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Deus Ex Machina 2.0 – Mara Oliver

Deus Ex Machina 2.0 – Mara Oliver

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Resumen y Sinopsis De 

Deus Ex Machina 2.0 – Mara Oliver

Actualizando registro de datos personales. Jesús es un viejo amigo de mi madre. Gracias a él fui aceptada y becada en Salix Alba.
Peligro, son casi las doce menos cuarto.
Muchas gracias, de verdad…
No es nada, Ana María. Solo intento hacer mi trabajo, ayudaros, escucharos… No creo que una máquina pueda reemplazar eso.
¿Puedo irme ya, por favor? le interrumpo poniéndome en pie.
Jesús se acerca consternado y me acaricia la mejilla izquierda un instante. Su calor palpita en mi piel perfecta, sintéticamente inmaculada. Mi temperatura es la
adecuada y el tacto normal, no se diferencia fácilmente del tejido humano.
¿Estás segura, Anám? Ayer te sentaste en esa misma silla y me dijiste que tenías dudas, porque estás en el último curso y tus amigas se quedan aquí y…
Piénsalo bien. Tú matrícula aún no ha sido anulada y yo podría hablar con tu familia para que te quedes, si quieres.
¡No! Te lo suplico… Temiendo excederme en el tratamiento del discurso, inicio una aplicación que me permita acceder a la jerga espontáneamente. Mi
cumpleaños es en octubre, tengo casi diecisiete años, ya no soy ninguna cría… Me estaba despidiendo de Alexander, despidiéndome para siempre. Lo único que me
retenía en este internado era él y ya no me retiene nada. Te estoy diciendo la verdad, Jesús. Por favor, olvida que nos hemos visto hoy.
De acuerdo decide mordiéndose los pelos del bigote. No insisto más. Puedes irte, pero hazme un favor… Ahí fuera hay un chico esperando para verme,
dile que me dé un par de minutos antes de entrar. Quiero leer su expediente, a ver si consigo convencerle a él de que se quede…
Seguro que le convencerás le sonrío mientras retrocedo hacia la puerta.
Bueno pues cuídate mucho, Ana María. Da recuerdos a tu madre de mi parte y…
Lo haré, lo haré contesto con un pie fuera del despacho.
Claro que voy a cuidarme mucho. Voy a cuidar de mí y voy a cuidar de todos los que quiero, pero ahora tengo que cuidar de Ella, de mi otro yo.
11:46:22. Me queda poco tiempo, muy poco tiempo.
Cierro la puerta y al girarme veo al chico en el pasillo, muy cerca de mí. Todavía no he desactivado el programa de reconocimiento facial y por eso, en mi mente, la
cara del desconocido se llena de líneas móviles de luz verdosa. Mi parte robótica está estudiando los rasgos y cuando devuelve un resultado positivo, el recuerdo del
horror se superpone a la realidad.
¿Puedo pasar ya? me pregunta el chico, cansado de esperar.
Quisiera contestarle, pero no dejo de ver la horrible imagen que he recuperado del archivo: su boca abierta, sus dientes partidos, su cara amoratada por los golpes…
La última vez que le vi, este chico no tenía cuerpo y su cabeza estaba clavada en un rastrillo de jardinero, apoyada contra el cristal de la puerta de la cafetería. Tuve que
ahogar un grito y tirar sus restos al suelo para poder salir del edificio principal, sin desvelar mi posición a los micrófonos de la Escuela.
¡No puedes pasar! le miento.
Sé que no debería inmiscuirme, porque no tengo tiempo para esto. Sin embargo, soy incapaz de mantener lo que le prometí a Gretchen.
Acabo de llegar y ya estoy haciendo lo que dije que no haría. No puedo salvarles a todos, no debería intervenir…
¿Cómo que no puedo pasar? Anda, quita de en medio. El orientador está en el despacho, ¿no? Me han dicho que tengo que hablar con él antes de irme.
Sigo bloqueando la puerta mientras me decido. Si dejo que Jesús convenza a este chico de que se quede, que lo hará, su cabeza terminará en el suelo después de
que le torturen. No tendrá una muerte rápida como la mayoría… no puedo dejarle pasar.
Jesús ya no trabaja para la Escuela replico, está recogiendo sus cosas. Me ha dicho que te diga que te vayas. Le veo dudar, ya casi lo tengo.
Supongo que le has traído la redacción de cinco mil palabras contando por qué anulas la matrícula… ¿ Tú tampoco sabías nada de la redacción? Pues vámonos de aquí,
no perdamos más tiempo.
Si me hace caso, cumplirá los dieciocho. En cierto modo le envidio, para mí no será tan fácil. Mientras nos alejamos del despacho me convenzo de que he hecho lo
