---------------

Déjate llevar – Citas de amor 2 – Anna Dominich

Déjate llevar - Citas de amor 2 – Anna Dominich

Descárgatelo El libro Gratis Ya!!

Resumen y Sinopsis De 

Déjate llevar – Citas de amor 2 – Anna Dominich

obligarles a estar sentados en el comedor mientras cocíamos castañas para celebrar la fiesta de la Castañada, muy típica de la época. La mayoría de los alumnos de mi
clase eran tranquilos, aunque siempre había esos dos o tres revoltosos que lograban alborotar hasta al más santo. Manuel y Pedro empezaron a pelearse por decidir
quién se comería primero las castañas y Mónica, un pequeño proyecto de bruja, tiró del pelo al primero de ellos y le aseguró que la primera sería ella. Manuel se reveló,
le dio un manotazo y la hizo romper a llorar como una histérica… Nada fuera de lo común en un día cualquiera de la vida del profesor de primaria, pero si a todo ello le
sumamos una actividad fuera del aula, en la que el niño puede correr algún riesgo al utilizar un elemento externo como el fuego, la cosa ya es la bomba.
Inspiré hondo un par de veces y me vi obligada a intervenir porque Mónica tenía el puño cerrado alrededor del pelo de Manuel y no había manera de que le soltara.
Incluso amenazaba con llevarse un mechón de recuerdo por su hazaña.
Mónica, tienes que soltarle le pedí a la niña, que seguía llorando y miraba a Manuel como si le quisiera fulminar.
Me ha pegado. Sollozó tirando más fuerte del pelo de su compañero. Este intentaba zafarse como podía, gimoteando y pidiendo ayuda.
No te ha pegado, solo intentaba soltarse. Quería que entrara en razón, pero cuando un niño de seis años se pone tozudo puede ser muy complicado.
Me duele gemía Manuel, que miraba a su amigo Pedro en busca de ayuda.
El resto de niños permanecían quietos contemplando el espectáculo. Solo me hubiera faltado que se hubieran puesto a corear a Mónica o algo peor. Ni os imagináis
la de ideas retorcidas y pérfidas que se les ocurren. Ver para creer. Angelitos a veces, pero diablos otras tantas. Tras unos cuantos años ejerciendo, aún me sorprendía la
crueldad de alguno de ellos.
¡Basta, Mónica! ¡Suéltale ya! Alcé la voz para que reaccionara. Finalmente le soltó y entonces dirigió su mirada de furia hacia mí.
Eres una amargada dijo como si en vez de seis años tuviera muchísimos más. No me extraña que ningún hombre quiera casarse contigo.
Yo, que estaba frotándole la cabecita a Manuel, me quedé de piedra oyendo a la niña, que se cruzó de brazos y apartó la mirada a un lado.
Si alguna vez le contáis a alguien que llamé a una de mis alumnas «pequeño proyecto de bruja», lo negaré rotundamente, pero comprenderéis que esa niña era la
reencarnación del mal y que había veces que la situación me superaba. Alcé las manos al cielo por pura exasperación, me mordí la lengua, conté hasta cincuenta y suspiré
tres veces para poder contenerme.
Mónica es un calco de su madre, Celeste. Y ahí sí que me explayaré a gusto: una zorra estirada. No suelo decir palabras malsonantes, pero la ocasión lo merece. Lo
entenderéis más adelante…
Celeste me odia. Lo hace desde la primera vez que nos reunimos a principio de curso y me miró de arriba abajo con su casi metro ochenta de estatura, su manicura
perfecta, su melena al viento y sus pechos enormes, mientras le aseguraba que su hija distaba mucho de ser perfecta y le aconsejaba que tendría que empezar a ser más
exigente con ella. No repetiré lo que me dijo porque no sería capaz, mi religión no me lo permite. Sé que desde entonces puso a la niña en mi contra y la instó a que me
hiciera la vida imposible en clase. En fin, no era la primera alumna con madre conflictiva a la que me enfrentaba y no sería la última.
Finalmente, haciendo oídos sordos al comentario malintencionado de la niña, les castigué a los tres sin comer castañas y, después de muchas protestas, acabamos la
tarde más o menos con normalidad… Eso implica que un niño se quemó los dedos al coger una castaña demasiado caliente, que otro acabó vomitando hasta la primera
papilla porque las castañas se le indigestaron y que otra rompió a llorar histérica porque una de las suyas contenía un habitante no deseado cocido en su interior… Sí, la
más absoluta normalidad en la vida del profesor de este siglo.
Al llegar a casa estaba agotada tanto física como mentalmente. Para relajarme, me preparé un té con leche, encendí el ordenador y me puse a ojear mi blog de moda
favorito. Llevaba un rato navegando e iba a leer un artículo interesante que hablaba sobre tipos de escote para pechos pequeños, cuando me saltó una ventana emergente.
Estuve a punto de cerrarla, pero el anuncio llamó mi atención. Era de una página de contactos llamada «Citas de Amor», que últimamente se anunciaba en todas partes,
desde revistas, televisión, Internet y radio. Aunque quisiera negarlo, el comentario de Mónica me había afectado. Era una profesora de primaria delgaducha, paliducha y
plana como una tabla, que tenía poco tiempo para salir y menos para ligar, y que solo había tenido un par de novios serios en toda su vida. Con el primero ni siquiera
llegué a acostarme, así que mi experiencia era limitada. Además, soy bastante tímida, sobre todo cuando no conozco a la gente y no le tengo confianza. Por lo tanto, el
comentario de la niña diciendo que no iba a casarme nunca me dejó tocada. Ya os podéis imaginar… Reloj biológico activado, los treinta a la vuelta de la esquina y ni una
