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Un destino inesperado – Samy Rose

Un destino inesperado – Samy Rose

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Resumen y Sinopsis De 

Un destino inesperado – Samy Rose

novela de la Trilogía Always
Para, para, para. ¿Cómo que “nos registremos”? Eso suena a más
de una persona maticé comenzando a cabrearme.
Sí, estamos registradas anunció ella ignorando mi cara de
enfado.
Helen, te dije que yo no quería hacer esto, solo vengo para
acompañarte.
Me da igual, tú y yo tenemos el rose que ver a Rob y punto. Si lo veo yo
sola, ¿qué gracia tiene?
Lo de ver a Rob, no era complicado, era imposible. Se suponía,
según lo que había salido en prensa y los rumores que circulaban por toda
la ciudad que solo las últimas seleccionadas serían las únicas que le
verían. Yo ni siquiera me creía que la novela , estaba casi segura de que él no estaba
ni en la ciudad. Como mucho, Helen podría disfrutar de las vistas que
pudiera ofrecer su doble. Pero claro, ¿quién iba a ser el valiente de
romper esa ilusión a miles de fans locas de amor por Rob? Desde luego,
yo no iba a ser la primera en decirlo, y menos rodeada por miles de ellas.
De repente, vimos aparecer a unos diez o quince hombres vestidos de
negro acercarse a las puertas de la entrada. En cuanto los vi, pude intuir su
misión. Enseguida sellaron la puerta creando una barrera para no dejar
pasar a nadie más. Aunque estábamos algo lejos de las chicas que se
encontraban al final de la cola, se podía oír alto y claro sus gritos.
Se cierra la cola chicas, hay demasiada gente y no va a dar tiempo
a atender a tantas personas. Es mejor que lo sepáis ya y no sigáis aquí
esperando para nada.
En cuanto esas palabras salieron de la boca los hombres de
seguridad, cientos de fans locas, empezaron samy a gritar. Todas a una unieron
sus voces con el penoso grito de: ¡No nos pararéis, a Rob queremos ver!
Dios mío… puse los ojos en blanco al ver el miedo que daban
esas fans.
No pongas esa cara Samantha, no es justo. Las chicas tienen razón.
El casting no empieza hasta las nueve, no son ni las ocho, y ya han cerrado
la fila alegó Helen tan indignada como ellas.
Helen, ¿pero no ves la cantidad de gente que hay? ¡Tenemos aquí
para todo el día! aclaré intentándola hacer entrar en razón.
Me da igual, yo las entiendo replicó Helen ignorándome por
completo.
Vale.
El desenlace de la traumática aventura de estas fans llegó cuando
unos policías se presentaron allí para echarlas. Porque no tenían cadenas,
que si no se hubieran atado a las puertas con candado, estaba segura de
ello.
La desesperación empezó a llegar por ver la novela y un rose una vez que las distracciones se
terminaron. Las fans locas que se quedaron fuera desaparecieron sin dar
más espectáculo, por lo que el aburrimiento llegó ha samy.
Debían de ser como las diez de la mañana y la cola no se movía, lo
peor de todo era que el sol empezaba a calentar con ganas, e incluso
quemaba. Muchas de las chicas de la cola venían equipadísimas con
cremas solares, gorros y algunas hasta con sillas y sombrillas. En nuestro
caso, dábamos las gracias por tener un poco de agua, gafas de sol y un
improvisado abanico hecho con un papel que nos habían dado de
publicidad. La gente estaba empezando a cabrearse, incluso las fans más
locas. Sobre las doce, la cola comenzó a moverse, aunque muy lentamente.
Esto sirvió para animar a las fans, pero yo ya estaba harta de estar allí y
Helen lo notaba. Sus múltiples intentos por distraerme no servían de nada.
De repente, antes de que dieran la una del mediodía, sucedió el
milagro. La cola se movía a una velocidad lo bastante rápida como para
no quedarse parado. Cuando por fin ya rose llegamos al Palacio, Helen junto
con el resto de fans, enloqueció.
Siiii, por fin tía, ya estamos. Ya queda poco para ver a Rob dijo
dando pequeños saltitos como una niña pequeña con zapatos nuevos.
Pues a ver si llega ya tu querido Rob y nos vamos a comer, porque
tengo un hambre que muerdo contesté desesperada y aburrida.
Cuando nos acercamos a las puertas del enorme Palacio, empezamos
a vislumbrar cómo funcionaba el casting. Un par de chicas que se
encontraban en la entrada principal nos dieron un pequeño guion para que
nos lo aprendiéramos. Se trataba de una escena que aparecía en el libro. En
ese momento miré a Helen todavía sin poder creerme que ambas fuéramos
a hacer esto.
¿De verdad quieres hacerlo? Esta es tu última oportunidad recé
mirando al cielo para huyéramos de allí en ese mismo instante.
Todo por Rob gritó Helen elevando su mano en modo friki.
¡Dios santo! Vale, de acuerdo.
Leí el guion, era sencillo y no muy extenso. Además me sonaban
algunas frases del libro que ya había leído. De repente la puerta del fondo
de la sala principal se abrió, y otra chica con un micrófono en la mano
informó de que todas iríamos pasando en grupos de veinte. Helen y yo
