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Libro PDF Tendrás que quererme Anette Crenwood

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cabeza; lo del primo ya iba en camino, pero aun no sabía cómo manejaría al altanero capataz; por lo pronto tratarlo con el látigo de su desprecio sería buena medida,
aunque lo que más deseaba era estrellarlo en el apuesto rostro burlesco.
-Pase- La concentrada chica levanto la mirada de sus papeles para ver por quien era interrumpida- Que bien que vienes Naty, tengo algo que conversar contigo,
siéntate un momento por favor-.
-Debo llevar la bandeja a la cocina Vale…-.
-Eso puede esperar, lo que no puede esperar es el hecho de saber por qué no me informaste que Genaro te molestaba… Me entristece saber que no me tienes la
suficiente confianza para contarme tus problemas, especialmente cuando están relacionadas con el rancho; tú y yo nos hemos criado juntas y sabes que eres mi mejor
amiga Naty…más bien mi única amiga…- El gesto en el rostro de Valentina denotaba dolor y pena al recordar que primero confió en el odioso y bello hombre antes que
en ella; a lo mejor se sentía atraída por él, después de todo no sería la primera vez que entre empleados naciera un romance.
-No lo tomes así Vale, sabes de sobra que te quiero mucho y a mi madrina también; lo que pasa es que hoy por la mañana Damián sorprendió a Genaro
molestándome-.
-¿Por qué no me lo habías comentado antes? Le habría puesto remedio de inmediato-.
-No quise agobiarte más de lo que ya andabas con tantos problemas en el rancho Vale-
-Me preocupa más enterarme a destiempo de lo que pasa a mi alrededor Naty ¡Por favor! Nunca más me dejes fuera; te prometo que siempre encontrare la
manera de resolver lo que venga-.
-Eso lo sé de sobra Vale y te prometo que no volverá a suceder- Natalia camino junto a la dolida chica para reconfortarla con un apretado abrazo ahí sentada tras su
escritorio.
-Olvidemos el asunto ¿Quieres? ¿Por qué mejor no me cuentas como van tus clases de idiomas?- Si con alguien Valentina era ella misma era con Natalia.
-Tengo una mejor idea ¿Qué te parece si hacemos juntada de chicas y vemos películas? Así te cuento de mis avances en los idiomas y con mi maestro…- La sonrisa
pícara de Naty anunciaba muchas nuevas.
-Eres una mala amiga ¿Por qué no me habías contado nada?- Sin querer, Valentina sintió un extraño alivio de saber que a su amiga y colaboradora no le gustaba el
nuevo capataz.
-Porque apenas ayer paso lo que paso…-.
-¿Qué es…?- Valentina rara vez se daba el gusto de cotillear como toda una chica.
-No te lo diré hasta más tarde…- Natalia tomo la charola y salió presurosa de la habitación, con una gran sonrisa al escuchar los gritos y quejas de su amiga.
Valentina volvió a sus tareas increíblemente más relajada después de haber bromeado con Natalia; definitivamente le haría mucho bien tener noche de chicas…
-Pase usted joven, Valentina ya debe haberse retirado porque hace rato que no escucho vida adentro-.
-Gracias Tita, solo dejo este papel sobre el escritorio y salgo-.
Démian entro en la obscura habitación con la intención de hacer lo que dijo que haría, pero de repente una fuerza desconocida lo obligo a adentrarse en el interior, del
otro lado del escritorio donde se encontraban unos cómodos sillones, se encontró con la razón de su búsqueda y de sus locuras de los dos últimos días.
Hermosa, relajada como un bebe y tendida sobre el largo sillón dormía profundamente Valentina.
Sin poder contenerse, Démian retiro un mechón del sedoso pelo que se había escapado de su acostumbrado amarre.
-¿Qué haces?- Valentina despertó inmediatamente de sentir la caricia sobre su mejilla, incorporándose en el sillón como de rayo.
