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Libro PDF Introducción a la locura Rubén Jiménez

 Introducción a la locura Rubén Jiménez

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nuevo “Shut you mouth” me saca del mundo de los sueños para traerme de vuelta a la realidad, y, como cada día, después de una ducha y el desayuno, salgo de
casa, esta vez rumbo a la academia para aprender el idioma nipón.
Tras de estudiar el verbo “naru” en clase, vuelvo a casa dando un paseo, la verdad es que sienta bien caminar sin tener la preocupación de si un grupo de matones
van a darme una paliza en cualquier momento… pero algo cambia de repente, es como si subiera la presión y el aire fuera más despacio, no me cuesta distinguirlo, veo a
Psycho entre la gente, entonces me asaltan un montón repreguntas. ¿Quién es ese tío? ¿A qué se dedica? ¿Qué me quiere decir? ¿Por qué me lo encuentro siempre? ¿Yo
le busco a él o él a mí? ¿Por qué nadie más parece prestarle atención? ¿Serán simples casualidades? ¿Existe realmente?
En un segundo es como si el tiempo se parara y en mi cabeza escucho su voz, clara y sonora, como un grito rompiendo el más absoluto silencio…
“Despertar es lo más duro del camino.”
¿A qué se referirá? ¿Realmente me ha hablado? ¿Me estaré volviendo loco? No es una voz clara y distinguible como la de una persona normal, sino más bien como
un pensamiento inducido, pero nítido y claro, muy claro. La verdad es que no creo en la telepatía, la idea de estar enloqueciendo no me gusta mucho y no encuentro otra
explicación, ya no sé muy bien que pensar, de momento esto, como el resto de mis problemas lo llevaré en solitario.
Dándole vueltas tanto al hecho de escuchar voces ajenas en mi cabeza como a la frase en sí, llego a casa.
Pizza para comer y tras cumplir con la comida, subo a mi habitación para meditar sobre lo ocurrido esta mañana mientras mis padres discuten de nuevo por causa
del más insignificante de los motivos por los que alguien puede discutir.
Habrá sido una mera coincidencia, el estrés y la falta de sueño han podido jugarme una mala pasada, de nuevo, se me viene a la mente un pensamiento que no es mío.
“Danny, no existen las coincidencias ni las casualidades en este mundo, sólo son hechos que escapan a tu control”
.
Me levanto de la silla donde estaba sentado y miro por la ventana esperando ver a Psycho. Pero nada, y si él no está no puede hablarme, interferir en mi
pensamiento o lo que quiera que sea, ¿entonces?
Vuelvo a sentarme otra vez intentando dar una explicación lógica a este asunto. Tardo unos veinte minutos en volver en mí, y sin una respuesta que me convenza,
¿será una etapa? ¿Le pasara a todo el mundo? ¿Me habrá afectado la falta de sueño y el cansancio? ¿Me estaré volviendo loco por momentos? ¿Es algo normal? o ¿es
que estoy algo confuso?
¿Debería mantenerlo en secreto?
Algo en mi me dice que no debería hablar de esto con nadie si no quiero más problemas y como problemas es lo último que quiero, decido hacer caso de esa parte de
mí.
A lo largo de la tarde, como sigo sin darme una respuesta a mis preguntas, decido que lo mejor será no pensar en ello, y, para distraerme, me dedico al
mantenimiento de mis armas orientales. Con ello me mantengo ocupado y distraído lo que falta de tarde.
A la hora de la cena ya he terminado de hacerlo todo, y para después de cenar vuelvo a estar sin nada que hacer, es sábado y no me apetece mucho estudiar, además
no tengo exámenes ni trabajos que entregar y como otra vez vuelven a mi cabeza pensamientos extraños, decido poner música.
Por la noche escucho la voz con más frecuencia y siento que mi cabeza está como dividida, ya ni la música puede hacerme ignorar esa voz que me habla de cosas que
no logro comprender, me cuesta entender a que se refiere y como no quiero terminar de volverme como una regadera prefiero irme a dormir aunque sea temprano.
