---------------

Déjame amarte – Déjame amarte 2 – Norah Carter

Déjame amarte - Déjame amarte 2 – Norah Carter

Déjame amarte – Déjame amarte 2 – Norah Carter

Descárgatelo El libro  Ya!!

Resumen y Sinopsis 

Capítulo 1
Había transcurrido más de un mes desde que volví de París, la tristeza no había pasado pero el dolor había menguado. Me había costado volver a coger la rutina,
pero gracias a Marta y a los chicos de la academia, todo fue mucho más fácil ya que intuyeron desde un primer momento que volvía totalmente derrotada.
La última vez que vi a Brian me había dejado bastante mal. Esa imagen no podía borrarla de mi memoria y mi eso se reflejaba en la cara. Así que entendí, desde el
momento que volví, que mis amigos lo notaran. Sabía que no sería capaz de enmascarar la tristeza que sentía.
Me había volcado totalmente en los estudios y los fines de semana salíamos sin perdernos ni un solo día. Los chicos siempre tenían alguna fiesta o lugar al que ir. Yo
sabía que lo estaban haciendo por hacerme sentir mejor a mí, o al menos hacerme reír y se los agradecía.
Clark seguía tonteando mucho conmigo, además que decía que antes de Navidades me iba a robar el corazón, a mí me hacía mucha gracia, pero sabía que no sería
posible nada con él ya que mi cabeza estaba en otro lugar por mucho que quisiera evitarlo, todo sería cuestión de tiempo y yo me había propuesto olvidarlo a toda
costa.
Pero no era nada fácil. Una cosa era la resolución o lo decidida que estaba a conseguirlo, y otra muy distinta que pudiera hacerlo tan rápido como me hubiese
gustado. Pero lo haría, de eso no tenía dudas.
Marta comía la mayoría de los días conmigo, a ella le cumplía el contrato en su apartamento en enero, y le propuse que como las dos íbamos a estar hasta junio,
pues que se viniese al mío a la vuelta de las navidades, a ella le hizo mucha ilusión eso, aunque aún para ello faltaban dos meses.
Estábamos preparando en la Academia la fiesta de Halloween ya que habíamos decidido que como se celebraría un sábado, nos iríamos al chalet de uno de los chicos
que se había ofrecido para que se hiciese allí. Desde el momento en que lo propuso, todos los demás aceptamos encantados. La verdad es que necesitábamos, o al menos
yo, distracción, y esa sería una oportunidad perfecta para poder divertirme, sin pensar en nada más que en pasármelo bien.
Marta estaba muy ilusionada con aquella fiesta, decía que íbamos a coger la borrachera más grande del mundo, que si caíamos redondas, tendríamos allí donde
dormir, así que no había nada por lo que preocuparse. A mí me hacía mucha gracia verla así, como una niña pequeña que sale por primera vez con sus amigas, así que me
reí con su comentario y le dije que por supuesto, pero que si se emborrachaba y hacía alguna locura, yo tendría suficiente con decir que no la conocía. Esto hizo que las
dos termináramos partiéndonos de la risa.
Pero ella seguía, no paraba de buscarme la lengua y decir que esa noche seguro que iba a caer en los brazos de Clark, me tenía majara con ese tema ya que decía que
cada vez él estaba más obsesionado conmigo.
Estuve a punto de decirle que podía estar todo lo obsesionado conmigo que le diese la gana, pero que no tenía nada que hacer. Pero eso sería tener que hablar sobre
Brian de nuevo y no me apetecía, quería sacarlo de mi mente, así que preferir aguantar a mi amiga, iba a ser lo mejor.
Esa semana la pasamos preparando cómo nos íbamos a disfrazar. Estuvimos varias horas discutiendo sobre qué disfraz usar y a todos les encontrábamos fallos. Al
final decidimos ir de enfermeras cadáveres. No había sido la mejor elección porque con la profesión de Brian… pero en fin, vi a mi amiga tan ilusionada con la idea que
me costó decirle que no, así que hice de tripas corazón y acepté.
Nos tuvimos que buscar dos batines blancos y que fueran muy cortos ya que Marta decía que para disfrazarse también había que estar sexy. Yo no entendía qué
tenía que ver una cosa con la otra, si íbamos a ser unas enfermeras zombies y se lo dije, a lo que ella contestó que fuese como fuese, antes muerta que sencilla, así que
me reí pero acepté también.
Nos pasamos unos días como locas buscando todos los complementos y lo necesario para estar a la altura de las circunstancias. Los batines blancos nos fue fácil
conseguirlos pero Marta tuvo que pedirle a una amiga que nos lo arreglara ya que eran demasiado largos, y fue todo un acierto porque nos lo dejó perfectos. A mí,
verme con ese uniforme me trajo demasiados recuerdos, demasiadas imágenes de Brian en mi cabeza… Me recriminé a mí misma, tenía que olvidarme de él.
Por fin llegó tan esperado día. Yo me había levantado temprano y me había tomado un café mientras pensaba. Me gustaba ese momento de tranquilidad por las
mañanas y poder disfrutar del silencio y la soledad. Cuando me tomé el café y me fumé un cigarro, preparé el desayuno para Marta y para mí. Ella había dormido la
noche anterior en casa porque habíamos decidido que de ahí saldríamos por la tarde ya disfrazadas para la fiesta.
Buenos días, Marta le dije cuando la vi aparecer.
Buenos dís, bella ragazza dijo mientras me daba un abrazo que yo correspondíráidamente.
¿uétal dormiste? preguntécuando se separóde mí
Como una bebé ademá soñ e con la fiesta y que pasaba una noche de lujuria y sexo irrefrenable me reícon el comentario, no cambiarí, me he
levantado de lo má feliz del mundo, creo que sentíhasta el orgasmo.
