---------------

Libro PDF Breve historia de los piratas – Silvia Miguens

Breve historia de los piratas - Silvia Miguens

Descargar  Libro PDF Breve historia de los piratas – Silvia Miguens


Que es mi Dios la libertad,
Mi ley, la fuerza y el viento,
Mi única patria la mar.
»Allá muevan feroz guerra
Ciegos reyes
Por un palmo más de tierra,
Que yo aquí tengo por mío
Cuanto abarca el mar bravío,
A quién nadie impuso leyes.
»Y no hay playa,
Sea cualquiera,
Ni bandera
De esplendor,
Que no sienta
Mi derecho
Y dé pecho
A mi valor.
»Que es mi barco mi tesoro,
Que es mi Dios la libertad,
Mi ley, la fuerza y el viento,
Mi única patria la mar.
»A la voz de ‘¡barco viene!’
Es de ver
Cómo vira y se previene
A todo trapo a escapar:
Que yo soy el rey del mar,
Y mi furia es de temer.
»En las presas
Yo divido
Lo cogido
Por igual.
Solo quiero
Por riqueza
La belleza
Sin rival.
»Que es mi barco mi tesoro,
Que es mi Dios la libertad,
Mi ley, la fuerza y el viento,
Mi única patria la mar.
»¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río;
No me abandone la suerte,
Y al mismo que me condena
Colgaré de alguna entena
Quizá en su propio navío.
»Y si caigo,
¿Qué es la vida?
Por perdida ya la di,
Cuando el yugo
Del esclavo,
Como un bravo,
Sacudí.
»Que es mi barco mi tesoro,
Que es mi Dios la libertad,
Mi ley, la fuerza y el viento,
Mi única patria la mar.
»Son mi música mejor
Aquilones,
El estrépito y temblor
De los cables sacudidos,
Del ronco mar los bramidos
Y el rugir de mis cañones.
»Y del trueno
Al son violento,
Y del viento
Al rebramar,
Yo me duermo
Sosegado,
Arrullado
Por el mar.»
»Que es mi barco mi tesoro,
Que es mi Dios la libertad,
Mi ley, la fuerza y el viento,
Mi única patria la mar.»
ÍNDICE
Todos los piratas…
(Introducción)
PIRATAS EN LA MITOLOGÍA Y LA
LITERATURA GRIEGA
PIRATAS DE LA ÉPOCA OSCURA
LOS PIRATAS QUE VINIERON DEL FRÍO
EL TERROR BAJA DEL NORTE: LA ERA
VIKINGA
PIRATAS EN EL CAMINO DE AMÉRICA
COMERCIO, TRANSPORTE Y MONOPOLIO
ABRIENDO CAMINO A LAS INDIAS
LA SEÑAL DE PARTIDA
CORSARIOS
LA AVANZADA FRANCESA EN AMÉRICA
BUCANEROS Y FILIBUSTEROS
COMPROMETIDOS, SIERVOS Y ESCLAVOS
PREPARANDO EL VIAJE
LA ISLA DE LOS TESOROS PERDIDOS
Y MÁS AL SUR TODAVÍA
NAUFRAGIOS
ALGUNAS BIOGRAFÍAS LIGERAS
Y LAS MUJERES TAMBIÉN…
BIBLIOGRAFÍA
Todos los piratas…
Desde el momento mismo en que los
humanos comenzaron a producir bienes
que consideraron propios y privados y
esto determinó diferencias entre ellos,
hubo quienes quedaron fuera de esos
bienes y decidieron apropiárselos por la
fuerza. Así surgieron los bandidos,
bandoleros y salteadores que ponían
temor a aquellos que transportaban
riquezas por los caminos. A su vez,
cuando algunos hombres descubrieron
que podían viajar y transportar
productos por el mar, se hicieron
navegantes. Y cuando otros se dieron
cuenta de que podían asaltar a esos
navegantes, se volvieron piratas.
Mediante la invasión, las guerras
de conquista, el dominio y el saqueo, se
formaron riquezas personales y Estados.
En medio de todo ello siempre hubo
trabajadores autónomos, profesionales
marginales, a veces mercenarios
asociados a gobernantes y otras,
patriotas luchando por la independencia,
pero siempre dispuestos a compartir la
tarea de quitarle la riqueza a los otros.
De esta manera, la piratería, al
transcurrir paralela a la historia de la
navegación, tuvo diferentes momentos
de esplendor que coincidieron
fundamentalmente con la cantidad de
barcos cargados de mercancías que
circulaban por los mares.
Desde los trirremes fenicios de una
sola vela, dueños absolutos del
Mediterráneo antiguo, pasando por sus
primos los cartagineses desplazando a
los griegos con sus pentecónteras de
cincuenta remos y eternamente
enfrentados a sus vecinos romanos, hasta
las modernas embarcaciones que aún
hoy se dedican al pillaje en los mares
cerca de Borneo y Sumatra, la piratería
ha tenido momentos de gloria y de
decadencia, con actores que han
