---------------

Durmiendo en tu mano – Cesar Rodriguez

Durmiendo en tu mano – Cesar Rodriguez

Durmiendo en tu mano – Cesar Rodriguez

Descárgatelo El libro  Ya!!

Resumen y Sinopsis 

PRIMERA PARTE
|RESPETO|
«Siempre es más valioso tener el respeto
que la admiración de las personas».
Jean Jacques Rousseau
E
UNO
Alcoy. 28 de septiembre de 2007. 0:30 horas.
nsordecedor. Desde dentro era soportable, pero la histeria colectiva que se había apoderado de la gente que nos rodeaba, denunciaba que ellos lo estaban
viviendo de una manera diferente. Sus alaridos, cánticos, silbidos, se mezclaban con los setenta mil vatios de sonido que salían por las cajas line array de la
PA[*] volada sobre las patas del enorme escenario. Quinientos mil vatios de luz se distribuían entre varias docenas de focos, que cubrían los puentes y las
calles del escenario. Desde mi posición se escuchaba el directo completo, pero al estar cerca de los metales y sus monitores, lo que más escuchaba era la trompeta y el
trombón que ahora estaban desatados. A veces me atacaban los móviles cuando giraban dirigidos por el técnico, pero por costumbre permanecía de pie oculto entre las
sombras que me facilitaban los bastidores del hombro derecho, observando como los músicos, el cuerpo de baile y mi protegida, se movían mientras cantaban, bailaban
y excitaban al público. Mantenía la mirada puesta en la cantante y de vez en cuando observaba en derredor para comprobar que todo estaba en orden. El equipo técnico
del grupo estaba más que acostumbrado a mi presencia, pasaban por mi lado sorteándome, sin reparar en mí, acostumbrados a mi posición, a mi seriedad, a la fea
cicatriz que recorre mi cara desde la frente a la mitad del pómulo derecho.
Me llamo Alejandro La Calle. Soy el guardaespaldas de la artista, no soy divertido, no hablo mucho. Si me tocas las narices me suelo cabrear, hace años que perdí el
sentido del humor y no me importa que la gente piense que soy un gilipollas. Cada uno desempeñamos un papel, el mío es ser el malo de la película, el que viste de
negro, el que mira de medio lado. Si intentas caerme bien te vas a equivocar, si tratas de hacerte el gracioso conmigo, la has cagado. Tengo un trabajo que no me permite
hacer amistades, no puedo distraerme. A veces disfruto con ello y a veces maldigo mi vida. Velo por la seguridad de mis protegidos, día y noche. No me queda tiempo
para perder en chorradas. Los que me conocen de hace años lo saben y me dejan en paz. Suelen ser buenos profesionales en lo suyo, viven una vida que les gusta, que
les pone de buen humor. A ellos les encanta provocarme para que me convierta en un ser humano, sonriéndome, compartiendo sus éxitos, sus alegrías. En ocasiones
incluso noto en mi interior un ligero chispazo de esperanza, pero la batería que alimenta mi lado positivo está muy quemada y de nuevo recupero mi estatus de gruñón
silencioso. Menos con mis protegidos, ahí me dejo llevar por la manera que ellos me tratan. Sin llegar a confraternizar pero sin comportarme de un modo desagradable.
Con ellos me suelo quedar muchas veces a solas e intento ponérselo fácil. Unos me han tratado como lo que soy, una herramienta más de su trabajo y otros intentan
hacerme partícipe de su vida intentando que la disfrute como hacen ellos. Casi prefiero no encariñarme con la persona a la que protejo, es más sencillo.
Junto a mí se hallaban dos personas: Juan Miguel, que era el Tour Manager del grupo, máximo responsable de que todo saliera bien y Pedro, delgado y fibroso que
se ocupaba de los instrumentos del hombro derecho como backliner. Pedro no paraba de correr por su zona, retirando guitarras para encordar y afinar, recoger baquetas
de los percusionistas o chequear líneas con el técnico de monitores. Juan Miguel era un tipo más calmado, alto y algo entrado en carnes. Miraba hacía todos los rincones
del escenario y apuntaba mentalmente movimientos, tiempos de baile, desafines y fallos de los músicos. Cuando fueran todos en el autocar ya les contaría sus
pareceres. Tenían tiempo entre concierto y concierto para hablar y matizar. Hoy estamos en un festival en Alcoy y mañana vamos a la costa de Almería para otro bolo
de festival de verano, uno de los últimos de esta larga gira.