No sé qué hora es pero debe estar bien entrada la madrugada y no consigo dormir más que a ratitos de cinco o quince minutos, estoy inquieto y no paro de dar
vueltas en la cama, opto por quitar la alarma y mañana despertarme tarde.
No paro de dar vueltas a la cabeza, menos mal que mañana es domingo todavía y quizá pueda descansar.
Ya es más de media mañana cuando quiero despertarme, pero como no tengo nada que hacer tampoco me importa pasar tanto tiempo en la cama, sin embargo, me
levanto cansado y con ojeras, como si no hubiera dormido nada. Hasta cierto punto lo entiendo.
Dedico lo que queda de mañana a jugar con el ordenador y después de comer decido ponerme a repasar las asignaturas del lunes.
No hago nada digno de destacar en todo el día, salvo escuchar cada vez con más frecuencia la voz que me atormenta contradiciendo mis ideas y actos, pero aunque
los argumentos que me pone son de peso, intento no hacerle caso.
Después de cenar y terminar unos ejercicios de matemáticas que había quedado para después, me voy a la cama y por alguna razón siento el deseo de asomarme a la
ventana y respirar el aire de la calle antes de irme a dormir, así que abro la ventana y me asomo. Después de unos segundos asomado algo me hace mirar a la casa de mi
vecino, y allí, sobre el pequeño muro que rodea la casa de mi vecino, veo la inconfundible forma de Psycho sentado como un animal sobre el cemento, definitivamente
no estoy bien de la cabeza ¿Qué sentido tiene ver a alguien como Psycho encima de una tapia? El me ve y me sonríe. ¿Qué hace ahí arriba? ¿Está realmente ahí?
Necesito verlo más claramente, cojo mi linterna y la enfoco a la casa de mi vecino, pero cuando quiero hacerlo, ya no hay nadie.
Pienso que esto carece de todo sentido así que cierro la ventana y me voy a la cama, pero de nuevo, no consigo dormir.
Miro el móvil y cuento los minutos que quedan para que suene la alarma, otro día más que no pego ojo, estoy despierto pero a gusto en la cama entre las sabanas y
no tengo intención de moverme. Espero hasta el último segundo tumbado, y cuando suena la alarma la paro y me levanto para ducharme.
No sé por qué hoy me encuentro un poco lento y, aunque ignoro esa sensación, para cuando he terminado de desayunar y recoger, me doy cuenta de que ya no
tengo tiempo para ir al colegio en monopatín o andando, pero llego de sobra al autobús, salgo de casa y me pongo en camino hacia la parada.
Cuando llego allí casi ha llegado todo el mundo, y como el autobús ya tiene las puertas abiertas, entro y me siento en un lugar discreto.
Las tres primeras horas de clase pasan de forma normal entre insultos y amenazas, pero es como si me diera igual, como si ya no me afectaran ¿tendrá que ver con
mi actual estado de ánimo o con la voz de Psycho en mi cabeza? A la hora del recreo quiero salir a que me dé un poco el aire, ya que la voz que escucho en mi cabeza no
ha dejado de interferir en mis pensamientos. Cuando camino hacia la salida por el pasillo noto entre el barullo de la gente, como alguien dice mi nombre, me giro para ver
qué es lo que quieren de mí esta vez, sólo me da tiempo a distinguir la cara de Bruce antes de que un puñetazo en la sien me empotre contra la pared del pasillo y me
deje aturdido un instante, tiempo justo para que me cojan entre dos o tres, me metan en un apartado del baño de chicas y cierren la puerta, entre golpes a la madera y
risas vuelvo en mí e intento abrir la puerta, pero está atrancada con algo, siento que estoy completamente sólo porque el silencio lo inunda todo. Por lo menos no han
meado todos y luego me han metido la cabeza en el retrete como hace algunas semanas.