No hace falta que me cuentes todos los detalles dije riédome.
Ah, no, si no me importa negómuy seria con la cabeza mientras cogí las tostadas a las que yo le acababa de echar mantequilla y las poní sobre la
mesa. Pero lo peor de todo fue que el del sueñ era Patrick terminódiciendo mientras se sentaba.
Me quedécon las tazas de caféa medio camino entre la encimera de la cocina y la mesa. No sécóo no se me cayeron o cóo me estaba aguantando las ganas de
reíme. La cosa es que, tras unos segundos mirando la cara descompuesta de mi amiga ante tal revelació, que puedo asegurar que lo era, conseguíponer las tazas encima
de la mesa y que no se me derramara ni una sola gota. Claro que, despué de eso, empecéa descojonarme.
Mierda, no tení que habételo dicho gimióy yo no podí dejar de reí, me sentéhasta que se me pasase el ataque de risa. Bueno, tampoco es para
tanto dijo unos segundos despué.
Pues claro que no me sequélas lárimas de los ojos, es solo un sueñ, no le tienes que dar mayor importancia.
Pues eso mismo pienso yo.
Pero fue un buen orgasmo, ¿o? preguntéinocentemente mientras le daba un bocado a la tostada.
Pues sídijo despué de atragantarse con el caféy yo sonreíal verla colorada por la vergünza. Pero vamos, que solo fue un sueñ. Digo… los sueñs
son solo eso, sueñs.
Me estaba riendo de lo lindo de nuevo al verla a ella misma intentando convencerse de ello. En ese momento supe, o imaginé que a Marta le gustaba Patrick, pero si
ella no lo querí ver, no serí yo quien se lo mostrara. Me divertirí y ya.
¿ túcóo has dormido? preguntópara cambiar el tema y le seguíla corriente.
Bien, la verdad que útimamente me estácostando menos conciliar el sueñ reconocí, y ya no me desvelo casi nada.
Me alegra oír eso. Ya verás qué bien nos lo vamos a pasar hoy.
Miedo me está dando dejarte a ti cerca del alcohol.
Beber de vez en cuando no es malo y, además, con esos disfraces súper sexys que llevamos, vamos a tener a todos los tíos babeando por nosotras.
Vamos de zombies, no podemos ir sexys volví a reírme, Marta tenía cada cosa…
Y tanto que podemos, si un poco más corta la bata y vamos enseñando el tanga. Además, son bastante ajustados, María hizo un buen trabajo.
Desde luego el disfraz es más de actriz porno que de otra cosa. Menos mal que llevaremos la cara verde.
Lo que nos hará más sexys batió las pestañas y las dos comenzamos a reírnos. Pero bueno, tú no tendrás problemas, Clark no te dejará ni a sol ni
asombra. No sé qué le das, hija mía, pero ese chico está loquito por ti.
Que esté lo loquito que quiera que no va a catar, eso te lo digo yo le dije muy seriamente.
Quién sabe, no es malo darle una alegría al cuerpo. Está bien dijo cuando me vio poner los ojos en blanco, desesperada ya con ese tema, ¿vamos a
comer aquí?
Sí, tenía pensado hacer algo rápido de comer para que pudiéramos arreglarnos con tiempo y no llegar tarde a la fiesta.
Vale, entonces voy preparando yo los disfraces para que esté todo listo se levantó de la mesa, decidida a irse.
Ah, Marta…
¿Sí?
No me contaste… ella enarcó las cejas ante la curiosidad ¿Cómo es Patrick en la cama?
Salió resoplando de la cocina mientras yo me reía a carcajadas. Iba a disfrutar de lo lindo haciéndola rabiar con Patrick, o al menos hasta que me dijera que le gustaba.
Esas eran cosas que no se le ocultaban a una amiga, claro que primero debería de darse cuenta ella. Me levanté y me puse a recoger la mesa, dispuesta a ponerme a
cocinar.
El día pasó rápidamente. Almorzamos temprano y descansamos un rato en el sofá mientras veíamos la televisión. Un par de horas antes de que comenzara la fiesta,
empezamos a ducharnos y arreglarnos el pelo. Tardamos más de lo habitual porque, aunque pareciese mentira, las dos estábamos nerviosas y bastante ilusionadas con la
fiesta.
Nos pusimos el disfraz y nos maquillamos una a la otra. Al ver el desastre que nos había quedado, decidimos quitarnos el maquillaje y el disfraz para no mancharlo
mientras volvíamos a intentarlo de nuevo. Miramos hasta varios tutoriales de maquillaje en Youtube que teníamos guardados desde que elegimos el disfraz.
Creo que no está tan mal dijo Marta cuando a la quinta nos miramos en el espejo.
Pues no, y si está mal, así se va a quedar. Ya no nos quedan toallitas desmaquillantes dije mientras miraba el desastre que había montado en la habitación.
Las toallitas sucias estaban por todos lados. Nos iba a hacer mucha gracia cuando al día siguiente tuviéramos que recoger todo.
Terminamos de vestirnos, preparamos unos pequeños maletines que compramos de enfermera (que utilizaríamos como bolsos) y salimos de casa dispuestas a
divertirnos.
Cogimos el coche de Marta y nos fuimos directas para la fiesta, estaba claro que ya llegábamos tarde, antes de salir de casa ya nos habíamos tomado un chupito de
whisky.
Íbamos cantando en el coche la canción de la bicicleta que había acabado de salir de moda y la cantaba Shakira junto con Carlos Vives, estábamos muy emocionadas
por la noche que nos esperaba.
Llegamos a la fiesta y aparcamos el coche en el parking del chalet, ya se acercaban hacia nosotros Patrick y Clark, disfrazados de Batman y Superman
respectivamente, venían con un Gin Tonic para cada una, nos miramos y empezamos a reírnos, Marta sabía de sobra que mis miradas iban a recordarle aquel sueño toda
la noche.
Estáis muy sexys dijo Patrick mirando intimidante a Marta.
Doy fe soltó Clark mirándome de arriba abajo.
Gracias, chicos dije sonriendo

