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Libro PDF Cruel y divino amor Cruel amor 1 Flor M. Urdaneta

Cruel y divino amor Cruel amor 1 Flor M. Urdaneta

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Corre Hayley, corre! —Grita Maison pasando por mi lado.
—¡Oh, no! ¡Oh Dios mío! ¿Lo hiciste de nuevo? ¡Sabes que no soy buena corriendo!
Lo sigo hasta alejarnos de aquel lugar. Mi respiración está agitada mientras que él no se ve afectado. Siendo el mariscal de campo del instituto, dos cuadras de carrera no
son nada.
—¡Me vas a matar un día de estos, Maison! Lo juro.
—¡Pequeña! Sé que disfrutas de mis bromas. —Sonríe ampliamente derritiendo mi corazón.
—¡No me digas pequeña y no lo vuelvas hacer!
—Eres una amargada, pequeña.
Gruño de frustración. Odio que me diga pequeña, sólo nos llevamos un año de diferencia y él
sabe que me enojo cuando usa ese apodo. Creo que le gusta verme enfadada.
Usualmente, caminamos a casa al salir de clases y Maison no resiste la tentación de tocar los timbres y luego hacerme correr.
—Hayley ¿Me escuchas? ¡Hayley! —Chasquea sus dedos delante de mi rostro.
—Disculpa estaba pensando — en ti.
—Entonces ¿Me vas ayudar con Melanie?
Mi corazón duele ante su pregunta. No pensé que ser su amiga implicaría empujarlo hacia otras
chicas y lo peor es que nunca me puedo negar. Haría cualquier cosa que me pidiera.
—Claro, Maison ¿No lo hago siempre?
Lo he amado en silencio desde hace mucho tiempo. Tres años para ser exacta; desde que Axxel,
mi hermano mayor, me lo presentó.
Y sí, suena cliché…fue amor a primera vista.
Di mi primer beso unos meses antes de conocerlo; fue algo demasiado tonto e insignificante. Me
pregunté cómo sería ser besada por él y me gustó la idea.
Lo observé con detalle; el cabello castaño claro que caía en sus ojos —enmarcados por dos prominentes y perfectas cejas— esas hermosas pestañas largas que tocan sus
parpados cuando te mira con los ojos celestes más claros y hermosos que vi alguna vez. Y, para darle más impacto a su rostro, tiene unos labios rosados y una perfecta
mandíbula cuadrada. Lo guardé en memoria desde ese día y lo recuerdo perfectamente esté donde esté.
Lo peor del caso, es que ningún chico se atreve a acercarse a mi teniendo a Axxel y a Maison
cuidándome.
Es tan frustrante, ellos no quieren que nadie me haga daño, la clase de daño que ellos les causan a las chicas cuando obtienen lo que quieren.
Vivimos a dos cuadras el uno del otro. Casi siempre somos los tres pero Axxel se sentía mal hoy.
Acostumbramos a tener largas charlas y Maison habla de lo que planea en el futuro, de que se
enlistará en el ejército para ser un guardacostas rescatista. Yo siempre estoy encantada de escucharlo.
Él es muy dulce conmigo y quisiera que no me viera como una hermana pequeña. Desde que lo
conozco, nunca ha demostrado ningún interés romántico por mi.
— Pequeña, llegamos a tus aposentos. Nos vemos mañana.
Como lo dije, es muy dulce conmigo.
No puedo pronunciar una palabra, no después de haberlo tenido tan cerca. Sacudo la mano hasta
que lo pierdo de vista.
¿Por qué tiene que ser tan dulce? ¿Por qué se despide siempre con un beso en mi mejilla y no en
mis labios? ¿Por qué adoro su olor, sus labios, sus ojos, su abdomen? ¡Oh! su abdomen. La última
vez que lo vi su torso desnudo casi me desmayo.
Maison es perfectamente imperfecto, ya que su único defecto es no quererme a mi.
—¡Mamá, ya llegué!
—Pequeña ¿Qué tal tu día? —Indaga con dulzura. Mi mamá es completamente hogareña.
Siempre está en casa para nosotros.
—Normal, nada nuevo mami ¿Y Axxel?
—Sigue tirado en la cama « se está muriendo » según él.
—Hombres. —Pronunciamos las dos al mismo tiempo.
Es tan gracioso. La mayoría de los hombres son así, se echan a morir por cualquier malestar. Y
se dicen llamar “el sexo fuerte”.
—Extraño tanto a papá ¿Cuando vuelve? —Pregunto sacando mi labio inferior en un puchero.
—Creo que en una semana, cariño.
Noto la tristeza en su voz. Mi papá es Marine, [1] pasa más tiempo fuera que en casa. Axxel y Maison quieren seguir sus pasos. Y yo, bueno…no tengo idea de que
hacer, aún tengo tiempo para resolverlo.