Cuando se está cerca de la siguiente ciudad, se sale después de acabar la gala. Se duerme en el autocar, uno de esos modernos con aseo, video, nevera y algunas
camas. Los músicos pueden ir descansando cómodamente. Aunque esa es mi opinión personal, que puedo dormir sobre las ramas de una encina, les escucho parlotear
protestando cada vez que sus culos no se apoyan sobre la cama de un hotel, son jóvenes y no saben lo que es la mala vida. Creo, aunque seguramente mi opinión sea
bastante hosca y los pobres se merecen y necesitan estirar la espalda después de la caña que se dan en cada actuación. Les oigo, me lo cuentan, intentan que les dé mi
opinión sobre el tema autobús, pero al final solo consiguen un par de gruñidos de asentimiento que obviamente no les satisface. Pues coño, que no me pregunten. El
conductor estaba durmiendo ahora. Cuando llegasen a Almería los dejaría en el hotel y seguiría con su descanso. Juan Miguel se dirigiría al nuevo festival para conseguir
las acreditaciones, inspeccionar el sitio y hablar del pago. Este hombre trabaja más que cualquiera del elenco y aún no había conseguido descubrirle dormido.
Esta noche está que se sale me dijo acercando su boca a mi oído protegido con tapones, ¿tienes las cosas del cambio preparadas?
Le miré, levanté una ceja y continué observando la bonita figura de Thania. Su verdadero nombre es Raquel, pero artísticamente se la conoce así. Esta noche llevaba
unos pantalones muy cortos, ceñidos de color negro, unas botas de hebillas de caña alta y un top de leopardo que le resaltaba los pequeños pechos. Para completar su
estilismo, lleva unos brazaletes y complementos que se coloca en el cuello y la cintura. Tenía dos cambios de ropa, uno a mitad del bolo y otro en el bis. Antes viajaba
con nosotros una chica que se ocupaba de su vestuario, peinarla y esas cosas de mujeres, pero como solo venía en los grandes conciertos, en los que estaba toda la
compañía, y teníamos varias galas en las que solo íbamos los dos por ser de promoción, se acostumbró a que fuera yo quien la cambiara de ropa. Ahora es parte de mi
trabajo. No quiero decir que me moleste, solo que es parte de mi trabajo.
Mis funciones con Thania comienzan cuando paso a buscarla por su casa. Tomamos café en la cocina mientras me cuenta sus chismes de sociedad. Luego, se
prepara en su cuarto y yo me ocupo de la agenda: si tiene compromisos con la prensa, la televisión o ensayo con el grupo. Organizo el día y salimos. Normalmente
vamos en mi coche, un Audi A8L de color negro con las lunas tintadas, pero cuando salimos de gira ella prefiere algo más amplio con más plazas por si surge algún
cambio en los desplazamientos o se nos suman pasajeros inesperados. Suelo alquilar una mono volumen Voyager, conocida coloquialmente como la rula. Va sentada
delante conmigo, con los pies colocados sobre el amplio salpicadero porque se marea en los asientos posteriores. Me supone un ligero problema, ya que es más
conocida que los reyes magos y cuando nos paramos en los semáforos llama la atención. La gente mira e intenta acercarse a la ventanilla. Tiene buen carácter y cuando
son niños o gente de su público, se deja querer y hacer fotos. Si partimos de la base que antes de ella me ocupaba de la seguridad de un señor que era un poco mafiosillo
y nadie se le podía acercar a menos de cinco metros, el cambio con esta muchacha me dejó unos días fuera de combate. Como suele decirse, son gajes del oficio. Ahora
estoy acostumbrado y tengo que admitir que debido a la escasa amenaza bajo la que vive la artista, a veces me distraigo un poco, pero no dejo de estar en alerta todo el
tiempo. Ella me respeta y sobre todo me obedece. Si le pido que no haga una cosa sin consultarme o le indico una forma diferente de salir o de entrar en un sitio, siempre
me dice: “Tus razones tendrás”. Sin embargo procuro que no tenga que tenerme en cuenta, es bastante inteligente y sabe cómo actuar, solo cuenta con veinticinco
primaveras, pero tiene luz en todos los pisos.
Juan Miguel me toca en el brazo, pero no hace falta. Un tipejo monta alboroto en la primera fila intentando saltar la barrera anti avalancha. Los dos vigilantes
parece que tienen algún problemilla para disuadirlo de su empeño y se acercan otros dos. Al ver el grupo de vigilantes, dos de los amigos del alborotador deciden
