---------------

Relatos a medianoche – Rafael Salcedo

Relatos a medianoche - Rafael Salcedo

Descárgatelo El libro Gratis Ya!!

Resumen y Sinopsis De 

Relatos a medianoche – Rafael Salcedo

la aldea. Sin embargo, han sido los sonidos propios del campo –ladridos, rebuznos y mugidos los que me han obligado al abandono involuntario del limbo placentero en
el que estaba sumido.
No sin cierta pereza se me he incorporado del lecho e, intentando vencer el frío matinal, me he abrigado raudo y avivando el incipiente rescoldo que aún crepita
miedoso en la chimenea, he caminado hasta el ventanal que está al lado opuesto de la estancia y, con calculada parsimonia, he descorrido las cortinas.
Está amaneciendo un día más en el valle y los primeros tibios rayos del sol acarician con timidez las escarpadas cumbres; con riscos a modo de celosos guardianes de
estos parajes ignotos, velados para la mayoría de los mortales, confiriendo un aspecto idílico a los angostos pasos entre aquéllos y siempre orgullosos desanimando a
quienes, de allende sus fronteras, osen adentrarse en su intrincado e inhóspito laberinto granítico para mancillar estas tierras a salvo de la inmundicia del mundo.
Más abajo, entre triunfantes miríadas de tonos verdes reflejados en aguas prístinas de un río que serpentea vigoroso con sus orillas cuajadas de árboles
flanqueándolas con inmensas copas mecidas con suavidad por el cálido aire del sur se mezclan en la lejanía los caseríos de tejados color ocre, rematados con chimeneas
por siempre humeantes. La luz se hace difusa y envuelve este magno espectáculo para el goce de los sentidos, dejando el ánimo subyugado por su belleza conmovedora.
Mañana tras mañana, amanecer tras amanecer, al asomarme compruebo la exactitud en la descripción del mágico entorno de mi efímero hogar entre colosales
montañas que mi amigo desde la infancia, y ahora eminente médico, Jaime Ballester, me hizo al sugerirme este singular paraje y también su cuna como el ideal para
aislarme durante una temporada de los negocios que me absorbían, del atosigante ambiente de la ciudad, así como de las preocupaciones y prisas que constituyen la
factura de la vida en aquélla la cual, de forma paulatina, había logrado que mi salud se resintiera.
El bálsamo que supone contemplar esta armónica estampa, tan bucólica como serena, no logra por contra apartar de mis pensamientos la experiencia traumática
sufrida en el transcurso del tortuoso camino hacia este remoto lugar, el cual realicé sin presagio alguno de dificultades hace ahora justo tres semanas.
Mi nombre es Felipe Haro y me dispongo ahora, repuesto tan sólo el cuerpo porque el ánimo todavía anda resentido, a relataros con exactitud todo lo acontecido;
solicitándoos indulgencia para el caso de que mi pluma no alcance a transmitiros los sobrecogedores momentos en los que fui protagonista, y muy a mi pesar.
Aunque vago, el primer recuerdo es del sonido incesante y hasta a veces aturdidor del cascabeleo de los caballos, ya exhaustos, que tiraban a duras penas de la
diligencia con destino a este apartado Valle de Roncal. Era el día 30 de octubre de 1872, una fecha por otra parte para mí mismo que en ese justo instante no tenía más
connotaciones que cualquier otro día que amaneciese; ni mayores venturas ni peores desgracias.
Junto a este recuerdo una sensación, ésta sí precisa e inolvidable, de intenso frío y un cansancio acumulado mezclado con el entumecimiento de cada músculo que
recorría mi cuerpo, lo cual no era de extrañar después de rodar por caminos intransitables, a veces enfangados y otras invadidos de afiladas piedras y, cuando no, el
traqueteo monótono que de igual forma hacía mella.
En un momento dado, en el que parecía el camino avenirse a razones y permitir que nuestros cuerpos no rebotasen una y otra vez, alargué la mano con la intención
de desempañar el cristal de la ventanilla que había en la mal encajada portezuela, por cuyas frágiles unturas penetraba acerado el viento gélido. Tras de aquélla, sólo pude
apreciar la luz mortecina del triste atardecer otoñal, a la que se sumó la lluvia para darle un aire más tétrico y desapacible.
Las interminables horas en el recorrido habían hecho mella en los tres viajeros que ocupábamos la diligencia, aunque mucho más había logrado la manifiesta
incomodidad de los asientos. Fruto de ello, tanto mis dos acompañantes como yo mismo habíamos intentado las más inverosímiles formas para entregarnos a un sueño,
incluso en aquella caja de resonancia sobre enclenques ejes sin amortiguación. De todo punto fue vano esfuerzo ante el persistente balanceo arrítmico que nos sacudía
sin cesar.
Pero será cuestión de presentar a esos dos compañeros de fatigas, y nunca mejor dicho a esas alturas del viaje. Describiré en primer término al que se encontraba
justo frente a mí y quien se había mostrado todo el tiempo más propenso a mantener algún tipo de diálogo; aunque justo es decir que de asuntos sin relieve.

Pages :34

Autor De La  novela : Rafael Salcedo

Comprimido: no

Format :True PDF 

Idioma :Español-España 

Descargar : Gratis

Más Libros Aquí !!

Mira El Vídeo Para Enseñarte como descargar!!

Fotos – Imagen

Relatos a medianoche - Rafael Salcedo

Puedes Leer Aquí Abajo En Online!!

Tambien Ya Esta Disponible Para Comprarlo En Tu Sitio Favorita Amazon!! 

Clic Aquí Para comprar 

Leer en Online Relatos a medianoche – Rafael Salcedo

[sociallocker]
[popfly]

Link !!

Relatos a medianoche – Rafael Salcedo.pdf
Relatos a medianoche – Rafael Salcedo.pdf
Relatos a medianoche – Rafael Salcedo.pdf
[/popfly] [/sociallocker]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------