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Libro PDF La biblia satánica Anton Szandor LaVey

La biblia satánica  Anton Szandor LaVey

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conocemos nuestros tormentos ! ¡Es aquí en la Tierra donde
sentimos nuestros goces! ¡Es aquí en la Tierra donde están
nuestras oportunidades! ¡Elige este día, esta hora, pues no
existe redentor alguno!
3. Di en tu corazón: “Yo soy mi propio redentor”
4. Detén la marcha de aquellos que te persiguen. Deja que
aquellos que han provocado tu ruina sean lanzados a la
confusión y a la infamia, Déjalos que sean como paja menuda
ante un ciclón, y después de que ellos hayan caído,
regocíjate de tu propia salvación.
5. Entonces todos tus huesos dirán orgullosamente; ¿Quién está
por encima de mí? ¿No he sido demasiado fuerte para mis
adversarios? ¿No me he liberado yo mismo por medio de mi
cerebro y mi cuerpo?
– V –
1. Benditos sean los fuertes, pues de ellos será la Tierra,,.
¡Malditos sean los débiles, pues ellos heredarán el yugo!
2. Benditos sean los poderosos, pues ellos serán reverenciados
por los hombres… ¡Malditos sean los débiles, pues ellos
serán borrados de la faz de la Tierra!
3. Benditos sean los audaces, pues ellos serán los amos del
mundo.., ¡Malditos sean los virtuosamente débiles, pues ellos
quedarán aplastados bajo las pezuñas del Diablo.
4. Benditos sean los triunfadores, pues la victoria es la base
del derecho… Malditos sean los vencidos, pues ellos serán
vasallos para siempre!
5. Benditos sean los de la mano de hierro, pues los blandos
huirán ante ellos… ¡Malditos sean los pobres de espíritu,
pues serán escupidos!
6. Benditos sean los que desafían a la muerte, pues sus días
serán largos en !a Tierra,.. Malditos sean los que sueñan con
una vida más rica más allá de la tumba, pues ellos perecerán
en medio de la abundancia!
7. Benditos sean los destructores de la falsa esperanza, pues
ellos son los verdaderos Mesías… ¡Malditos sean los
adoradores de Dios, pues ellos serán ovejas esquilmadas!
8. Benditos sean los valientes, pues ellos obtendrán grandes
tesoros.,, ¡ Malditos sean los que creen en el bien y en el
mal, pues se dejan asustar por sombras!
9. Benditos sean aquellos que creen en lo que más les conviene,
pues su mente no se aterrorizará nunca… ¡Malditos sean los
«corderos de Dios», pues serán desangrados hasta quedar más
blancos que la nieve!
10. Bendito sea el hombre que tiene una legión de enemigos, pues
ellos le harán héroe, ¡Maldito sea el que hace el bien a
quien le paga con desprecio, pues él será despreciado!
11. Benditos sean los de mente poderosa, pues ellos superarán
los torbellinos,,. ¡Malditos sean los que ofrecen mentiras
como verdades y verdades como mentiras, pues ellos son una
abominación!
12. ¡Malditos sean tres veces los débiles a quienes la
inseguridad les hace viles, pues ellos son una abominación!
13. El ángel del engaño que nos hacemos a nosotros mismos en el
alma de los « justos». – ¡La llama eterna del poder alcanzado
a través del placer mora en la carne del Satanista!
