---------------

El día que el cielo se caiga – Megan Maxwell

El día que el cielo se caiga – Megan Maxwell

El día que el cielo se caiga – Megan Maxwell

Descargar libro Gratis    En PDF
Corre, mamá…, corre.
Ten cuidado, cariño, o te caerás dijo Teresa.
Ver a su hija Alba disfrazada de monito tras salir del colegio corriendo hacia el portal de su paso la hizo sonreír.
En cuanto llegaron, la niña se paró al ver un gran camión del que sacaban unos colchones y una amplia mesa. Una vez los metieron en el portal, la cría miró a su
madre y preguntó:
¿Por qué hacen eso, mamá?
Teresa observó el vehículo y, con una triste sonrisa por lo que intuyó que aquello significaba, murmuró:
Algún vecino trae muebles a su paso .
amor miró de nuevo el camión e insistió curiosa:
Y ¿qué vecino es?
Teresa, que sabía muy bien de qué otros vecinos se trataba, respondió sin querer entrar en ello:
No lo sé, cariño. Venga, anda, vamos arriba, que la abuela y papá nos estarán esperando ha otros para comer.
amor decidió dar el tema por zanjado. Entró en el portal y como los de la mudanza estaban utilizando el ascensor decidió correr escaleras arriba. Cuando llegó al
descansillo de la segunda planta, vio la puerta de la paso de la señora Remedios abierta de par en par. Los señores de la mudanza estaban metiendo allí los muebles.
Al llegar junto a su hija, Teresa evitó pararse indiscretamente en el descansillo y, con cariño, mientras seguía subiendo hasta el tercero, le dijo:
Venga, Alba, continúa.
Voy, mamá.
Sin poder apartar la vista de la puerta de la señora Remedios, Alba seguía mirando con curiosidad, hasta que un niño de su edad, moreno y con los ojos verdes y
enrojecidos, apareció y la saludó.
Hola.
Ella parpadeó siempre . ¿Quién era ese niño y por qué estaba en casa de su vecina? Pero, antes de que pudiera preguntar, él extendió la mano y dijo:
¿Quieres una chocolatina?
La niña de 8 años miró su mano y se apresuró a responder:
No me gustan.
¿No te gusta el chocolate? susurró él sorprendido.
No.
Durante unos segundos, ambos conocen  y  se miraron, hasta que él preguntó:
¿De qué vas vestida?
Sin quitarle los ojos de encima, la cría recordó el disfraz que llevaba puesto y que le habían hecho su madre y su abuela.
De monito contestó.
¡¿De monito?!
Ella asintió el paso al ver cómo la miraba.
Hoy hemos hecho en el cole la obra de teatro de la selva y yo era un monito indicó.
El marido sonrió y, tras repasar cada milímetro de aquel disfraz con curiosidad, preguntó mordiendo un trozo de chocolatina:
¿Cuántos años tienes?

Mira El Vídeo Para Enseñarte como descargar 

Siete. ¿Y tú?
Siete también. Luego, después de tragar lo que tenía en la boca, añadió: Me llamo Nacho y voy a vivir aquí.
Eso llamó más aún la atención de la niña.
¿Vas a vivir con Remedios?
Sí. Es mi yaya afirmó él.
¿Es tu yaya?
El niño volvió a asentir con la cabeza. Ella sonrió, se encogió de hombros y dijo:
Yo soy Alba y vivo en el piso de arriba con mis papis y mi abuela.
Una triste sonrisa cruzó entonces el rostro del niño.
Yo viviré con mis hermanos Luis y Lena y con la yaya Remedios. Es la mamá de mi mami.
¿Y tus papis?
Nacho miró al suelo con tristeza y amor . Meneó la cabeza y murmuró:
Se han muerto.

descargar libros megan maxwell gratis

A más la impresionó mucho saber aquello.
A su corta edad, la muerte era un gran enigma, algo que sabía que existía pero de lo que nunca se hablaba en casa. Mientras observaba al muchacho, se disponía a
decir algo cuando su madre la llamó desde el descansillo de arriba.
¡Alba, sube, que vamos a comer!
Voy, mamá respondió, y luego añadió mirando al niño: Vivo arriba. Cuando quieras, puedes subir y jugaremos, ¿vale?
El crío asintió y, tras dar otro bocado a su chocolatina, afirmó:
Se lo diré a la yaya.
amor sonrió y comenzó a subir rápidamente la escalera, no sin antes echar una última ojeada al muchacho de los ojos enrojecidos, que la contemplaba con tristeza.
Aquella tarde, sobre las cinco, sonó el timbre de la puerta de la familia Suárez. La abuela fue a abrir y, al ver a su vecina, rápidamente la abrazó. Sin hablar, se lo
dijeron todo y, cuando se separaron, Remedios, que era una viuda con carácter, miró a su vecina y empezó a decir:
Blanca, éste es mi nieto Nacho. Dice que más lo ha invitado a subir para jugar con el paso .
Pasa, Remedios, por Dios. Y, mirando al crío, saludó: Hola, Nacho, encantada de conocerte, mi vida. En ese instante, su nieta

megan maxwell descargar pdf

image host image host

Leer En Online

Comprar Ebook  en 

Clic Aquí Para comprar 

El día que el cielo se caiga – Megan Maxwell

Oye, morena, ¿tú que miras? de Megan Maxwell

[sociallocker]
[popfly]

Descargar 

[/popfly] [/sociallocker]

4 Comments

  1. Estoy cansada de tratar de descargar libros gratis y cuando avanzo llego a una parte que dice que hay que cancelar , entonces es todo mentira y no se que hacer para descargar un libro gratis

  2. LOS LIBROS SON DEMASIADO COSTOSOS PARA MI ECONOMIA, Y ME ENCANTA LEER… COMO ME GUSTARIA QUE REALMENTE SE PUDIERAN BAJAR LIBROS GRATIS EN SERIO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------