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Libro PDF La Historia De Los Arabes – Albert Habib Hourani

 La Historia De Los Arabes - Albert Habib Hourani

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culmination delpoder europeo (1914-1939) 385
Lasupremacia de Gran Bretanay Francia 385
La supremacia de los intereses britdnicos y franceses 390
Los inmigrantesy la tierra 393
El crecimiento de la elite indigena 395
Intentos de acuerdos politicos 400
CAPfTULO VEINTE
Cambios de los modos de viday de pensamiento (1914-1939)
Lapoblaciony las zonas rurales 405
La vida en las nuevas ciudades 408
La cultura delnacionalismo 413
El islam de la elitey las masas 419
QUINTA PARTE
La epoca de los Estados-nacion (apartir de 1939)
CAPfTULO VEINTIUNO
Elfin de los imperios (1939-1962) 427
La Segunda Guerra Mundial 427
La independencia de las naciones (1945-1956) 430
La crisis de Suez 440
La guerra de Argelia 445
CAPfTULO VEINTIDOS
Sociedades enproceso de cambio (decadas de 1940y 1950)
Crecimiento demogrdficoy economico 449
Los beneficios delcrecimiento: comerciantes
y terratenientes 456
ElpoderdelEstado 458
Los ricosy lospobres en la ciudad 461
CAPfTULO VEINTITRJES
La cultura national (decadas de 1940y 1950) 467
Losproblemas de la education 467
La lenguay la autoexpresion 411
Los movimientos isldmicos 476
CAPfTULO VEINTICUATRO
La culminacion del arabismo (decadas de 1950y 1960) 481
El narionalismo popular 481
El surgimiento del nasserismo 488
La crisis de 1967 492
CAPI’TULO VEINTICINCO
La unidady la desunion drabes (desde 1967) 497
La crisis de 1973 497
Elpredominio de la influencia norteamericana 500
La interdependencia de lospaises drabes 505
La desunion drabe 509
CAPfTULO VEINTISfilS
Laperturbacion de los esptritus (desde 1967) 519
Las divisiones etnicasy religiosas 519
Los ricos y los pobres 521
Las mujeres en la sociedad 525
La herenciay elpresente 528
La estabilidadde los regimenes 534
Lafragilidadde los regimenes 541
EPfLOGO 549
MAP AS 565
TABLAS 589
NOTAS 599
BIBLIOGRAFfA 607
fNDICE TEMATICO 649
— 12 —
LISTA DE MAPAS
1. El area estudiada por el libro, con los principales accidentes geograficos
y ciudades.
2. La expansion del Imperio islamico.
3. El Califato abasf a principios del siglo DC.
4. Oriente Proximo y el Magreb hacia el final del siglo XI.
5. Oriente Proximo y el Magreb hacia el final del siglo XV.
6. La Espana musulmana.
I. El Califato omeya.
II. La reconquista cristiana.
7. El Imperio otomano hacia el final del siglo XVII.
8. La expansion de los imperios europeos hasta 1914.
9. La colonizacion de posguerra, 1918-1923:
I. El acuerdo Sykes-Picot, 1916.
II. Los mandatos.
10. La paitici6n de Palestina:
I. El plan de division de la Comision Real, 1937.
II. Las Ifneas de armisticio, 1949, y la ocupacion israeli, 1967.
11. Oriente Proximo y el Magreb en 1988.
12. Las rutas de peregrinacion, los santuarios y los centros de ensenanza.
— 13 —
P R E F A C IO
El tema de este libro es la historia de las regiones del mundo
islamico de habla arabe, desde el nacimiento del islam hasta el
momento actual. Pero al abordar ciertos periodos he tenido que
sobrepasar los limites del tema: por ejemplo, cuando considero
la historia temprana del califato, el Imperio otomano y la expansion
del comercio y el imperio europeos. Podria argiiirse que el
tema es demasiado amplio o excesivamente restringido: que la
historia del Magreb es diferente de la historia de Oriente Proximo,
o que la historia de los pai’ses en los que el arabe es el idioma
principal no puede ser considerada al margen de la historia
de otros parses musulmanes. De todos modos, es necesario trazar
una lfnea divisoria, y es aqui’ donde decidf trazaria, en parte a
causa de los limites de mi propio saber. Abrigo la esperanza de
que esta obra demostrara que hay suficiente unidad de experiencia
historica entre las diferentes regiones que el libro abarca
como para que sea posible pensar y escribir acerca de ellas en un
mismo marco teorico.
El libro esta destinado a los estudiantes que comienzan a conocer
el tema y a los lectores, en general, que deseen saber algo
al respecto. Como bien saben los especialistas, es evidente que
en un libro de alcance tan amplio gran parte de lo que afirmo se
basa en la investigation de terceros. He intentado ofrecer los hechos
esenciales e interpretarlos a la luz de lo que otros han escrito.
Algunas de las deudas que he contraido con el trabajo de
otros autores aparecen indicadas en la bibliograffa.