– AIRE –
LIBRO DE LUCIFER
LA ILUMINACIÓN
El dios romano, Lucifer, era el portador de Luz, el espíritu del
aire, la personificación de la Iluminación y el Conocimiento. En
la mitología Cristiana, se convirtió en el sinónimo del mal, que
es lo único que habría de esperarse de una religión cuya
existencia misma es perpetuada por definiciones confusas y valores
fraudulentos! Es hora de aclarar las cosas. Deben corregirse los
falsos moralismos y los errores ocultistas. Tan entretenidas como
puedan ser, la mayoría de historias y obras sobre adoración del
Diablo deben ser reconocidas como las ridiculeces obsoletas que
son. Se ha dicho “la verdad os hará libres”. La verdad por sí
misma nunca ha liberado a alguien. Es la DUDA la que trae la
emancipación mental. Sin el maravilloso elemento de la duda, el
portal por el cual llega la verdad permanecería cerrado,
imperturbable ante los golpes enérgicos de mil Luciferes. Cuan
comprensible resulta que las Sagradas Escrituras se refieran al
monarca Infernal como el “padre de las mentiras” — un ejemplo
magnífico de inversión de carácter. Si uno va a creer ésta
acusación teológica de que el Diablo representa la falsedad,
entonces debe concluirse que sea ÉL, NO DIOS, QUIEN ESTABLECIÓ
TODAS LAS RELIGIONES ESPIRITUALES Y QUIEN ESCRIBIÓ TODOS LOS
TEXTOS SAGRADOS! Cuando una duda es seguida por otra, la burbuja,
ya repleta de tantas falacias desde hace tiempo acumuladas,
amenaza con reventar. Para quienes ya dudan de las supuestas
verdades, este libro es la revelación. Entonces Lucifer se habrá
levantado. Ya es tiempo de dudar! La burbuja de la falsedad se
está reventando y su sonido es el rugir del mundo!
– I – SE BUSCA!- DIOS -VIVO O MUERTO
ES un concepto errónea el que el Satanista no crea en Dios.
El concepto de “Dios”, tal como es interpretado por el hombre, ha
sido tan variado a través de todas las épocas, el Satanista
simplemente aceptar la definición que mejor le parezca. El hombre
siempre ha creado sus dioses, en vez de sus dioses haberlo creado.
Dios, para algunos, es benévolo; para otros, terrible. Para el
Satanista, “Dios” –por cualquier nombre que se le llame, o bien
por ningún nombre en absoluto –es visto como el factor de
equilibrio en la Naturaleza, y no le preocupa el sufrimiento. Esta
poderosa fuerza la cual permea y equilibra, es demasiado
impersonal para preocuparse por la felicidad o la miseria de las
criaturas de carne y hueso sobre esta bola de polvo cósmico sobre
la cual vivimos.
Cualquiera que piense en Satán como “malo” debería pensar por un
momento en todos los hombres, mujeres, niños y animales que han
muerto porque tal era la “Voluntad de Dios”. Con toda seguridad,
una persona que lamente la pérdida de un ser querido preferiría
tenerla otra vez junto a sí que en las manos de Dios! En cambio,
son consolados melosamente por el clérigo de turno que dice “Fue
la voluntad de Dios, hija mía”; o “Ahora descansa en las manos de
Dios, hijo mío”. Tales frases han sido una manera conveniente que
los religiosos han utilizado para justificar o excusar la inmisericordia
de Dios. Pero si Dios está al mando y es tan benévolo
como se supone que es, ¿por qué permite que estas cosas pasen?
Durante mucho tiempo los religiosos se han abalanzado sobre sus
biblias y libros de la ley para probar o refutar, justificar,
condenar o interpretar.
El Satanista se da cuenta que el hombre, y la acción y reacción
del Universo, son responsables de todo lo que ocurre, y no se
engaña creyendo que a alguien le importa. Ya no nos quedaremos
sentados y aceptaremos el “destino” sin hacer algo al respecto,
sólo porque así lo dice en el Capítulo tal y tal, Salmo tal y tal
y eso es todo! El Satanista sabe que rezando no ayudará mucho, de
hecho, disminuye las posibilidades de éxito, ya que lo que suelen
hacer quienes son muy devotos es sentarse complacidamente y rezar
por una situación que, si hicieran algo, la resolverían mucho más
rápido!
El Satanista rehuye términos como “esperanza” y “oración” ya que
son indicio de aprehensión. Si esperamos y rezamos para que suceda
algo, no actuaremos en una forma positiva para hacer que así
suceda algo! El Satanista, dándose cuenta que cualquier cosa que
consiga es gracias a sus propios actos, toma control de la
situación en lugar de rezarle a Dios para que ello suceda. El
pensamiento positivo y la acción positiva añaden los resultados.
