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Libro PDF El Libro Definitivo de Antiayuda y Desmotivación Eva García Fornet

El Libro Definitivo de Antiayuda y Desmotivación  Eva García Fornet

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siempre que con una sonrisa positiv a se consigue todo. En
def initiv a, aprenderá usted a ser f eliz con todos los def ectos
que los demás se empeñan en señalarle cada día. Este es el
único libro que no le motiv ará para ser emprendedor o cambiar
su hipersensibilidad para hacerse más duro. Al mismo tiempo le
enseñaremos a cómo ganar dinero desde casa conv irtiéndose
en bloguero de moda o poeta tuitstar intenso de twitter. No
importa que no entienda de moda, diseño o de poesía, con este
libro tendrá las herramientas necesarias para ganar dinero con
ello si se decide a hacer el imbécil conscientemente.
El libro se div ide en secciones para que su consulta sea lo más
prov echosa y útil posible. Para nav egar entre capítulos
simplemente siga el índice y elija la sección que quiera v isitar o
que más se adecúe a su problema v ital actual. Cada capítulo
presenta el testimonio real de personas que se encontraron en
una situación parecida a la que usted está hoy en día. Al f inal
de cada sección les of receremos sencillos ejercicios para que
pueda practicar cómodamente desde casa y sacar prov echo
para desmotiv arse más.
Disf ruten de la lectura y de la desmotiv ación. Pero recuerden
apoy arnos si quieren v er este rev olucionario libro en las listas
de éxito junto a otros libros de autoay uda en las estanterías de
su centro comercial f av orito y conv ertirlo en el regalo ideal para
estas nav idades. Así podremos comprarnos unos pantalones
nuev os que sustituy an a los que tenemos llenos de agujeros, es
decir, ejem, contribuiremos a elev ar el índice de lectura en el
país.
NO ERES ESPECIAL PARA NADIE
María abrió un perf il en una red social para conocer pareja. Al
poco tiempo empezó a hablar con un chico que le decía lo
especial que era, lo distinta que era a las demás, mientras
alababa su belleza y la llenaba de halagos que la hacían sentir
diferente. María sentía que se estaba enamorando.
Casualmente una amiga se abrió un perf il en la misma red
social de citas. Y aquí v iene el dato que cambia la historia: al
hablar entre ellas se dieron cuenta de que estaban conociendo y
enamorándose de la misma persona. Se enseñaron los correos
y descubrieron que recibían los mismos mensajes. Las dos eran
únicas, distintas, dif erentes y las elegidas entre todas las
demás. Cuando las dos amigas intentaron hablar con este
hombre, recibieron la respuesta esperada. Él era libre, ellas
habían malinterpretado sus palabras y por supuesto él era la
v íctima porque se sentía presionado.
Juan ha conocido a gente nuev a en la univ ersidad. Hasta ahora
había llev ado una v ida social solitaria al haberse mudado de
ciudad. Estos nuev os amigos que ha conocido recientemente
tienen una v ida social exitosa, son guapos y ligan f ácilmente en
las discotecas adónde v an los f utbolistas. Incluso pasan por la
puerta de los garitos de moda sin que el portero les pregunte si
tienen inv itación. Un día se acercan a él y tras recalcar lo
especial que es lo inv itan a salir el f in de semana.
Curiosamente le piden que sea él el que conduzca y no beba.
Juan accede y a que se siente especial, el elegido, y lo más
importante, tendrá la oportunidad de acercarse a las chicas
guapas de la discoteca de moda e incluso podrá hablar con
ellas, protegido como está por estos amigos que saben cómo
v estir y qué decir para caer bien a todo el mundo. Tras tres
salidas nocturnas se da cuenta de que es él el que tiene que
conducir siempre y llev ar a casa a estos amigos que se
emborrachan cada v ez que salen con él. Después de un mes
dejan de llamarlo y lo ignoran al v erlo por los pasillos de la
univ ersidad. Un sábado por la noche los v e casualmente y
comprueba que han conseguido otro v oluntario para conducir y
llev arlos a sus casas después de una noche de f iesta.
El patrón se repite en todas las ocasiones en las que nos hemos
sentido desilusionados y utilizados por amistades pasajeras,
ligues o parejas. Nos hemos creído especiales porque esas
personas nos han dicho que lo éramos. Nos hemos crecido ante
la idea de que éramos imprescindibles e insustituibles para
alguien. Nos hemos creído que alguien nos había elegido entre
millones de personas porque éramos imprescindibles. Y aquí
v iene la v erdad del asunto: somos totalmente prescindibles para
la may oría de las personas que habitan el planeta tierra.