conocido la celebridad y otros que han
sido devorados por el olvido.
Aunque pocos son los registros que
nos quedan, muchos fueron los piratas
que asolaron las aguas del Mediterráneo
en la época arcaica sobre naves
fenicias, griegas o romanas. Fueron
aventureros hambrientos de riqueza o
socios de unos u otros según se
construían o desarmaban los imperios.
Empujados por el destierro
reconstruyeron la geografía con los
Pueblos del Mar que avanzaron por las
costas del Mediterráneo buscando un
lugar nuevo donde establecerse.
Asaltaron barcos fenicios cuando éstos
eran soberanos del comercio y de las
colonias costeras, combatieron a los
persas y pusieron en jaque al Imperio
romano en uno de sus momentos de
mayor crecimiento.
Desde el Norte llegaron en veloces
drakkars de velas rayadas en el siglo
VIII, cuando los rubios vikingos entraron
en escena y dispersaron el temor por
todas las costas europeas o en los dhows
mozambiqueños abrieron la mayor ruta
comercial entre China y la península
arábiga llevando y trayendo productos
para comerciar y esclavos para vender.
En el Oriente mismo, ya en el siglo
XII, los wokou, temibles piratas
japoneses, se adueñaron de las costas de
China y Corea y pusieron en aprietos a
las naves del emperador y a la posterior
dinastía Ming.
Pero, de toda esta historia las
mejores páginas pertenecen, sin duda, a
los siglos XVI y XVII en que se dio la
Edad de Oro de la piratería. Fue sobre
las aguas calientes del Caribe donde se
escribió el capítulo más característico
de la historia de la piratería. Más allá
de la construcción de los estereotipos
que la hicieron famosa, la piratería
como hecho histórico no fue un
fenómeno simple o de manifestaciones
aisladas de los mercaderes errantes o
una delincuencia organizada con
intenciones de saqueos y riqueza fácil,
ni la expresión romántica de aventureros
buscando la fama.
Aunque, por lo general, los piratas
no reconocían más leyes ni gobiernos
que los propios y su empresa era un acto
autónomo en el cual arriesgaban la vida
por una fortuna rápida, las actividades
piráticas en una determinada región
tenían como consecuencia la
dinamización de la vida e co nómica de
la ciudad que les servía de base y en
donde se volcaban los productos
obtenidos. Allí se creaban numerosos
empleos que generaban aumento de la
población, se reactivaba la vida social y
surgían especialidades profesionales,
incluso dentro de la misma piratería, que
exigía expertos en navegación, oficiales
y capitanes, maestres de velamen,
pilotos, médicos cirujanos, músicos,
carpinteros, artilleros, herreros (J. y F.
GALL, El filibusterismo, México, FCE,
1978, 160-162).
Si bien muchas ciudades fueron
asoladas y gran cantidad de pequeños
asentamientos desaparecieron, también
en el norte de África, en el
Mediterráneo, en el Atlántico norte o en
el Caribe crecieron prósperas ciudades
donde antes solo había aldeas de
pescadores o costas desiertas.
Trirreme griega, una nave utilizada
frecuentemente por los piratas en el
Mediterráneo. Deutsches Museum,
Munich, Germany.
«La piratería exige necesariamente
un circuito de intercambio; es
inseparable del comercio. Argel no
habría llegado a convertirse en un gran
centro de corsarios sin llegar a ser, al
mismo tiempo, un gran centro
comercial» (FERNAND BRAUDEL, El
mediterráneo y el mundo mediterráneo
en la época de Felipe lI, 4a.
reimpresión, México, FCE, 1997, Tomo
II, 291).
En cualquiera de sus tiempos, la
piratería fue siempre un fenómeno
complejo que podía ofrecer una forma
de vida para los piratas, un lugar de
refugio para las minorías étnicas,
religiosas, raciales, culturales o
sexuales expulsadas de sus lugares, un
negocio lucrativo para grandes
empresarios y armadores

Web del Autor

Pagina Oficial

Si no sabes descargar mira este video tutorial

[sociallocker]
[popfly]

Descargar 

Leer en online
[/popfly] [/sociallocker]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------