-Eeeee… Yo solo vengo a dejarte el presupuesto…- Pillado por sorpresa, Démian no pudo controlar a tiempo el nerviosismo.
-Gracias- Valentina se puso de pie dirigiéndose con paso decidido a la puerta -Si no tienes otro asunto que tratar, nos vemos después.
-Necesito hablar contigo de lo que paso en la mañana- Démian alcanzo a la joven antes de que abriera la puerta tomándola de un brazo con fuerza, olvidándose por
un momento que solo era el capataz.
-No me interesa hablar del tema- La chica miraba con insistencia la gran mano abarcando su antebrazo, evidenciando lo mucho que la alteraba su contacto.
-¡Lo siento!- Démian hablo con voz ronca, soltando presuroso la suave piel.
-Disculpa aceptada, pero no tolerare de nuevo tu insubordinación y mucho menos frente a los empleados- Valentina se tallaba el brazo tratando de borrar la
sensación de la fuerte mano -Buenas noches-.
-Buenas noches- Démian dejo escapar una divertida carcajada al percatarse de la poca humildad de la chica adjudicando la disculpa al evento de la mañana, recibiendo
en respuesta un fuerte portazo casi en su espalda.
-Y bien…. ¿Qué tienes que contarme?- Valentina cuestionaba a su amiga dejando escapar libremente su curiosidad.
-Que mi querido profesor de idiomas se me ha declarado amiga…- La felicidad de Naty era innegable.
-¿Y tú que le has respondido?-.
-¿Tu qué crees amiga? Que lo pensare…- Natalia dejo escapar una risotada nerviosa, dejando clara su intención.
Tres horas después…
-¡Demonios Vale, es tardísimo! ¡Debo dormirme ya si no mañana llegare tarde a mi trabajo y la bruja de mi jefa me golpeara con su fuete!-.
-¡Muy graciosa Naty…!- Valentina tomo un cojín de su gran cama y lo estrello en el rostro de mirada angelical de su asistente y amiga.
-Vale… No te he preguntado cómo va tu nuevo capataz…- Natalia se ocupó en desarrugar un pliegue del cubre cama fingiendo despreocupación.
-Sencillamente no va…- La respuesta de Valentina no se hizo esperar.
-Me dio la impresión que es un experimentado capataz y muy eficiente…-.
-¡Es un arrogante y egocéntrico macho que ya me tiene colmada la…! No importa, no superara los días de prueba…-.
-¡Qué pena por ti amiga!-.
-¿Por qué dices eso?- Valentina se encontraba ya con la espada desenvainada.
-Pues porque seguirás batallando sin capataz… ¿Por qué otra cosa amiga?- Natalia miraba con ojos entornados a la peleonera chica.
Valentina se acostó rechinando los dientes por el recuerdo del renegado capataz y su sonrisa burlesca.
Día tres…
-Naty, por favor dile a Juan que venga, necesito hacerle un encargo-.
-Ahora mismo le aviso-.
-Gracias- Valentina tenía planeado mandar a Juan con un tipo del pueblo de mucha confianza de él, para pedirle que investigara a su primo y así conseguir las
pruebas de cómo se malgastaba el dinero en mujerzuelas, cantinas y apuestas de caballos.
-Pase-.
-Lo siento Valentina, Juan anda en el campo supervisando las cuadrillas de reparación de cercas ¿Te puedo ayudar en algo?-.
-No Naty, necesito a Juan- Valentina respondió al tiempo que caminaba hacia la salida, con el ceño marcado presagiando pelea.
-¿Dónde está tu jefe?-.
-Debajo del camión patrona-.
Valentina se acercó al vehículo en cuestión y pregunto con voz fuerte y apremiante.
-¿Por qué Juan anda fuera?-.
-Buenos días Valentina ¿Lo necesitas para algo?- Démian respondió mientras maniobraba con las herramientas.
-No me has respondido- La chica estaba fallando en su intento de autocontrol.