— 15 —
Puesto que este libro abarca un pen’odo tan dilatado, me he
visto obligado a adoptar decisiones acerca de los nombres. He
utilizado la nomenclatura moderna de los pafses para indicar regiones
geograficas, incluso cuando esas denominaciones no se
emplearon con anterioridad; me ha parecido mis sencillo recurrir
a los mismos nombres a lo largo del libro, en lugar de cambiarlos
de un pen’odo a otro. Asf, «Argelia» se utiliza para una region
determinada del norte de Africa, a pesar de que esa
denominacion nacio en la epoca moderna. En general, he empleado
nombres que son familiares para los lectores; la palabra «Magreb
» es lo suficientemente conocida como para usarla en lugar
de «noroeste de Africa», pero «Mashriq» no es conocida, y por
eso, en su lugar, me servire de la denominacion «Oriente Proximo).
He denominado al-Andalus a las zonas musulmanas de la
peninsula Iberica, porque es mas sencillo emplear una palabra en
lugar de una frase. Cuando uso un toponimo que en la actualidad
corresponde a un Estado soberano mientras escribo acerca
de un pen’odo que precede a la existencia de dicho Estado, lo
utilizo para referirme a cierta regi6n definida de manera aproximada;
solo cuando escribo sobre historia moderna mi intention
es referirme al area delimitada por las fronteras de un Estado.
Por ejemplo, en la mayor parte del libro designo por «Siria» a
cierta region que tiene caracteristicas comunes, tanto fisicas
como sociales, y en general ha tenido una misma experiencia
historica; pero la uso solo para referirme al Estado de Siria una
vez que este nacio, despues de la Primera Guerra Mundial. Apenas
es necesario aclarar que dichos usos no implican ningiin tipo
de juicio politico acerca de los Estados que deberian existir y del
trazado de sus fronteras.
Los principales nombres geogrificos utilizados aparecen en el
Mapa 1.
— 16 —
A G R A D E C I M I E N T O S
Deseo manifesrar mi agradecimiento a Patrick Seale, que
me alento a escribir este libro y se ocupo de su publicacion, y a
los amigos que consagraron muchas horas a leerlo, a corregir
errores y a sugerir los modos de mejorarlo: Patricia Crone, Paul
Dresch, Leila Fawaz, Cornell Fleischer, el desaparecido y muy
Uorado Martin Hinds, Charles Issawi, Tarif Khalidi, Philip
Khoury, Ira Lapidus, Wilferd Madelung, Basim Musallam, Robin
Ostle, Roger Owen, Michael Rogers y Mary Wilson. De entre
ellos, tengo una deuda especial con Paul Dresch, que siguio mi
li’nea de pensamiento con notable percepcion ademas de con amplio
conocimiento.
Otros amigos y colegas me suministraron la informacion
que yo necesitaba: Julian Baldick, Karl Barbir, Tourjan Gandjei,
Israel Gershoni y Venecia Porter, entre otros.
Estoy sumamente agradecido a Elizabeth Bullock, que mecanografio
los sucesivos borradores con abnegation y habilidad; a
mis colaboradores de Faber and Faber, Will Sulkin y John Bodley;
a John Flower, que dibujo los mapas; a Brenda Thomson,
que corrigio un manuscrito dificil y lo hizo con sensibilidad e inteligencia;
a Bryan Abraham, que corrigio las pruebas de imprenta
con cuidado escrupuloso; y a Hilary Bird, que preparo el
fndice.
Algunas de las traducciones del arabe me pertenecen, otras
son obra de diferentes traductores y tambien las hay que adopte
— 17 —
a partir de traducciones preexistentes. Debo agradecer a los siguientes
editores su autorizacion para servirme de traducciones o
extractos de libros:
Cambridge University Press, por traducciones de A. J. Arberry:
Arabic Poetry (1965) y Poems of al-Mutanabbi (1967), y de
John A. Williams, Al-Tabari: the Early Abbasid Empire, vol. 1
(1988).
Columbia University Press, por algunos versos de un poema
de Badr Shakir al-Sayyab, traducidos por Christopher Middleton
y Lena Jayyusi en Salma Khadra Jayyusi (ed.): Modern Arabic Poetry,
copyright © Columbia University Press, Nueva York (1987).
Edinburgh University Press, por un pasaje de la obra de
George Makdisi The rise of Colleges (1981).
Quartet Books, por un pasaje de Alifa Rifaat, de Distant
View of a Minaret, traducido por Denys Johnston-Davies (1983).
State University of New York Press, por un fragmento de
The History of al-Tabari, director editorial E. Yar-Shater: Vol. 27,
The Abbasid Revolution, traduccion inglesa de J. A. Williams, coppyright
© State University of New York (1985).
Unwin Hyman Limited, por citas de A. J. Arberry, The Koran
Interpreted, coppyright © George Allen y Unwin Limited
(1955).
Wayne State University Press, por una traduccion inglesa de
J. Lassner, de The Topography of Baghdad in the Early Middle Ages
(1970).
— 18 —
NOTA ACERCA DE LAS TRANSCRIPCIONES
Se ha utilizado la forma tradicional en las palabras, nombres
de persona y toponimos que tienen una forma acunada en castellano.
En la transcripcion de otras palabras:
• Se han omitido los signos diacn’ticos para indicar las
consonantes laringales o enfaticas.
• Las vocales largas se han indicado mediante un acento o
bien la duplicacion de la vocal.
• La letra ayn y la hamza, que representan sonidos sin
equivalente en castellano, se senalan en ocasiones mediante
los signos ‘ y ‘ respectivamente. En esta obra ambos
signos se hen omitido.
• Por lo general los plurales se han formado afiadiendo una
s al singular.