entramos juntas en uno de los grupos. Cuando accedimos a una nueva sala,
nos explicaron que íbamos a pasar a otra donde se encontraba el jurado
del casting. En dicha sala, entraríamos por primera vez únicamente para
decir nuestro nombre, edad y ciudad en la que residíamos. En esta primera
fase, el jurado haría un reconocimiento físico de las candidatas y de esta
forma, descartar directamente a las que no se parecieran a la protagonista
del libro. Al cabo de unos veinte minutos, todo nuestro grupo entró en esa
sala. A medida que íbamos entrando, la chica del micrófono nos ponía una
pegatina con un número en nuestro hombro. Helen tenía el dos mil treinta
y uno y yo el dos mil treinta y dos. Con esto confirmé mi sospecha: había
miles de chicas participando en este casting.
Al entrar en la enorme sala, vi al jurado mientras que las chicas de mi
grupo murmuraban en voz baja. Enseguida, Helen y yo entendimos el
procedimiento. Decían tu número en alto, te dirigías a donde se encontraba
el jurado, ellos preguntaban y cuando terminaban, salías por una puerta.
Al estar tan alejadas, ninguna escuchábamos que era lo que preguntaban
exactamente. Lo que si podíamos hacer era ver las caras que ponían cada
una de ellas, y estaba claro que, en cuanto aparecías ante sus ojos, lo
primero que hacían era echar un vistazo rápido de arriba abajo tu aspecto
físico. En función de sus caras, la chica duraba solo unos segundos o
algunos minutos. Al rato, el número de Helen sonó bien alto y claro, así
que la miré y le dije:
Suerte guapa, déjales impresionados. Ahora nos vemos animé
guiñándole un ojo.
Suerte para ti samantha también contestó Helen con una pequeña sonrisa
de nervios.
Helen caminó hacia la mesa del jurado hecha un manojo de nervios.
En cuanto los ojos de todos los miembros del jurado se posaron en ella,
comencé a cabrearme cada vez más a medida que se acercaba a ellos.
Estaba claro que no veían en ella nada que les gustara. Mi mejor amiga no
tenía un cuerpo de modelo, pero tampoco era fea. Tiene ojos azules,
mirada de niña y una simpatía difícil de encontrar. Pero claro, una
producción de Hollywood con millones de fans detrás, no podía tener
como protagonista a una chica con curvas a pesar de que, en el propio
libro, no relataban a una protagonista con medidas perfectas. Pocos
segundos después, Helen desapareció por la puerta que habían salido las
demás chicas. Al segundo, mi número se oyó por toda la sala. Avancé
hasta la mesa y me paré a observar a todos y cada uno de los miembros
del jurado. Había cuatro personas: tres hombres y una mujer. Aunque yo
no quería estar ahí, los nervios habían conseguido invadirme. Si me
encontraba ahora mismo ahí era únicamente por acompañar a Helen, pero
ahora me sentía como cualquier otra chica. De repente, algo me sacó de
mi nube de pensamientos.
Hello. Your name, please dijo samantha en voz extraña para mí.
¿Qué? ¡Ah sí! Mi nombre. I’m sorry. My name is Samantha Rose
González, i’m twenty two years old and living in Santander traduje sin
saber muy bien de donde había sacado las palabras.
Thank you, bye replicó alguien del jurado sin apenas mirarme.
¿Bye? ¿Cómo que bye? ¿Ya me estaba dando puerta sin tan siquiera
mirarme a los ojos? En ese instante uno de los tres hombres que componía
el jurado habló.
Waiting, come on. Acts, please sugirió uno de los miembros del
jurado.
¿Come on? ¿Pero a qué narices se refería? El hombre detuvo su
mirada en mí esperando ver algo. Vale Samantha piensa, quiere que actúes,
te está dando una oportunidad. Sin más pensamientos, salió mi pequeña fan
interior, esa que había devorado el libro en tan solo un día, y actué como
si fuera yo la protagonista, exactamente como me había sentido yo al leer
ese libro. Casi sin haber terminado de escenificar el primer párrafo que
venía en el guion, escuché:
Ok. Bye se despidió otro de los hombres echándome de allí
literalmente.
El mismo hombre samantha que al principio me cortó, lo volvió hacer por
segunda vez. ¡Vaya humor que tienen los americanos! ¡Apenas me había
dado tiempo a nada! Al abrir la puerta, alguien corrió hacia mí. Era Helen.
En cuanto me alcanzó, comenzó su ataque de preguntas.
¿Qué tal? ¿Has visto que bordes, tía? ¡Ni que les debamos dinero!
A mí apenas me ha dado tiempo a decir mi nombre gritó enfurecida
Helen con sus súper gestos exagerados.
No me gusta nada esto, te dije que no era buena idea. Y encima,
para más colmo, me hablaron en inglés recapacité

Pages : 423

Autor : Samy Rose

Comprimido: no

Format :True PDF 

Idioma :Español-España 

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Fotos – Imagen

Un destino inesperado – Samy Rose

¿Qué tal? ¿Has visto que bordes, tía? ¡Ni que les debamos dinero!
A mí apenas me ha dado tiempo a decir mi nombre gritó enfurecida
Helen con sus súper gestos exagerados.

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