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Libro PDF Como Estudiar E Interpretar La Biblia – Robert Charles Sproul

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Estos últim os veinte años han visto reverdecer el interés en las Escrituras. Desde
que la teología neo-ortodoxa llam ó a la iglesia a volver a un estudio serio del contenido
de la Biblia, se ha despertado m ás interés en su vida por entender y aplicar
su m ensaje a nuestra generación. Sin em bargo, junto con este nuevo interés llegó
tam bién confusión: ha habido m uy poco acuerdo entre eruditos cristiano s en
cuanto a los principio s rudim entarios de la interpretación de la Biblia Esta confusión
en el m undo docto ha tenido un im pacto en la vida de toda la iglesia. N uestros
días parecen ser la era de la “renovación del laico”. C ra n parte de esta renovación
está asociada con estudios bíblicos en hogares y pequeños grupos de herm
anos. M uchas personas hoy en día se reúnen para discutir, debatir, y com entar
las Escrituras. C on frecuencia caen en diferencias acerca de lo que la Biblia quiere
decir o cóm o debe aplicarse. Esto ha tenido consecu encias desafortunadas.
Para m uchos la Biblia sigue siendo un enigm a susceptible de m uy diferentes
interpretaciones. A lgunos in clu so se han entregado a la desesperación respecto a
su propia habilidad para encontrarle sentido. Para otros la Biblia tiene una faz de
cera capaz de am oldarse a los intereses particulares del lector. Con dem asiada frecuencia
la co nclu sió n parece ser que “se puede citar a la Biblia para probar lo que
sea .
¿Existe alguna salida a esta co n fu sió n? ¿Pueden los lectores serios encontrar a lgunos
principios que los orienten a través de los puntos de vista conflictivos que
escuchan de todas partes?
Estas son algunas de las preguntas que este libro se propone contestar.
Aunque m uchos de los problem as tienen una d im ensió n docta, no he sid o llevado
por el deseo de involucrarm e en el debate académ ico en lo referente a la ciencia de
la herm enéutica. Mi m otivación principal es m ás bien la de ofrecer una orientación
básica con “sentido com ún” capaz de ayudar a los lectores sinceros a estudiar las
Sagradas Escrituras de una m anera provechosa. De acuerdo con el punto de vista
de la Biblia acerca de s í m ism a , este libro trata de enfatizar el origen y la autoridad
d ivina de la Escritura. Por ello he intentado proporcionar reglas de interpretación
que sirvan de contra peso a nuestra acostum brada tendencia a interpretar la Biblia
según nuestros propios p reju icios. El libro concluye con un examen de varios
m edios disp onib les para ayudar a los estudiantes de la Biblia, ya sean principiantes
o avanzados.
Ante todo, me gustaría que este fuese un libro práctico para uso de los laicos. En
verdad, m e anim a la esperanza de que los cristianos continúen su estudio de la
Escritura y sigan contribuyendo a la iglesia. Q u e este libro les sea un estím ulo a
perseverar con gozo y a la vez con conocim iento.
Debo gratitud a un núm ero de personas que m e ayudaron en este proyecto. Mi
agradecim iento especial a Mary Sem ach por m ecanografiar el m anuscrito. Y tam bién
deseo m encionar la ayuda de Stuart Boehm ig, quien ayudó en las revisiones
necesarias, y al Prof. David W ells, cuyos co nsejo s fueron m uy útiles en la corrección
del m anuscrito.
Capítulo i: ¿Por qué estudiar la Biblia?
Puede parecer raro y absurdo form ular esta pregunta, ya que probablem ente no estaría
usted leyendo este libro a no ser que ya estuviera convencido de que el estudio
de la Biblia es necesario. Sin em bargo, nuestras m ejores intenciones con frecuencia
se debilitan por estados de án im o y caprichos. El estudio de la Biblia
m u ch as veces queda a un lado. Por tanto, antes de exam inar las guías prácticas
para el m ism o , revisem os algunas de las m ás só lidas razones para estudiar la Biblia.