“Pequeña ¿Le escribiste a Melanie?”
“No pesado, estoy tirada en el sofá, no valgo nada, un malvado chico me hizo correr dos cuadras”
“Dime su nombre, lo pagará caro”
“¿Quieres una pista?”
“No, ya lo descubriré”
“zZZZ voy a dormir”
“Descansa pequeña”
Es terrible estar enamorada de tu único amigo. He pensando en decirle: “¡Oye Maison! te amo” y
nunca lo hago porque soy una cobarde. Es que debería ser él quien lo diga ¿O no?
Es sábado por la tarde. Maison está en el patio encestando con Axx. El sudor recorre su espalda
haciendo que el suéter blanco se le pegue a sus músculos marcados. Me relamo los labios deleitándome con cada movimiento de su musculatura.
Su rostro es cosa de otro mundo; lo comparo con un ángel. Nunca dejaré de adorar sus ojos. Y
sus labios ¡Oh, mi Dios! Son tan hermosos; rosados y llenos que quiero morderlos un poco para comprobar si son reales.
No sé cuánto tiempo llevo de pie en mi ventana embelesada con un metro noventa de perfección.
Verlo cada día es una tortura, y lo peor de aquello, es que es un castigo auto infligido.
Suena el timbre y bajo a abrir la puerta, es Melanie, viene a “estudiar”. En realidad, es la excusa para que se vea hoy con Maison.
Ella es tan es hermosa; alta, esbelta y muy divertida. Sus ojos son una combinación de gris con
verde y su cabello es dorado y perfecto. La invito pasar y salimos al encuentro de los chicos.
¡Oh, mi Dios! Maison está de nuevo con su torso desnudo.
¡Qué calor!
Me abanico el rostro atribuyéndole mi sofoco a la temperatura de Miami.
—Hola, pequeña. Hola Melanie ¿Qué tal están? —Melanie esboza una sonrisa tonta y
dice « hola » con voz entre cortada.
Ya cayó en la trampa de Maison.
Él nos ofrece unas gaseosas; las tomamos y comienzo a sentirme muy incómoda por estar en medio de esto. Será la última vez que haga algo así por él.
Nos despedimos de los chicos y subimos a la habitación. Ya no soportaba un segundo más de sufrimiento.
Melani pasó una hora mirando a Maison por la ventana, o eso creía yo.
—Qué lindo es Axxel. ¿Alguna vez ha tenido una novia? digo ¿Una de verdad?
Rio por dentro. No rio, salto y doy dos giros. La operación M+M se cancela, abortada la misión.
Le envío un texto a Maison enseguida, feliz por el hecho de que no logrará nada con ella.
“Operación M+M cancelada”
“¡Ouch!
—Melanie —Le digo seria—. Nunca he conocido una novia de Axxel.
Ella juguetea con un mechón de su cabello y sonríe. Espero que yo no sea tan obvia con Maison.
Despido a Melani y vuelvo a encerrarme en mi habitación. Me cuestiono que ve Maison en esas
chicas que no ve en mi ¿Acaso soy fea?
Esto es demasiado deprimente.
La letra A de amiga estará marcada en mi frente con Maison para siempre. Quisiera retroceder
el tiempo y hacer las cosas diferentes pero él nunca me tomará enserio. No al pensar que soy como su hermanita pequeña.
Capítulo 2. Sentimientos
Maison
Llego a casa después de dejar a Hayley en la suya, se siente tan vacía sin mamá. Hace casi un año, murió de leucemia. Ha sido muy difícil para mi. En la escuela y frente
a mis amigos, sigo siendo el Maison divertido de siempre y al llegar aquí, su ausencia me ahoga.
Hayley me ayudó tanto en los momentos más difíciles. Pequeña, le digo por cariño; sé que lo odia pero adoro verla rabiosa. Es tan hermosa.
Nos conocimos hace tres años en el instituto. Lo primero que noté fue la ternura en su mirada
acaramelada; era tan pequeña y linda a la vez, de ahí surgió el apodo.
En los últimos tiempos, se me ha hecho casi imposible estar a su alrededor porque, no lo puedo
negar, es demasiado sexy. Sus ojos color miel son tan preciosos —en realidad toda ella es hermosa—
pero entre ella y yo sólo puede existir una amistad; no me perdonaría si le hiciera daño.
Además, Axxel —su hermano mayor y mi mejor amigo —me amenazó con cortar mis pelotas si
me acercaba a ella con otra intención.
Soy muy popular en el instituto; he creado una fama no muy bonita y por eso necesito a Hayley
para llegar a Melanie, es la única chica que se me ha resistido y sin su ayuda no lo lograré.
Mel es linda, no tanto como Hayley pero necesito una distracción ahora mismo.
—¡Maison, ya estoy en casa!