• Las vocales dobles en medio de palabra se han indicado
como — iyya y -uwwa.
• Los diptongos se han transcrito —ai o — ei y —aw, respectivamente
• Los nombres y palabras turcos se han escrito segiin la
graffa moderna del turco.
— 19 —
NOTA ACERCA DE LAS FECHAS
Desde los primeros tiempos del islam, los musulmanes han
fechado los acontecimientos contando desde el dia de la emigration
de Mahoma desde La Meca a Medina, en 622 d. C: en
arabe se llama hegira a esa emigraci6n, y el modo usual de aludir
a los afios del calendario musulman en las lenguas europeas es
utilizar las iniciales AH.
Un afio segiin el calendario musulman no tiene la misma duraci6n
que un ano segiin el calendario crisriano. Este ultimo dura el
tiempo que invierte la Tierra en dar una vuelta completa alrededor
del Sol, es decir, aproximadamente 365 dias, pero el calendario
musulman consta de doce meses, y cada uno de ellos corresponde
a una revolution completa de la Luna alrededor de la Tierra, de
manera que la duration de un ano asf calculado es unos 11 dias
menor que la de un ano solar.
La information acerca de los modos de convertir las fechas
musulmanas en cristianas; o viceversa, puede hallarse en G. S. P.
Freeman-Grenville: The Muslim and Christian Calendars, Londres,
1977.
En este libro, se utilizan las fechas de la era cristiana, excepto
cuando el contexto determina que sea importante indicar la
fecha o el siglo musulmanes.
En el caso de los gobernantes, se senalan las fechas del ascenso
al poder y muerte (o destitution); en el caso de otras personas, las
fechas de su nacimiento y muerte. Cuando la fecha de nacimiento
— 21 —
no es conocida, se indica solo la de fallecimiento (por ejemplo, m.
1456); cuando la persona todavia vive, se indica solo la fecha de
nacimiento (por ejemplo, n. 1905). Cuando se conoce la fecha
solo de manera aproximada, se utiliza la letra h (por ejemplo, h.
1307-1358).
PROLOGO
En el afio 1382, un erudito arabe musulman al servicio del gobernante
de Tiinez le pidio autorizacion para realizar la peregrination a La
Meca y, habiendola obtenido, se embarco para Alejandria, en Egipto.
Tenia 50 afios cuando abandono —despues se confirmo que para siempre—
el Magreb, donde el y sus antepasados habi’an representado un
papel importante y variado.
Abd al-Rahman ibn Jaldun (Abenjaldiin, 1332-1406) perteneci’a
a una familia que se habi’a trasladado de Arabia meridional a Espana
despues que esta fue conquistada por los arabes, y se habi’a establecido
en Sevilla. Cuando los reinos cristianos de Espafia septentrional
se expandieron hacia el sur, la familia se traslado a Tiinez. Muchas familias
que poseian una tradici6n de cultura y servicio al Estado hicieron
lo mismo, y formaron en las ciudades del Magreb (la parte occidental
del mundo islamico) un patriciado de cuyos servicios se
valieron los gobernantes locales. El bisabuelo de Ibn Jaldun represento
un papel en la polftica de la corte de Tiinez, perdio su favor y fue
asesinado; su abuelo tambien fue funcionario, pero su padre abandono
la poh’tica y el servicio al Estado en favor de la vida retirada de un
estudioso. El propio Ibn Jaldun recibio una educacion esmerada, segiin
el estilo de la epoca, por parte de su padre y de los eruditos que
ensefiaban en las mezquitas y las escuelas de Tiinez, o estaban de paso
en la ciudad, y el continuo sus estudios cuando, de joven, vivio en
otras ciudades, pues formaba parte de la tradicion que el heredo que
un hombre buscase el saber en todos aquellos capaces de transmitirselo.
En su auiobiografia menciona los nombres de las personas a cuyas
clases asistio y los temas que ellas ensefiaban: el Coran, considerado
por los musulmanes como la Palabra de Dios revelada en lengua arabe
— 23 —
a traves del profeta Mahoma; el hadiz, o las tradiciones que recogen
cuanto el Profeta habi’a dicho y hecho; la jurisprudencia, es decir, la
ciencia del derecho y la moral social basada formalmente en el Coran
y el hadiz; la lengua arabe, sin la cual no podfan entenderse las ciencias
de la religion; y tambien las ciencias racionales, las matematicas, la
logica y la filosofia. Aporta detalles de la personalidad y la vida de sus
maestros, y nos dice que la mayorfa de ellos, asf como sus padres, murieron
a causa de la peste negra, la gran plaga que asolo el mundo a
mediados del siglo XIV.