Así como el Satanista no le reza a Dios para ayuda, tampoco le
reza para que lo perdone por sus propios errores. En otras
religiones, cuando uno hace mal va y le reza a Dios, o se confiesa
a un intermediario y le pide porque ore a Dios para que le perdone
por sus pecados. El Satanista sabe que si la oración es de ningún
provecho, el confesarse ante otro ser humano, como él mismo, es
menos provechoso y por demás, degradante.
Cuando un Satanista comete un error, se da cuenta que es natural
el cometer errores –y si se siente mal por lo que ha hecho,
aprenderá de ello y se cuidará de no hacer lo mismo de nuevo. Si
no se siente mal por lo que ha hecho, y sabe que hará lo mismo una
y otra vez, no tiene por que ir a confesarse, ni mucho menos a
rezar. Pero esto es exactamente lo que sucede. La gente confiesa
sus pecados para que puedan limpiar sus conciencias –y tener la
libertad de seguir pecando una y otra vez, casi siempre cometiendo
el mismo pecado.
Hay tantas definiciones de Dios, en el sentido acostumbrado de la
palabra, como tipos de personas. Las imágenes van desde la
creencia en un dios que es más bien una idea algo vaga, una
especie de “mente cósmica universal”, hasta una deidad
antropomórfica con una larga barba blanca y sandalias que sigue
con atención todas las acciones de cada individuo.
Aún dentro de los confines de una religión dada, las
interpretaciones personales de Dios difieren en grado sumo.
Algunas religiones van hasta el punto de etiquetar a alguien que
pertenece a una secta religiosa que no sea la de ellos, tildándolo
de hereje, aunque las doctrinas generales e impresiones que se
tienen de la divinidad sean bastante parecidas. Por ejemplo, los
Católicos creen que los Protestantes están condenados al Infierno
simplemente porque no pertenecen a la Iglesia Católica. De igual
forma, muchos grupos que se han separado de la fé Cristiana, como
las iglesias evangélica o las revivalistas, creen que los
Católicos son paganos que adoran imágenes. (Cristo es representado
en una imagen que sea fisiológicamente más parecida al individuo
que lo esté adorando, y sin embargo los Cristianos critican a los
‘paganos’ por adorar imágenes labradas.) Y a los Judíos siempre se
les ha identificado con el Diablo.
Si bien en todas estas religiones el dios es básicamente el mismo,
cada una se refiere al camino elegido por las otras como
reprochable, y para colmo de males, cada una de estas religiones
REZA por las demás. Tienen desprecio por sus hermanos en la fe
solo porque sus religiones tienen distintas etiquetas, y tienen
que liberar esa animosidad de alguna manera. Qué mejor forma de
hacerlo, en vez de “orar”! Qué manera tan ridículamente cortés de
decir “te odio”, tal es el apenas disimulado recurso conocido como
“orar por tu enemigo”! Rezar por el propio enemigo no es más que
rabia disfrazada y reprimida, y decididamente de una calidad
bastante rastrera e inferior!
Si ha habido una discrepancia tan violenta en cuanto a la manera
apropiada de adorar a Dios, ¿cuántas interpretaciones de Dios
pueden haber –y quién tiene la razón?
Todos los devotos a las “religiones-de-luz-blanca” se ocupan de
complacer a su Dios para que, al morir, puedan tener abiertas para
sí las “Puertas Perladas”. Sin embargo, si un hombre no ha vivido
su vida según los reglamentos de su fé, puede a último minuto,
llamar un clérigo a su lecho de muerte para la absolución final.
El sacerdote, pastor o ministro irá corriendo entonces, tanto para
que haga “las paces con Dios”, como para asegurarse de que el
pasaporte para el Reino Celestial esté en toda regla. (Los
Yezidis, una secta árabe de adoradores del Diablo, tienen un punto
de vista muy distinto. Creen que Dios es todopoderoso, pero que
también lo perdona todo, y que su misericordia es infinita, y por
ende, creen que es al Diablo al que deben complacer, ya que es el
que rige sus vidas mientras estén aquí en la Tierra. Creen tan
firmemente que Dios perdonará todos sus pecados una vez que se les
den los últimos ritos, que no sienten necesidad alguna de
preocuparse con la opinión que de ellos tenga Dios mientras
viven).
