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Economía y Filosofía Mario Bunge

Economía y Filosofía - Mario Bunge

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competitivo)…” El que semejante oley> no sea tal,
porque esa condición ya no rige en las naciones
industrializadas, no viene a cuento. El hecho es que
los conceptos centrales de la microeconomía cónciernen
a agregados de agentes económicos (hogares
y firmas) encastrados en una sociedad dada.
Prívese a dichos agentes de fuentes de materias
primas, energía, e instituciones que les permita hacer
sus negocios, y no quedará negocio por conducir.
Los agentes económicos no son como partículas
que se mueven en el vacío, sino más bien como
burbujas de aire en un líquido: poseen algunos de
sus atributos en virtud de ser componentes de un
sistema social. En consecuencia, es falso que todos
los enunciados generales de la microeconómía ..se
refieren a lo que aparentan, a saber, individuos’
(Rosenbere 1976 p. 45). Tan sólo la (pseudo) psicología
que subyace a la llamada “teoríá del consurnidoro
sg refiere a individuos (que actúan en el llamado
mercado libre).
En cuarto lugar, hasta ahora la macroeconomía
no ha sido reducida a (deducida de) la microeconomía:
los dos capítulos subsisten el uno al lado del
otro. Por ejemplo, las nociones de tasa de desempleo,
balance de pagos, divisa, y presupuesto nacional,
no son reductibles a los conceptós de utilidad
(valor subjetivo) y decisión. Ni hay razón para
suponer que tal reducción se lleve a cabo: a) porque
todo agente económico ingresa en el mercado o
lo abandona en lugar de crearlo, de rrrodo que sus
acciones no están determinadas solamente por él
mismo sino que están enormemente constróRidas
por la estructura socioeconómica; á) los individuos
reales no se comportan tan simple y racionalmente
(o codiciosamenté) como .uponen los teóricos de
la utilidad máxima esperada, y c) mientras que la
intención principal de la microeconomía es descriptiva
y centrada sobre la firma, la de la macroecono-
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mía es normativa y se refiere a sistemas económi_
cos en gran escala.
y teorías) típicos de la economía política. Si realizamos
esta tarea encontramos que los constructos
en cuestión se distribuyen entre las categorías siguientes:
A) referentes a recursos naíurales tales como
minas, bosques, praderas, ríos y mares;
B) referentes a objetos no humanos bajo conÍrol
huntano -o sea, artefactos- tales como tierra cultivada,
animales domésticos, máquinas, y plantas
industriales;
C) referentes a agentes económicos (en particular
productores o consumidores) agrupados en hogares,
firmas, carteles, sindicatos obreros, o agencias
reguladores nacionales o extranjeras (tales como
los bancos centrales y el Banco Mundial);
D) referentes a econontías íntegrtts, p. ej. nacionales
o regionales;
E) ntixtos.’ referentes a dos o más items de las
categorías anteriores.
Los constructos de tipo A figuran en la economía
política en la medida en que los recursos naturales
son potencialmente explotables, o sea, si se juzga
que tienen potencialidad como referentes de constructos
del tipo B. (Por ejemplo, los empresarios no
mostraron interés por la Luna mientras no se les
presentó la oportunidad de actuar como proveedores
de las expediciones espaciales y hasta que alguien
pensó que se podría explotar minas en el
subsuelo lunar.) Los constructos de los demás tipos
se refieren, directa o indirectamente (o sea, superficialmente
o en profundidad), a gente que trabaja,
o goza de los frutos del trabajo, en algún sistema
social. Este sistema puede ser la familia, la firma, el
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cartel, la nación, la OPEP, o incluso el mundo
entero. En otras palabras, los constructos centrales
de la economía política se refieren a actividades
económicas, tales como la producción y el intercambío,
ejecutadas por seres humanos pertenecientes
a algún sistema social. (En realidad esta afirmación
puede generalizarse a todos los animales trabajadores,
desde la hormiga hasta el castor. Sin embargo,
nos estamos limitando a las economías humanas,
que son las que estudia la economía política.)
Obsérvese el desplazamiento en énfasis, de individuos
a sistemas sociales: los primeros no son ni
más ni menos que los componentes de los segundos.
La actividad económica y, en general, la conducta
social, es ininteligible cuando se la considera
separadamente del sistema en que ocurre dicha actividad;
del mismo modo, el sistema no puede entenderse
sino en términos de dicha actividad. Todas
las ciencias sociales son necesariamente sistémicas
antes que individualistas, porque tratan de sociosistemas