Es mi padre me meto en mi habitación apenas lo escucho. Nuestra relación no es la más cordial
desde que mamá murió, él ha estado teniendo citas y resolvió su vida tan fácilmente, que no puedo evitar sentirme enojado.
Estoy en casa de Axx jugando un rato —También es una excusa para estar cerca de Hayley— Si
tengo suerte, la podré ver en un lindo bikini.
Hayley aparece con el cabello atado en un moño alto, una camiseta holgada y unos short tan cortos.
“Oh mi Dios, que sexy”
Agradezco que se marchara a su habitación porque estuve por lanzar al caño nuestra amistad y
devorar sus labios. Me ganaría una paliza de Axx y no me importaría recibirla.
¡Joder! No puedo seguir resistiéndome a la divina tentación que es Hayley.
Melani tenía que ser una distracción para mi y no dejé de mirar a Hayley, me perdí en ella de nuevo.
Durante el poco tiempo que estuvieron aquí, noté como los ojos de la rubia se dirigían hacia Axxel y entendí porque no he logrado nada con ella, le gusta el idiota de mi
amigo.
—Despierta dormilón. —Ordena Hayley golpeándome la cabeza con un cuaderno. No sé cuánto
tiempo llevo dormido sobre la mesa del cafetín, anoche no pude pegar un ojo pensando en ella y sus pantalones cortos.
—¡Oye! ¿Qué tienes? ¿Estás enfermo?
—¡Oh pequeña Hayley! Maison Hudson no se enferma, sólo tenía sueño. —Respondo sonriendo
un poco.
—De eso no hay duda Maison —Espeta Axxel en tono burlón— Si hasta estabas babeándote.
—Muy gracioso Axx. —Replico.
Trato de disimular al ver a Hayley, ella en verdad me quiere matar, cada vez que se pone ese vestido amarillo me tengo que alejar de ella, resalta cada una de sus
cualidades y, como complemento, trae el cabello suelto. Es un hermoso cabello castaño que llega justo debajo de su cadera. Tengo que alejar esos pensamientos ahora
mismo.
¡Hayley está prohibida!
Lo he repetido tantas veces en mi cabeza que ya he perdido la cuenta.
—Hoy me invitó a salir Evan. —Revela con una sonrisa en los labios.
—Ni de broma. —Gruñimos Axx y yo.
—Claro que si saldré con él. Ya no soy una niña. Si es por ustedes me convierto en monja. —Se
levanta de la mesa y se va enojada. Nunca la había visto tan furiosa.
Estoy tan cabreado ¿A qué viene eso de una cita? De ninguna manera va a salir con Evan, él no
es bueno para ella, es un cretino. Tengo que arreglar esto de alguna forma.
—Sabes, Maison. Creo que ella tiene razón, nunca ha tenido una cita y necesita conocer a alguien, no puede estar siempre pegada a nosotros.
Se volvió loco.
No puedo decirle a Axxel que no estoy de acuerdo o que Hayley es muy inocente para salir con
Evan o con ningún otro ¿Cómo le digo que tengo celos? ¿Cómo lo hago si él es su hermano y yo
sólo amigo?
—Como sea. —Suelto restándole importancia y lo dejo flirteando con una sexy pelirroja. Creo
que ni notará que me fui.
A esta hora, el instituto es muy ruidoso; decido buscar un lugar más tranquilo para relajarme.
Sin darme cuenta, llego a la cancha de futbol y comienzo a trotar alrededor del campo. Sigo dándole vueltas al asunto. Es tan absurdo seguir pensando en esto. Hayley
me gusta y de ninguna forma voy a permitir que salga con Evan.
Decido tomar una ducha antes de ir por ella. Éste es el peor aspecto para hablar con Hayley.
Aquel fue el baño más rápido que me he dado en toda mi vida. Estoy un poco nervioso de hablar
con ella, no sé qué clase de sentimientos podría tener hacia mi ¿Y si me rechaza?, ¿Y si daño nuestra amistad para siempre? Aparto esos pensamientos y me sigo
vistiendo.
Salgo de allí y camino con la cabeza gacha, con la mirada fija en el celular. Le enviaré un mensaje a Hayley para quedar con ella en algún sitio apartado. Voy tan
concentrado mirando la pantalla, que choco con una chica.
Un hermoso cabello rubio cubre su rostro, ella lo aparta y puedo ver que es realmente bella. Sus
ojos son grises y expresivos, el gris es mi favorito desde ahora.
—Lo siento mucho. —Dice apenada. Su voz es tan dulce.
—Es mi culpa. —Tartamudeo.
Estoy tan nervioso, por lo regular soy muy seguro con las chicas pero con ella es distinto.
Nunca la había visto en el instituto. Seguro, es nueva por aquí.
—Busco la clase de la señorita Rosmery.
Su voz es melodiosa y cautivante. Mi cerebro ordena a mis labios que se muevan pero no obedecen. Esta chica tiene mi atención y no sé ni su nombre.