En esta era donde cualquiera puede abrir un perf il en una red
social o de citas y conseguir un ligue cada hora, el ser humano
se ha v uelto totalmente prescindible. Estamos ante un enorme
supermercado de cuerpos donde todo el mundo se v ende como
especial y único. Y aquí v iene el truco. Normalmente si nos
hacen sentir especiales y elegidos nos abrimos, dejamos
nuestros puntos v ulnerables a la v ista y estamos listos para ser
decepcionados y engañados. Nos v olv emos f ácilmente
manipulables. Somos la gacelilla presta a ser cazada por el tigre.
Somos el cromo a punto de ser cambiado por otro.
Cuando nos sentimos especiales tendemos a v er a la persona
que nos ha elegido como especial. Comenzamos el proceso de
idealización del otro. Si nos ha elegido entre todas, será
porque me v e como a su alma gemela, pensamos. Y es ahí
donde entramos en el juego peligroso de ignorar
conscientemente el daño que nos hace esa persona que nos ha
elegido. Para él/ella soy especial, los f eos que me hace son
sólo malinterpretaciones mías, en realidad no me está poniendo
los cuernos con nadie. Error. Te están siendo inf iel y lo sabes.
Tienes unos cuernos tamaño alce siberiano que no te caben por
la puerta. Si hubiese una competición de cuernos, los tuy os
ganarían el primer puesto y los usarían como portería
poniéndole una red.
Si te hacen daño, no te consideran especial. Pero tu amor propio
no puede entender que esa persona te haga daño cuando antes
te aseguró que eras especial. Debe estar conf undida
temporalmente, piensas, y te pones a pensar en lo que has
hecho mal para dejar de ser especial. Entonces comienzas a
competir para ser la elegida o el elegido en esa batalla de lograr
el primer puesto en el trono de quién es más especial. Intentas
ser la/el más guapo, más listo, más delgado, la más hípster,
etc. Entras en una competición absurda que te agota f ísica y
mentalmente y te deja el pelo f rito por haber pasado de morena
a rubia en tu inseguridad. Te f ríes los ahorros del mes para
buscar ropa nuev a y moderna que te haga especial ante los
ojos de los demás. Cuando pierdes la batalla (que la perderás,
porque toda guerra conllev a pérdidas) y a es tarde. Nunca
podrás competir con alguien más guapo, más jov en, más listo,
más rico o con más tetas. En realidad no podrás competir nunca
con nadie que domine el arte del marketing de v enderle a uno
mismo lo que los demás quieren v er. Un arte para el que eres
pésimo, y lo sabes, por eso precisamente estás ley endo este
libro.
Es la hora de reconocer que has perdido un tiempo v alioso en tu
v ida compitiendo por ser especial para una pareja que y a no te
quiere o para ser imprescindible para un grupo de amigos que ha
dejado de llamarte para salir. Has perdido un tiempo
enormemente v alioso que podías haber dedicado a otras cosas.
No tiene sentido usar tu tiempo para competir con el f in que
alguien te considere especial y te deje entrar en su v ida. En
realidad estás perdiendo un tiempo que podrías inv ertir en otras
cosas, como v er cine, escribir o simplemente no hacer nada en
el sof á no haciendo ni el huev o. Esa energía por lograr el primer
puesto en ser especial para alguien la estás dedicando en
realidad para destruirte por culpa de alguien. Estás luchando por
una persona a la que has idealizado porque te dijo que te
consideraba especial (probablemente en estado de embriaguez).
La realidad es la siguiente: sólo somos especiales para algunos
amigos íntimos y f amilia cercana. Es decir, para gente que sí te
conoce desde tu nacimiento o desde hace muchísimos años,
para personas que te han conocido en los buenos y los malos
ratos desde la inf ancia y que sí saben que hay cosas en ti que
te hacen especial, único e insustituible. El resto del mundo nos
considera prescindible y en el caso de que nos hagan sentir
especiales será para conseguir algo a cambio, bien un f av or,
una relación sexual pasajera o simplemente para satisf acer su
propio ego depredador. Por lo tanto no tiene sentido lamentar la
pérdida de alguien que te ha hecho sentir especial sólo durante
unos meses o unos pocos años puesto que esa persona nunca
te ha llegado a conocer totalmente, y lo más importante, si te
ha sustituido por otra es porque no te consideraba especial.