A edad temprana el dominio de la lengua y el conocimiento de la
jurisprudencia de Ibn Jaldiin determinaron que se incorporase al servicio
del gobernante deTiinez, al principio como secretario y despues en
cargos de mayor responsabilidad, y por lo tanto inseguros. Siguieron
veinte anos de variable fortuna. Abandono Tiinez y entr6 al servicio de
otros gobernantes del Magreb; fue a Granada, capital del ultimo reino
superviviente de la Espana musulmana; alli conquisto el favor real, y
fue enviado en mision ante el gobernante cristiano de Sevilla, su ciudad
ancestral, pero se sospecho de el y hubo de partir de manera precipitada
a Argelia. Alli, de nuevo ocupo cargos oficiales, atendiendo los asuntos
de su puesto por la manana y despues ensenando en la mezquita. Contribuyo
a lograr que los jefes arabes o bereberes de las estepas y las montafias
se sometieran al dominio politico de los gobernantes a quienes Ibn
Jaldiin servfa, y la influencia que conquisto sobre ellos fue util cuando,
como le sucedio con frecuencia en el curso de su vida, perdio el favor
del amo. En uno de estos episodios paso cuatro anos (1375-1379) viviendo
en un castillo del interior de Argelia, bajo la protection de un
jefe arabe. Durante algunos anos se vio liberado de los asuntos mundanos,
y dedico su tiempo a escribir una historia de las dinastias del Magreb,
desarrollada en un marco amplio.
La primera parte de esta historia, \a.Muqaddima (Prolegomenos), continua
concitando la atencion incluso hoy dia. En esta obra, Ibn Jaldiin
trato de explicar el ascenso y la caida de las dinastias de un modo que sen’a
la piedra de toque para juzgar la verosimilitud de las narraciones historicas.
Creia que la forma mas sencilla y temprana de la sociedad humana era
la del pueblo de las estepas y las montanas, que cultivaban la tierra y cuidaban
el ganado, y seguian a unos jefes que carecfan de un poder organizado
de coercion. Estos pueblos poseian cierta bondad y cierta energfa naturales,
pero no podfan crear por si mismos gobiernos estables, ni
ciudades, ni una cultura elevada. Para que tales cosas fueran posibles, de-
— 24 —
bfa existir un gobernante dotado de autoridad exclusiva, y este podia afirmarse
solo si lograba crear y dominar a un grupo de partidarios dotados
de asabiyya, es decir, un espiritu corporativo orientado hacia la conquista
y la conservacion del poder. Era mas fdcil reclutar este grupo entre los
energicos hombres de la estepa o la montana; podia mantenerse su union
gracias al sentimiento de poseer ancestros comunes, reales o ficticios, o estableciendo
lazos de dependencia, reforzados por la aceptacion general de
una religion. Un gobernante que poseia un grupo fuerte y cohesionado
de partidarios podia fundar una dinasti’a; cuando su dominio era estable,
se formaban ciudades populosas, y en ellas surgian oficios especializados,
formas lujosas de vida y una cultura elevada. Pero toda dinastia llevaba en
si misma la simiente de su decadencia: podia verse debilitada por la drama,
por los excesos y por la perdida de las cualidades de mando. El poder
real podia pasar del gobernante a otros miembros de su propio grupo, si
bien cabfa suponer que mas tarde o mas temprano la dinastia seria reemplazada
por otra formada de manera semejante. Cuando sucedia tal cosa,
podia desaparecer no solo el gobernante, sino tambien todas las personas
en quienes se apoyaba su poder, asi como la vida que estos habian creado;
como deci’a Ibn Jaldiin en otro contexto: «Cuando se produce un cambio
general de las condiciones, es como si toda la creacion hubiese cambiado y
se hubiese modificado el mundo enteroV Los griegos y los persas, «las
principales potencias de su tiempo en el mundo»,2 habian sido reemplazados
por los arabes, que con su fuerzay cohesion habian creado una dinastia
cuyo poder se extendia desde Arabia hasta Espana; pero a su vez,
ellos habian sido reemplazados por los bereberes en Espana y el Magreb,
y por los turcos mas hacia el este.
Las cambiantes fortunas de los gobernantes condicionaban las de
sus servidores. Cuando partio con destino a Alexandria, Ibn Jaldiin iniciaba
una nueva carrera. No realizo entonces la peregrinacion, aunque la
hari’a mas tarde, y en cambio fue a El Cairo, que lo impresiono por ser
una ciudad de diferente escala que todas las que el habia conocido:
«Metropoli del mundo, jardin del universo, encrucijada de naciones,
hormiguero de pueblos, sumo lugar del islam, sede del poder.»3 El Cairo
era la capital del sultanato mameluco, uno de los principales estados
musulmanes de la epoca, que abarcaba tanto Siria como Egipto. Ibn
Jaldiin fue presentado al gobernante, y conquisto su favor; recibio primero
una pension y despues le nombraron profesor en una, y mas tarde
en otra, de las escuelas reales. Llamo a su familia que estaba en Tiinez,
pero todos se ahogaron durante el viaje por mar.
— 25 —
Ibn Jaldiin vivio en EI Cairo hasta su muerte. Dedico gran parte de
su tiempo a leer y escribir, pero el esquema de su vida anterior se repitio
en esas alternancias de influencia y desfavor, algo que imputaba a sus enemigos,
pero que pudo haber tenido un origen en la propia personalidad
de Ibn Jaldiin. En varias ocasiones, el gobernante lo designo juez en uno
de los tribunales principales, pero en todas ellas perdio o abandono el cargo.
Fue con el sultan a Siria yvisito los lugares santos de Jerusalen y Hebron;
regreso alli por segunda vez cuando Damasco fue sitiada porTimur
(Tamerlan), uno de los grandes conquistadores asiaticos, que habfa creado
un imperio que se extendia desde el norte de la India hasta Siria y Anatolia.