Por la hora en el teléfono deduzco que el recreo ha terminado y ha comenzado la siguiente hora de clase pero por desgracia, a nadie le ha dado por entrar aquí, o por
lo menos nadie me ha abierto la puerta. Por otro lado tengo tiempo para pensar y poner un poco en orden mis ideas. La voz en mi cabeza se vuelve clara, nítida,
imposible de ignorar, pienso que quizá sea el momento de pedir ayuda, pero la voz interfiere:
“Danny, lo siento pero nadie puede ponerse en tu situación, piénsalo ¿Tú lo harías? Es más fácil mirar desde lejos o pasar de largo, por eso tienes que hacer algo,
tienes que actuar, no dejar pasar el tiempo esperando que las cosas cambien por si solas, eso no va a pasar ¿Entiendes? Si no haces nada todo esto será eterno, te
joderán en tu futuro como lo han hecho en tu pasado y lo hacen en tu presente.”
—¿Qué puedo hacer?
“Sólo tú tienes el poder de cambiar las cosas.”
—¿Y cómo lo hago?
“Lo primero que tienes que hacer es despertar”
Eso es lo que escuche decir a Psycho ¿será una coincidencia?
“Tienes que tomar consciencia de tu propia existencia, date cuenta de que el dolor que sufres también puedes evitarlo.”
—Eso es fácil de decir, pero el asco, la vergüenza, la humillación…
“Puedes darle la vuelta a todo eso, deja de tener miedo”
—No creo que nada de esto cambie…
“No, todo esto sólo es algo prematuro, y créeme es pasajero.”
—No puedo evitar tener miedo ¿Tan malo es?
“Es sólo es un sentimiento, no es nada malo, el miedo es una parte esencial del ser humano, corrijo, es normal pero no malo, aún así tienes que superarlo,
conviértete en aquello que te aterra”
—No puedo convertirme en David o Trevis…
“Pero puedes convertirte en un monstruo, en algo que los acojone a ellos tanto como te atemorizan a ti.”
—¿Sólo?
“¿Qué esperas un ejército personal? Nadie va a hacer nada por ayudarte, nadie se va interesar por ti ni tu situación, pero no los necesitamos, podemos hacerlo
solos”
—Me gustaría acabar con todo.
“Mátalos”
—No, esa no es la solución.
“Te falta el valor, te falta un empujón, un catalizador.”
—¡Piensa en las consecuencias!
“A la mierda las consecuencias, piensa en ti. Esa gente no va a parar de joderte y eso no nos gusta, ¿verdad? Ellos conocen tus puntos débiles, pero no me conocen
es a mí. Y estamos por encima de ellos. Lo sabes, tienes que hacérselo saber a todos a través de tus acciones, tienes que ser fuerte y luchar, utiliza tus habilidades y
conocimientos, no seas un cobarde, esfuérzate y cambia las cosas. Tu astucia y agilidad mental tienen que acabar con la fuerza de sus músculos y su superioridad
numérica. No sirve de nada esconderse, ya lo has hecho durante mucho tiempo y no ha dado resultados, ¿no es cierto? A la gente normal se la ignora, pero tú has de
hacerte respetar, el método para conseguir tu objetivo es sencillo, primero tienes que tocar fondo y cuando estés cubierto de fango sabrás que desde ahí sólo se puede
ir hacia arriba.
No es tarea fácil te lo aseguro, pero ya has llegado abajo, lo más difícil está hecho, ya has estado mucho tiempo escondido en las sombras tienes que salir y
demostrar al mundo que quieres un lugar en la cima y vas a conseguirlo porque desearlo no es suficiente.
¿Sabes lo que ocurre cuando se toca fondo? ¿Sabes lo que ocurre cuando se pierde el norte?
Cuando te desesperas puedes ser capaz de todo si te lo propones, porque no tienes nada que perder…
Tienes que actuar ya.”
Quiero asimilar cada palabra que escucho en mí, pero es demasiada información concentrada.
“¿Ellos dicen que lo hacen para que espabiles no? ¡Pues hazlo! Demuéstralo al mundo, demuéstramelo a mí. Pero sobretodo… demuéstratelo a ti mismo.”
