamente aquello que estaba sintiendo ahora, una zambullida sin
explicación en una noche oscura como aquélla. Existía sólo porque se creía
en ella. Así como los milagros tampoco tenían ninguna explicación, pero
sucedían para quien creía en ellos.
“Él me habló de la primera lección”, dijo ella, de repente, dándose cuenta. La
presencia protectora estaba allí, porque creía en ella. Brida empezó a sentir
el cansancio de tantas horas de tensión. Comenzó a relajarse de nuevo, y se
sintió cada momento más protegida.
Tenía fe. Y la fe no dejaría que el bosque fuese de nuevo poblado por
escorpiones y serpientes. La fe mantendría a su Ángel de la Guarda
despierto, velando.
Se recostó otra vez en la roca y se durmió sin darse cuenta.
Cuando despertó ya había aclarado y un lindo sol coloreaba todo a su
alrededor. Tenía un poco de frío, la ropa sucia, pero su alma se sentía feliz.
Había pasado una noche entera, sola, en un bosque.
18
Buscó con los ojos al Mago, aun sabiendo la inutilidad de su gesto. El debía
estar andando por los bosques, procurando “comulgar con Dios”, y quizá
preguntándose si aquella chica de la noche anterior había tenido el coraje de
aprender la primera lección de la Tradición del Sol.
-Aprendí sobre la Noche Oscura -dijo ella al bosque, que ahora estaba
silencioso-. Aprendí que la búsqueda de Dios es una Noche Oscura. Que la
Fe es una Noche Oscura.
“No fue sorpresa. Cada día del hombre es una Noche Oscura. Nadie sabe lo
que va a pasar el próximo minuto, e, incluso así, las personas van hacia
adelante. Porque confían. Porque tienen Fe.”
O, quién sabe, porque no perciben el misterio encerrado en el próximo
segundo. Pero esto no tenía la menor importancia, lo importante era saber
que ella había entendido.
Que cada momento en la vida era un acto de fe. Que podía poblarlo con
serpientes y escorpiones, o con una fuerza protectora.
Que la fe no tenía explicaciones. Era una Noche Oscura. Y tan solo cabía a
ella aceptarla o no.
Brida miró el reloj y vio que ya se estaba haciendo tarde. Tenía que tomar un
autobús, viajar durante tres horas y pensar algunas explicaciones
convincentes para dar a su novio; jamás se creería que ella había pasado la
noche entera, sola, en un bosque.
-¡Es muy difícil la Tradición del Sol! -le gritó al bosque-. ¡Tengo que ser mi
propia Maestra, y no era esto lo que yo esperaba!
Miró hacia la pequeña ciudad, allá abajo, trazó mentalmente su camino por el
bosque y empezó a andar. Antes, no obstante, se volvió nuevamente hacia la
roca.
19
-Quiero decir otra cosa -gritó con voz suelta y alegre-. Eres un hombre muy
interesante.
Recostado en el tronco de un viejo árbol, el Mago vio cómo la chica se perdía
en el bosque. Había escuchado su miedo y oído sus gritos durante la noche.
En algún momento llegó a pensar en aproximarse, abrazarla, protegerla de
su pavor, decirle que ella no necesitaba aquel tipo de desafío.
Ahora estaba contento de no haberlo hecho. Y orgulloso de que aquella
chica; con toda su confusión juvenil, fuese su Otra Parte.
En el centro de Dublín existe una librería especializada en los tratados de
ocultismo más avanzados. Es una librería que jamás hizo publicidad alguna
en diarios ni revistas: las personas sólo llegan allí recomendadas por otras, y
el librero queda contento, porque tiene un público selecto y especializado.
Aun así, la librería está siempre llena. Después de oír hablar mucho de ella,
finalmente Brida consiguió la dirección por medio del profesor de un curso de
viaje astral al que estaba asistiendo. Fue allí una tarde, después del trabajo,
y quedó encantada con el lugar.
Desde entonces siempre que podía iba a ver los libros: apenas mirarlos,
porque eran todos importados y muy caros. Acostumbraba hojearlos uno por
uno, prestando atención a los dibujos y símbolos que algunos volúmenes
traían, y sintiendo intuitivamente la vibración de todo aquel conocimiento
acumulado. Después de la experiencia con el Mago se había vuelto más cautelosa.
A veces se enfadaba consigo misma porque sólo conseguía participar
en las cosas que podía entender. Presentía que estaba perdiendo algo
importante en esta vida, que de esa manera sólo tendría experiencias repetidas.
Pero no encontraba la valentía para cambiar. Necesitaba estar
siempre mirando su camino; ahora que

Web del Autor

Pagina Oficial

Si no sabes descargar mira este video tutorial

El alquimista – Paulo Coelho

[sociallocker]
[popfly]

Descargar 

Leer en online
[/popfly] [/sociallocker]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------