(Bunge 1979a). La economía no es excepción,
porque el intercambio de dos bienes o
servicios cualesquiera requiere por lo menos un
srstema compuesto de dos individuos, por efrmero
que sea; y la producción de cualquier bien requiere
la producción de muchos otros.
La caracterización más sencilla de cualquier sistema
se da en términos de sü composición (o colección
de componentes), ambiente (o conjunto de
cosas, distintas de las componentes, que interactúan
corr éstas), y esfrut’tura (o colección de relaciones
y, en particular, lazos, entre sus componentes
y entre éstos y objetos del ambiente). En particular,
un sisÍento econóneico puede caracterizarse
cualitativamente como sigue (Bunge 1979b):
Contposición: Una colección de personas (agentes
económicos) y cosas no humanas de cierto tipo
(a saber, bienes).
30
ffi gF DFFfTñ R nftBffinTrTn
Ambiente: Los miembros de la sociedad y de la
naturaleza circundante en que está empotrado el
sistema económico.
Estructura: La colección de relaciones de producción,
intercambio, y administración de bienes y
servicios, incluyendo las relaciones con otros sociosistemas.
Esta definición de ,” la unidad de contabilidadr,.,. el luro
tre el presentey el futuro,, (Keynes), ..el u””ii” q”un”_
engrasal as ruedasd el comerció” (Smith),e inclüso
:o*: “lo que hace el dineroo (Hicks). y’,’alp;;;;”
los tenderosy menetaristasp arecen’asignárie
tencia propia y eficacia. uuüI, ros economist”ai[sn_ o monetaristass uelenc onsiderailoc omo un epifenómeno.
En suma, la noción de dinero pur”ü-áU._
LyT, Y,_en lugar-de aclararse, se obscui”;;;;”;;;-
srvamentea medida que se introducen meáios-d e pago no monetarios, tales como tarjetas de crédito.
La noción de valor objetivo (ó valor ¿” u.ái, central en la economíap olítica desde Ricardo, lo estáe n mejor forma. se io definea vecese n térmi- nos de necesidadeso, tras en términos de
(por tanto, en última instancia, de Oema”rn¿Ouari”,,
-V
Marx lo definió como trabajo sécialment” n..”rJ_
lll._ fi.suna de estase s una ¿enn¡ciánf. ;;i;
lllguT”, se presta a medición. De aquí Ia devalua_
cron der concepto de valor en la teoría económica
(9199^612t-,e mporáneaal, punto de que Lady Robinson cap. 2) declará que <no
“.
I- iino ñ” ;;;-b;: os economistas mariista. ,” uf”rrun a la noción
de valor porque desean
“on.”.ru.
ra noción de
32
plusvalía, que a su vez
noción económico_ética
b.argo, esta última pue(
sin ayuda de la noción dr
Por consiguiente,e s pos
tación sin emplear la in
En todo caso, casi to
acerca del valo¡
-objetivo
(o valor de uso) puede decirsea cercad el piecio, que ¿.nn”lá ü”#áil” valor de cambio. Eita
“.,
¿”.¿” lu”go, ,ñ”.”f”Jij” de equivalencia.yc,-o mo tal, inducJtu pu.ti”iorr-á”
todo conjunto de bienese n’clasesd e équivaü”iu (u homogéneas)S..i n embargo,d el
semejantep artición “nn*iÁi”rr;;;”
-no
podémos ascendera la de_ terminación de una función de valor. (L”ielfpr;”
sería posible si, Ricardo, Marx, o sus sucesores, hubiesen definido una función-i’ d”r
“on:unió
mercancías ¡¿á” a la semirecl
dríamos definir: para tr
‘:./, a¡V (¡):v(y)
utilidad absoluta o vaior
fantasmalo <metafís]ca>c,o mo la llama (1962,c ap. Robinson 3). (Los filósófo. .” of”nJ”n po;;ffi; de o¡¡s¡¿físico” como término injurioso ;;”d” l;
ldocientífico”. Hay buena
í como la hay mala: véase
rnas teorías metafisicas u
cierras reorías económic;::i'”t
y verdaderas que
Por cierto que es posible evitar ra obscuridad
conceptuale vitandoe l usar conceptos se logra , hazañao ue ajusrándosea la piel .ü.;;;tl;; l;; cosas, tales como- bienes, sérvicios, y sus precios.
Pero Ia finalidad de la teoría económíc” ; ;_;ii;;; qué hace que una cosa,o una tarea, sea una mer_ cancía,o sea, algo intercambiablep or otra mercan- cla, y que por tanto poseeu n preció. El economi.iu sigue-el consejo de Ricardo y’de-Marx, zambuiléndose
bajo las externalidadeps ara descubrir las ac_
JJ
nes, etc.

GENER ALIZACIONES ECONOMICAS
Al igual que cualquier otra ciencia, la economía
política estudia generalizaciones de tres tipos: tendencias,
leyes, y reglas. Es más fácil ejemplificar
estas categorías que definirlas. He aquí unos pocos
ejemplos. “El precio internacional del petróleo
crudo ha aumentado en forma monótona desde
1973” expresa una tendencia. “La producción de
un sistema económico aumenta al comienzo, y
luego crece a un ritmo decreciente, a medida que
aumenta la inversiónn, es una formulación verbal
de la ley de los rendimientos decrecientes. (Véase
la figura 2.) Y la “ley” del interés compuesto es,
como todas las demás fórmulas de la matemática
financiera, una regla incluida en actividades y contratos
de cierto tipo.

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