D os mitos
Prim ero verem os algunas de las razones que da la gente para no estudiar la Biblia.
Estas “razones” con frecuencia contienen m itos que llegan a convertirse en afo rism
os a fuerza de m ucha repetición. El m ito que ocupa el prim er lugar en nuestra
galería de excusas es la idea de que la Biblia es dem asiado d ifícil de entender para
una persona norm al.
Mito i : La Biblia es tan difícil de entender que sólo los teólogos con m uchos
conocim ientos y preparación técnica pueden m anejarlas Escrituras.
Este m ito es repetido a m enudo por personas sinceras. La gente dice: “Sé que no
puedo estudiar la Biblia, porque cada vez que trato de leerla no la entiendo”. C u a n do
alguien dice eso, q u izás espera escuchar: “Está bien, te entiendo. Realmente es
un libro m uy difícil, y, a m enos que te hayas preparado en un sem inario, q uizás no
deberías acercarte a él.” O tal vez desea oír decir: “Lo sé, es m uy som brío, muy
profundo. Te adm iro por tus incansables esfuerzos, tu trabajo tenaz por tratar de
resolver el enigm a m ístico de la Palabra de D io s. Es triste que D ios haya escogido
hablarnos en un lenguaje tan oscuro y esotérico que sólo los sabios lo pueden
captar”. Esto, temo, es lo que m uch os desearíam os oír. N o s sentim os culpables y
querem os acallar nuestras co ncien cias por descu idar nuestro deber com o c ris tianos.
Cuand o expresam os este m ito, lo hacem os con una facilidad asom brosa. Este m ito
se repite tan frecuentemente que no esperam os que sea puesto en tela de juicio.
Sin em bargo, sabem os que com o adultos m aduros en la civilizació n occidental
podem os entender el m ensaje básico de la Biblia.
Si podem os leer el periódico, podem os leer la Biblia. De hecho, me atrevería a decir
que hay palabras y conceptos m ás difíciles que se expresan en la prim era plana
de un periódico que en la m ayoría de las páginas de la Biblia.
Mito 2: La Biblia es aburrida.
Si presion am os a las personas a que nos expliquen lo que quieren decir cuando
expresan el prim er m ito, por lo general responden: “Bueno, supongo que puedo
entenderlo, pero francam ente ese libro m e mata de aburrim iento”. Esta declaración
refleja, no tanto una falta de habilidad para entender lo que se lee sino un gusto y
preferencia por lo que se considera interesante y em ocionante.
La preponderancia del aburrim iento que la gente experim enta con la Biblia la advertí
hace varios años al ser contratado para enseñar las Escrituras en una universidad
cristiana. El presidente de la institución m e llam ó por teléfono y dijo:
“N ecesitam os alguien joven y estim ulante, alguien con un m étodo d in ám ico que
pueda darle vida a la Biblia’” . Tuve que forzarm e a com erm e m is palabras. Q uería
decir: “¿U sted quiere que le dé vida a la B ib lia? N o sabía que estuviera enferma.
¿Q u é doctor la atendió antes de su fallecim iento?” No, no puedo darle vida a la
Biblia para nadie. La Biblia está viva. A m í me hace cobrar vida.
C uand o las personas dicen que la Biblia es aburrida m e hacen preguntarm e por
qué. Los personajes bíblicos están llenos de vida. Existe una pasión especial en
cuanto a ellos. Sus vidas revelan dram a, aflicción, lascivia, crim en, devoción, y todo
aspecto concebible de la existencia hum ana. H ay reprim enda, rem ordim iento,
contrición, consuelo, sabiduría práctica, reflexión, psicología, y, ante todo, verdad.
Q u izá s el desinterés que algunos experim entan, se deba a lo anticuado del m aterial
que puede parecem os ajeno. ¿C ó m o se relaciona la vida de A braham — que vivió
hace tanto tiem po y tan lejos— con noso tro s? Aunque su am biente fuese diferente
al nuestro, su s luchas e intereses son m uy sem ejantes.
