---------------

Su jefe de la Mafia Rusa – Bella Rose

Su jefe de la Mafia Rusa – Bella Rose

Sinopsis De 

Libro Su jefe de la Mafia Rusa – Bella Rose

Descargar Gratis    En PDF.
El olor a alcohol y cigarrillos la
alcanzó ya en el aparcamiento. Se
filtraba a través del aire fresco,
asaltando sus sentidos y provocando que
volviera a cuestionarse una vez más esa
noche el motivo de su presencia allí.
Alana era licenciada en administración
de empresas. Se suponía que debía
acudir a entrevistas con compañías
incluidas en la lista Fortune 500, no a un
club nocturno en mitad de la ciudad.
Pero ya había pasado un año
desde su graduación. Había enviado
cientos de solicitudes de empleo, pero
ninguna había recibido respuesta. Era la
paradoja de todos los licenciados.
Necesitaba experiencia para obtener
experiencia. Y aunque el empleo no
llamaba a su puerta, los acreedores sí lo
hacían. Aún debía decenas de miles de
dólares del préstamo que había
solicitado para pagar los estudios, por
no mencionar el alquiler. Las facturas se
acumulaban a gran velocidad y Alana
sabía que los pobres no podían
permitirse el lujo de elegir.
Aún indecisa junto a su coche,