Con todas las contradicciones en las escrituras Cristianas, hoy en
día mucha gente no acepta racionalmente el Cristianismo de la
manera en que ha sido practicado en el pasado. Un gran número de
personas está comenzando a dudar de la existencia de Dios, en el
sentido establecido de la palabra. Algunos hasta han comenzado a
llamarse “Cristianos Ateos”. En verdad, la Biblia Cristiana es un
montón de contradicciones; pero qué podría ser más contradictorio
que el término “Cristiano Ateo”?
Si líderes prominentes de la fe Cristiana están rechazando las
interpretaciones anteriores de Dios, ¿cómo puede esperarse que sus
seguidores se adhieran a tradiciones religiosas del pasado?
Con todos los debates acerca de si Dios ha muerto o no, si no lo
está, mejor que vaya a CUIDADOS INTENSIVOS!
– II – EL DIOS AL QUE ADORAS PODRÍAS SER TU MISMO!
Todas las religiones de naturaleza espiritual son invenciones
del hombre. Ha creado todo un sistema de dioses sin otra ayuda que
la de su cerebro carnal. Solo porque tiene un ego y no puede
aceptarlo, ha tenido que exteriorizarlo en un gran artificio
espiritual al cual llama “Dios”.
Dios puede hacer todo lo que le está prohibido al hombre, como
matar gente, hacer milagros para gratificar su voluntad, ejercer
control sin ninguna responsabilidad aparente, etc. Si el hombre
necesita tal dios y reconoce a ése dios, entonces está adorando
una entidad que ha inventado un cerebro humano . Por lo tanto,
ESTÁ ADORANDO AL HOMBRE QUE INVENTÓ A DIOS. No es más sensato
adorar un dios que él, él mismo, ha creado, conforme a sus propias
necesidades emocionales –uno que represente mejor su propio ser
físico y carnal que tiene la idea y el poder de inventar un dios
antes que nada?
Si el hombre insiste en exteriorizar su propio ser verdadero en la
forma de un “Dios”, entonces ¿por qué temer a su propio ser,
temiendo a “dios”, por qué alabar su propio ser alabando a “Dios”
– ¿por qué permanecer por fuera de Dios PARA PODER INMISCUIRSE EN
RITUALES Y CEREMONIAS RELIGIOSAS EN SU NOMBRE?
El hombre necesita del ritual y el dogma, pero ninguna ley
establece que sea necesario un dios exteriorizado para poder
realizar rituales y ceremonias hechas en el nombre de Dios! Podría
ser que cuando el hombre cierre el vacío entre sí mismo y su
“Dios” vea al demonio del orgullo intentando salir –la
personificación misma de Lucifer apareciendo en medio? Ya no puede
verse a sí mismo como dos partes, la carnal y la espiritual, sino
que las vea surgir como una, y entonces descubra horrorizado que
son una sola entidad carnal Y QUE SIEMPRE FUÉ ASÍ! Entonces, o
bien se odiará a sí mismo hasta la muerte, día tras día –o se
regocijará de ser lo que es!
Si se odia a sí mismo, buscará nuevos y más complejos caminos
espirituales de “iluminación” con la esperanza de poder dividirse
otra vez en su búsqueda de “dioses” más fuertes y exteriorizados
para que azoten su miserable cáscara corporal. Si se acepta a sí
mismo, pero reconoce que el ritual y la ceremonia son los
elementos importantes que sus religiones inventadas han utilizado
para sustentar su fe en una mentira, entonces que sea EL MISMO
TIPO DE RITUAL el que sustentará su fe en la verdad –la
manifestación primitiva que le dará conciencia de la sustancia
añadida a su propio ser majestuoso.
Cuando toda fe religiosa en mentiras se ha desvanecido, es debido
a que el hombre se ha acercado a sí mismo y se ha alejado de
“Dios”; y cercano al “Diablo”. Si esto es lo que el Diablo
representa, y un hombre vive su vida a la sombra del diablo, con
todo el vigor de Satanás moviendo su carne, entonces mejor que
escape del cacareo y la critica de quienes se denominan “justos”,
o bien permanezca orgullosamente en sus lugares secretos de la
tierra y manipule a las masas atontadas a través de su propio
poder satánico, hasta el día en que se manifieste en su esplendor
proclamando “SOY UN SATANISTA, INCLINAOS, PORQUE SOY LA
PERSONIFICACIÓN MAS ALTA DE LA VIDA HUMANA!”