-Sus amplios conocimientos lo colocan como un excelente comodín y ahora me es de gran ayuda en la tarea que le asigne- Démian salió de donde se encontraba para
atender a la impaciente jefa -¿Te puedo ayudar en algo?-.
Valentina casi se desmaya cuando vio emerger debajo del camión al precioso hombre desnudo de la cintura para arriba; gracias a que este se encontraba entretenido
limpiándose la grasa de las manos no se percató de la impactante impresión que le causo.
-No…, lo necesito solo a él…- Valentina sentía la cara ardiendo y la boca seca de la mortificación que le causaba su visión.
-Lo siento pero no vendrá hasta pasado mañana- Démian se dispuso a colocarse de nuevo su camisa.
-Debiste consultarme antes de nada- La chica sentía como su disgusto iba desplazando a la incomodidad.
-En el programa de trabajo que te entregue ayer vienen las nuevas disposiciones- Démian se abotonaba con lentitud, sin perder detalle en las reacciones del bello
rostro.
-De momento no lo recordé; igual me ha surgido una urgencia que debo atender cuanto antes-.
-En ese caso se encuentra disponible Eduardo, Ben, Raúl o un servidor…- Démian respondió con voz firme pero suave, sin titubear.
-Juan es de toda mi confianza para el encargo- Con clara intención Valentina respondió al engreído de su capataz.
-En lo sucesivo si me informas con tiempo, tratare de poner tus urgencias como prioridad para que sean atendidas por Juan…- Démian respondió amable.
La chica de nueva cuenta se marchó furiosa, no se molestó en despedirse si quiera, solo el sonido del fuete contra la piel de su bota se escuchó en el silencio que dejo
tras de ella.
Y una vez más el ganadero se quedó saboreando su nueva victoria con una gran sonrisa dibujada en el perfecto rostro.
Para calmar los nervios Valentina decidió salir a montar en su preciosa Princesa por un buen rato, percatándose que como nunca en el rancho se observaba una
increíble actividad, por donde quiera que pasaba se cruzaba con hombres trabajando como si emergieran de la tierra; tenía que reconocer que su odioso capataz era
realmente eficiente, tal vez valiera mucho la pena que buscara la fórmula de comunicarse con el sin que siempre terminara con unas ganas locas de borrarle a golpes esa
sonrisa de autosuficiencia de su lindo rostro. El solo evocar el tallado torso desnudo de Damián provoco en Valentina una fuerte distracción y descontrol en su ritmo
cardíaco y respiración, haciéndole imposible ya gozar del paseo, por lo que regreso a sus actividades de escritorio que seguían siendo muchas; en cuanto a la encomienda
de Juan, esta tendría que esperar a su retorno.
A pesar de cómo empezó su día, Valentina logro avanzar notoriamente en sus libros, tanto que se dio tiempo para revisar el presupuesto de Damián; este estaba
perfectamente elaborado, sin fallas matemáticas ni ortográficas… La chica empezaba a sospechar que algo muy serio había detrás de la renuncia del anterior trabajo del
eficiente hombre ¿Qué patrón en su sano juicio dejaba que lo abandonara un elemento tan bien preparado? Valentina estaba pensando seriamente mandar investigar
también a su inquietante capataz.
CAPITULO SEIS
-Pase- De nuevo el llamado a la puerta saco a Valentina de sus cavilaciones, que curiosamente siempre terminaban con el tema de su guapo capataz.
-¿Se puede?-
Y como si lo hubiera invocado ahí se encontraba Damián, fresco y alechugado; parecía listo para una faena nocturna.
-Por supuesto ¿Necesitas algo?- ¿¡¡Por qué tenía que ser tan endemoniadamente guapo!!?…
-Solo quiero saber que resolviste acerca de Juan- Démian no podía pasar más de tres horas sin ver a la morena mal encarada, que justo ahora lo miraba como si
quisiera fulminarlo.
-Esperare su regreso, así que…-El timbre de un teléfono móvil no la dejo continuar.