No pienses que porque hay as tenido una relación de pareja
durante un par de años esa persona te considerará
imprescindible. En un mundo donde premia la imagen y el
aparentar, normalmente la gente se relaciona superf icialmente y
f orma alianzas pasajeras e inestables, a no ser que hay a
intereses comunes de por medio (un interés de peso es el dinero
porque si eres rico normalmente tus parejas te encontrarán
imprescindible y te v erán especial). La idea de alma gemela no
existe, es una ilusión puesto que cada persona es un ser
biológico único y dif erente al resto, y por lo tanto mov ido la
may oría de las v eces por deseos absurdos y reacciones
irracionales. Así que si descubres que después de cuatro años
de relación te dejan por otra persona, no te asombres. En
realidad esa persona te consideraba prescindible y no debes
malgastar ni una lágrima en ella porque probablemente sólo se
hay a acordado de ti a la hora de v er el f rigoríf ico v acío y no
poder mandarte al Mercadona.
Veamos este gráf ico que ilustra perf ectamente la gente para la
que eres especial y único. Analízalo porque los gráf icos siempre
muestran v erdades estadísticamente f iables y v alen más que
mil palabras. En realidad puedes dejar de leer los capítulos y
f ijarte simplemente en los gráf icos si y a te has aburrido de esta
guía. Es lo que la may oría de los tertulianos de la tele hace,
leerse un par de encuestas y echar un v istazo a los gráf icos de
las cosas sentando cátedra sin preguntar nunca a alguien que
sepa sobre el tema.
Grafiquillo
EJERCICIO PRÁCTICO
-Como ejercicio práctico para ilustrar que no eres especial, haz
lo siguiente. Abre un perf il en una red social para citas, pon tu
mejor f oto y espera. En las siguientes horas recibirás mensajes
de gente que no conoces que te considera especial, dif erente y
único aunque sólo te conozca por una f oto. Si respondes a esos
mensajes seguramente tendrás otros de respuesta elogiando tu
inteligencia o tu belleza. Estudia cómo tu ego se v a hinchando
como un bizcocho en el horno, inv estiga por qué te sientes
especial si alguien te lo dice, ref lexiona sobre tu v anidad.
-Prueba a llamar a un ex con el que estuv iste muchos años y
pregúntale por detalles como qué día es tu cumpleaños, cómo
se llama tu madre o en qué lugar os disteis el primer beso.
Seguramente no se acuerde de nada. Es más, puede que no se
acuerde ni de tu nombre.
CONCLUSIÓN
La realidad es la siguiente: sólo eres especial para tu f amilia
cercana y amigos íntimos. Y lo más importante, sólo debes ser
especial para ti mismo. El resto te cambiaría por una bolsa de
chicles a la primera de cambio porque para ellos no eres
especial. Sabiendo esto, piensa que todo el dolor que estás
sintiendo por una decepción personal no sirv e para nada. La
persona que te traicionó o te cambió por otra desconocida a la
primera de cambio no piensa en absoluto en ti ni por un instante.
Así que ese dolor que sientes es algo estúpido que no llev a a
ninguna parte. Recuerda esto y disf ruta de la v ida dando
importancia a quien te considera importante e insustituible y lo
demuestre al mismo tiempo.
ERES TOTALMENTE PRESCINDIBLE EN TU TRABAJO
Lucía era una mujer que trabajaba de guía turística. Cada año
de su v ida laboral lo había dedicado a f ormarse y a
perf eccionar idiomas. Su tiempo libre lo dedicaba a estudiar
cursos para ser mejor en su trabajo. Aceptaba horas extras.
Aceptaba condiciones de trabajo a v eces indignantes. Aceptó
cuando le bajaron el sueldo. Al f in y al cabo era su v ocación,
aunque al f inal con la v ocación sólo no llegaba a pagar la
hipoteca. Un año la empresa le dijo que y a no necesitaban más
su trabajo. Lucía respondió que eso era imposible, al f in y al
cabo era una empleada responsable que se preocupaba por
mejorar, era querida por los turistas, era una historiadora por
v ocación y era mucho mejor que los nuev os empleados (por
cierto mucho más jóv enes, incluso estudiantes de instituto) que
sólo chapurreaban los idiomas que se requerían para el puesto.
Tras murmurar unas explicaciones absurdas, la pusieron de
patitas en la calle.
La realidad es que Lucía era prescindible desde hace mucho
tiempo. Los nuev os empleados (mucho más jóv enes) eran
subcontratados por la mitad del salario. A su v ez la empresa de
excursiones de Lucía había sido subcontratada por una
subcontrata que a la v ez subcontrataba la empresa de cruceros.
En esta cadena de subcontratas las responsabilidades en los
f allos quedaban ocultas. Era un negocio redondo: nadie tenía la
responsabilidad de nada y a la v ez se podía subcontratar a los
guías turísticos por poco dinero. En realidad podrían poner a un
pato guiando a los turistas. Nadie tendría la responsabilidad de
nada si algo salía mal. Las reclamaciones se quedarían en nada
porque las responsabilidades siempre eran de otro. Era el
perf ecto círculo kaf kiano.
