---------------

Había una vez un alma – Nelson Rivera

Había una vez un alma – Nelson Rivera

Descárgatelo El libro Gratis Ya!!

Resumen y Sinopsis De 

Había una vez un alma – Nelson Rivera

¿Puedo escoger otro…? preguntó con cierto temor el alma.
Pero, ¿por qué quieres otro cuerpo? cuestionó el ángel de aura roja.
El que me han asignado… no mucho me parece, no es que me desagrade; pero…, si pudiera escoger otro respondió el alma.
No es tu elección escoger el cuerpo replicó el ángel de aura verde.
¡Y entonces…! ¿Para qué me los muestran?, si no es mi decisión escoger cual cuerpo tener cuestionó el alma, más en tono de curiosidad que de reclamo.
Quizá…, para que sepas que la esencia de un humano no está en su cuerpo, sino en lo que mora en él. Que no importa el cuerpo que se te otorgue: tú siempre eres
la esencia que habita en él. contestó el ángel de aura verde.
Sin más decir, el alma opto por asentir. Pues no les es permitido a las almas cuestionar los procedimientos, bajo la premisa que todo lo dispuesto es infaliblemente
lo mejor; aunque muchas veces, para nada… así lo parezca. Luego de cumplir el paso inicial, dispusieron realizar el siguiente paso: mostrarle al alma el mundo donde
habría que habitar. Este viaje era increíblemente hermoso: literalmente surcaban los cielos. Para hacerlo más especial, de las espaldas de los ángeles emergían unas
frondosas, inmensas y aterciopeladas alas del color de su aura. El ángel de aura roja, sujetó al alma de la cintura con los brazos y se remontaron los tres al vuelo. Podían
sentir la suave caricia del aire al irlo atravesando, el frio y húmedo aliento de las nubes al surcarlas. Así, recorrieron en rápido y sigiloso vuelo: infinidad de lugares,
países, ciudades, pueblos y también hogares. Comenzaron a descender hasta tocar tierra en la entrada de una hermosa casa; las bellas alas se recogieron, para luego
desaparecer. Entraron en la casa pasando por un jardín lleno de bellas flores de innumerables colores. Literalmente atravesaron la puerta principal y encontraron una
habitación llena de hermosos muebles, completamente limpia y en perfecto orden; a no ser por media docena de almohadas tiradas en el suelo y algún que otro mueble
un poco fuera de lugar. Se acercaron a la cocina donde se encontraba una señora de edad madura tarareando una vieja canción: «¿Cómo fue?», a la vez que cortaba en
trozos unas cebollas. De repente se escucharon carcajadas, las cuales ubicaron que provenían de arriba, salieron de la cocina retornando a la sala, donde se encontraban
las escaleras, las cuales comenzaron a subir. Las risas se seguían escuchando y de vez en cuando se agregaban unos rugidos algo descoloridos. Cuando estuvieron arriba,
ubicaron la habitación de donde provenían los sonidos y entraron en ella. Había una mujer enfrente de un tocador, la cual lucía una hermosa sonrisa, a la vez que veía con
inmensa ternura hacia una enorme cama, donde se encontraban dos niños de 4 y 2 años que daban de carcajadas, mientras sobre ellos estaba un hombre de unos 30 años,
que gruñía, a la vez que hacía el ademan de comérselos: mordiéndolos en el estómago, en las piernas, en los brazos, en los cachetes; los niños reían a la vez que gritaban
ocasionalmente «¡no papi!». Se olía la alegría, se sentía el amor que de ellos irradiaba. El alma se quedó embelesada viendo el cuadro, sus ojos se humedecieron, una
sonrisa alumbró su translúcido rostro; y así permanecieron unos segundos contemplando la tierna escena; y luego se desvanecieron, apareciendo donde tocaron tierra: en
la entrada de la casa.
«Que bien, encantador lugar donde he de nacer» pensaba el alma llena de entusiasmo. Este me parece bien el alma susurro para sí.
Retomaron el vuelo, pero hoy el ángel de aura verde es el que arropaba al alma con sus brazos, y luego de algún tiempo de vuelo, de nuevo comenzaron a descender,
hasta que tocaron tierra en una calle angosta y completamente sucia. Se sentía un olor a basura podrida, caminaron unos metros hasta que se detuvieron frente a una
puerta, la cual atravesaron, era una casa de un solo espacio. Había una mesa vieja al centro de la habitación. Sobre la mesa una botella caída, dejando escapar las ultimas