—¡Oye! ¿La clase de la señorita Rosmery? —Insiste.
—Si claro, te acompaño ¿Cómo dijiste que es tu nombre? —Balbuceo.
—No te lo he dicho. —Responde con una pequeña risita.
Su risa sólo puede imitar a un ángel. Coloca un mechón de cabello detrás de su oreja y trago grueso cuando veo su cuello. Se vienen a mi mente imágenes de mi boca en
su cuello, de mis manos
en su…
Contrólate, Maison.
—Mi nombre es Rebeca.
Rebeca, repito su nombre en mi mente, me gusta como suena, es agradable, es lindo, es el nombre de la chica de mis sueños. Creo que me estoy enamorando de ella.
—Yo soy Maison, también voy a esa clase ¿Eres nueva acá? —Ella asiente y vuelve a sonreír.
Quiero ser la razón de todas y cada una de sus risas.
Caminamos juntos y la bombardeo con preguntas. Adoro hablar con ella, no dejo de mirarla.
Sus labios son tan provocativos. Uno es más lleno que el otro, el inferior es el que me trae dando vueltas. Estoy algo hipnotizado ante ella, es antinatural y poderoso.
—Y bien ¿Dónde es la clase? —Pregunta por tercera vez.
Iba tan absorto en ella, que olvidé lo que buscaba. Volvemos sobre nuestros pasos y veo como
sus mejillas se ruborizan. Creo que yo también le gusto.
¡Joder! Necesito gustarle.
Capítulo 3. Desamor
Hayley
Hoy es lunes; día de madrugar. Mi primera clase es a las siete y tengo que levantarme una hora
antes, odio los lunes porque voy sola al instituto.
Axxel y Maison entran más tarde y, ellos no duermen, caen en coma.
Quisiera tener mi propio auto pero me perdería las caminatas con Maison y creo que papá tampoco lo consentiría, es muy quisquilloso.
Me doy una ducha rápida para despertarme de un todo, descuelgo mi vestido favorito y me lo
pongo. Mi tono de piel pálido combina con todos los colores y éste vestido amarillo me queda fabuloso.
Me despido de mi mamá y comienzo a caminar, es tan aburrido andar sola. Es cierto lo que dice
Maison « amo sus bromas .” No todas, algunas son realmente asquerosas.
Camino distraída con la música que reproduce mi Ipod, Someone like you[2]. Me encanta esta canción de Adele, vaya ironía.
La canción termina y escucho la corneta de un auto. Miro hacia allí y reconozco a Evan, un compañero de clases. Es un chico muy atractivo no lo puedo negar. Sus ojos
marrones y su cabello
castaño me recuerdan a Taylor Lautner[3].
—Hayley, te puedo llevar si quieres. —Ofrece amablemente. No veo que tenga algo de malo.
—Sí, gracias. —Respondo y me subo a su auto.
Un lindo auto deportivo.
—Hola, ¿Cómo estás?
Evan se nota algo nervioso. No entiendo porque ha de estarlo.
—Muy bien Evan, gracias por llevarme.
Conozco a Evan desde hace tres años y nunca hemos tenido una conversación completa. Sólo coincidimos en dos clases éste semestre. Es extraño venir con él pero no
me pone nerviosa.
—Es un placer hacerlo —Parece feliz cuando lo dice—. Entonces ¿Acostumbras a caminar al instituto?
—Sí. Los lunes camino sola, los demás días vengo con Maison y Axxel. Ellos son…
—Sí, los conozco. —Este chico sabe más de mi de lo que pensaba. Creo que Evan tiene un interés oculto.
—¿Tienes planes para el próximo sábado?
Ahora es más que evidente que si le gusto. Juego con mi pulsera nerviosa, no sé qué decir.
Dile la verdad, tonta.
—Nunca tengo un plan para los sábados.
¡Soy tan aburrida!
—¿Así qué estás disponible? —Me sonrojo un poco, es la primera vez que alguien me invita a
salir.
—Sí.
—Paso por ti el sábado a las seis treinta ¿Estás de acuerdo? —Asiento y él sonríe de nuevo.
Es oficial, tendré mi primera cita el próximo sábado y, si tengo suerte, quizás un verdadero beso. Para ser honesta, los únicos labios que quiero probar son los de
Maison y como eso no pasará nunca…tengo que dejar de pensar en él o me volveré completamente loca.
Llegamos al instituto y me despido de Evan con un gesto de la mano, le doy las gracias y camino
hacia mi primera clase.
Nunca me ha gustado la clase historia y, a primera hora de la mañana, es una pesadilla. Cinco
bostezos más tarde, la clase termina.
Entro al cafetín como todos los días. Maison tiene los brazos sobre la mesa y su cabeza reposa
sobre ellos, está dormido. Debería ser un delito ser tan bello. Si lo fuera, él obtendría cadena perpetua.