La claridad de la Escritura
En el siglo X V I, los reform adores declararon su entera confianza en lo que d enom inaron
la “perspicuidad” de la Escritura. A lo que se referían con ese térm ino técnico
era a la claridad de las Escrituras. Afirm aban que la Biblia era clara
Es lo suficientem ente sencilla para que cualquier persona letrada pueda entender
su mensaje básico. Esto no significa que todas las partes de la Biblia sean ig u almente
claras o que no haya en ella pasajes o secciones difíciles. Los laicos sin
preparación en cuanto a lenguas antiguas y los aspectos críticos de la exégesis
pueden tener dificultad con algunas partes de la Escritura, pero el contenido esencial
es lo suficientem ente claro para ser entendido con facilidad. Lutero, por ejem plo,
estaba convencido de que lo que era oscuro y difícil en una parte de la Escritura,
se afirm aba con m ayor claridad y sencillez en otras partes de la Escritura.
A lgunas partes de la Biblia son tan claras y se ncilla s que resultan ofensivas a aquellos
que sufren de arrogancia intelectual. H ace algunos años daba yo una conferencia
en cuanto a cóm o la muerte de Cristo en la cruz cu m p lía un m otivo m aligno
del A ntiguo Testam ento. A m itad de m i conferencia un hom bre de entre el público
me interrum pió diciendo en alta voz: “Eso es p rim itivo y obsceno”. Le pedí que
repitiera su observación para que todos los presentes tuvieran la oportunidad de
oír su queja. Cuand o lo hubo repetido, le dije: “Tiene usted toda la razón. A m í en
particular m e gusta su selección de palabras, primitivo y obsceno”.
La historia entera de la redención se co m u nica en térm inos prim itivos desde el
episodio del encuentro de Adán y Eva con la serpiente hasta la destrucción devastadora
que D io s inflige a las carrozas de Egipto en el Éxodo y hasta el craso y brutal
asesinato de Jesús de Nazaret. La Biblia revela a un D ios que oye los gem idos de
toda su gente, desde el cam p esino hasta el filósofo, desde el lerdo al docto m ás
refinado. Su m ensaje es lo suficientem ente sencillo com o para que la m ás sim ple
de su s criaturas caídas lo entienda. ¿Q u é clase de D ios revelaría su am or y redención
en térm inos tan técnicos y conceptos tan profundos que sólo la flor y nata de
un grupo de eruditos profesionales pudiera entenderlos? D io s s í habla en térm inos
prim itivos porque se está dirigiendo a prim itivos. Al m ism o tiem po, hay bastante
profundidad en la Escritura com o para tener a los sabios m ás astutos y eruditos
solícitam ente o cupados en sus averiguaciones por el resto de su s vidas.
Si la palabra primitivo es la apropiada para describir el contenido de la
Escritura, obsceno lo es aun m ás. Todas las obscenidades del pecado están registradas
con lenguaje claro y directo en la Escritura. ¿Y qué hay m ás obsceno que lacru z? H e aq u í la obscenidad a escala có sm ica. Sobre la cruz carga C risto sobre sí
los pecados m ás terribles de los hom bres para poder redim ir a esa hum anidad in
m erecedora.
Si usted ha sido uno de esos que se ha apegado a los m itos del aburrim iento o la
dificultad, probablem ente se deba a que usted le ha atribuido a la totalidad de la
Escritura lo que ha encontrado en algunas de su s partes. Puede ser que algunos de
los pasajes hayan sido particularm ente d ifícile s y obscuros. O tros pasajes le podrán
haber dejado con fundido y desconcertado. Tal vez esos debieran dejárseles a
los eruditos para que los desenm arañen. Si usted encuentra d ifícile s y com plicadas
algunas porciones de la Escritura, ¿debe deducir que la totalidad de la Escritura es
aburrida e in síp id a ?
El cristian ism o bíblico no es una religión esotérica. Su contenido no se oculta tras
sím bolos vagos que requieran de algún tipo de “ingenio ’’ especial para captarse.