gotas de su contenido sobre la mesa. Cerca de ella, un par de sillas aún más viejas. En una de las sillas una mujer, que parecía dormida, recostada sobre la mesa, con la
boca abierta y dejando escapar saliva que caía en la mesa. A un par de metros, la cocina, nauseabunda y mal oliente, con pequeñas pilas de trastos sucios. En una
esquina de la cocina, un nido de cucarachas, algunas de ellas bailoteando alrededor del nido. En frente una pequeña cama con cinco niños, los dos más pequeños lloraban,
a la par del llanto, se escuchaba el crujir de sus estomaguitos. Otros dos dormían, mientras el mayor de unos 8 años consolaba a los más pequeños que lloraban.
El alma centímetro a centímetro con la mirada recorrió la pequeña habitación, no una, sino varias veces. Su rostro como semáforo, cambiaba entre muecas de
sorpresa, tristeza, repudio, indignación. No lograba entender como tal situación podía existir. Detuvo su mirada en la cama donde yacían los niños. Se comenzó a
inundar de una inmensa consternación, el dolor crecía a medida que el cuadro contemplaba, sintió que no podría aguantar más, contemplar tan dantesco cuadro. Sabía
que nada podía hacer en ese momento, por aliviar la situación de los niños, así que luego de un profundo suspiro, cerró los ojos, y pidió a los ángeles que la apartaran de
ahí.
¡Que horrible lugar!, ¿cómo pueden estas almas vivir así? preguntó el alma angustiada. Esto no me gusta, ¿por qué me traen aquí? insistió.
Queremos que conozcas el mundo donde has de vivir replicaron al unísono los ángeles.
Pero este último lugar no me gusta, nacer ahí no quiero, déjenme nacer en el que visitamos primero insistió el alma en tono demandante.
No es tu elección decidir donde nacer, ni que cuerpo tener replicó con cierto grado de severidad el ángel del aura roja.
A lo cual el alma de nuevo simplemente asintió. Luego de esto, salieron a la calle y retomaron el vuelo, pero ahora en busca del Janadmun más cercano, al divisarlo
comenzaron a descender hasta tocar tierra justo frente de él, el viaje había terminado. «El Janadmun es realmente un portal hacia las demás dimensiones de la creación, es
una habitación de paredes totalmente transparentes, que deja ver en su interior un plasma translúcido que lo llena completamente». Se introdujeron en él,
desvaneciéndose a medida que entraban. Apareciendo en el lugar donde las almas residen antes de partir a nuestro mundo: en Animunnás; Justamente en el salón del
consejo, que es donde el alma debía esperar al ángel de aura blanca, quien era el encargado de llevarla al mundo e introducirla en el cuerpo donde habría de residir. Los
ángeles de aura blanca eran los únicos con ese poder. El salón del consejo era una inmensa habitación totalmente blanca, con techo altísimo, y en medio de la habitación
una inmensa mesa redonda con doce sillas, tanto la mesa y las sillas parecían hechas de cristal, era un espectáculo ver como al darles la luz, resplandecían formando
cientos de arco iris. Las doce sillas correspondían a once miembros del consejo, y a un miembro invitado de nivel superior. Ahí dejaron al alma, desapareciendo sin
mediar palabra. El alma quedo sola en la inmensidad de esa habitación, sus pensamientos revivían las imágenes del viaje que acababa de acontecer, era de esos pocos
momentos que sus emociones podían surgir, sentimientos encontrados, que generaban dudas, preguntas, que por más

Pages : 90

Autor De La  novela : Nelson Rivera

Comprimido: no

Format :True PDF 

Idioma :Español-España 

Descargar : Gratis

Más Libros Aquí !!

Mira El Vídeo Para Enseñarte como descargar!!

Fotos – Imagen

Había una vez un alma – Nelson Rivera

que intentaba, no encontraba darles respuestas. En
este océano revuelto, salpicado por las dudas, se encontraba, cuando el ángel de aura blanca apareció, saliendo del Janadmun

Puedes Leer Aquí Abajo En Online!!

Tambien Ya Esta Disponible Para Comprarlo En Tu Sitio Favorita Amazon!! 

Clic Aquí Para comprar 

Leer en Online Había una vez un alma – Nelson Rivera

[sociallocker]
[popfly]

Link !!

Habia una vez un alma – Nelson Rivera.pdf
Habia una vez un alma – Nelson Rivera.pdf
Habia una vez un alma – Nelson Rivera.pdf

[/popfly] [/sociallocker]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------