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El clan del norte – La cruz de Argana 1 – Jessica Galera

 El clan del norte - La cruz de Argana 1 – Jessica Galera


El clan del norte (La cruz de Argana 1) – Jessica Galera

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Resumen y Sinopsis De 

había caído al suelo. De pronto se sintió invadida por la congoja de un silencio atronador. Había dejado de escuchar el crepitar del fuego en la chimenea y no tardó en
reparar en que la llama estaba casi extinta. Sólo tuvo que incorporarse y dar un pasito al frente para reavivar la fogata echando un par de leños más al tiempo que los
removía con el atizador. La lumbre emergió como un pequeño ave fénix y devoró, insaciable, la madera de conífera que había caído en sus fauces. La anciana permaneció
allí inmóvil durante unos minutos más, como si el cálido resplandor anaranjado que se desprendía de la negruzca chimenea la hubiese hipnotizado. Se ajustó el chal que
le colgaba sobre los hombros y volvió su mirada hacia la ventana, desde la que volvió a escuchar un nuevo impacto; era un golpe seco, como el que había escuchado hacía
tan sólo unos pocos segundos. Tratando de reprimir un secreto temor, se incorporó y avanzó lentamente hacia la ventana, cuya cortinilla descorrió. La oscuridad
engullía buena parte del entorno y sólo el argentado disco de la luna, coronando el firmamento le ofrecía una vaga idea de aquel paisaje que por el día le parecía idílico y
por la noche se tornaba inquietante y siniestro. Las recortadas siluetas de las montañas que se erguían frente a la vieja granja, se mantenían solemnes y majestuosas, casi
altaneras ante el temor de aquellos que habitaban en las cercanías. Aquel no era un sentir que hubiese podido convertir en costumbre, pues se remitía a apenas un mes
atrás. Los bosques de Innoth siempre habían estado poblados por lobos pero aquellos nobles animales parecían haber conocido siempre los límites de su territorio, algo
que habían respetado hasta hacía escasamente tres semanas. Desde entonces habían sido muchos los que habían asegurado encontrarse con los miembros de algunas
manadas en los viejos caminos hacia la aldea.
Lora no pudo evitar dirigir su mirada hacia el oeste. De día, el viejo puente de piedra que conducía hasta el pueblo de Vianta era perfectamente visible desde allí
pero en aquella oscura noche, sólo las sombras contrastaban con la más absolutas tinieblas. A lo lejos, las luces de la aldea hacían vagamente distinguible su contorno.
Hans, su marido, había partido aquella mañana a la ciudad de Glosburg, que se encontraba a unos tres o cuatro días viaje. Tras arduas jornadas de trabajo sin descanso,
habían logrado recolectar buena parte de las cosechas y el hombre no quiso esperar ni un día más para comerciar con aquellos frutos de su orgullo. Ellos mismos y
aquella vieja granja era todo cuanto tenían y por esa misma razón, a Lora le preocupaba la posibilidad de que Hans no hubiera querido esperar para regresar y se hubiera
arriesgado a viajar de noche al desamparo de aquella tenebrosidad y los peligros que desde ella acechaban. Su vieja yegua no estaba ya para aquellos trotes y aunque ella
se lo había repetido mil veces, Hans se empecinaba en que apartar al animal de su habitual actividad sólo sería un modo de condenarla a morir, como le sucedía a él
mismo. Pero lo cierto era que en los últimos tiempos, las fuerzas de aquella yegua habían fallado más de lo habitual y Lora temía que si eso sucediera en las lindes del
bosque, algo terrible podía ocurrirle. Ella había insistido en pedirle que aguardase y que viajase sólo bajo la luz del día, algo que él le había prometido pero que sin
embargo, temía no fuese a cumplir.
Un tercer golpe la sobresaltó y la hizo recular, profiriendo un grito ahogado al tiempo que soltaba la cortina. El postigo exterior de la ventana se había soltado de su
soporte y golpeaba con insistencia en la fachada y el cristal al antojo del fuerte viento que soplaba desde el norte. Los jirones de nube rasgaban el cielo aterciopelado,
ocultando la luna plateada de manera intermitente y las copas de los elevados pinos que formaban las faldas de las montañas, se bamboleaban como un siniestro público
en una imaginaria grada.
Lora abrió la ventana y sujetó el portón de madera. Una ráfaga helada penetró en la estancia y meció con violencia la fina cortinilla de gasa que se descolgaba desde
la despensa. Sintió un escalofrío y perdió de un plumazo el calor que la había reconfortado hasta sumirla en un profundo sueño. No tuvo demasiado claro el porqué pero
una angustiosa sensación anidó en la boca de su estómago. Escrutó con desesperación el entorno y trató de hallar el motivo de su inquietud. No lo encontró pero no era
la única que se sentía así. De pronto escuchó relinchar a los caballos en el establo; parecían nerviosos y turbados. Sin embargo, le extrañó sobremanera que Black, un
viejo perro labrador que siempre solía acompañar a Hans en sus viajes a la ciudad pero que en los últimos meses, aquejado de las dolencias que le hacían cojear, había
dejado de hacerlo, no hubiese unido sus ladridos al relincho de ‘Tisa’ y ‘Ámbar’, los corceles, más jóvenes que la vieja Yona pero en cuya lealtad Hans no confiaba de
forma tan ciega.
–¡Black! –Lora se volvió hacia el interior de la casa, con la ventana aún abierta y llamó al animal, pensando que quizás se hubiera quedado dormido en algún rincón
pero la oscura silueta de Black no apareció. Solía dormir dentro de la vivienda, pese a lo cual muchas veces salía a través de la trampilla que Hans le había construido en
la puerta trasera.
Cuando la mujer dirigió de nuevo su mirada hacia el exterior, sintió que le faltaba la respiración. El camino discurría algunos metros más allá, al otro lado de la vieja
valla de madera que rodeaba la propiedad, y no le resultó difícil distinguir el fuego de algunas teas que avanzaban a ritmo cadencioso a través de su trazado, en dirección
este.
Lora se llevó las manos a la boca y se mantuvo en silencio. Parecía una procesión; no podía distinguir gran cosa desde allí pero el resplandor de las antorchas sí le
dio una idea aproximada del número de personas

Título: El clan del norte (La cruz de Argana 1)
Autores: Jessica Galera
Formatos: PDF
Ruta: Pulsar para abrir
Orden de autor: Galera, Jessica
Orden de título: clan del norte (La cruz de Argana 1), El
Fecha: 07 ago 2016
uuid: c7bc97d7-5917-4c4a-826b-a2deb6ed1b01
id: 53
Modificado: 07 ago 2016
Tamaño: 1.03MB

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