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El relicario de los Dioses – Fernando A. Ferrari – Descargar Gratis

El relicario de los Dioses – Fernando A. Ferrari

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Resumen y Sinopsis De 

¿Estás seguro que te vas a ir, así como así? Nunca fuiste de tener ese tipo de reacciones, amigo.
El rostro de Esteban se veía preocupado y desconcertado a la vez.
Esta fue la gota que rebalso el vaso, no soporto más esta situación. Le comenté mientras me agarraba la cabeza con ambas manos y miraba perdidamente la
mesa de aquel bar, ubicado en una esquina de los suburbios de Saint Paul.
El colocó su mano derecha en mi hombro izquierdo a modo de consuelo.
Entiendo que es un pésimo momento el que estas pasando, pero son cosas que ocurren y nadie queda exento, amigo. Sabes que cuentas conmigo. No te pido que
lo entiendas, pero sí que sepas que estoy.
Mi amigo y colega siempre fue muy atento, amable y sobre todo noble.
¡Pero es que esto supero todo limite! Perdí a mis padres en un horrible accidente; fui despedido de mi principal empleo y ahora mi novia me deja después de casi
11 años de relación.
Estaba a punto de romper en llanto y me temblaban las manos.
Lo sé, se bien por todo lo que pasaste, se que muchas veces las vida es una porquería y que las cosas malas no vienen de a una por vez. Pero, como dice el refrán
“No hay mal que dure cien años” mi amigo siempre lograba ponerme de mejor ánimo solo con el sonido de su voz, era como un sedante/estimulante con patas
además ¡hombre, somos psicólogos! y graduados con honores en una de las mejores universidades también solía ser poco humilde, de vez en cuando. Tienes que
saber que todo va a pasar y que vas a estar bien. Debes saber cómo reponerte.
Sus alentadoras palabras y su afecto, casi siempre logran ponerme mejor, casi.
Gracias, Est. Pero soy un ser humano también.
Bueno, lo lamento alzó una ceja en señal de incomodidad. Solo quiero hacerte sentir mejor.
Lo sé, gracias… y discúlpame.
No podía permitir que por culpa de mi irritabilidad, mal humor y depresión, terminara tratando mal a mi buen amigo. El hizo un mohín que interpreté como “no hay
problema, olvídalo”
Volviendo al tema inicial comenzó no me parece bien que gastes el dinero que tenias ahorrado en hacer un viaje. Ibas a invertirlo en un micro
emprendimiento que te podría dejar mucho dinero en el futuro. ¡Es ilógico que lo gastes en ir a Medio Oriente!… ve a Florida ó a Vancouver que te saldrá más
económico y podrás hacer un viaje para distraerte de todas formas.
Suena inteligente… ¿pero sabes qué? ¡No me importa nada!¡Que se vaya todo al diablo! Por esta vez voy a dejar de ser meticuloso y voy a hacer lo que siento,
sin importar a donde llegue.
Esteban me blanqueó lo ojos y me hizo una mueca.
Si no fueras mi amigo haría lo posible para que te quiten la licencia. ¿Sabes?
Ambos nos comenzamos a reír por sus palabras sarcásticas.
Por lo menos te ríes –Comentó alegre de verme un poquito mejor.
Eres un caso aparte, Esteban. Pero de todas formas me voy a ir a Al Ain. Además no es que estoy arrojando mi vida al viento, perdí mi principal empleo pero
tengo un consultorio propio y el dinero que obtengo de allí me alcanza con lo justo para vivir. No me preguntes porqué, pero necesito hacer ese viaje.
Okay, Okay, no más objeciones ni concejos de mi parte. Pero… ¿me puedes decir cómo te enteraste de ese pueblo o ciudad en medio de la nada desértica? no
tenía idea de su existencia…
Yo tampoco la tenia, pero anoche navegando en Internet, un enlace me llevó a una página con información sobre la ciudad y me llamó mucho la atención.
Asimismo siempre quise conocer medio oriente. Y siento que este es el momento correcto le respondí con algo de tristeza en mi voz. Necesito desconectarme,
cambiar de aire, ver otras caras; me sentara bien ir un par de semanas allí.
Terminamos nuestro encuentro charlando sobre modelos de autos nuevos, ya que mi amigo estaba viendo la posibilidad de cambiar de vehículo. Al menos me
distraje un tanto.
Pagamos la cuenta, salimos y nos dirigimos hacia nuestro estacionamiento en donde tenía aparcado mi auto. Caía un suave y frió sirimiri del cielo gris acompañado
de una helada brisa. La leve lluvia desarmaba los pocos cúmulos de nueve que quedaban es..

Fecha: 14 ago 2016
uuid: 725a46c9-41ff-451d-a61d-60cd0f0d30e1
id: 122
Modificado: 14 ago 2016
Tamaño: 0.92MB

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