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Extraño de una tierra lejana (Entre dos mundos 2) – Jen Minkman

Extraño de una tierra lejana (Entre dos mundos 2) – Jen Minkman

Sinopsis De 

Libro Extraño de una tierra lejana Entre dos mundos 2 – Jen Minkman

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O mejor dicho, todo existe al mismo tiempo.
Ta’us Melek, nuestro Dios, nuestro más alto
arcángel, ha creado el mundo, pero Él Mismo
permanece fuera del tiempo. Suena como magia,
pero en realidad no lo es. Lo sentí yo mismo,
anoche, durante una sesión de meditación en el
templo. Había terminado tarde y necesitaba un
poco de tiempo a solas, después de un largo día en
la universidad. Al comienzo, cuando el kocka me
dejó en la habitación de meditación, no podía
sacar de mi mente las imágenes de las pinturas.
Pero cuando lo hice, logré alcanzar ese nivel de
conciencia en el que uno se siente estar en todas
partes al mismo tiempo. De acuerdo con el sheiks y
los mayores de la Orden, esto es algo que
solamente unos pocos logran conseguir en su vida.
¡Y me sucedió a mí!
Una fila de ángeles apareció frente a mí;
Nurâel, Šemnâel y Azrâel, vestidos con capas
rojas. Mikâel, Israfel y Dardâel vestidos con ropas
doradas. Y sobre todos ellos, Azazil, Ta’us Melek,
con alas de ángel con plumas de pavo real y una
piel azul tan oscura como el cielo en una noche de
verano.Y en ese momento, sentí que todos estos
ángeles eran solamente emanaciones del Dios
Único, que todos nuestros reyes y profetas de
antaño eran encarnaciones de ellos, y sin
embargo, como todo era uno y existía al mismo
tiempo. El tiempo es una ilusión.
Ya lo sé, sueno como si viniera de un
extraño viaje de LSD a la Dimensión Desconocida.
Al salir del templo, me conecté los audífonos e
intencionalmente puse a System of a Down a todo
volumen en mi Ipod para que esos gritos me
despertaran otra vez y me sacaran del trance. Pero
no me abandonaba el sentimiento de haber
despertado de pronto y haber visto la realidad tal
cual es. Quién sabe, hasta podría hacer una
pintura sobre mi visión para intentar transmitir la
sensación que pasó por mí. Los siete ángeles que
me rodearon, me dieron la certeza de que todo está
conectado.
10.
Sudor en su ceja.
Con un grito ahogado, Moira abrió
un ojo cuando escuchó su alarma, en
algún lugar alejado. Oh, sí, recordó.
Estaba lejos. Había dejado el celular en
su bolso, lo que significaba que tendría
que levantarse y arrastrarse para cruzar
la habitación y detener el odiosamente
alegre tono de samba de su alarma
programada.
Había algo en su mano derecha.
Moira se sentó con un sobresalto
cuando vio que era un papel de su
libreta de notas, arrugado como una
pelota. El lápiz que aparentemente había
utilizado para escribirla estaba en su
almohada.
“Acá vamos otra vez”, murmuró,
aguantando la respiración mientras
estiraba el papel para leer lo que decía.
MUERE
El mensaje congeló todo su cuerpo.
El espíritu maligno estaba enojado
porque finalmente ella y Hayko habían
logrado sacarla de la oscuridad y
hacerla visible en el sueño. Ya no era la
mujer oculta ante los ojos de Hayko, y
eso era gracias al dibujo que Moira
había hecho. La constante presencia de
la entidad maligna era otra de las cosas
que él había olvidado y ahora estaba
comenzando a recordar. Más y más
cosas estaban regresando a su memoria.
No pasaría mucho tiempo antes de
que estuviera listo para cruzar al otro
lado. Si eso sucedería con o sin la ayuda
de la mujer tenebrosa, no lo sabía aún.
¿Cuál sería la siguiente tarea de los
ángeles? No recordaba quién debía
presentarse a continuación.