-¡Lo siento! ¿Puedo?- Démian desplegó una de sus sonrisas encantadoras.
-Adelante- Valentina de pronto recordó que hoy era sábado, lo que significaba que mañana era el día de descanso de Damián; seguro lo arregladito se debía a que
saldría a divertirse por ahí, como el hombre soltero que presumía ser.
-Hola… Aun me encuentro ocupado… ¿En el Bohemio?… De acuerdo, nos vemos en una hora. Discúlpame ¿Me decías?- Démian conservaba su espectacular
sonrisa aun después de colgar la llamada.
-No importa-.
-De acuerdo, entonces me despido; si mañana se ofrece algo por favor no dudes en hablarme, ya tienes mi número celular. Que descanses Valentina, no vemos el
lunes-.
Valentina para variar se quedó rechinando los dientes y lo peor del caso que no sabía ni porque; lo que si sabía era que siempre si aceptaría la invitación de Naty
para conocer al famoso profesor de idiomas.
-Mamá, no me esperes despierta hoy, saldré con Naty y su novio al bar del pueblo-.
-¡Pero que linda te has puesto hija! Hace rato que no te veía así, me da mucho gusto que te des tiempo de divertirte; no todo en la vida es trabajo…- Doña Aurora
había dejado su lectura preferida para admirar a su bella hija que se veía espectacular enfundada en un vestido muy sexi de estilo atigrado, con la espalda descubierta y
una abertura lateral que dejaba ver una gran porción de muslo bien torneado al caminar.
-Gracias mamá, que tengas dulces sueños ¡Te quiero…!- Valentina se alejó lanzando un beso a su madre desde la puerta.
Cuando la chica llego a la entrada del Bohemio se empezó a arrepentir de su decisión de aceptar la invitación; ya no estaba segura si lo hizo por su amiga o por ver a
Damián y su acompañante.
-¡¡Guauuuuu amiga!! ¡Me das miedo…!- Naty se puso de pie para abrazar a la despampanante chica en cuanto la vio aparecer en el salón.
-¿Te parece que me veo impropia?- La chica mortificada pregunto quedo al oído de su amiga.
-¡Claro que no! Es la moda, solo que a ti es a la única que le queda… Mira a tu alrededor, muchas chicas vienen vestidas con el mismo estilo, pero ellas parecen
zorras no tigresas…- Naty se moría por comentar su opinión acerca de la concurrencia femenina.
-Exageras amiga, pero gracias ¿Y tú Mario dónde anda?- Valentina aprovecho la recta para pasear su vista por todo el lugar.
-Fue por bebidas, ya no tarda. Siéntate por favor. Estoy feliz de que hayas venido Vale- Naty tenía los ojos brillantes de emoción.
-¿Estás segura que es el momento oportuno de presentarnos? Tal vez debimos dejarlo para más adelante-.
-Definitivamente no, justo desde ya debe conocer a la dueña del látigo que lo castigara si me hace sufrir…- Naty no pudo evitar gastarle la broma a la amiga para
obligarla a soltar el cuerpo un poco, ya que parecía a punto de salir corriendo del lugar.
-Recuérdame el lunes hacer una prueba contigo para ver si es efectivo…- Valentina cito mentalmente el dicho: “Cría fama y acuéstate a dormir” mientras aparecía en
su rostro una sonrisa cínica.
-Buenas noches ¿Tú debes ser Valentina?-.
-Y tú debes ser Mario… Mucho gusto- En cuanto Valentina vio el rostro amable del pretendiente de Naty le agrado.
-El gusto es mío; tanto he oído de ti que siento que ya te conozco…-.
-Ya veo…- Valentina miro con duda a Mario cuando le tendió su bebida preferida, pero más le agrado el hombre cuando al probar esta se percató que tenía la justa
proporción de los componentes, como si ella misma la hubiera preparado.