De repente, un ruido en la puerta hace que vuelva en mí y deje de escuchar la voz. Poco después, la madera que me encierra se abre, y tras ella, Emma, la chica de
mis sueños. Me saca de una pesadilla. Es una chica bajita, con el pelo corto, liso y castaño, los ojos color avellana y unas finas gafas metálicas de color azul celeste.
Viste unos vaqueros pirata con tirantes, playeros anchos y una camiseta holgada negra.
—¿Qué haces aquí?
—Ah, hola Emma, me han encerrado aquí… otra vez.
—Deberías hacer algo para que esto no te pasara, ¿no crees, Danny?
Me encanta esta chica. Si hiciera una escabechina en el colegio, ella sería la única superviviente, pero ambas cosas están fuera de mi alcance.
—Sí bueno, pero ya sabes, si me chivo me dan más fuerte así que, se puede decir que estoy jodido, no soy un tío grande y musculoso me tocará seguir tragando sin
escupir hasta que me vaya a la universidad…
—¿Ese es tu plan? En serio piensa en algo mejor, ellos al igual que tu son humanos, y aunque ellos sean más que tú y más fuertes, tú eres más listo que ellos, tienen
los cerebros obstruidos, estás en igualdad de condiciones piensa en ello, además yo misma le crucé la cara a Bruce por idiota, y ni siquiera soy fuerte.
—Pero a ti te respetan.
—Pues hazte respetar Danny, no tienes opción.
Cada vez me gusta más esta chica, lo tiene todo, y además es la única chica a la que no le doy asco.
—Está bien… pensare en ello.
—Será mejor que me marche a clase ya. Adiós, Danny. Nos vemos dentro.
—Yo me esperare a la siguiente clase, no quiero dar explicaciones. Hasta luego.
De nuevo la voz vuelve a hablar en mi cabeza:
“¿Ves? No soy el único que piensa así, lo que demuestra que no estoy loco.”
—¿Loco? Eres una voz en mi cabeza, en todo caso el loco sería yo.
“Da igual quien sea el perturbado, el caso es que tengo razón y tienes que hacerme caso.”
Entre atender a mis pensamientos y buscar una forma de comenzar a cambiar mi vida, toca el timbre que anuncia el cambio de clase, así que me doy prisa para salir
del baño de las chicas antes de que alguien me vea y me dirijo a mi clase.
En el laboratorio tenemos que ponernos por parejas. Me toca con Annie, una chica, lo que indica que tendré que sufrir insultos, porque es lo que hacen todas las
chicas, insultarme, todas salvo Emma y sus amigos.
Nos enseñan a fabricar algunos plásticos sencillos de hacer, pero todo se convierte en algo complicado de aguantar cuando tu compañero no para de decirte lo mal
que hueles y lo mucho que tengo que tienes que lavarte.
De nuevo la voz actúa.
“Vamos Danny, tírale el ácido sulfúrico en la cabeza cuando se gire, habrá sido un accidente y ella no volverá a molestarte.”
—No, no puedo hacer eso —murmuro.
—¿Has dicho algo Danny?
—No.
—Entonces hablas sólo. ¿Encima de oler mal hablas sólo…? Le voy a pedir al profesor que me cambie de compañero, le voy a decir que me distraes…
“Vamos Danny tírale el ácido, ábrele la cabeza con la mesa, clávale un punzón en el ojo, golpéale la nariz hasta partírsela.
Lo estás deseando.
Es la forma de hacer que se calle, haz que la sangre brote de su cuerpo. Es lo que quieres. Lo que queremos.
Necesitamos que eso ocurra para perder la ansiedad que nos agobia…
¡Hazlo!”
—No, calla, no pienso hacer eso, piensa en las consecuencias…
“Danny, tenemos que convertirnos en depredador, no podemos estar atados por las leyes de una sociedad injusta, ni siquiera por las de un Dios al que no le
importamos.”
