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En aguas tranquilas – Sandhamn 1 – Viveca Sten

En aguas tranquilas - Sandhamn 1 – Viveca Sten

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Resumen y Sinopsis De 

En aguas tranquilas – Sandhamn 1 – Viveca Sten

Thomas Andreasson, inspector de la Policía Judicial, anhelaba disfrutar de sus vacaciones. Cuatro semanas en la casa de veraneo en la isla de Harö, en el archipiélago de
Estocolmo. Bañarse por la mañana, hacer un poco de piragüismo. Preparar una barbacoa. Dar una vuelta hasta Sandhamn y visitar a su ahijado.
Le gustaba pedir vacaciones tarde, el agua estaba más caliente y hacía mejor tiempo. Pero justo ahora, después del solsticio de verano, era difícil no querer dejar la
ciudad y salir a dar una vuelta por el archipiélago.
Desde que el año anterior empezara a trabajar en la Brigada de Delitos Violentos de la comisaría de Nacka, había estado hasta arriba de trabajo. Había tenido que
aprender muchas cosas, a pesar de que llevaba catorce años como policía, los últimos ocho en la Unidad Especial de la Policía Marítima de Estocolmo.
Allí había pilotado la mayoría de los barcos de la flota de la Policía Marítima, desde el CB90* hasta barcos Skerfe con el casco de aluminio y embarcaciones
semirrígidas. Conocía el archipiélago como la palma de su mano. Sabía exactamente dónde estaban los escollos no señalados y cuáles eran los fondos particularmente
peligrosos con bajamar.
En la Policía Marítima había visto de todo y había tenido que escuchar muchas explicaciones fantasiosas de por qué algunos pilotos tripulaban sus barcos como lo
hacían, en particular cuando se trataba de pilotos borrachos.
Se había enfrentado a todo tipo de delitos, desde barcos robados y delitos contra extranjeros extraviados hasta adolescentes que habían quedado encallados en el
archipiélago. La población local solía quejarse cada dos por tres de que la gente se dedicaba a la pesca furtiva en aguas de particulares. La Policía Marítima no podía
hacer gran cosa al respecto, salvo mirar para otro lado cuando el dueño legítimo de las aguas retiraba las redes ilegales y se quedaba con ellas a modo de compensación.
En suma, se había sentido muy a gusto con el trabajo y, de no haber sido por su pequeña Emily, ya en camino, seguramente nunca se habría planteado solicitar un
puesto de inspector en la capital.
Después, cuando todo resultó inútil, no se sintió con fuerzas para pedir de nuevo el traslado. Apenas había sido capaz de vivir los días según se iban presentando.
Pero la actividad en la comisaría de Nacka era elevada e intensa, y se adaptó sorprendentemente bien al nuevo trabajo, aunque de vez en cuando, en especial en la
temporada de verano, añoraba la libertad de que disfrutaba cuando era policía en las islas.
Margit Grankvist, colega e inspectora de la Policía Judicial, bastante más experimentada que él, asomó la cabeza, dejando ver su cabello corto, e interrumpió sus
pensamientos.
–Thomas, acompáñame al despacho del Viejo. Han encontrado un fiambre en Sandhamn.
Thomas levantó la vista.
El Viejo, Göran Persson, era el jefe de la Policía Judicial de la comisaría de Nacka. Tocayo del primer ministro, lo cual no le hacía ninguna gracia. Siempre se cuidaba
de dejar claro que sus opiniones políticas no coincidían necesariamente con las del otro Persson. Sin embargo, no quería explicar cuáles eran las suyas. Como además sus
redondeces coincidían en muchos aspectos con las del político, abrigaba un entusiasmo muy limitado hacia todos los parecidos que sus benévolos colegas propagaban a
su alrededor.
Göran Persson era un policía de la vieja escuela, áspero y de pocas palabras, pero creaba un buen ambiente y sus compañeros lo apreciaban. Era riguroso, competente