– III – ALGUNAS EVIDENCIAS DE LA NUEVA EDAD SATÁNICA
Los siete pecados capitales de la Iglesia Cristiana son:
codicia, orgullo, envidia, ira, gula, lujuria y pereza. El
Satanismo recomienda complacerse en cada uno de estos «pecados»,
puesto que todos ellos conducen a la satisfacción física, mental o
emocional.
Un Satanista sabe que no tiene nada de reprobable el ser
codicioso, ya que ello no significa otra cosa que desear más de lo
que ya tiene. La envidia representa considerar favorablemente lo
que los otros poseen y aspirar a tener las mismas cosas por uno
mismo. La envidia y la codicia son las fuerzas que motivan la
ambición –y sin ambición, se lograría bien poco verdaderamente
importante.
La gula es simplemente comer más de lo que necesitas para
mantenerte vivo. Cuando has comido en exceso hasta el punto de la
obesidad, otro pecado –e1 orgullo –te motivará a recobrar un
aspecto que renovará el respeto hacia ti mismo..
Todo aquel que compra una prenda de vestir con otro objeto que no
sea el de cubrir su cuerpo y el de protegerse de los elementos
naturales, se hace culpable de orgullo. Con frecuencia, los
satanistas encuentran espíritus «progresistas» que sostienen que
las etiquetas no son necesarias. A esos detractores de las
etiquetas es preciso hacerles notar que una o varias de las
prendas que ellos mismos llevan no son indispensables para
mantenerlos abrigados. En esta Tierra no hay una sola persona que
renuncie al omato. El Satanista señala que todo el omato que se
advierta en la persona de esos espíritus «progresistas» viene a
demostrar que también ellos son culpables de orgullo. Por muy
verbosos que esos cínicos sean en su descripción intelectual de lo
muy libres que son, lo cierto es que siguen luciendo los elementos
del orgullo.
El mostrarse reacio a levantarse por la mañana es ser culpable de
pereza, y si permaneces bastante tiempo en la cama, puedes
encontrarte cometiendo un nuevo pecado –lujuria. Sentir la más
leve agitación del deseo sexual es incurrir en el pecado de la
lujuria. Para poder asegurar la propagación de la especie, la
naturaleza ha hecho de la lujuria el segundo instinto más
poderoso; siendo el primero el instinto de conservación. Dándose
cuenta de esto, la Iglesia Cristiana hizo de la fornicación el
“Pecado Original”. De esta manera, se aseguraron de que nadie
escaparía del pecado, Tu propia existencia es consecuencia del
pecado ¡el Pecado Original!
El instinto más fuerte en todos los seres vivos es el instinto de
conservación, lo cual nos lleva al último de los siete pecados
mortales –la ira. ¿No es nuestro instinto de conservación el que
entra en juego cuando alguien nos perjudica, cuando nos
encolerizamos lo suficiente para protegemos de ataques ulteriores?
Un Satanista practica el lema: «¡Si un hombre te abofetea en la
mejilla, rómpele la otra!». Que ningún ultraje quede sin castigar,
Sé como un león en el combate. ¡Sé peligroso incluso en la
derrota!
Puesto que los instintos naturales les conducen al pecado, todos
los hombres son pecadores; y todos los pecadores van al Infierno.
Si todo el mundo va al Infierno, entonces no hay duda de que
encontrarás allí a todos tus amigos. El Cielo debe estar poblado
de criaturas más bien extrañas, habida cuenta de que todo su afán
en la vida era ir a un lugar en el que pudieran tañer eternamente
un arpa.
“Los tiempos han cambiado. Los jerarcas de la Iglesia ya no
predican que todos nuestros actos naturales son pecaminosos. Ya no
pensamos que el sexo es sucio –o que sentir orgullo de nosotros
mismos es vergonzoso –o que desear lo de los demás es perverso”.
¡Claro que no, los tiempos han cambiado! “Si deseas una prueba de
ello, basta con que mires lo muy liberales que se han vuelto las
Iglesias. Vamos, si están practicando todas las cosas que ustedes
predican!”.
