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Zona limítrofe Orígenes – Samuel Pérez

Zona limítrofe: Orígenes – Samuel Pérez

Zona limítrofe  Orígenes – Samuel Pérez

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detectado por azar. Habían salido de la atmósfera con la seguridad de haber hecho un gran trabajo. El robo fue limpio y sin violencia. Se introdujeron en la delegación
exterior, tomaron el cubo principal y se marcharon. No fue culpa de Silver Phoenix, experto piloto; puso la nave fuera de atmósfera en treinta segundos. Tampoco de
Néstor Josh; había formateado el sistema de seguridad después de realizar el desfalco. Su rastro era indetectable. La fortuna fue la responsable de que toparan con el
patrullero espacial saliendo de órbita. El código de identificación no funcionó. La respuesta fue directa, dos misiles salieron rumbo a ellos. Phoenix evitó al más
avanzado con las contramedidas del biplaza. Se precipitaron en barrena hacia el satélite naranja, alcanzados por el segundo. Los retro-propulsores de emergencia
funcionaron antes de la colisión; la cabina de control se desprendió del cuerpo de la nave. Rebotó, suave, en la superficie de baja gravedad. Néstor Josh y Silver Phoenix
resultaron ilesos. Activaron el sistema vital de los trajes que vestían. Los nanobots se expandieron, presurizando ambos cuerpos. Una vez preparados, abrieron la
cabina.
–Apaga la baliza de auxilio.
–Si lo hago, no podrán localizarnos.
–Exacto Phoenix. El patrullero estará rastreando nuestra señal. Tenemos que apagarlo. –El piloto obedeció.
–¿Cómo van a rescatarnos, genio? Este biplaza está para el desguace.
–Hay mucho tráfico por Oberon, se nos ocurrirá algo. Vámonos de aquí. Ya deben saber dónde hemos caído.
Los dos forajidos avanzaron por la arena anaranjada; la falta de gravedad hizo que la tarea fuera fácil. El polvo se levantaba en anillos cuando tocaban suelo. Josh
dispersó la arena suspendida para consultar la pantalla de la consola portátil. Phoenix vio sonreír a su compañero detrás del cristal protector.
–Estamos de suerte, hay un carguero aquí mismo. Unos tres kilómetros en aquella dirección. Su código de identificación está cifrado; podrá sacarnos de aquí.
–Sí, genio. Estamos a salvo. Puede que sean traficantes, contrabandistas, esclavistas, piratas o cualquier clase de perros asesinos. No importa, estamos a salvo.

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–Somos ladrones, Phoenix. ¿Con quién esperas coincidir? No podemos usar los lugares habituales de tránsito. Tampoco los códigos de identificación actuales, no en
este sistema. Tenemos que arriesgarnos con el carguero. Podemos pagar por los pasajes, a las malas.
–No me malinterpretes, Josh. Es por ti, no se te ve muy hábil a la hora de tratar con gente más… forajida. Como se fijen en lo blando que eres, se echarán sobre
nosotros como hienas. Lo mismo me da por dejarte en la estacada.
–Es una idea genial, vamos hacia el carguero.
–¿Una idea genial? ¿Dejarte en la estacada? Creo que estás mal de la cabeza.
–Me refería a la idea de unirnos a ellos, pediremos trabajo.
–Trabajo… No he robado una entidad de transacciones para trabajar.
–No llegaremos muy lejos sin transporte.
–Negativo, genio. Yo sí que llegaré lejos. Tú, no lo sé. Tengo previsto pasar el resto de mi vida en un sistema de segunda comprando putas todas las noches y
bebiendo hasta vomitar, envejeciendo plácidamente.
–¿Quién te llevará hasta ese sistema? ¿Aquella nave de allá? –Josh señaló hacia la patrullera de Oberon que se acercaba al satélite –Iremos a prisión si nos capturan.
Más nos vale ocultarnos hasta que pueda programar otras credenciales.
–¿Nos perseguirá la Autoridad?
–Hemos cometido un delito menor, debería ocuparse la seguridad del sistema Oberon. La Autoridad tiene cosas más importantes que hacer.
–¿Cuándo repartimos el botín?
–Cuando tenga un minuto para descifrar los códigos de seguridad atrapados aquí –Josh mostró un cubo metálico que ocupaba toda su mano.
–Yo lo guardaré.
–Lo necesito, tengo que desbloquearlo.
–Buscaré a alguien que lo haga. Te daré tu parte después.
–El código de rastreo se activaría al desbloquear la cuenta. Entonces sí que la Autoridad buscará nuestra huella genética por toda la galaxia.
–¿Por qué? Has dicho que esta clase de delitos no es competencia de la Autoridad.
–El robo no, la encriptación de datos confederados, sí. Me he ocupado de que parezca exactamente eso. Cualquiera que intente descifrar la cuenta, será marcado por
traición. Es pena de muerte.
–Eres un tipo muy listo, hay toda clase de gentuza. Chico prevenido… Creía que habías desactivado los

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