meterse también en harina. Me paso la acreditación dentro de la camiseta, me saco los tapones y me acercó a los sidefields[*] tratando de no ser visible desde el público
y no molestar a los músicos. Aunque los vigilantes están controlando la situación, me escurro por las cajas de sub-graves y accedo al foso. Thania me mira un segundo y
continúa cantando.
Son tres chavales jóvenes, bebidos y con ganas de pasarlo bien. No se dan cuenta que los demás estamos trabajando. Me acerco, les miro y le digo al oído al jefe del
grupo que procure tranquilizarlos sin llegar a las manos. Uno de los chicos repara en mí y quiere que le pase, sabe que soy del grupo de Thania y quiere pedirle un
autógrafo. Oídos sordos pero continúo mirándole. Llega la calma y abandono el foso para acercarme un momento al backstage.
Miro el reloj, llevamos cuarenta y dos minutos de concierto, hace un rato realizamos el primer cambio de ropa y nos quedan veinte para el bis. Me entretengo un
momento en el camerino y hago una última pasada a la ropa que se pondrá luego. Aprovecho para sacar un red bull de la cámara frigorífica y me lo bebo de dos grandes
tragos. Todo en orden, dentro del camerino la luz fluorescente me trasporta a un espacio irreal, hace más fresco que fuera, sin llegar a considerarse frío, es agradable. De
fondo, se escucha el estruendo del escenario cómo la televisión de un vecino molesto. Me coloco de nuevo los tapones y saco la acreditación de la camiseta negra que me
regaló Thania al principio de la gira. Fueron cinco las que me hizo. Son negras, en el frontal lleva su nombre y el de la gira con parte del dibujo del último disco. En la
espalda pone Seguridad en letras blancas.
Estoy cerrando la puerta del camerino con una llave que me entregó Juan Miguel, cuando noto un movimiento sospechoso a mi derecha. Giro la cabeza y veo dos
sombras que se mueven dentro del cercado del backstage de Thania. Durante el concierto se apagan las luces para no distraer la atención de los focos del escenario.
Enganchada en el ceñidor de mi pantalón de faena negro llevo una linterna (recuerdo de mis tiempos en la BOEL[*]) la saco e ilumino la zona. Dos tipos altos vestidos
con trajes caros se llevan la mano a la cara. Me acerco con precaución. Cualquier anomalía me pone en alerta, y estos dos caballeros me dan mala espina. A veces se nos
cuelan enchufadillos de la zona, concejales, o personal de la productora que se creen en el derecho de atacar la intimidad de mis protegidos por el simple hecho de
haberles contratado.
¿Se han perdido?
Bajo un poco la linterna sin perderles de vista las manos. Noto sus miradas clavadas en mí, sacuden un poco la cabeza y se frotan los ojos.
¿Alejandro La Calle?
Percibo en su tono de voz y en cómo sus ojos me escudriñan que es una persona acostumbrada a imponer su voluntad. Lleva un traje de chaqueta sin chaleco de
color gris marengo, en la solapa un pequeño pin del escudo de alguna asociación, con la camisa perfectamente planchada y la corbata de color burdeos la lleva sujeta con
un ceñidor dorado. Los zapatos se le han manchado un poco de la tierra que rodea los escenarios. No me gusta cómo suena mi nombre pronunciado por él. Parece que
sepa algo que desconozco y ese misterio
Título: Durmiendo en tu mano (Spanish Edition)
Autores: Rodríguez, César
Formatos: PDF
Orden de autor: Rodríguez, César
Orden de título: Durmiendo en tu mano (Spanish Edition)
Fecha: 18 sep 2016
uuid: 09016bad-ba98-40c9-b895-ae2192c03ab1
id: 439
Modificado: 18 sep 2016
Tamaño: 1.52MB

Novela kindle  Comprimido: no

kindle Formato – Contenido – tipo : True 

Temáticas: Novela romántica, Comedia romántica , romance

Más Libros  – ebooks  : Aquí !!

Mira El Vídeo Para Enseñarte como descargar!!

Fotos – Imagen

image host

kindle - Puedes Leer la novela Aquí Abajo En Online!!

Tambien Ya Esta Disponible Para Comprarlo En kindle Amazon  productos  Tu Sitio Favorita !! 

Clic Aquí Para comprar  la novela y  leer  en  tu android !!

Si te gusto  comparte  en   el facebook 

Descargar Libro Aqui  !!


https://app.box.com/s/8wzd1fp8zu1gkaj0uu4lsznlslnlmj0y
https://1drv.ms/b/s!AhKpqxOmldbbiGmsIxEzLvwd6lji
http://go4up.com/dl/bea36c889a1a61
https://www.adrive.com/public/eW59pg/Durmiendo en tu mano – Cesar Rodriguez.pdf

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------