Mantuvo conversaciones con Timur, en quien vio un ejemplo de ese
poder de mando, firmemente asentado en la fuerza de su ejercito y su
pueblo, capaz de fundar una nueva dinastia. No logro evitar el saqueo de
Damasco, pero si consiguio un salvoconducto para regresar a Egipto;
aunque en el camino lo asaltaron en las colinas de Palestina.
Segiin su propia descripcion, la vida de Ibn Jaldiin refleja el mundo
al que pertenecio. Era un mundo colmado de recordatorios de la fragilidad
de los esfuerzos humanos. Su propia carrera revelo cuan inestables
eran las alianzas de intereses en que las dinastias se apoyaban para
mantener su poder; el encuentro conTimur frente a Damasco demostro
de que modo el surgimiento de un nuevo poder podia afectar la vida de
las ciudades y los pueblos. Fuera de la ciudad, el orden era precario: el
emisario de los gobernantes podia ser despojado, y un cortesano que habfa
perdido el favor real podia buscar refugio mas alia del ambito del
control urbano. El hecho de que sus padres muriesen a causa de la peste,
y sus hijos en un naufragio, le ensefio una leccion acerca de la impotencia
del hombre en manos del destino. Sin embargo, algo era estable,
o parecia serlo. Un mundo en que una familia del sur de Arabia podia
trasladarse a Espafia y, seis siglos despues, regresar a un lugar proximo al
de su origen, y todavia encontrarse en un entorno conocido, posefa una
unidad que trascendfa las divisiones del tiempo y el espacio; la lengua
arabe podia abrir la puerta a los cargos y a la influencia de un extremo al
otro de ese mundo; una suma de conocimientos, transmitida a lo largo
de los siglos por una sucesion conocida de maestros, preservaba una comunidad
moral incluso cuando los gobernantes cambiaban; los lugares
de peregrination, La Meca y Jerusalen, eran polos invariables del mundo
humano, incluso si el poder se desplazaba de una ciudad a otra; y la
creencia en un Dios que habia creado y sostenia el mundo podia conferir
sentido a los golpes del destino.
— 26 —
PRIMERA PARTE
La formation de un mundo
(siglos VII a X)
Aprincipios delsiglo VIIaparecio un movimiento religioso en las margenes
de los grandes imperios, elde los bizantinos y elde los sasdnidas, que
dominaban la mitad occidental del mundo. En LaMeca, ciudadde Arabia
occidental, Mahoma comenzo a convocar a los hombresy las mujeres;
pregonaba la reforma moraly la sumision a la voluntad de Dios segun se
manifestaba en lo que ily suspartidarios aceptaban como mensaje divino
revelado alpropio Mahomay que, despues, se habia reflejado en un libro, el
Cordn. En nombre de la nueva religion, el islam, los ejercitos reclutados entre
los habitantes de Arabia conquistaron lospaises circundantes y fundaron
un nuevo imperio, el Califato, que incluy6 gran parte del territorio del
Imperio bizantinoy toda el drea delsasdnida, y se extendio desde Asia central
hasta Espana. El centro delpoder se traslado de Arabia a Damasco, en
Siria, con los califas omeyas, y despues a Bagdad, en Irak, con losAbasies.
Hacia elsigloXel Califato estaba desintegrdndose, y aparecieron califatos
rivales en Egiptoy Espana, pero se mantuvo la unidadsocialy cultural
que se habia formado en su seno. Gran parte de la poblacion se habia
convertido en musulmana (es decir, se habia adherido a la religion del islam),
aunquepervivian grupos dejudios, de cristianosy de otras comunidades;
la lengua drabe se habia extendido, y se convirtid en el vehiculo de una
cultura que incorporaba elementos de las tradiciones de los pueblos asimilados
al mundo musulmdn, y se expresaba en la literaturay en sistemasjuridicos,
teologicosy espirituales. Inmersas en diferentes dmbitos fisicos, lassociedades
musulmanas desarrollaron institucionesy formas especificas; los nexos
establecidos entre lospaises de la cuenca del Mediterrdneo y los de alrededor
del oceano Indico crearon un sistema comercial unico y promovieron cambios
en la agriculturay los oftcios, de manera que establecieron las bases del
crecimiento de las grandes ciudades, con una civilization urbana que se expresaba
en construcciones de un estilo isldmico caracteristico.
— 11 —
CAPITULO UNO
Un poder nuevo en un
mundo antiguo
EL MUNDO AL QUE LLEGARON LOS ARABES
El universo de Ibn Jaldiin seguramente parecio eterno a la mayorfa
de los que lo formaban, pero el mismo sabi’a que habia reemplazado a
otro anterior. Setecientos anos antes de su tiempo, los pai’ses que el conocfa
habfan exhibido una faz diferente, bajo el imperio de «las dos
grandes potencias de su tiempo».
