---------------

Juegos insolentes Libro 5 – Emma Green

Juegos insolentes Libro 5 – Emma Green

Libro Juegos insolentes Libro 5 – Emma Green

Descargar Gratis    En PDF
¿POR QUÉ? grito más fuerte.
– Estaba intrigado, tenía curiosidad. No te había visto desde hacía años, no podía perder esa oportunidad…
– Querías jugar, ¿no es así? ¿Burlarte de mí una vez más?
– ¡No!
– ¡Admítelo, Tristan!
– Mierda, Sawyer, ¡no seas tan dura conmigo!, me reclama alzando el tono. ¡¿Quieres la verdad o no?!
Siento con la cabeza, sin dejarme vencer por su mirada tenebrosa.
– ¿No lo entiendes? ¡Es muy evidente! ¡La soledad me estaba matando! ¡Quería volver a vivir todo esto! Vivir contigo… ¡con nadie más!
Su voz profunda, su intensidad, el poder de sus palabras, todo eso debería llegarme directo al corazón, pero me cuesta trabajo creerle. Qué más quisiera que
lanzarme contra el torso de ese hombre sublime, abandonarme a su calor y a su fuerza, pero mis dudas y mi pena me impiden hacerlo.
– ¿Qué fue eso?, murmuro. ¿Una declaración de amor?
Él alza los hombros, con un brillo conmovedor en la mirada. Estoy a punto de ceder, de abrazarlo y olvidar todo, cuando una nueva evidencia me llega de pronto:
– Uno no miente cuando ama, Tristan. No durante meses…
Camino dejándolo a un lado, paso la puerta de vidrio que lleva a la casa y la cierro tras de mí. Con llave. El intruso no puede entrar.
– ¡Esta casa es mía! ¡Vete a una de tus mansiones de millonario!, le grito a través del cristal.
Sin escucharlo protestar y golpear la puerta, subo a la planta alta llevándome a Tiger conmigo. La bola de pelos y garras se pelea, pero termina por rendirse.
Mientras me desvisto dejando correr algunas lágrimas, el animal se acuesta sobre mi almohada.
– ¿Y tú te vas a quedar aquí conmigo, Tiger?
Un sollozo se me escapa, y lo ahogo con la camisa que me acabo de quitar. E intento acostumbrarme al silencio. Ya no más notas de guitarra. Ni voz ronca.
Ya no más juegos insolentes…
***
– En primer lugar, tú y yo firmamos un contrato.
Me sobresalto y suelto un grito, alertada por su voz viril que rompe el mórbido silencio de mi habitación. Tristan acaba de abrir mi puerta y de entrar en mi
territorio, como si fuera lo más normal del mundo. El idiota tardó menos de quince minutos en entrar a mi casa… por la fuerza.
– En segundo, retoma sentándose sobre mi cómodo sillón, es la última vez que me hablas así, Sawyer. ¡Y que me encierras afuera de mi casa!
– ¡Es mi casa! le respondo.
– ¡Nuestra casa!
El sinvergüenza pone la mano sobre su playera de Led Zeppelin – en fin, era suya, pero me la regaló, y llevó años usándola para dormir. Sin preguntarme mi
opinión, se la pone.
– ¿Cómo entraste?, gruño. Cerré todas las puertas.
– La próxima vez, deberías cerrar las ventanas.
– Podría llamar a la policía…
– ¡Mi nombre está en el contrato, Sawyer! ¡Métete eso en la cabeza!
Me levanto de mi cama e intento quitarlo del sillón. Fracaso: por más que intento jalar su antebrazo con todas mis fuerzas, no se mueve ni un centímetro.
– ¡Tú no necesitas esta casa!, le grito. ¡Tienes muchas más! ¡Muchas más! ¡Mucho más bellas y grandes!
– Basta, Liv, te vas a lastimar, murmura mientras intento de nuevo tirarlo del sillón al piso.
Pero me ensaño, jalo y luego empujo con todo mi peso soltando gritos de bestia. De repente, sus manos encierran las mías y me jalan hacia adelante. Aterrizo a
horcajadas encima de él, prisionera de su puño de acero.
– Las personas que viven en las casas son las que las hacen bellas, no lo demás, susurra sosteniendo mi mirada de enojo. Fue Craig quien hizo bella esta casa hace
tiempo. Hoy en día, tú la haces bella… Más bella que cualquier otra…
Lucho contra las mariposas que vuelan dentro de mi pecho y desvío al mirada para que no me vea ceder. Sin dejar de mirarme ni un segundo, mi verdugo agrega en
voz baja:
– Quería decirte toda la verdad, ya no podía seguir mintiendo, pero no sabía cómo hacerlo. Entonces fui cobarde: puse en venta esa villa y se la confié a tu agencia.
Sabía que finalmente te enterarías…
– ¿No fue un accidente? me doy cuenta.
– No. Sólo torpeza. Y una buena dosis de estupidez, debo admitirlo. ¿Me perdonas?
Su sonrisa retorcida hace renacer la mía. El niño travieso con cara de ángel intenta engatusarme con su hoyuelo pero me resisto. Inhalo profundamente, exhalo y le
hago una seña para que me suelte. Después de dudarlo un poco, el insolente obedece y me deja levantarme. Me aparto de su olor y de su calor casi a regañadientes, pero
es necesario. Tomo a Tiger, quien se divierte mordisqueándome los dedos del pie.
– Dame tiempo para reponerme de mis emociones, suspiro dejándole al gato travieso en los brazos. Sal de mi habitación, Quinn.
– ¿Sólo de tu habitación? sonríe el insolente.
– Tú mismo lo dijiste, ésta es tu casa… Firmé ese maldito contrato.
Y el titán abandona mi sillón con una indolencia terriblemente sexy y me roba un beso antes de salir corriendo y bajar las escaleras.