Los Satanistas oyen constantemente estas afirmaciones y otras por
el estilo, y no tienen inconveniente en admitir que es así. PERO,
si el mundo ha cambiado tanto, ¿por qué seguir aferrándose a los
restos de una fe moribunda? Si tantas religiones han empezado a
negar sus propias escrituras porque han quedado desfasadas, y si
predican la filosofía del satanismo, ¿por qué no llamarle a éste
por su legítimo nombre –Satanismo? Ciertamente, eso sería
muchísimo menos hipócrita.
En años mas recientes ha habido un intento de humanizar el
concepto espiritual del Cristianismo. Esto se ha manifestado de
las maneras menos espirituales posibles. Las misas que habían
sido dichas en latín ahora son dichas en los idiomas comunes –lo
cual lo único que logra es que todo el sin sentido sea mucho mas
fácil de entender, y al mismo tiempo priva a la ceremonia de la
naturaleza esotérica que es consistente con los principios del
dogma. Es mucho mas fácil obtener una reacción emocional
utilizando palabras y frases que no puedan ser entendidas, que con
declaraciones que aún la mente mas simple cuestionará cuando las
escuche en un lenguaje más comprensible.
Si los sacerdotes y ministros hubiesen usado hace cien años lo que
utilizan hoy en día en sus iglesias, hubieran sido acusados de
herejía, llamados demonios, la mayoría de las veces perseguidos, y
sin duda hubieran sido excomulgados.
Los religiosos se quejan: “debemos estar acorde con los tiempos”
olvidando que, debido a los factores limitantes y las leyes
profundamente enraizadas de las religiones, nunca podrán cambiar
lo suficiente para estar acorde con las necesidades del hombre.
Las religiones del pasado siempre han representado la naturaleza
espiritual del hombre, con muy poca o ninguna preocupación por sus
necesidades carnales o mundanas. Han considerado que esta vida no
es mas que transitoria, que la carne no es mas que una envoltura;
que los placeres físicos son triviales, y el dolor una preparación
digna para el “Reino de Dios”. Qué bien se les nota la hipocresía
cuando los “religiosos” hacen un cambio en su religión para
confrontar las necesidades del hombre! La única manera que el
Cristianismo puede servir por completo a las necesidades del
hombre es convirtiéndose en lo que el Satanismo es AHORA.
Se ha hecho necesario que aparezca una nueva religión, basada en
los instintos naturales del hombre. Y ya tiene un nombre. Se
llama Satanismo. Es ese poder condenado el que ha causado la
controversia religiosa sobre las medidas de control de la
natalidad –una admisión a regañadientes de que la actividad
sexual, por el sólo placer de tenerla, llegó para quedarse.
Es el “Diablo” el que ha causado que las mujeres comiencen a
mostrar sus piernas, para excitar a los hombres –el mismo tipo de
piernas a las que ahora es socialmente aceptable mirar, que son
mostradas por jóvenes monjas que lucen hábitos más cortos. Qué
paso tan acertado en la dirección correcta! ¿Es posible acaso que
muy pronto veamos monjas “topless” contoneándose sensualmente al
ritmo de “Misa Solemnis Rock”? Satán sonríe y dice que por él no
habría ningún problema –muchas monjas son niñas muy lindas con
bonitas piernas.
Muchas iglesias con algunas de las congregaciones más numerosas
tienen la música más rítmica y sensual –satánicamente inspirada.
Después de todo, el Diablo siempre ha tenido los mejores temas.
Los picnic dominicales, a pesar de toda la habladuría de la Tía
Marta sobre la ‘Generosa Cosecha del Señor’, no son más que una
buena excusa para la comilona dominical, y todos saben que tras
los arbustos suceden cosas más interesantes que leer la Biblia.
Los bazares para recolectar fondos para la iglesia son lo que
antes se conocía como carnavales, nada más que una excusa empleada
para celebrar los placeres de la carne; y que ahora sólo sirven
para recoger fondos para la iglesia, y mientras el dinero siga
entrando a la iglesia no hay problema, ya que así podrán seguir
predicando contra las tentaciones del Demonio! Cabe anotar que
estas cosas solo son ceremonias y elementos paganos –que los
cristianos tomaron prestadas. Cierto, pero los paganos se
deleitaban en los placeres de la carne, y fueron condenados por la
misma gente que ahora celebran sus rituales, solo que ahora los
llaman por nombres diferentes.