Durante muchos siglos los pafses de la cuenca del Mediterraneo habfan
sido parte del Imperio romano. Niicleos rurales estables producian
cereales, fruta, vino y aceite, y el comercio se desarrollaba a traves de rutas
marftimas pacificas; en las grandes ciudades, una clase acomodada, de variadas
procedencias, compartia la cultura griega y latina del Imperio. Desde
el siglo IV de la era cristiana, el centro del poder imperial se habia desplazado
hacia el este. Constantinopla sustituyo a Roma como capital, el
emperador era el centro de la lealtady el simbolo de la cohesion. Despues,
se produjo lo que se ha denominado una «division horizontal que, con
diferentes formas, habn’a de mantenerse hasta nuestro propio tiempo. En
Alemania, Inglaterra, Francia, Espanay el norte de Italia gobernaban reyes
barbaros, aunque todavia persistfa el sentimiento de pertenencia al
Imperio romano; el sur de Italia, Sicilia, la costa del norte de Africa, Egipto,
Siria, Anatoliay Grecia continuaban sometidas al gobierno imperial directo
de Constantinopla. En esta forma disminuido, el Imperio era mas
griego que romano. (En sus fases ulteriores suele denominarselo «bizantino
»yno romano, debidoal nombre antiguo de Constantinopla:’Bizancio.)
El emperador gobernaba a traves de funcionarios civiles de habia
griega; las grandes ciudades del Mediterraneo oriental—Antioqufa en Siria
y Alejandrfa en Egipto— eran centros de la cultura griega, e incorporaban
al servicio imperial a miembros de las elites locales.
— 29 —
Habia sobrevenido otro cambio, mas profundo. El Imperio habi’a
adoptado el cristianismo, no solo por decreto formal del gobernante,
sino a causa de la conversion en diferentes pianos. La mayor/a de la poblacion
era cristiana, aunque los filosofos paganos ensenaron en la escuela
de Arenas hasta el siglo VI; habia comunidades judias en las ciudades,
y los recuerdos de los dioses paganos todavia perduraban en los
templos convercidos en iglesias. El cristianismo confirio una dimension
nueva a la leal tad que se manifestaba hacia el emperador y creo un nuevo
marco de unidad para las culturas locales que el gobernaba. Las ideas
y las imagenes cristianas se expresaban en las lenguas literarias de las diferentes
regiones del Imperio, asi como en el habia griega de las ciudades:
el armenio de Anatolia oriental, el siriaco de Siria o el copto de
Egipto. Las tumbas de los santos y otros lugares de peregrinacion podfan
preservar, en forma cristiana, las creencias y las practicas inmemoriales
de una region.
Las instituciones autonomas de las ciudades griegas habian desaparecido
al compas de la expansion de la burocracia imperial, pero los obispos
podian ostentar cierto liderazgo local. Cuando el emperador salio de
Roma, el obispo de la ciudad, es decir, el Papa, pudo ejercer una autoridad
que no estaba el alcance de los patriarcas y los obispos de las ciudades
romanas orientales; estos mantenfan estrechos vmculos con el gobierno
imperial, pero aun podian reflejar los sentimientos de los suyos y defender
los intereses locales. Asimismo, el ermitano o el santo que obraba milagros,
que vivi’a en las afueras de la ciudad o en tierras anexionadas de Anatolia
o Siria, podia desempefiar las funciones de arbitro en las disputas o
de portavoz de la poblacion local, y el monje del desierto egipcio ofrecia el
ejemplo de una sociedad distinta de la forma del mundo urbano secular.
Junto a la Iglesia ortodoxa oficial, se formaron otras con distintas doctrinas
y practicas, que expresaban la fidelidad y la oposicion a la autoridad
central de los individuos cuya lengua no era la griega.
Las principales diferencias doctrinales tuvieron que ver con la naturaleza
de Cristo. En el ano 451, el concilio de Calcedonia habia establecido
que la segunda persona de laTrinidad poseia dos naturalezas, una divina y
otra humana. Esta fue la formulacion que acepto el cuerpo principal de la
Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente, y que apoyo el gobierno imperial.
Solo mas tarde y gradualmente, y sobre todo en relacion con el
tema de la autoridad, sobrevino una cisma entre la Iglesia de los territories
bizantinos -—es decir, la Iglesia ortodoxa oriental—, con sus patriarcas
como jefes del clero, y la de Europa occidental, que acataba la autoridad
— 30 —
suprema del Papa de Roma. Pero hubo algunas comunidades que afirmaron
que Cristo tenia una naturaleza unica, formada por dos naturalezas.
Esta doctrina, denominada monofisita, fue la que respaldo la Iglesia armenia
de Anatolia, tambien la mayorfa de los cristianos egipcios (llamados
«coptos», por el antiguo nombre de Egipto) y muchos de los cristianos
nativos de habla siriaca de Siria (conocidos como ortodoxos sirios, o «jacobitas
», por el nombre de su teologo mas destacado). Otros, a su vez, abogaron
por una division mis precisa entre las dos naturalezas de Cristo, con
el proposito de mantener la humanidad plena de Jesus, y consideraron
que el Verbo de Dios moraba en Jesus hombre desde su conception; esta
fue la doctrina de los adeptos denominados generalmente nestorianos,
por el nombre de un pensador identificado con la doctrina; su iglesia fue
importante sobre todo entre los cristianos de Irak, mas alia de la frontera
oriental del Imperio bizantino. En el siglo VII aparecid otro grupo, como
resultado de un intento de compromiso entre las doctrinas ortodoxa y
monofisita: los monotelitas, que afirmaban que Cristo tenia dos naturalezas,
pero una voluntad unica.
Al este del Imperio bizantino, al otro lado del no Eufrates, se extendfa
otro gran Imperio, el sasdnida, cuyo dominio abarcaba los territories
que en la actualidad constituyen Irak e Iran, y Uegaba hasta Asia central.