El mundo laboral de hoy día f unciona en base a subcontratas
donde el trabajador es sólo un eslabón prescindible y temporal
en la empresa. Nadie es imprescindible. Ni siquiera el que ha
dedicado toda su v ida a mejorar en su trabajo y es un experto
en lo que hace. La empresa siempre premiará el ahorrar costes
a costa de despedir a trabajadores bien f ormados. Incluso los
directiv os cambian cada pocos meses. Viene un directiv o con
nuev as directrices, da instrucciones distintas, cambia
departamentos de sitio, muev e a gente de arriba a abajo, para
después ser sustituido por otro directiv o en poco tiempo que
repite el proceso de cambios. No se hace por ef ectiv idad. Se
hace para justif icar costes en cosas estúpidas, para salir en las
noticias de la web de empresa y para mov er a la gente de sitio.
Digamos que eres totalmente prescindible y que todo el tiempo
que has dedicado a mejorar en tu trabajo no sirv e para nada
porque tu empresa nunca lo v a a v alorar. Digamos que estás
desolado. Vale. Demos la v uelta a la tortilla. Porque esto es sólo
el comienzo de una oportunidad f ascinante. A partir de ahora
v as a descubrir lo que es v iv ir. Has descubierto que tu empresa
te v endería por un plato de lentejas si con eso obtiene
benef icios. Bienv enido al marav illoso mundo del capitalismo
despiadado. Es hora de que dejes de lamentarte y le saques
prov echo.
Si tienes un trabajo, procura hacer lo mínimo posible pero al
mismo tiempo intentar aparentar que haces el máximo. A nadie
le v a a importar lo que hagas. Es más, la gente que aparenta
que hace llega más lejos en la empresa que la que trabaja duro.
Procura llev arte bien con todo el mundo e intentar ir a todas las
cenas de empresa aunque las odies. En el momento en el que
salgas del trabajo, olv ídate totalmente de él. Recuerda. Eres
prescindible para tu empresa así que debes aprov echar el
tiempo libre y v iv irlo al máximo. Fórmate en lo que de v erdad te
guste. Quizás algún día puedas trabajar en tu v erdadera
v ocación.
Si no tienes trabajo, no te desmoralices. Recuerda que estar o
no sin trabajo no depende de tus estudios, ni de tu v alor, ni de
tu f orma de ser. De hecho hay gente sin estudios que rigen
comunidades autónomas, psicópatas que son directores de
empresas y empleados que se pasan el día rascándose los
huev os. El tener o no tener trabajo es una lotería estúpida del
sistema. Así que no te hagas sangre y ponte a elaborar un plan.
Y el plan es el siguiente: f órmate en lo que te guste, piensa en
las habilidades que te hacen dif erente al resto e imagínate
trabajando en lo que te gusta.
En un mundo masif icado donde por cada empleo hay hostias no
tiene sentido competir con lo mismo que el resto de la gente
tiene. Así que especialízate en algo que nadie más que tú sepa
hacer. Puede que hay as aprendido japonés, o puede que
restaures muebles, quizás eres un perf ecto instructor de
equitación o incluso eres capaz de cortar setos y dejarlos con
f orma de pene como un perf ecto Eduardo Manostijeras. Esa
habilidad que nunca pensaste que te haría f alta es la que te
hará imprescindible. Disf ruta aprendiendo mientras sale ese
trabajo. No hace f alta que te gastes dinero en cursos de
f ormación-online-tutorizados-sacapelas. Hay miles de materiales
gratuitos colgados en internet y cursos gratuitos que las
univ ersidades de todo el mundo imparten.
Puede que estés v iv iendo con tus padres y que la sociedad te
haga sentir culpable de no ser independiente porque seamos
sinceros, si a determinada edad uno v iv e con los padres, eso lo
hace a uno sospechoso de v agancia. Craso error. En distintas
culturas a lo largo del planeta toda la f amilia v iv e en una misma
casa o área durante generaciones y es perf ectamente f eliz. En
realidad esa obsesión por la independencia y el cambio nos la
han metido las películas americanas junto con la pesadez de la
cultura del triunf o antes de los treinta. Viv ir solo es muy triste.
Que se lo pregunten a todos los suecos que se suicidaron este
año. Además tus padres estarán encantados de tenerte
v iv iendo con ellos (siempre y cuando colabores con las tareas
domésticas, por supuesto). Así que no pienses que por estar
v iv iendo con tus padres eres un f racasado. Quítate eso de la
cabeza. En realidad quizás sea una de

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