Los sacerdotes y ministros siempre van en la primera fila en las
manifestaciones en pro de la paz, y se tienden en las vías férreas
para detener a los trenes que llevan materiales de guerra al
frente, con igual dedicación que sus hermanos de hábito, de los
mismos seminarios, que bendicen las balas, bombas y soldados,
actuando como capellanes de las fuerzas armadas. Alguien, en
algún lado, debe estar equivocado. ¿Podría ser que Satán sea el
único calificado para actuar como acusador? Ciertamente así lo
han llamado!
Cuando un cachorro alcanza la madurez se convierte en perro;
cuando el hielo se derrite se llama agua; cuando han transcurrido
doce meses, tenemos un nuevo calendario con el nombre cronológico
apropiado; cuando la “magia” se convierte en hecho científico nos
referimos a ella como medicina, astronomía, etc, cuando un nombre
ya no es apropiado para una cosa dada, lo más lógico es cambiarlo
por uno nuevo que se ajuste mejor para tal propósito. ¿Por qué,
pues, no hacemos lo mismo con la religión? ¿Por qué seguir
llamando a una religión con el mismo nombre cuando los principios
de ésa religión ya no se ajustan al original? O, si la religión
predica lo mismo que siempre ha predicado, pero sus seguidores no
practican casi ninguna de sus enseñanzas, ¿por qué siguen
llamándose a sí mismos por el nombre dado a los seguidores de esa
religión?
Si no crees en lo que enseña tu religión, ¿por qué continuar
apoyando una creencia que es contradictoria con lo que sientes?
Nunca votarías por una persona o una ideología en la cual no
crees, así que por qué dar tu voto eclesiástico por una religión
que ya no es consistente con tus convicciones? No tienes derecho
alguno para quejarte de una situación política por la cual has
votado o a la que has apoyado de alguna manera –lo cual incluye
sentarse y asentir complacientemente con los vecinos que aprueban
esa situación, simplemente porque eres muy perezoso o muy cobarde
para dar tu opinión. Lo mismo ocurre con los temas religiosos. Aún
si no puedes ser agresivamente honesto sobre tus opiniones debido
a las consecuencias desfavorables de tus jefes, tus líderes de
comunidad, etc. puedes, al menos, ser honesto contigo mismo. En
la privacidad de tu propio hogar, y con tus amigos más cercanos
debes apoyar la religión que abrigue tus mejores intereses.
“El Satanismo está basado en una filosofía muy razonable”, dice el
emancipado. “Pero por qué llamarlo Satanismo? ¿Por qué no
llamarlo algo como ‘Humanismo’, o un nombre que no tenga
connotaciones de un grupo de brujería, algo un poco más esotérico
–algo menos evidente?” Hay más de una razón para esto. El
humanismo no es una religión. Simplemente es una forma de vida
sin ceremonia o dogma. El Satanismo tiene ceremonia y dogma. El
dogma, como se explicará después, es necesario.
El Satanismo se diferencia enormemente de las demás religiones de
luz blanca, “magia blanca” o grupos mágicos en el mundo de hoy.
Estas religiones santurronas y desdeñosas claman que sus miembros
utilizan los poderes de la magia sólo para fines altruistas. Los
Satanistas miran con desdén a los grupos de magia “blanca” porque
sienten que el altruismo es atentar contar la vida. El no tener un
deseo de obtener las cosas por ti mismo es algo antinatural. El
Satanismo representa una forma de egoísmo controlado. Esto no
significa que no debas de hacer cosas por alguien más. Si haces
algo para hacer feliz a alguien por quien te preocupas, su
felicidad te dará una sensación de gratificación.
El Satanismo defiende la práctica de una forma moderada de la
Regla de Oro. Nuestra interpretación de esta regla es: “trata a
los demás como los demás te traten”; porque si tu “haces a los
demás lo que te gustaría que te hicieran” , y ellos, a su vez, te
tratan mal, va contra la naturaleza humana seguir tratándolos con
consideración. Deberías tratar a los demás como te gustaría que
te tratasen, pero si tu cortesía no es correspondida, deberían ser
tratados con la furia que se merecen.