perspectiva de conocer a un hombre interesante. Porque, vamos a ver, eso que sucede en las películas románticas de sobremesa, en las que la profesora soltera acababa
conociendo al padre viudo y tío bueno, es un mito. Creedme. La mayoría son casi calvos o tienen barriga cervecera o están felizmente casados. Padres solteros,
predispuestos al amor y con un mínimo de atractivo hay pocos, me lo dice la experiencia. De compañeros de trabajo ni hablamos… o demasiado jóvenes o demasiado
viejos. Y las expectativas de conocer a alguien fuera del colegio eran limitadas, por no decir casi nulas. Eso explica por qué cliqué sobre el enlace sin pensármelo dos
veces para entrar en un mundo desconocido, misterioso y quizá incluso peligroso, llamado: página de contactos. Después se me pasaron las horas volando.
Tenía que crear un perfil, elegir una foto y contestar a medio millón de preguntas absurdas sin un fin definido. ¿A quién podía importarle cuál era mi ascendente
zodiacal? ¿En serio? Bueno, obviando eso, había preguntas sobre aficiones e intereses, mascotas, comidas favoritas o creencias religiosas que estaban muy bien y que
podían ser clave para encontrar a alguien compatible. Un par de horas después, finalicé el registro eligiendo una foto del anuario del colegio en la que salía muy recatada,
para que todos esos hombres de la página no pensaran que era una loba desesperada por ligar. Blusita abrochada al cuello y aire de maestra que no podía alentar a los
salidos ni crearles una idea equivocada. Quería ofrecer una imagen de seriedad, que es lo que era: una mujer seria y responsable que buscaba a un hombre serio y
responsable; así lo expuse en mi descripción personal. Por si fuera poco, en un arranque, decidí pagar una cuota mínima de prueba durante un mes para poder contactar
con todos los usuarios y utilizar todas las opciones de la página. Venga, a lo grande. En fin… No quería parecer desesperada, pero lo estaba. Pagar para ligar, ¡qué
vergüenza! Estaba acabada, pero no se me ocurría otra opción, así que me lancé a por todas. Suspiré cansada tras el esfuerzo mental. Solo quedaba esperar a que alguien
me escribiera o quisiera chatear o lo que fuera que se hiciera en la página esa para ponerse en contacto.
Noté cómo Maléfica enroscaba la cola en mis tobillos y me di cuenta de que había llegado la hora de cenar. Apagué el ordenador, recogí la taza sucia y me fui a la
cocina seguida por mi mascota.
Hacía más o menos un año que había adoptado a la gata. En el refugio de animales me dijeron que sus antiguos dueños la habían tenido que dar en adopción porque
tuvieron un bebé y se volvió muy celosa, pero que en realidad era una siamesa cariñosa y adorable. Sabía que no estaba bien cambiarle el nombre, no obstante, en cuanto
me dijeron que se llamaba Muffin comprendí que, tanto por su bien como por el mío, teníamos que elegir otro. Soy consciente de que ponerle Maléfica tampoco fue un
cambio positivo, pero cuando llegamos a casa y descubrí cómo era en realidad, no pude elegir otro más apropiado. Maléfica era una gatita orgullosa, posesiva y
tremendamente egoísta, que solo hacía muestras de cariño cuando estaba hambrienta, como en aquel momento, que me miraba con sus ojillos azules brillantes mientras
me veía abrir una lata gourmet que costaba una pasta en comparación con el pienso vulgar que intentaba endosarle a veces. Ni aun así había logrado ganármela. Se notaba
que hacía muchos esfuerzos y muchas concesiones para compartir su nuevo hogar con una humana molesta e insoportable como yo. Bienvenidos al mundo gatuno.
Quienes tengáis alguno en casa lo comprenderéis, porque en el momento en que abrís vuestras puertas a un gato, automáticamente se convierte en el dueño del lugar.
Maléfica adoraba despedazarme la ropa interior, arañarme las fundas de los sofás y dormir encima de mis zapatillas favoritas, pero era incapaz de hacerme un arrumaco
o darme un tierno beso con su lengua rasposa. Así que ahí estábamos, soportándonos y conviviendo en una falsa armonía. Si yo le servía comida de la buena, ella se
portaba relativamente bien y me dejaba un sitio en el sofá para ver la tele y estar en tregua durante unas horas.
El nombre se me ocurrió el primer día que la dejé sola en casa y a la vuelta la encontré devorando uno de mis carísimos conjuntos de ropa interior. Lo único que me

Pages : 139

Autor De La  novela : Anna Dominich

Comprimido: no

Format :True PDF 

Idioma :Español-España 

Descargar : Gratis

Más Libros Aquí !!

Mira El Vídeo Para Enseñarte como descargar!!

Fotos – Imagen

Déjate llevar - Citas de amor 2 – Anna Dominich

vino a la mente, después de una dura lucha en la que intenté arrancar de sus fauces mi precioso tanga de encaje destrozado, fue algo así como: «¡eres maléfica!». Aquel
día aprendí una gran lección: no volver a dejar la ropa interior a su alcance. Y no lo he vuelto a hacer, claro que no

Puedes Leer Aquí Abajo En Online!!

Tambien Ya Esta Disponible Para Comprarlo En Tu Sitio Favorita Amazon!! 

Clic Aquí Para comprar 

Leer en Online Déjate llevar – Citas de amor 2 – Anna Dominich

[sociallocker]
[popfly]

Link !!

Dejate llevar (Citas de amor 2) – Anna Dominich.pdf
Dejate llevar (Citas de amor 2) – Anna Dominich.pdf

[/popfly] [/sociallocker]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------