Las tierras que hoy denominamos Iran, o Persia hace unas decadas, incluian
varias regiones de cultura avanzada y antiguas ciudades habitadas
por diferentes grupos etnicos, separados unos de otros por estepas o desiertos,
sin grandes rios que les facilitaran las comunicaciones. De vez en
cuando, habian estado unidas gracias a la action de dinastfas fuertes y duraderas;
la ultima fue la de los Sasanidas, cuyo poder se extendia en un
principio entre los pueblos de lengua persa del sur de Iran. Era un Estado
gobernado por una familia con la ayuda de una jerarquia de funcionarios,
y trataban de establecer una solida base de unidad y fidelidad retomando
la antigua religion de Iran, asociada tradicionalmente con el maestro Zoroastro.
Desde el punto de vista de esta religion, el universo era un campo
de batalla, sometido al Dios supremo, entre los buenos y los malos espiritus;
los buenos vencen’an, pero los hombres y las mujeres dotados de virtud
y pureza ritual podfan precipitar la victoria.
Despues de que Alejandro Magno conquistase Iran, en 334-333 a.
C. y estableciera vinculos mas estrechos con el Mediterraneo oriental, las
ideas del mundo griego se difundieron hacia el este; a su vez, las de un
maestro de Irak, Mani, que trato de incorporar todos los profetas y los
maestros a un solo sistema religioso (denominado maniquefsmo) se difun-
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dieron hacia el oeste. Con los Sasanidas, la ensefianza relacionada con Zoroastro
revivio en una forma filosofica, llamada mazdeismo o zoroastrismo,
que concedi’a mas importancia al dualismo del bien y el mal, y contaba
con un clero y un culto formal. En su caracter de Iglesia oficial, el
mazdeismo apoyo el poder del gobernante, considerado como un rey justo
que preservaba la armonfa entre las diferentes clases sociales.
La capital sasanida no estaba en las mesetas de Iran, sino en Ctesifonte,
en la fertil y populosa region de Irak central, banada por los ri’os Tigris y
Eufrates. Ademas de zoroastrianos y partidarios de Mani, Irak tenia cristianos
de la Iglesia nestoriana, que prestaban un importante servicio al Estado.
Esta area era tambien el centro principal del saber religioso judio, y
un refugio para los filosofos paganos y los cientfficos medicos de las ciudades
griegas del mundo mediterraneo. Se habian difundido diferentes variantes
de la lengua persa; la forma escrita empleada entonces se denominaba
pahlavi. Tambien estaba extendido el arameo, una lengua semitica
emparentada con el hebreo y el arabe, y usual en aquella epoca en todo
Oriente Proximo; una de sus formas era el siriaco.
Los dos imperios abarcaban a las principales regiones de las sociedades
estables y la alta cultura de la mitad occidental del mundo; pero mas al
sur, aambas orillas del mar Rojo, habia otras dos sociedades con tradiciones
de poder organizado y cultura, que se sustentaban en la agricultura y
el comercio entre el oceano Indico y el mar Mediterraneo. Una era Etiopi’a,
un antiguo reino cuya religion oficial era el cristianismo en su forma
copta. La otra era Yemen, en el suroeste de Arabia, un territorio de fertiles
valles montanosos y lugar de transito del comercio de larga distancia. Durante
algiin tiempo, sus pequefios Estados locales formaban parte de un
reino mas amplio, quese debilito cuando el comercio declino al principio
de la era cristiana, si bien revivio mas tarde. Yemen tenia su propia lengua,
diferente del arabe que se hablaba en otros lugares de Arabia, y su propia
religion: una multiplicidad de dioses a cuyo servicio estaban sacerdotes en
templos que eran lugares de peregrinacion, ofrendas votivas y rezos privados
pero no comunitarios, y tambien centros de grandes dimensiones.
Durante los siglos siguientes las influencias cristiana y judia habian Uegado
de Siria siguiendo las rutas comerciales o atravesando el mar desde
Etiopfa. Durante el siglo VI, un reyatraidoporeljudaismodestruyo un
centro de la cristiandad, pero las invasiones etiopes habian restablecido
parte de la influencia cristiana; tanto los bizantinos como los Sasanidas tuvieron
que ver con estos episodios.
Entre los grandes Imperios del none y los reinos del mar Rojo se
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extendian regiones de diferente naturaleza. La mayor pane de la penfnsula
arabiga era estepa o desierto, con oasis aislados que suministraban
el agua suficiente para los cultivos regulares. Los habitantes hablaban
distinros dialectos del arabe y tenian diferentes modos de vida. Algunos
eran nomadas dedicados al pastoreo de camellos, ovejas o cabras, aprovechando
para ello los escasos recursos hfdricos del desierto; tradicionalmente,
han recibido el nombre de «beduinos». Algunos eran agricultores
sedentarios que dependian de los cereales o de las palmeras de los
oasis; otros, comerciantes y artesanos que vivian en pequenos pueblos, y
tambien los habi’a que combinaban varios modos de vida. El equilibrio
entre los pueblos nomadas y los sedentarios era precario. Aunque constitufan
una minon’a de la poblacion, los nomadas montados en camellos,
un grupo movil y armado, eran los que, unidos a los grupos de mercaderes
de los pueblos, dominaban a los cultivadores y los artesanos. Su
etica que premiaba el valor, la hospitalidad, la fidelidad a la familia y el
orgullo de los ancestros tambien era la que prevalecfa. No estaban sometidos
a un poder de coercion estable, pero si a la jefatura de los hombres
que pertenecian a las familias alrededor de las cuales se reunian, durante
un cierto tiempo, los grupos de adeptos, quienes expresaban su cohesion
y su fidelidad en el idioma del linaje comiin; tales grupos reciben
generalmente la denominacion de tribus.