Mira El Vídeo Para Enseñarte como descargar 

aprovechó para alisar las arrugas de su
camisa. Había elegido una escueta blusa
negra anudada al cuello que contrastaba
con la palidez de su piel y pantalones
ajustados oscuros que acentuaban sus
rotundas caderas. Aunque era bastante
alta, llevaba botas de tacón a juego con
su chaqueta negra de piel. No era un
atuendo propio para una entrevista como
e l que había adquirido en el centro
comercial hacía unos meses, pero tuvo
que improvisar en el último minuto.
Hacía casi dos meses que había
contestado a un anuncio en el que se
requería camarera y el sector de la
restauración se movía deprisa. Tras dos
semanas, asumió que no conseguiría el
trabajo.
Pero, ¡sorpresa!, alguien había
llamado esa misma mañana preguntando
si podía ir a una entrevista a Seven, la
discoteca más de moda de la ciudad. No
esperaba que hubiera tanta gente un
jueves, pero la cola ya daba la vuelta al
edificio. Agarró su bolso firmemente
contra su pecho y cruzó la calle. El
corazón le latía con fuerza al acercarse
al portero.
“Vete al final de la cola,” l e dijo
en tono áspero, sin apenas molestarse en
mirarla. Alana frunció el ceño y le tocó
el hombro.
“Tengo una entrevista. Me llamo
Alana Jameson.”
Rebuscó entre los folios de su
portapapeles y la observó con
detenimiento. Alana sintió escalofríos
bajo la intensidad de su mirada. Puede
que se tratara solo de un portero, pero
había algo oscuro y peligroso acechando
tras aquellos ojos. No dudaba que, a
pesar de su imponente tamaño, se
movería de forma rápida y silenciosa.
Sintió una gran sensación de
alivio al verlo asentir bruscamente y
abrirle paso. Varias personas en la cola
empezaron a decir que también tenían
entrevistas, pero Alana apenas las oyó
al abrirse las puertas. Hizo una mueca al
sentir el estruendo de la música techno
en sus oídos. Era horrible y las luces
estroboscópicas tampoco se quedaban
atrás. ¿Podría soportar aquello una
noche tras otra?
Los cuerpos se retorcían en la
pista de baile y Alana comprobó que
atravesar la discoteca no sería tarea
fácil entre aquella multitud. Apretando
los dientes, empezó a abrirse camino a
empujones. Más de una vez, sintió que le
tocaban el pecho o el trasero, pero al
volverse para enfrentarse a su agresor,
estaba claro que nadie se daba por
aludido. Justo antes de llegar al bar,
algo húmedo y pegajoso rozó su pecho,
goteando por su escote.
Alana bajó la vista, disgustada.
Era cerveza. “Joder,” gritó. Vaya forma
de empezar una entrevista.
Siguió abriéndose paso entre los
clientes del bar, intentando captar la
atención del personal, pero estaban
demasiado ocupados sirviendo bebidas
y cobrando. Alana estaba a punto de
rendirse y regresar a casa cuando
alguien la agarró bruscamente del brazo
y le dio la vuelta.
“¿Qué está haciendo?” protestó,
pero sabía que las palabras se perderían
en el estruendo de la discoteca, Un
hombre corpulento de brazos fornidos le
indicó con un gesto de la cabeza la
puerta tras el bar y, sin soltarla, la
arrastró entre la multitud. Cuando
llegaron a la otra habitación, la liberó.
“¿A qué demonios ha venido eso?”
exigió.
“Lo siento,” dijo encogiéndose de
hombros. “Danny la verá ahora.”
Estaba claro que no trabajaba en
atención al cliente. Su disculpa no
alcanzó sus ojos y Alana se frotó la
muñeca, con la certeza de que le
quedaría un moratón. “¿A dónde lleva?”
preguntó al ver la escalera tras él.
“A la zona VIP.”
“Bueno, será la única oportunidad
que tenga de estar allí, ” murmuró. Ya
que estaba, no perdía nada por hacer la
entrevista. Con un suspiro, se subió la
cremallera de la chaqueta para tapar la
mancha de cerveza de su blusa y subió
los escalones de dos en dos. Conducían
a una habitación bellamente iluminada,
recubierta de cristal en toda su
extensión. Aunque aún se escuchaba
vagamente el sonido de la música de la
discoteca, el silencio reinante era una
auténtica bendición. “Gracias a Dios,”
tomó aire.
“Siento mucho lo ocurrido.” Se
volvió y vio a un hombrecillo
acercándose a ella a la carrera. “Se
supone que el portero de abajo debía
conducirte a la puerta trasera. Cuando
nos avisó de que estabas aquí, ya habías
atravesado media discoteca.” Arrugó la
nariz. “¿Paraste a tomar una copa?”
Hizo todo lo posible por no
entornar los ojos mientras bajaba la
cremallera de su chaqueta. “Por
desgracia no llegó a mi boca. Al menos
no la pagué.”
“ Oh. Nos haremos cargo de la
factura de la tintorería. Me disculpo una
vez más.”
El hombrecillo al menos no
paraba de pedir disculpas. Medía
apenas 1,67 y con su piel macilenta y
pelo oscuro, no podía destacar más en
una discoteca llena de individuos altos y
bronceados. “¿Es usted Danny?”
“Disculpa mi falta de modales…”
Sonrió y le tendió la mano. “Soy Danny
Sylvester, el gerente en la sombra de
Seven.”
Alana sonrió y le tendió la suya.
Por alguna razón, le caía bien aquel
hombre. “Alana Jameson. Aunque
seguro que eso ya lo sabe.”
“Sí. Sé bastantes cosas, de hecho.
Alana Jameson, veintitrés años de edad,
oriunda de Boston, licenciada con
honores en UCLA, soltera, sin hijos,
sagitario. ” Alzó la vista del papel que
sostenía y sonrió. “Pero nada de esto me
dice qué buscas en un trabajo. Tomemos
asiento y charlemos.”
Alana frunció el ceño. En ninguna
parte de la solicitud mencionaba su
estado civil o si tenía hijos. Aun así, lo
dejó pasar. No era un secreto ni nada
por el estilo. Se sentó en una de las
lujosas sillas junto a la pared de cristal
y quedó asombrada ante la opulencia
que la rodeaba. “Es precioso. ” Se
sonrojó, intentando incorporarse.
“No, no. Por favor. Nos gusta que
nuestros empleados queden
impresionados. Bueno, Alana, lo cierto
es que cubrimos el puesto de camarera
hace un mes, pero estábamos buscando a
alguien para dirigir el bar y tu solicitud
estaba ya en los archivos. Es un puesto
remunerado. Compartirías
responsabilidades con otras dos
personas. El trabajo consiste en revisar
el precio de las bebidas, hacer los
pedidos, encargarse de la programación
y de contratar y despedir a los
camareros. ¿Te interesa?”
Alana hizo un gesto de
asentimiento, echando los hombros hacia
atrás. Todo estaba yendo mejor de lo
que esperaba. El miedo a convertirse en
su madre la había estado rondando al
aceptar la entrevista para el puesto de
camarera, pero esto era mucho mejor.
No solo se trataba de un puesto
remunerado, sino que era de gerencia.
“Sí, me interesa bastante.”
Danny asintió. “¿Qué tenías en
mente cuando decidiste estudiar la
carrera de Administración de
Empresas?”
No convertirme en mi madre,
pensó Alana con amargura. Su madre
había sido camarera en una discoteca
local y se abría de piernas a cualquiera
que se lo pidiera. Alana tuvo muchos
tíos mientras crecía, pero aquello no

Su jefe de la Mafia Rusa – Bella Rose
tenía por qué saberlo Danny. “Me gusta
la responsabilidad. Gestionar algo de
forma correcta implica llevar a cabo un
plan para mejorar las

Leer En Online

Comprar Ebook  en 

Clic Aquí Para comprar 

Leer en Online Su jefe de la Mafia Rusa – Bella Rose

[sociallocker]
[popfly]

Descargar 

[/popfly] [/sociallocker]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

---------