—Profesor quiero cambiar de compañero, Danny está hablando sólo y no me puedo concentrar.
—¿Es eso cierto Danny? —pregunta el profesor.
“Vamos golpéala, estréllale el bote de ácido en la cara, hazla sufrir como has sufrido tu hasta ahora.”
—Danny, te estoy hablando.
—Eh… sí profesor, eh. ¿Qué decía?
—Que si estás molestando a tu compañera…
—No, señor, estaba concentrado en los ácidos.
—Bien… pues no quiero más quejas.
“Esa maldita zorra ha conseguido que nos echen la bronca deberías hacer algo con ella, no puedes seguir así sin hacer nada.”
—Ya, pero desfigurarle la cara con ácido, no puede ser la solución, tiene que haber un punto medio ¿no?
El resto de las clases pasan con normalidad, y me pregunto cómo afectará, lo del laboratorio, y lo de faltar a la clase de después del recreo a mis notas, aunque no sé
si me importa demasiado, bastante tengo con controlar este nuevo instinto homicida, que aturde mi mente cuando estoy sometido a presión.
Al finalizar todas las clases salgo del colegio y voy a la parada del autobús que me dejará casi en casa. No ocurre nada ni en la salida ni durante el viaje, salvo que me
llueven bolas de papel desde todos los ángulos del vehículo, y como me pongo nervioso, la voz se hace clara.
“Danny, escucha. Visualiza quienes son los que te están tirando esta mierda, cuando los descubras, acércate a uno al azar y parte el cristal con su cabeza.
Cuando la sangre de uno de ellos te salpique, todos te respetaran.”
—No, no puedo hacer eso, seguro que me expulsan —digo en voz baja—. Por no hablar de la policía.
“¿Qué precio le pones al respeto?”
De nuevo logro contenerme y no hacer absolutamente nada, así que aguanto todo el trayecto recibiendo impactos de bolas de papel y pienso en lo que comeré
cuando llegue a casa.
Pescado, de comer, pescado, la verdad es que no me lo imaginaba, no tardo mucho en devorar la deliciosa trucha al horno que ha preparado mi padre, y después de
acabar con mi pieza de pescado, subo a mi habitación a meditar sobre la perturbadora voz que escucho en mi cabeza, la misma que me incita a cometer actos atroces
contra seres humanos para, según sus ideas, liberarme.
Me tumbo en la cama dándole vueltas al discurso que escuche en mi cabeza mientras estaba atrapado en el servicio de chicas y en las palabras de Emma.
He perdido por completo la noción del tiempo, miro el teléfono y me doy cuenta de que llevo casi dos horas tumbado en la cama pensando sin hacer nada, me
levanto con la intención de distraer mi cabeza durante por lo menos un par de horas más y como no se me ocurre ninguna actividad interesante que me mantenga
completamente concentrado, me pongo a tocar el bajo.
Cuando termino todavía queda una hora para la cena y la empleo jugando con el ordenador a los “SIMS”, parece un juego absurdo pero me entretengo bastante
modificando la ciudad casa por casa, la vida de los personajes es algo que suelo ignorar.
Después de la cena, subo a estudiar un rato, no es que no me lo sepa perfectamente, si no que me aburro si no hago nada.
Y después del estudio, a la cama.
Miro el reloj y son las cuatro y media de la madrugada pero no consigo dormir más, es como si ya hubiera descansado suficiente, como no consigo volver a conciliar
el sueño me levanto y leo el tomo siguiente al último leído de “La espada del inmortal”. Cuando lo termino aún queda demasiado tiempo para ir al instituto, por mucho
que alargue el tiempo en la ducha, el desayuno y el viaje, así que enciendo la play y me pongo a jugar al “Naruto” en online, siempre hay gente conectada, sea la hora
que sea, y de ese modo, paso el tiempo.
Tras un gran número de combates ganados y perdidos, llega el momento de apagar la consola y ponerse en marcha con la ducha matutina, apago la alarma antes de
que suene y me voy al agua, después me visto unos vaqueros una camiseta azul celeste y una sudadera con capucha del mismo color, aunque un poco más oscuro.