Mira El Vídeo Para Enseñarte como descargar 

Leer En Online

– ¡Esa playera es mía, Quinn! le grito.
– Sabes dónde venir a buscarla, Sawyer…
***
Toda la isla está en medio de los preparativos para el Año Nuevo, excepto Betty-Sue, obviamente.
Mientras emite ruidos sospechosos, Filet Mignon me lleva hasta la nueva construcción que apareció en jardín de mi abuela. Observo los vidrios al acercarme y me
doy cuenta que se trata de un invernadero. Aquél con que Betty-Sue siempre soñó, sin poder pagarlo. Y cuidado si a alguien se le ocurría ofrecerle un centavo para
ayudarle…
– ¡Bienvenida a mi pequeño paraíso tropical, querida!, me recibe la hippie quitándose sus guantes llenos de tierra. ¡Y feliz año, con seis horas de anticipación!
La dejo abrazarme, con los ojos clavados en la estructura y la decoración exótica. Hecho totalmente de madera clara y vidrio, el invernadero es particularmente
luminoso y alberga flores con colores tornasolados. La pared del fondo es cien por ciento vegetal, cubierta de una espuma y de un follaje agradables a la vista, debajo de
la cual corre una impresionante cascada.
– Es magnífico…
No encuentro otras palabras. Betty-Sue, por su parte, me llena de explicaciones.
– ¿Alguna vez has visto un lugar más pacífico? ¡Mis animales y los insectos se comen todo en mi jardín! ¡Aquí, mis pequeños protegidos estarán seguros!, sonríe
amorosamente acariciando con la mirada una de sus plantas – probablemente venenosa. ¿Conoces las strelitzia? También se les conoce como aves del paraíso. ¡Es mi
nueva consentida! Por allí está el platycerium, llamado cuerno de alce. También…
– Tú y tus animales, sonrío.
– Las plantas están vivas, ¿sabes, querida? Uno les toma cariño…
– Dile eso a mi manzano que se está muriendo en mi terraza, murmuro avanzando en la alameda central.
Con más de 80 años, mi abuela trota como niña chiquita, haciendo círculos a mi alrededor. Continúo con mi visita, boquiabierta. Betty-Sue no hizo las cosas a
medias. El invernadero parece pequeño desde afuera, embelleciendo el jardín discretamente, pero una vez adentro, el efecto es… increíble. Bajo estos vidrios, el espacio
es impresionante. Sin hablar de los equipos modernos y perfectamente concebidos para optimizar la superficie. De pronto, una pregunta me acecha…
– Betty-Sue, ¿cómo le hiciste para pagar la remodelación de la casa
image host image host

Comprar Ebook  en 

Clic Aquí Para comprar 

Leer en Online Juegos insolentes Libro 5 – Emma Green

[sociallocker]
[popfly]

Descargar 

[/popfly] [/sociallocker]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------