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Revista Investigación y Ciencia Junio 2016

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colaboradores,
han defendido recientemente esta
posibilidad («Is there an exoplanet in the
Solar System?», Monthly Notices of the
Royal Astronomical Society, en prensa).
Sin embargo, el mayor problema de esta
hipótesis sería la estabilidad orbital de dicho
planeta. Es muy improbable que un
exoplaneta capturado por el Sol tuviera
una órbita estable durante cientos o miles
de millones de años, algo necesario para
que las órbitas de los objetos transneptunianos
hayan sido alteradas como observamos
en la actualidad. Lo mismo sucede
con la posibilidad de que se hubiera formado
más cerca del Sol para luego ser expul-

también en ese caso es muy difícil conseguir
una estabilidad orbital de cientos de
millones de años. Ambas posibilidades han
sido analizadas hace poco por Gongjie Li
y Fred Adams («Interaction cross sections
and survival rates for proposed Solar System
member Planet Nine», The Astrophysical
Journal Letters, en prensa), quienes obtienen
una probabilidad menor del 5 por
ciento de que tales hipótesis expliquen el
origen de un planeta masivo y tan lejano.
Lo que sí podría suceder es que cuerpos
más pequeños, como cometas o asteroides,
tuviesen un origen extrasolar, como hace
algunos años apuntaron Harold Levison y
colaboradores («Capture of the Sun’s Oort
cloud from stars in its birth cluster»; Science,
vol. 329, 2010).
¿Cómo se habría formado entonces el
hipotético Planeta X? Una posibilidad es
que la nebulosa presolar, la nube de gas y
polvo que dio lugar al Sol y a los demás
cuerpos del sistema solar, se extendiera
mucho más lejos de lo que pensamos. En

te para que, al mismo tiempo que el resto
de los planetas, se formase un planeta
gigante a cientos de unidades astronómicas
del Sol. Cuando este planeta —o quizá
planetas, como han propuesto hace poco
Matthew Holman y Matthew Payne («Ob-

Astrometry of Pluto and other trans-Nep-

detecten, saldremos de dudas y podremos
decir mucho más sobre su origen.
REACCIONES
Y REPRESENTACIONES
La nota «Ni aquí ni allí» [por Charles
Schmidt; Apuntes, ,
abril de 2016], sobre los estados de transición
de una reacción química, viene acompañada
de una ilustración muy frecuente
en los libros pero incorrecta. En las abscisas
se indica «reacción», que otras veces se etiqueta
como «tiempo de reacción», «avance
de la reacción» o «conversión», pero nunca

De hecho, debería suprimirse la abscisa,
porque lo que se pretende visualizar
es que los reactantes A + B tienen una
energía distinta a la del producto AB y
a la del estado de transición. El diagrama
debería ser parecido al que representa
las energías de orbitales enlazantes y
antienlazantes; de esa manera, cobrarían
sentido las líneas horizontales asociadas
a A + B y a AB.
A veces se etiqueta la abscisa como
«coordenada de reacción». Este es un
concepto avanzado que en estos diagramas
cualitativos no debería usarse, puesto
que no se representa la evolución del sistema
reaccionante en función de un pará-

Mira El Vídeo Para Enseñarte como descargar 


núcleos (una de las posibles coordenadas
de reacción), sino solo el estado inicial, el

Catedrático emérito de ingeniería
química
Universidad de Barcelona
Los lectores interesados
en profundizar en los aspectos pedagógicos
de la observación de Mans tal vez
deseen consultar el artículo «Coordenada
de reacció?», Claudi Mans i Teixidó, Educació
Química EduQ (Societat Catalana de
Química), n.o 11, 2012; el PDF puede des-

CARTAS DE LOS LECTORES
INVESTIGACIÓN Y CIENCIA agradece la opinión de los
lectores. Le animamos a enviar sus comentarios a:
PRENSA CIENTÍFICA, S.A.
Muntaner 339, pral. 1.a, 08021 BARCELONA
o a la dirección de correo electrónico:
redaccion@investigacionyciencia.es
La longitud de las cartas no deberá exceder los 2000
caracteres, espacios incluidos. INVESTIGACIÓN Y CIENCIA
se reserva el derecho a resumirlas por cuestiones
de espacio o claridad. No se garantiza la respuesta
a todas las cartas publicadas.
Erratum corrige
Como apunta nuestro lector Marcelo Male, el artículo Maridaje de alimentos: ¿arte o ciencia? [por
Pere Castells; INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, enero de 2016] data erróneamente en 1908 la publicación de la
teoría atómica de Dalton. El año correcto es 1808.
Este error ha sido corregido en la edición digital del artículo.
4 INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, junio 2016
Apuntes
MARTIN WILLIS, CORBIS
ETOLOGÍA
Educados desde el huevo
Algunos pájaros enseñan a cantar a sus polluelos antes de nacer
Ya en el vientre materno, un bebé puede
percibir las diferencias entre voces
y sonidos fuertes, siendo incluso capaz
de distinguir la voz de su madre de la de
otras mujeres. Pero, en lo que a apren-

no tienen nada que envidiarnos. Según
un estudio publicado hace poco en The
Auk: Ornithological Advances, algunas
madres enseñan a su prole a cantar antes
de romper el cascarón; como consecuencia,
los polluelos pueden imitar la
llamada materna a los pocos días de haber
nacido.
Los primeros indicios del fenómeno
fueron observados en 2012 por Sonia
Kleindorfer, bióloga de la Universidad
Flinders, en Australia Meridional, quien
se percató de que las hembras de maluro
soberbio (Malurus cyaneus) repetían
una y otra vez una melodía mientras
incubaban la puesta. Al nacer, los polluelos
emitían el mismo canto que la
madre, lo que les servía como reclamo
para recibir alimento.

tamiento se daba en más pájaros, los
investigadores decidieron estudiar el
maluro dorsirrojo (Malurus melanocephalus),
otra ave australiana. Para ello,
registraron los sonidos procedentes de
67 nidos de cuatro lugares de Queensland
en varios momentos, desde la incubación
de los huevos hasta después de

madas de reclamo de los polluelos analizando
el orden y el número de notas. Por
último, un sistema informático comparó
a ciegas los cantos de las madres y de las

Según el estudio, también los polluelos
de maluro dorsirrojo nacen cantando
de un modo muy similar a sus madres.
De hecho, cuanto más cantan estas
a los huevos, tanto más se parece el reclamo
emitido por las crías. Además, un
experimento complementario pareció
indicar que los mejores imitadores eran
los que más alimento recibían.
El hallazgo sugiere que un apren-

indicar a los padres la aptitud neurológica
de la descendencia. A su vez, ello
permite extraer una conclusión evolutiva.

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«Como progenitor, ¿inviertes en
una descendencia de calidad o en una
dependiente?», se pregunta Kleindorfer.
«Nuestros resultados indican que en
una de calidad

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