El poder de los jefes tribales se ejercia desde los oasis, donde mantenian
estrechos vinculos con los mercaderes que organizaban el comercio
en el territorio que controlaba la tribu. Pero en los oasis otras familias
podian ejercer un tipo distinto de poder mediante la fuerza de la religion.
Al parecer, la religion de los pastores y los agricultores no tenia una
forma definida. Para ellos, los dioses locales, que identificaban con objetos
del cielo, se encarnaban en las piedras, los arboles y otras cosas naturales;
tambien crei’an que los buenos y los malos espfritus recorn’an el
mundo en la forma de animales; los adivinos decian hablar con la lengua
de cierta sabiduria sobrenatural. Sobre la base de la practica moderna
en Arabia meridional, se ha sugerido que los pobladores antiguos
creian que los dioses moraban en un santuario, un haram, un lugar o
pueblo al margen del conflicto tribal, que cumplia la funcion de centro
de peregrinacion, sacrificio, reunion y arbitraje, y que estaba al cuidado
de una familia bajo la proteccion de una tribu cercana.1 Dicha familia
podia conquistar poder o influencia utilizando habilmente su propio
prestigio religioso, su papel de arbitro en las disputas tribales y sus
oportunidades para comerciar.
En todo este universo de Oriente Proximo, muchas cosas estaban
cambiando durante el siglo VI y principios del VII. Los Imperios bizantino
y sasanida se enzarzaron en prolongadas guerras que, con intervalos,
se desarrollaron del ano 540 al 629. Se combatio sobre todo en Siria e
Irak; durante un tiempo, los ejercitos sasanidas llegaron hasta el Mediterraneo,
y ocuparon las grandes ciudades de Antioquia y Alexandria, as(
como la ciudad santa de Jerusalen, pero en la decada de 620 fueron rechazados
por el emperador Heraclio. Durante otro pen’odo el dominio
sasanida tambien se extendio hacia el suroeste de Arabia, donde el reino
de Yemen habia perdido gran parte de su antiguo poder a causa de las
invasiones etiopes y la decadencia de la agricultura. Las sociedades estables
gobernadas por los Imperios alimentaban muchos interrogantes
acerca del sentido de la vida y el modo en que esta debi’a vivirse, enigmas
expresados en el lenguaje de las grandes religiones.
El poder y la influencia de los imperios afectaron determinadas zonas
de la peninsula arabiga, y durante muchos siglos los pastores arabes
nomadas del norte y el centro de la peninsula habian estado desplazandose
hacia las zonas rurales del area que, con frecuencia, ahora se denomina
el Creciente Fertil: el interior de Siria, el territorio que se extendia
al oeste del Eufrates en el bajo Irak, y la zona comprendida entre el Eufrates
y el Tigris en el alto Irak (la Yazira) tenian una poblacion sobre
todo arabe. Estos llevaron consigo su etica y sus formas de organizacion
social. Algunos de sus jefes tribales ejercieron su dominio desde los pueblos
de los oasis, y fueron utilizados por los gobiernos imperiaies para
mantener a otros nomadas lejos de los territories poblados, y para recaudar
impuestos. Por consiguiente, pudieron crear unidades politicas
mas estables, como la de los Lajmies, con su capital en Hira, en una region
en que los sasanidas no ejercian un control directo, y la de los Gasanies,
en una region semejante del Imperio bizantino. El pueblo de
esos Estados adquirio conocimientos polfticos y militares, y se abrio a las
ideas y las creencias originadas en los territorios imperiaies; asi, Hira fue
un centro cristiano. De estos Estados, de Yemen, y tambien gracias a los
viajeros de las rutas comerciales, llego a Arabia cierto conocimiento del
mundo exterior y de su cukura, y tambidn algunos pobladores. Hubo
artesanos, comerciantes y agricultores judios en los oasis de Hiyaz, en
Arabia occidental, y monjes cristianos y conversos en Arabia central.
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EL LENGUAJE DE LA POESfA
Al parecer, tambien existio un sentimiento cada vez mas firme de
identidad cultural entre las tribus de pastores, un aspecto que se manifesto
en la aparicion de un lenguaje poetico comiin a partir de los dialectos
arabes. Se trataba de un lenguaje formal, con refinamientos gramaticales
y de vocabulario, que se desarrollo poco a poco, quiza gracias a
la evolucion de determinado dialecto, o tal vez por la concurrencia de
varios. Lo utilizaron poetas de los diferentes grupos tribales o de los distintos
pueblos de los oasis. Su poesfa tal vez se desarrollo a partir del
empleo de un lenguaje ritmico, elevado y rimado en las invocaciones o
las formulas magicas, pero lo que ha llegado a nosotros de ningun modo
es un material primitivo. Es, al contrario, el producto de una larga tradition
acumulativa, en la cual participaron no solo los grupos tribales y
los pueblos dedicados al comercio, sino tambi

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