Como si el trió se conociera de toda la vida, se enfrascaron por más de sesenta minutos en una conversación amena e inteligente, logrando que Valentina se relajara
por completo y gozara como hacía mucho tiempo que no lo hacia fuera de su entorno diario.
-¡Mario! ¡Amigo, que gusto verte! Buenas noches señoritas-.
-¡Pero si es mi exiliado amigo…! ¿Cuándo regresaste Mike?- Mario se encontraba de pie abrazando ruidosamente al recién llegado.
-De hecho no he regresado, solo vine a la boda de mi hermana Laura y me regreso a mi exilio- Mike siguió la broma de su amigo.
-Date tiempo para que nos reunamos una noche con la pandilla amigo ¿Vienes con alguien?- De pronto Mario observo que su amigo parecía perdido.
-Me temo que me plantaron por llegar tarde…- Mike se sintió apenado ante las chicas.
-Suele suceder amigo- Comento Mario divertido, ya que conocía de sobra el estilo despistado de su amigo -¿Por qué no nos acompañas? ¿Les importa?- Mario se
dio cuenta que no había pedido previa autorización a las jóvenes.
-Por mí no hay problema- Respondió Valentina cuando vio la mirada interrogativa de Naty y su novio.
-Gracias, acepto-.
-¿Que tomas?-.
Para las chicas que no conocían de antes a Mike, se encontraron gratamente sorprendidas y fascinadas con el estilo relajado, tremendamente divertido y travieso del
recién llegado que vino a poner el toque humorístico a la reunión, haciendo que todos rieran a pierna suelta por más de dos horas.
-¿Me harías el honor de bailar conmigo Valentina?-.
-Si estás dispuesto a tolerar en silencio mis pisotones, acepto; la verdad es que hace rato que no bailo…- La chica confesó apenada.
-Acepto encantado…- La carcajada que siguió al comentario no convenció a nadie pero igual salieron a bailar.
Mario y Natalia se unieron también a los danzantes.
Valentina descubrió que Mike tenía muchas virtudes y una de ellas era el baile; logrando con destreza que ella se acoplara a él y siguieran a la perfección el ritmo
lento sin salir lastimado.
Cuando estaban iniciando el baile de la tercera pieza Valentina descubrió entre las parejas a Damián y su cita, que resultó ser una linda e impetuosa rubia que no
dejaba de restregarse en él.
Como por arte de magia la noche dejo de ser divertida para Valentina y con la incomodidad llego la verdad de que su presencia ahí se debía principalmente para verlo
a él. Dos piezas más y la chica fingiría sentirse cansada para poder regresar a la mesa. En la pista siguieron Naty y Mario y Damián y su chica auto-adherible.
En un momento en que las miradas se cruzaron, Damián se atrevió a guiñarle un ojo coqueto a Valentina y está casi le avienta con el vaso de su bebida preferida.
Quince minutos más y los novios regresaron a la mesa, justo a tiempo para despedir a Mike que ya se retiraba a descansar para poder cumplir como padrino de la
novia a primera hora del día; no sin antes extender una invitación a su amigo y las chicas para la celebración ese mismo día por la noche.
-Me parece que yo también me retiro- Valentina aprovecho la recta para marcharse también.
-Deja que te acompañemos afuera- Mario como todo un caballero ya se encontraba de pie.
-De ninguna manera, ustedes sigan disfrutando de la velada. Nos vemos mañana querida y de nuevo, mucho gusto Mario- Sin darles tiempo a mas, Valentina camino
decidida hacia la salida.
-¿Te vas?-
-¿Disculpa? ¡Ah!… Hola Damián…-.
-¿Bailas conmigo esta pieza?-.
-No me gustaría hacer enojar a tu pareja…- Valentina hubiera deseado cortarse la lengua antes de dejar salir el comentario mordaz.
-Solo es una conocida…- Los ojos de Démian delataban su halago.