que he podido, aunque sea lo que no debería haber hecho… Ahora tengo que preocuparme de salvar mi propia vida, la de Ella, sin perder un minuto más.
DESCONEXIÓN.
RECORD ON. 11:47:01. Aseo femenino de la planta baja A008.
Mi nuevo cuerpo es rápido. Apenas he invertido ciento treinta y dos segundos en bajar dos pisos y cruzar seis pasillos.
Dentro de unos minutos, Ella entrará en el baño. Se lavará la cara con agua fría. Escuchará los nudillos llamar al cristal de la ventana y… No, esta vez no. Yo evitaré
que le vea. Lo primero es impedir que se conozcan. Quería interceptarla antes, pero ese conserje con malas pulgas lo ha estropeado todo.
Saldré por la ventana, me sentaré en el césped y mi espalda eclipsará la visión del jardín. Funcionará. Ella terminará de lavarse la cara, levantará la vista y
distinguirá mi espalda contra el cristal, solo mi espalda, ni siquiera notará el parecido. Volverá a su cuarto, terminará de hacer las maletas, caminará hacia la salida y se
meterá en el coche, mucho antes de que esa chica le llame al NanoPC para saber por qué llega tan tarde… Ella se irá del Instituto Salix Alba y se convertirá en la primera
superviviente en lugar de la única. Bien, voy a entrar.
DESCONEXIÓN.
RECORD ON. 11:51:34. Jardines, Edificio Principal. Avda. del Sauce.
Ya estoy en posición, sentada en el suelo y bloqueando la ventana del baño, a pesar del susto que me acabo de llevar. Si mi organismo fuera puramente biológico,
todavía estaría hiperventilando. Sin embargo, respiro con normalidad mecanizada.
Después de esto y del encuentro con el chico de la cabeza en el rastrillo, acabo de desprogramar el reconocimiento facial automático. No quiero ver las caras de los
muertos cada vez que me cruce con un desconocido. Mi cerebro reconocerá por sí solo las caras precisas, las importantes. Además, he activado el programa de
Reacciones Humanas Espontáneas ante Estímulos Externos para que mi sistema reaccione como si fuese humana la próxima vez que me sorprenda.
Me siento algo cansada, aunque no creo que mi batería entre aún en estado crítico por un desgaste cerebral excesivo. No tendría por qué, solo necesito hibernar al
menos seis de cada setenta y dos horas y ni siquiera necesito recargar, mi batería tiene un núcleo energético con una garantía de uso de entre noventa y cien años. Eso es
más que suficiente, mi esperanza de vida no superará los próximos tres meses, si fracaso.
Creo que la fatiga se debe al programa de reacciones humanas, porque funciona con rapidez. Me estremezco al rememorar el shock que he sufrido al entrar en los
servicios. Lo primero que he visto ha sido su cara, la de Ella, con sus ojos negros mirándome atónitos. He creído que se me había adelantado y que debía replantear todo
el plan, pero su rostro carente de expresión me ha devuelto a la realidad del momento. Me he colocado los rizos oscuros tras las orejas y Ella ha copiado el movimiento,
porque estaba mirándome en un espejo. No era Ella, era yo y me estaba observando a mí misma sin un atisbo de humanidad en los gestos.
Por primera vez, he estudiado mi reflejo de réplica robótica. Tardaré en acostumbrarme porque soy mucho más atlética e infinitamente más perfecta según mis
creadores y eso que pertenezco a la gama estándar de kairós. Los rasgos de mi cara no son tan perfectos pero son perfecta copia de lo que eran. Incluso la cicatriz en
forma de hache que llevo en la mejilla derecha es igual a la que tiene Ella.
Hace tres segundos he oído cómo Ella abría la puerta del aseo y visualizo lo que va a ocurrir, mientras cuento los segundos. Lavándose las manos, Ella pensará que
al cambiar de instituto va a perder a sus mejores amigas y lo lamentará, pero se convencerá de que merece la pena porque no quiere volver a saber nada de Alexander
Lervold. Mirándose al espejo, se dirá “Eres idiota”, porque es mentira y lo sabe y también sabe que Axel vuelve hoy de sus vacaciones de verano en California y se
muere de ganas de verle y se muere de miedo de lo que pasará cuando le vea.

Pages : 123

Autor : Mara Oliver

Comprimido: no

Format :True PDF 

Idioma :Español-España 

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Fotos – Imagen

Deus Ex Machina 2.0 – Mara Oliver

Cerrando el grifo, Ella decidirá que se acabó. Jurará que deja el internado sin mirar atrás y jurará que no va a volver a enamorarse

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