No se requiere ninguna especial proeza intelectual ni algún don espiritual para
entender el m ensaje básico de la Escritura. En las religiones orientales, tal vez, el
ingenio se lim ita a algún “gurú” remoto que habita en una choza en las alturas de
las m ontañas. Puede ser que ese “gurú” haya quedado pasm ad o por los dioses
con algún m isterio profundo del universo. Usted viaja para indagar y él le dice en
un su su rro leve que el significado de la vida es el “dar palm as con una sola m ano”.
Eso es esotérico. Es tan esotérico que ni aun el “gurú” lo entiende. No lo puede
entender porque es absurdo. Lo absurdo m uchas veces suena profundo porque no
so m o s capaces de entenderlo. Cuand o o ím o s cosas que no entendem os, a veces
pensam os que sencillam ente son d em asiado profundas para captarse cuando de
hecho son m eras afirm aciones ininteligibles com o “dar palm as con una sola
m an o ”. La Biblia no habla así. La Biblia habla de D ios con patrones de lenguaje
significativos. A lgunos de esos patrones podrán ser m ás d ifícile s que otros, pero
no llevan la intención de ser frases disparatadas que sólo un “gurú” pueda entender.
El problema de la motivación
Es im portante observar que el tema de este libro no es cóm o leer la Biblia sino
cóm o estudiar la Biblia. H ay m ucha diferencia entre leer y estudiar. Leer es algoque puede hacerse pausadam ente, estrictam ente com o pasatiem po, en una forma
casual y desenvuelta. Pero el estudio sugiere labor, trabajo serio y diligente.
Por tanto, he aq u í el verdadero problem a de nuestra negligencia. Fallam os en nuestro
deber de estudiar la Palabra de D io s, no tanto porque sea sim p le y aburrida
sino porque es trabajo. N uestro problem a no es de falta de inteligencia o de
pasión; nuestro problem a es que so m o s perezosos.
Karl Barth, el fam oso teólogo suizo, escribió en una ocasión que todo el pecado
encuentra su s raíces en tres problem as hum anos básicos. En su lista de pecados
rudim entarios incluyó los pecados del orgullo (hubris), la falta de honestidad, y la
pereza. N ingun a de estas m aldades básicas queda erradicada instantáneam ente
por m edio de la regeneración espiritual. C o m o cristiano s debem os luchar contra
estos problem as por m edio de un com pleto peregrinaje. N inguno de nosotros es
inm un e. Si vam os a tratar con la d iscip lin a del estudio de la Biblia, debem os
reconocer desde el principio que vam os a necesitar de la gracia de D io s para perseverar.
El problem a de la pereza ha estado con nosotros desde la m ald ición de la caída.
Ahora nuestro trabajo está m ezclado con sudor. Crecen con m ás facilidad las
m alas hierbas que el pasto. Es m ás fácil leer el periódico que estudiar la Biblia. La
m ald ición del trabajo no desaparece m ágicam ente por el hecho de que nuestra
tarea sea la de estudiar la Escritura.
Frecuentem ente doy charlas a grupos sobre el tem a del estudio de la Biblia. Suelo
preguntar al grupo cuántos de ellos han sido cristiano s por un año o m ás. D espués
les pregunto cuántos de ellos han leído la Biblia de cubierta a cubierta. En
cada o casión, la abrum adora m ayoría contesta negativam ente. Me atrevería a decir
que de aquellos que han sido cristiano s por un año o m ás, cuando m enos el
ochenta por ciento nunca ha leído la Biblia entera. ¿C ó m o es posible? Solam ente
una apelación a la caída radical de la raza hum ana podría em pezar a contestar a
esa pregunta.
Si usted ha leído toda la Biblia, usted forma parte de una m inoría de cristiano s. Si
ha estudiado la Biblia, se encuentra usted en una m inoría aún m ás reducida. ¿N o
es sorprendente que casi todas las personas estén listas para dar su opinión en

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