Título: Déjame amarte (Déjame amarte 2)
Autores: Norah Carter & Monika Hoff
Formatos: PDF
Orden de autor: Carter, Norah & Hoff, Monika
Orden de título: Déjame amarte (Déjame amarte 2)
Fecha: 18 sep 2016
uuid: cc0eb5c5-41a8-4565-846d-b94d7809ee09
id: 437
Modificado: 18 sep 2016
Tamaño: 0.68MB

Novela kindle  Comprimido: no

kindle Formato – Contenido – tipo : True 

Temáticas: Novela romántica, Comedia romántica , romance

Más Libros  – ebooks  : Aquí !!

Mira El Vídeo Para Enseñarte como descargar!!

Fotos – Imagen

image host

kindle - Puedes Leer la novela Aquí Abajo En Online!!

Tambien Ya Esta Disponible Para Comprarlo En kindle Amazon  productos  Tu Sitio Favorita !! 

Clic Aquí Para comprar  la novela y  leer  en  tu android !!

Si te gusto  comparte  en   el facebook 

Descargar Libro Aqui  !!


https://app.box.com/s/ne0zsuv0qgoklp62q3pw9rn3tvx4aknh
https://1drv.ms/b/s!AhKpqxOmldbbiGe8xbk6Atmb8aRH
http://go4up.com/dl/26fc6431fa4a8d
https://www.adrive.com/public/Z4bmBk/Dejame amarte (Dejame amarte 2) – Norah Carter.pdf

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

---------