Los grupos de brujería blanca dicen que si maldices a alguien, ese
mal se te devuelve el triple, o de manera parecida a la del
boomerang, regresa a quien lo envió. Esto es un indicio más de la
filosofía culpabilizante que tienen estos grupos neopaganos y
pseudo cristianos. Los magos blancos quieren hurgar en la
brujería, pero no pueden divorciarse a sí mismos del estigma
apegado a esto. Por lo tanto, se llaman a sí mismos magos
blancos, y basan el 75% de su filosofía en los principios
trillados y desgastados del Cristianismo. Cualquiera que pretenda
estar interesado en la magia o en lo oculto por otras razones que
no sea obtener más poder personal, es la peor clase de hipócrita.
El Satanista respeta al Cristianismo por, al menos, ser
consistente con su filosofía culpabilizante, pero sólo puede
sentir desprecio por las personas que intentan aparecer
emancipadas de la culpa uniéndose a un grupo de brujería, y seguir
practicando la misma filosofía básica del Cristianismo.
Supuestamente, la magia blanca solo es utilizada con propósitos
buenos o no egoístas, y la magia negra, se nos dice, es utilizada
sólo por motivos egoístas o “malos.” El Satanismo no traza tal
línea divisoria. La magia es magia, no importa si es utilizada
para ayudar u obstaculizar. El Satanista, siendo el mago, debería
tener la capacidad de decidir lo que es más justo, y luego
aplicar los poderes de la magia para alcanzar sus metas.
Durante las ceremonias de magia blanca, los practicantes
permanecen en el interior de un pentagrama para protegerse a sí
mismos de las fuerzas “malvadas” a las que invocan para pedir
ayuda. Para el Satanista, es un tanto hipócrita el invocar a
estas fuerzas para pedir ayuda, mientras que al mismo tiempo te
proteges de los poderes a los que has recurrido. El Satanista se
da cuenta que solo al aliarse con estas fuerzas puede utilizar
del todo los Poderes de las Tinieblas para su mejor provecho.
En una ceremonia de magia Satánica, los participantes no se toman
de las manos y bailan en círculo; queman velas de varios colores
para varios deseos; invocan los nombres del “Padre Hijo y Espíritu
Santo” a la vez que, supuestamente, practican las Artes Negras;
escogen un “santo” como guía personal para que los ayude en sus
problemas; se empapan de ungüentos olorosos y esperan que el
dinero les llueva; meditan para que poder llegar a un “gran
despertar espiritual”; recitan largas letanías mencionando de vez
en cuando el nombre de Jesús, etc, etc, etc, ad nauseam!
PORQUE –ésta NO es la manera en que se practica la magia satánica.
Si no puedes separarte del autoengaño hipócrita, nunca tendrás
éxito como mago, mucho menos como Satanista.
La religión Satánica no sólo ha levantado la moneda –le ha dado la
vuelta por completo. Por lo tanto, ¿por qué debería apoyar los
mismos principios a los cuales se opone por completo, llamándosele
con un nombre que no fuese uno que se sea acorde con las doctrinas
revertidas que integran la filosofía Satánica? El Satanismo no es
una religión de luz blanca; es una religión de la carne, lo
mundano, lo carnal –todo lo cual está regido por Satán, la
personificación de la Vía de la Mano Izquierda.
Inevitablemente, la siguiente pregunta que se hará es: “Concedido,
no puedes llamarlo Humanismo porque el Humanismo no es una
religión; ¿pero por qué tener una religión primero que todo, si
todo lo que hacen es lo más natural del mundo? ¿Por qué no hacerlo
y ya?”.
El hombre moderno ha avanzado mucho; se ha desencantado con los
dogmas sin sentido de las religiones del pasado. Estamos viviendo
en una era de conocimiento. La psiquiatría ha avanzado a grandes
pasos para ilustrar al hombre sobre su verdadera personalidad.
Estamos viviendo en una era de conciencia intelectual como ninguna

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