Cuando abro el mueble de los cereales me doy cuenta de la ausencia de los susodichos, y eso no es bueno, revuelvo los muebles de la cocina en busca de galletas o
dulces en general, hasta que encuentro una tableta de chocolate crujiente que no tardo en engullir por completo y, como hoy voy sobrado de tiempo, voy al colegio en
monopatín, dando un paseo tranquilo por las calles, sin prisa, hoy parece que hasta el sol brilla más, todo indica que hoy será un gran día, por lo menos hasta que me
encuentre con la gente a la que no quiero ver.
Por el camino pienso que la vida no es una mierda, que la verdadera mierda es la gente con la que trato, y que suicidarme no acabara con los problemas ya que, mi
problema son las personas, tendría que acabar con las personas y eso es ilegal al menos en este país, lo que quiere decir que debo pensar en cómo convivir con mis
problemas, pero eso no es una solución, así que, de nuevo me encuentro en el punto de inicio, un dilema sin respuesta aparente.
Cuando llego al colegio todavía no han llegado los autobuses, con lo cual me encuentro caminando por pasillos prácticamente sólo con algunos profesores. Me siento
en mi sitio y pongo en monopatín a mis pies, saco el libro que corresponde a la primera clase y permanezco allí pensando en Emma, pienso en que sería si yo le gustase
tanto como ella a mí, creo que sería todo distinto, me encantaría agarrarla la mano mientras duerme o quedarme dormido con la cabeza apoyada en su brazo, imagino el
calor de sus abrazos, pero nada de eso ocurrirá en la realidad, y la voz que habla en mi cabeza me asusta de tan inmerso que estaba en mis pensamientos:
“Danny, ¿deseas el cambio y ahora tienes miedo porque ves que te basta con un poco de amor?
Con el amor y el cariño no se llega a ninguna parte.
Piénsalo, nadie se va a fijar en un perdedor como tú.
Primero has de acabar con quien te humilla para conseguir respeto.
El resto puede esperar. Además ninguna chica que conozcamos quiere acercarse a ti, el hecho de que Emma sí, es porque le das pena, ella es demasiado humana,
nada más, no te confundas.”
Entre unos pensamientos y otros el aula se ha ido llenando de gente y no me he dado ni cuenta, al poco rato las clases comienzan.
Hasta la clase de filosofía no ocurre nada fuera de lo normal, pero en dicha clase hablamos sobre el amor, sobre si los psicópatas o las personas que parecen
monstruos pueden sentir amor, intento mantenerme en la línea de lo neutral sobre este asunto, hasta que la profesora me pregunta por mi opinión, y como no tengo
opción respondo, es como si las palabras salieran solas y parecen las palabras de Psycho:
—El amor es un sentimiento típico del ser humano, cuando uno ama y es correspondido siente que puede superar cualquier barrera, sin embargo, si uno no es
correspondido el amor se transforma en una tortura, una maldición que puede destruir tu mundo haciendo que todo se te venga encima, cada pequeño obstáculo se
convierte en un abismo. Todo el mundo ama, para algunos el sentimiento es tan fuerte que incluso acaban enloqueciendo y al sentirse rechazados una y otra vez, sólo
pueden ver aumentada su locura llevándolos a otro nivel hasta transfigurarse en monstruos. El amor es una necesidad que te vincula a otra persona para disfrazar la
sensación de soledad e incomprensión que siente todo el mundo y que oculta la gran mayoría. Aquellos que quieren y se sienten queridos viven en sociedad sin
problemas, los que quisieron y no encontraron amor por más que lo buscaron, olvidaron el sentimiento y se dispusieron a encontrar un sustituto que les hiciese sentir
bien consigo mismos de una manera prácticamente enfermiza, a esos seres sumidos en el caos y la oscuridad los llamamos monstruos, hacen todo tipo de cosas, incluso

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