Me quedo mirándolo unos minutos más antes de despertarlo. Quiero posar mis labios en los suyos. Lo deseo como un niño a una golosina, como un pez requiere del
agua para vivir, como el mismo oxígeno que me hace respirar.
Levanto el cuaderno y golpeo su cabeza. Si, quería besarlo y terminé pegándole. Yo y mis estupideces de niña cobarde.
Luego de una guerra de miradas, Axx y Maison se quedan en silencio. La sensación de un fuerte
aleteo en mi estómago no ha cesado desde que lo vi.
Por cosas como estas, estoy más segura de que aceptar salir con Evan fue una buena elección y
creo que éste el momento justo para soltar la bomba ante mis custodios.
Maison no deja de mirarme con una risita tonta y Axx está perdido con una pelirroja que le hace
ojitos desde la otra mesa.
—Hoy me invitó a salir Evan. —Escueto sonriendo. La idea de tener una cita me emociona más
de lo que imaginé.
—¡Ni de broma! —Responden los dos elevando un poco la voz. Aquello me enoja mucho.
—Claro que si saldré con él. Ya no soy una niña. Si es por ustedes me convierto en monja.
Que se creen ellos ¿Mis dueños?
Me alejo del par de idiotas echando humo por la nariz.
Mi segunda clase fue menos aburrida que la primera y sigo teniendo sueño. No soy buena en la
aritmética, ni historia, ni artes…no sé para que soy buena.
Mi estómago siente de nuevo una punzada de emoción cuando veo a Maison en el pasillo. Creo
que lo de las mariposas revoloteando dentro es cierto.
¡ Ouch!
Maison tropieza con una chica. La observa. Conversan. Él parece nervioso —Maison nunca se pone nervioso— Él no deja de mirarla como si frente a él estuviera un
ángel.
¡Oh no Maison! No te enamores de ella, por favor.
Los dos caminan juntos y se aproximan hacia acá. Me los quedo mirando como tonta y pasan por mi lado sin notarme. Bueno, él no me nota, la chica no me conoce.
Mi corazón duele y se parte en dos. Maison nunca me había ignorado, nunca hasta ahora. Las mariposas se convierten en abejas africanas que me pican todas a la vez.
Duele a morir.
Corro alejándome lo más posible de aquel lugar. Lo hago de tal forma que cualquiera pensaría
que me están siguiendo. Me detengo unas cuadras más adelante. No conté cuantas.
Estoy entumecida, el dolor físico está tan mezclado con el de mi corazón que no logro diferenciar cual es más fuerte.
Tomo asiento en la acera y dejo que las lágrimas se entremezclen con el sudor. Para mi desgracia, tengo que volver; No tendría una excusa válida para faltar a dos clases.
Vuelvo a caminar por los pasillos de la escuela y entro a las siguientes clases en modo zombi[4].
El profesor mueve sus labios pero no tengo idea de lo que está diciendo. Recojo mis cuadernos y salgo cabizbaja del salón.
Mi corazón pende de un hilo, es un delicado cristal a punto de caer al vacío y romperse en mil
pedazos. Nunca antes me había sentido así.
—¡Hayley!
Escucho a alguien gritar mi nombre, me volteo y es Evan. Deseaba tanto que fuera Maison.
—¿Te puedo llevar a tu casa si quieres?
Acepto sin dudar. No tengo ánimo para caminar con Maison y escuchar todos los detalles de aquella hermosa rubia.
En el camino a casa, Evan habla de sus metas, que quiere ser abogado como su padre…fue lo último que le escuché decir.
—Gracias. —Dibujo una pequeña sonrisa. Por dentro me estoy muriendo lentamente.
—Sabes, no me molestaría traerte todos los días. —Ofrece amablemente.
—Evan, no quiero abusar de ti y que tengas una idea equivocada en cuanto a ello.
—No es molestia Hayley, esta es mi ruta. —Responde con tanta seguridad que no puedo negarme.
—Si es así, acepto.
Me despido con un gesto de la mano y entro a casa. Mamá es una excelente cocinera; entrar aquí
es acogedor. Mi familia no es adinerada pero vivimos bien. Cada uno tiene su habitación con baño privado y una pequeña piscina en el patio.
—¡Preciosa! —Grita mi papá cuando me ve. Su nombre es Harry y es el padre más cariñoso del
mundo.
—¡Papá! ¿Cuándo llegaste? Te he extrañado mucho. —Lo abrazo como si fuera la primera vez
en años.
—Yo también preciosa —Me eleva del suelo y me llena de besos. Él sigue siendo bastante fuerte.
—¿Dónde está Axxel? ¿Por qué llegas sola? —Indaga mi padre alzando la voz.
—¡Rayos! —Me llevo ambas manos a la cabeza—. Olvidé avisarle que me venía con Evan.