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Justo en ese momento, la puerta de
su habitación se abrió golpeando la
pared mientras Tabby entraba luciendo
la peor cara de recién salida de la cama
en todo Gales. “¿Estás tratando de
iniciar un club de salsa en tu
habitación?”, gruñó caminando enojada
hacia la esquina de la habitación en
busca del bolso de Moira para sacar el
celular que aún silbaba y vibraba como
si fuera el Carnaval de Rio. “¿O estabas
tratando de despertar a todos en la casa
con tu alarma?”
Moira se mordió el labio. “Lo
siento, Tabs. Acabo de recibir otra de
esas horribles notas mientras dormía.
Estaba distraída”.
Tabby apagó la alarma de Moira y
caminó hacia su hermana, abriendo más
los ojos. “Creo que en verdad la hiciste
enojar esta vez”, comentó mientras
miraba la amenaza resumida en una
palabra. “Hayko la reconoció,
¿verdad?”
Moira se movió incómoda en la
cama. De hecho, ella esperaba que
Tabby y Dai no pudieran recordar el
sueño esta vez. Todo se estaba poniendo
muy personal, y ya no quería
entrometidos a su alrededor.
“Es tan triste que ahora sepa que
está muerto”, continuó Tabby ladeando
la cabeza para mirar a Moira con
curiosidad. “Y que tú le gustas, pero que
en realidad no puede tenerte”, agregó
con voz más baja.
“No le gusto”, refutó Moira con
aire sombrío. “Es solo que no tiene a
nadie más en quien enfocarse”.
Abruptamente, se levantó y comenzó a
buscar ropa al azar para ponerse hoy.
“Bueno ¿y tú qué?” Tabitha
insistió, tomando a Moira de la muñeca
para que dejara de correr para todos
lados como una gallina sin cabeza. “Tú
sí tienes a alguien más”.
Moira se apartó de su hermana,
irritada.
“¿Qué demonios quieres que te
diga?”, dijo furiosa. “¿Que me siento
culpable? ¿Que estoy engañando a
Patrick? ¿Que me gusta alguien que ya ni
siquiera existe?”
“No seas así”. Tabby retrocedió un
poco con una mirada herida en sus ojos.
“No me entendiste bien. Lo siento. En
verdad no tenía intención de acusarte de
nada. Solamente quería saber cómo te
sientes”.
Moira dejó salir un suspiro
frustrado y se sentó en su sillón. “Si tan
solo supiera”, dijo con desolación,
mirando el par de medias que sostenía
en una mano. Una de ellas era un poco
más oscura que la otra. Con un quejido,
lanzó las medias hacia una esquina de la
habitación. “Soy tan, tan diferente”.
“¿A Hayko?”, preguntó Tabby con
cuidado.
“No”, Moira tocaba el dobladillo
de su pijama. “A Patrick. Pero nunca
había importado. Y ahora sí”.
Tabby caminó hacia su hermana,
sentándose en el descanso del sillón
antes de poner un brazo en sus hombros.
“Deberías quedarte con Patrick unos
días si quieres enfocarte en las
preguntas importantes. Al menos no
estarías soñando. Te dará tiempo para
trabajar en tu relación y quizás hablar
con él sobre lo que está pasando por tu
cabeza”.
“Pero ¿qué sucederá con Hayko?”,
Moira vaciló.
“Él no va a ir a ningún lado. Es una
tierra fuera del tiempo, ¿recuerdas? El
tiempo no existe en el más allá. No es
como que Hayko tenga que sentarse
miserablemente a esperarte por dos días
solamente porque no soñaste en todo el
fin de semana. Tienes una vida propia, y
es momento de arreglar las cosas en
ella”.
Moira miró a Tabby con gratitud.
“Diolch (gracias) por el sabio consejo”.

NOMBRE

Tabby apretó su mano de modo
tranquilizador. “No hay de qué. Ahora,
usa el baño porque quiero ducharme
después de ti y estoy apurada

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