-Igual no acostumbro a socializar y ¡Menos bailar con mis empleados!- Ya se estaba encargando Valentina de bajarle los humos a su envanecido capataz.
-Entiendo; no estamos a tu altura…-.
-Algo así- Valentina no era partidaria de hacer distinciones de clases sociales, pero haría una excepción con su capataz.
-Entonces disculpa mi atrevimiento…- Démian no se creía el cuento, más bien presentía que era un trato exclusivo para él.
-Adiós Damián- Valentina continúo con su camino apresuradamente.
-¡Pero qué sorpresa tan grande! Mi prima preferida…-.
-Hola Samuel y adiós- Valentina siguió caminando hasta salir del lugar; toparse con el cretino de su primo fue la gota que derramo su vaso de esta noche.
-¿Por qué tan apurada primita? Quédate a conversar un rato conmigo-.
-Otro día será Samuel, mañana debo levantarme temprano- Valentina se percato del estado inconveniente de su primo y sabia de lo agresivo de su comportamiento
cuando se encontraba así, por lo que no le daría pretexto para violentarse.
-¡Me importa un carajo que no quieras! Hace rato que te quiero decir unas cuantas verdades y he decidido que será esta noche…- Samuel tenia sujeto el brazo de su
prima y lo jaloneaba con fuerza.
-¡He dicho que será otro día Samuel…!- Valentina no se amedrentaba con facilidad, pero en esta ocasión veía en los ojos de su primo un odio que no había visto
antes -¡Suéltame Samuel, me estas lastimando!-.
La chica noto que el embrutecido hombre poco a poco la iba apartando del lugar, hacia la solitaria área de estacionamiento.
-¿A dónde me llevas? ¡Suéltame o gritare!- Ni un alma veía la chica por todo el lugar.
-¡Calma primita! Solo te estoy acompañando a tu auto… ¿Qué no te ibas ya?… Permíteme la llave-.
Valentina obedeció la petición que claramente era una orden con tal de terminar con el desagradable episodio.
En cuanto Samuel desactivo el candado de las puertas se apresuró a abrir la trasera y de un empujón metió a la desprevenida chica que sin poder evitarlo se golpeó la
cabeza con el bastidor.
-¡Ahora si maldita desgraciada! ¡Te voy a dar una lección que no olvidaras jamás!…-Samuel se tiró encima de la aturdida chica y empezó a manosear la pierna
descubierta, al tiempo que aplastaba su boca para acallar el grito de auxilio que pugnaba por salir.
No muy lejos de la escena Démian observaba decepcionado lo que para él era un encuentro de amantes entre la mujer de sus sueños y seguramente un tipo que
cumplía con los requisitos de clase.
-¡Auxiliooooooo!…-.
-¡Maldita fiera!- Samuel golpeo con fuerza el rostro de la chica después de recibir monumental mordida en el labio inferior.
-¡¡Suéltala infeliz!!…- Démian saco de un tirón al hombre lazándolo al piso con descomunal fuerza -Valentina ¿Te encuentras bien?- Démian ayudaba a la chica a
salir del auto.
-¿Y tú quién eres hijo de…?- Samuel ya repuesto del aventón del gigante se abalanzó sobre él para desquitarse.
-¡El que te va a romper el alma desgraciado!…- Démian se quitó de encima al borracho propinándole tremendo puñetazo en el rostro que lo dejo inconsciente sobre el
asfalto -¿Te sientes bien? ¿Puedes caminar?- La mirada gris revisaba con preocupada atención el rostro y cuerpo de la chica tratando de observar el daño ocasionado.
-Creo que si…- Valentina se encontraba de pie apoyada en el auto, con la mente aun en shock.
-Hablare a la policía para que vengan por este malnacido…- Démian estaba tratando de dominar la furia que sentía para no castigar el mismo al desdichado hombre.
-¡No! Solo llévame a casa por favor…-.
-Como gustes…- Démian no comprendía el proceder de la chica, pero la conocía ya lo suficiente para no contrar

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