—Hayley Alexandra Wilson Montgomery ¿Quién es Evan?
¡Oh mi Dios! Dijo mi nombre completo, estoy en problemas.
—Es un compañero de clases papi, no te enojes —Bato las pestañas y saco mi labio en un puchero.
—Sabes que eres mi princesa. No quiero que nada malo te pase —Explica con tono suave.
—Lo sé papi, lo sé —Lo vuelvo a abrazar y logro calmar a la fiera. Creo que más tarde le diré
lo de la cita.
Subo a mi habitación y le envío un mensaje a mi hermano antes de ahogarme en llanto.
Contengo mis sollozos con la almohada, no quiero que nadie sepa lo triste que me siento; sólo
harían preguntas y tendría que admitir mis sentimientos hacia Maison o inventar una mentira.
§
Me quedé dormida desde el día anterior; el plato de comida quedó intacto en mi mesita de noche.
Para colmo, se me hizo tarde.
—Al fin bajaste bella durmiente.
—Muy gracioso Axx. —Elevo el dedo medio para irritarlo más.
—¿Nos vamos?
—Este…no. Evan viene por mi —Reclamo en tres, dos, uno…
—¿Qué significa eso Hayley?
—No significa nada Axxel, sólo eso « Evan viene por mi »
—Mucho cuidado, te tengo vigilada. —Pone dos dedos en sus ojos y me señala después.
—Sí, lo que digas. —Elevo los hombros y él azota la puerta al salir.
Desde el viernes pasado, no camino a la escuela con Maison. Extraño tanto estar a su lado, andar
todos los días era lo más cercano que había entre los dos.
Estoy sentada en el cafetín esperando por Maison; es habitual estar por aquí juntos a esta hora.
Una mano se posa en mi hombro, mi piel se eriza y mi corazón late desbocado contra mi pecho.
Respira, Hayley.
—Hola, Hayley.
Tengo que dejar de pensar que vendrá por mi. Esta vez es distinto, Maison se enamoró de esa chica.
—Hola, Evan. —Digo sin ánimo.
—¿Te puedo acompañar?
—Sí, por supuesto —Se ubica delante de mi y sonríe. Tiene una linda sonrisa, dos hoyuelos se
forman en sus mejillas cuando lo hace.
§
Escucho su risa desde la habitación y mi corazón casi se detiene. Camino lentamente a la ventana
y lo veo; está jugando con Axx como todos los sábados.
Quiero bajar corriendo y abrazarlo, decirle cuanto lo extraño y que no vuelva alejarse de mi.
Hago mi camino hasta donde se encuentran y me limo las uñas para cubrir el estallido de emoción
que reverbera en todo mi cuerpo al verlo. Disimulo, cuando lo único que quiero es tenerlo entre mis brazos.
—¡Pequeña! —Grita Maison. Me levanta del suelo y nos hace girar—. Te he extrañado mucho.
Has crecido un poco ¿Verdad?
—No seas exagerado, Maison. No han pasado tantos días y no creo que crezca más —Pongo los
ojos en blanco y me sigo limando las uñas.
—Tengo que hablar contigo de algo importante —Me dice sonriendo. Axx entra para a darse una ducha y quedamos solos.
—Hayley, conocí al amor de mi vida, estoy locamente enamorado de esa chica, se llama Rebeca.
No he dejado de pensar en ella ni un instante, me ha cambiado totalmente.
Tú sabes que soy todo un éxito con las chicas, en parte gracias a ti pero con ella es distinto, me vuelvo torpe cuando estoy cerca de ella y por fin me atreví a pedirle una
cita.
—Me alegro mucho, Maison —Miento forzando una sonrisa. Por dentro, miles de pedazos se esparcen en mi pecho infligiendo dolor.
—Quería contarte desde el principio pero he estado tan ocupado pensando en cómo llegar a Rebeca, que perdí la noción del tiempo. Por cierto, pequeña ¿Qué hay con
Evan?
—Nada que contar — Elevo los hombros sin enfrentar sus ojos.
—Sabes que aquí estaré para ti si él se comporta mal contigo o si te hace sufrir.
Si supieras que el único que me está haciendo sufrir eres tú; que estoy tomando todas las fuerzas que tengo para no correr a la habitación y encerrarme ahí para
siempre; que estoy conteniendo las lágrimas desde el momento que admitiste que amas a Rebeca, que mi mundo se cae a pedazos por no tener tu amor.
—Sé que es así Maison y volviendo a Evan, si hay algo, hoy tenemos una cita así que tengo que
alistarme —Me alejo de él lo más rápido que puedo, es demasiado difícil tenerlo cerca y saber que está tan lejos de mi.
Cierro la puerta y me deslizo hasta el suelo con las lágrimas desbordadas. He llorado tanto estos últimos días que temo que me voy a secar.