y tenía mucha experiencia.
Cuando Thomas entró en el despacho del Viejo, Margit ya estaba allí apurando su enésima taza de café. La máquina de la oficina elaboraba un brebaje capaz de matar a
cualquiera, un auténtico matarratas. Resultaba incomprensible que Margit pudiera ingerir tales cantidades. Por primera vez en su vida, Thomas se había pasado al té.
–Han encontrado el cadáver de un hombre en la playa, al noroeste de Sandhamn –explicó el Viejo–. El cuerpo, según dicen, está en muy mal estado; al parecer ha
permanecido mucho tiempo en el agua.
Margit anotó algo en su libreta antes de levantar la vista.
–¿Quién lo encontró?
–Un pobre navegante. El hombre, por lo visto, está bastante conmocionado. No fue una visión agradable. Llamó a la Central de Emergencias hace poco más de una
hora, justo antes de que dieran las siete de la mañana. Había salido a pasear al perro cuando se tropezó con el cadáver.
–¿Hay sospechas de homicidio? –preguntó Thomas sacando su bloc de notas–. ¿Algún indicio de lesiones o de otro tipo de violencia?
–Es demasiado pronto para pronunciarse. Por lo visto, el cuerpo estaba enredado en una red de pesca. En cualquier caso, la Policía Marítima ya está de camino para
investigar el asunto y se ha enviado un transporte para recoger el cuerpo.
El Viejo lanzó a Thomas una mirada cargada de intenciones.
–Creo recordar que tienes una casa en Harö. Eso está muy cerca de Sandhamn, ¿no?
Thomas asintió.
–Se tarda entre diez y quince minutos en llegar de una isla a otra.
–Perfecto. Conocimiento del terreno. Puedes ir hasta Sandhamn y echar un vistazo. Además, así aprovechas para saludar a tus antiguos compañeros de la Marítima.
En los labios del jefe se dibujó una sonrisa maliciosa.
–¿Hay algo que haga pensar en abrir una investigación por asesinato? –preguntó Thomas mirando al Viejo.
–De momento lo trataremos como un caso de muerte con causa sin determinar. Si hay que abrir una investigación por asesinato, será Margit quien la dirija. Mientras
tanto, creo que puedes encargarte tú.
–Me viene de perlas –dijo Margit–. Estoy desbordada por todos los informes que debo enviar antes de las vacaciones. ¡Aprovecha la oportunidad!
Asintió enérgicamente con la cabeza para recalcar sus palabras. Era evidente que para ella había comenzado la cuenta atrás ante la proximidad de las vacaciones. Solo
unos días de trabajo de oficina y después la libertad que daba una casita de veraneo alquilada y cuatro semanas con la familia en la Costa Oeste.
El Viejo miró el reloj.
–He hablado con los del helicóptero de la Policía. Siguen en la ciudad, así que pueden recogerte a ti y a los técnicos dentro de veinte minutos. No tienes más que
acercarte a la plataforma de Slussen. Puedes volver con la Policía Marítima. O con un barco de Waxholm –añadió con una sonrisa burlona.
–No tengo nada en contra. –Thomas sonrió–. Puedes ordenarme subir a un helicóptero a cualquier hora del día.
El Viejo se levantó para señalar que la reunión había terminado.
–Entonces quedamos así. Cuando regreses, ponme al tanto de la situación.
Se detuvo en la puerta, rascándose la barbilla.

Pages : 132

Autor : Viveca Sten

Comprimido: no

Format :True PDF 

Idioma :Español-España 

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Fotos – Imagen

En aguas tranquilas - Sandhamn 1 – Viveca Sten

–Oye, Thomas, actúa con discreción por allí. Estamos en pleno verano y es temporada turística. No queremos un montón de veraneantes inquietos ni periodistas
inventando historias. Ya sabes cómo son los periódicos de la tarde, estarían encantados de cambiar sus cansinos

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