No sé cuánto tiempo estuve ahí. Me levanto y voy directo al baño, abro el grifo y dejo que el agua corra por mi cuerpo y se lleve el dolor. Me quedo ahí a pesar de lo
helada que sale el agua. No siento mi cuerpo.
Hayley, deja de sufrir, deja de pensar en Maison y sigue adelante. Eres fuerte, valiente y lo vas a superar.
Seco mi cabello y me coloco un maquillaje sencillo; me pongo mi vestido favorito y unas zapatillas, no sé a qué lugar me llevará Evan. Espero que sirva para cualquier
lugar.
A la hora puntual, suena el timbre. Bajo las escaleras y me despido de mis padres. Quienes, milagrosamente, no se opusieron a la cita.
Abro la puerta y ahí está él; se ve muy atractivo con unos vaqueros desgastados y un suéter negro pegado al cuerpo dejándole ver un poco de músculos; no están tan
definidos como los de Maison pero cualquier chica estaría más que feliz de salir con él.
—Luces hermosa Hayley —Me ruborizo enseguida; nunca ningún chico me habría dicho
hermosa.
—Gracias Evan, tu también luces muy bien —Caminamos hasta el auto y abre la puerta para mi.
Qué galante.
—¿A dónde vamos? —Pregunto un poco aprensiva.
—Es una sorpresa —Sonríe marcando sus hoyuelos.
—No me gustan las sorpresas.
Es la verdad. Cuando tenía trece, mi abuela organizó una fiesta sorpresa y me asusté tanto que
corrí fuera de la casa y me caí por las escaleras ganándome un buen moretón en la frente. Desde ese día, odio las sorpresas.
—Esta te gustará, lo prometo.
El chico tiene una seguridad en sí mismo colosal, de eso no hay duda.
Después de unos cuantos minutos en el auto, llegamos a un parque de diversiones; me encantan
las montañas rusas. Creo que Evan tuvo ayuda de alguien para elegir el lugar porque nunca se lo he mencionado.
Todo ha salido perfecto hasta ahora pero en la vida nada es completamente perfecto y, soy consciente de ello, cuando veo no muy lejos de nosotros a Maison junto a
Rebeca.
Están tomados de la mano; sonriendo. En este mismo instante, quisiera desaparecer, ser totalmente invisible si fuera posible.
Maison nos ve y camina directo hacia nosotros sin soltarle la mano y con una enorme sonrisa
dibujada en los labios.
¡Quiero morir!
Capítulo 4. Parezco tarado
Maison
Desde que conocí a Rebeca, no he dejado de pensar en ella. Está tan dentro de mi, que duele. No
un dolor malo, diría que es agradable.
Llevo siete días tratando de invitarla a salir pero me he vuelto un cobarde. Hay algo en ella que me hace débil. Nunca antes había sentido miedo de que una chica me
dijera que no; sólo con Rebeca.
He aprendido a conocer ciertos aspectos de ella. Sé que odia las bebidas de dieta, el pescado y el helado de fresa. Se mudó con su madre de Cincinnati; es vendedora de
bienes raíces y la mayoría de sus clientes son de aquí, así que era lógico cambiarse.
No le pregunté por su padre y ella tampoco lo mencionó. Rebeca es relativamente callada. La mayoría de las veces, soy sólo yo hablando sin parar.
Tocan la puerta y bajo corriendo las escaleras, deben ser Hayley y Axxel, siempre pasan por mi
para ir al instituto. Hayley tiene días sin venir con nosotros; espero que hoy lo haga, la he extrañado mucho.
Abro la puerta y veo a mi molesto amigo sin Hayley. Agacho el cabeza decepcionado. La extraño.
—¿Estás listo Don Juan? [5]
No le respondo, él sabe que lo estoy.
¡Idiota!
Si Hayley no viene no tiene sentido caminar, así que subimos al auto y Axxel aplaude. No le agrada mucho la idea de andar hasta allí pero siempre logro convencerlo.
—¿Donde está Hayley? —Pregunto cabizbajo. En estos días no hemos hablado ni una sola vez.
Tengo que arreglar eso.
—Creo que Evan iba por ella a casa —Revela sin inmutarse.
—¿De nuevo? Es la tercera vez esta semana.
—Si —Confirma sin preocupación.
Me quedo callado todo el trayecto; no hay razón para molestarme con Hayley, ella tiene derecho
a salir con quien quiera como lo hago yo.
¡Joder! Estoy tan cabreado.
Camino alrededor de los pasillos decidido a enfrentar a Hayley y me encuentro con Rebeca.
Hoy, luce realmente hermosa tiene el cabello rubio suelto y una falda negra; lo suficientemente corta para destacar sus hermosas piernas y del largo adecuado para evitar
ver más allá de sus muslos.
¡ Mierda! Es jodidamente sexy.
—Hola, Rebeca —La saludo con voz temblorosa. Ella sonríe y sólo con ello mi corazón bombea con mucha fuerza.
—Hola, Maison —Sus labios se curvan hacia arriba dibujando una sonrisa.
Es ahora o nunca.
—Quería preguntarte. Eh… tu… yo…¿Tienes planes para hoy?
Es la peor forma de invitar a una chica, parezco tarado.
—Sí, tengo planes.
Mi alma se cae al suelo. Me ha rechazado. No sé para donde fijar la mirada, mi garganta pica y
la aclaro tratando de eliminar la molestia
—Mañana estoy libre.
Esas tres palabras son las que necesitaba escuchar. Puedo respirar tranquilo de nuevo.
—Tenemos una cita entonces.
No puedo ocultar mi sonrisa. Rebeca toma un mechón de su cabello y lo enrolla en su dedo.
Intercambiamos números y hago una fanfarria en mi interior
Le gusto, realmente le gusto.
Caminamos juntos por el pasillo y veo a Hayley, está frente a su casillero sacando unos libros.
Estoy tentado a detenerme pero sólo la saludo con la mano; ella responde con el mismo gesto. Quizás vaya a su casa más tarde.
Hoy es sábado, mi tan anhelado sábado; el día de mi primera cita con Rebeca, mí dulce y hermosa Rebeca. Sueno posesivo pero estoy seguro que será mí chica hasta el
final de mis días.
Me levanto de la cama de un salto cuando escucho la voz de mi padre gritando desde la cocina.
Hoy me toca hacer algunos deberes. Es tan difícil ser el único en la casa, antes no debía preocuparme por nada y, desde que mi madre murió, tengo muchas
responsabilidades.
—¿Se te pegaron las sábanas, grandulón? —Suelta Mike en tono burlón. Yo ruedo mis ojos y lo
ignoro—. Necesitamos hablar hijo —Arrastra una silla de madera y la ubica frente a mi en la mesa.
—¡No tenemos nada de qué hablar! —Bramo.
—Si tenemos, Maison, Tienes que entender que amé mucho a tu madre, que me duele tanto como
a ti su partida—. Mike, acerca sus manos a las mias y las aparto.
—¡No papá, a ti no te duele. Tú te sientes libre, ella era una carga para ti y no te atrevas a mentirme!
Estoy muy enojado, me levanto de la mesa y golpeo la silla contra el suelo. Soy como un león
enjaulado entre cuatro paredes, necesito salir de aquí.
—Maison, no es así. Hijo, tienes que escucharme. —Ruega y me duele un poco tratarlo así pero
no pienso escuchar sus razones.
—No quiero, Mike. Me voy.
Salgo de la casa echando humo. Mike no me va a engañar y prefiero irme antes de decir algo
que le cause más daño.
Me toma un tiempo tocar el timbre en casa de Hayley; lo hago cuando mi ira ha cesado. Saludo a
Axx cuando abre la puerta y me invita a pasar.
Luego de un rato de encestar la pelota, por fin la veo. La extrañaba mucho. Mi corazón da un vuelco extraño, se lo atribuyo al tiempo sin verla.
Conversamos un rato mientras que Axx toma una ducha. Le cuento todo respecto Rebeca y siento
que me quito un peso de encima. Ella es mi mejor amiga, sabe todo de mi; no sé porque tenía tanto miedo de contarle. Hayley siempre me ha apoyado.
Hayley sube a su habitación a prepararse para su cita con el idiota de Evan. Me sigue enfermando la idea.
Axx aseguró que los tendrá vigilados, qué el idiota aquel no se atreverá a dañar a su hermanita.
Él puede decir misa; Evan nunca terminará de gustarme para ella.
Llego a casa y agradezco que Mike no esté allí; no quiero seguir la conversación que dejé hace
unas horas, no hay forma en la que pueda entender como superó tan rápido a mi madre.
Me lleva más de una hora estar listo para la cita, parezco una chica cambiándome de atuendo varias veces hasta que decido por dejarme lo que había escogido al
principio, jeans, suéter blanco y Convers[6].
A las seis en punto, estoy en la puerta de la casa de Rebeca. Le compré un ramo de rosas rojas,
espero le gusten. Mis músculos están entumecidos y mis manos sudorosas.
Contrólate, Maison.
Rebeca luce increíblemente hermosa con unos jeans apretados y una blusa violeta de profundo
escote que me deja literalmente boca abierto.
—¡Wow! Que hermosa estás Rebeca.
—Tú no te quedas atrás Maison —Sonríe con un poco de rubor en sus mejillas.
Cada segundo me enamoro más de ella. Éste es oficialmente el mejor día de mi vida.
—¿Nos vamos?
—¿Piensas entregarme las rosas o están adheridas a ti? —Bromea.
—¡Oh! por supuesto. Toma Rebeca, son para ti. —Estoy tan nervioso que

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