---------------

Libro El delincliente Crimen perfecto 3 – Domingo Plumaroja

Libro El delincliente Crimen perfecto 3 – Domingo Plumaroja

Libro El delincliente Crimen perfecto 3 – Domingo Plumaroja

PDF Descargar El comisario Goikolea había pedido
que nadie entrara en la habitación hasta
que él llegara al hotel. Había sido la
recepcionista la que había llamado a la
ertzaintza muy temprano, tanto que no
había llegado aún a comisaría.
Cuando le llamaron al móvil aún
estaba en la cama. Fue directamente
desde su casa al discreto hotel de
Sopelana en el que había ocurrido el
crimen. Una mujer había aparecido
muerta en una habitación y su pareja
había desaparecido.
Cuando llegó, el subinspector Martín
le estaba esperando. Había interrogado
a la encargada de la recepción del hotel,
que había sido la que había encontrado a
la mujer muerta en la cama.
– Al parecer la mujer se ha
pasado toda la noche dormida. Me
ha dicho que no le suele ocurrir,
pero que anoche no pudo evitar que
le venciera el sueño mientras veía
la televisión.
– Es muy temprano, ¿cómo es
que se le ocurrió entrar en la
habitación a estas horas?
– Me ha dicho que le despertó
el ruido del ascensor. Cuando se
asomó vio cómo salía un cliente
del hotel. Parecía aturdido, y corrió
calle abajo, hacia la boca del
metro. Le extrañó que se fuera tan
temprano, sin su pareja y andando,
cuando tenía el coche en el garaje
del hotel.
– ¿Subió por eso a la
habitación?
– Sí. Se encontró la puerta

Libro El delincliente Crimen perfecto 3 – Domingo Plumaroja

Libro El delincliente Crimen perfecto 3 – Domingo Plumaroja

abierta y miró dentro. Vio a la
mujer tumbada, con la lengua fuera,
y se asustó. Bajó a recepción y nos
llamó.
– ¿Sigue aquí?
– Sí. Tiene un ataque de
nervios.
– Vamos a echar un vistazo
rápido a la habitación antes de que
llegue el juez. Deja que la atiendan
los de Osakidetza, que seguramente
le darán algún calmante, pero no la
dejes irse aún a casa, quiero hablar
con ella.
Goikolea subió por las escaleras, no
quería contaminar el ascensor para que
los de la científica pudieran hacer su
trabajo. Era el tercer piso y llegó arriba
resoplando, a pesar de que procuraba
mantenerse en forma. Localizó
rápidamente la habitación porque había
un agente de paisano en la puerta.
Le saludó y empujó despacio la
puerta. Sobre la cama una mujer joven
desnuda yacía muerta. Tenía los ojos
abiertos y la boca con una horrible
mueca. Su lengua salía por un lado, en
una posición forzada, irreal.
Se acercó a ella, evitando tocarla.
Se fijó en su cuello, que tenía manchas
amoratadas. Supuso que había muerto
estrangulada. En la mesilla de noche
había preparadas dos rayas de cocaína,
junto con un pequeño tubo que supuso de
plata, listas para ser esnifadas.
La ventana estaba abierta, hacía
mucho calor en la habitación. Se asomó
y vio que daba al jardín. Antes de salir
al pasillo echó un vistazo al cuarto de
baño. No parecía que hubiera sido
utilizado. La taza del wáter aún mantenía
la cinta de plástico que acreditaba que
había sido limpiado y desinfectado, y
las toallas ocupaban su lugar en el
colgador. No habían sido usadas.
Sin embargo, uno de los dos vasos
estaba fuera de su funda de plástico, por
lo que habían bebido agua, el único uso
que le habían hecho al cuarto de baño
aquella noche.
Cuando salía en la puerta estaban ya
los de la científica. El juez también
acababa de llegar. No habían entrado
esperando a que el comisario saliera.
Cruzó unas palabras con el juez.
– Voy a esperar a que el
médico certifique la muerte para
ordenar el levantamiento del
cadáver, ¿qué opinas sobre lo
ocurrido?
– Así, a primera vista, parece
un crimen pasional. Aunque
también puede ser que se pasaran
con algún juego erótico, de esos de
estrangulamiento. Se han dejado
además dos rayas preparadas sobre
la mesilla de noche.
– ¿A dónde vas ahora?
– A hablar con la
recepcionista, quiero conocer sus
primeras impresiones.
Goikolea bajó por las escaleras.
Había dos compañeros de la científica
tomando huellas en el ascensor. Cuando
llegó abajo se encontró con que la chica
de la recepción estaba sobre una
camilla, con dos sanitarios que le
estaban suministrando oxígeno.
Le informaron de que había sufrido
un ataque de ansiedad muy fuerte y que
habían tenido que sedarla. Se la
llevaban al hospital de Cruces. No la
podría interrogar.
Había llegado el dueño del hotel y
decidió hablar con él. Quería saber los
nombres de la pareja implicada en el

Libro El delincliente Crimen perfecto 3 – Domingo Plumaroja

Libro El delincliente Crimen perfecto 3 – Domingo Plumaroja

crimen. Éste entró en el ordenador de
recepción y le informó de la identidad
del hombre huido.
– Se trata de Miguel
Garaikoetxea García. Se
inscribieron anoche en la
habitación. Por lo que veo no es la
primera vez que venían al hotel.
– ¿Puede decirme cuántas
veces ha sido cliente suyo?
– A ver, espere un momento –
tecleó en el ordenador, y salió una
lista en la pantalla – Parece que ha
estado aquí más de una docena de
veces.
– ¿La identidad de la mujer?
– No aparece. Siempre se ha
inscrito él. Reserva la habitación y
paga con su tarjeta.
– ¿Cómo sabe que reserva
antes?
– Siempre se paga por
adelantado.
Llamó a la central, y pidió
información sobre el sospechoso. Tenía
su número de DNI y tarjeta de crédito.
Sería fácil de localizar. No creía que
fuera muy lejos.
Volvió a subir a la habitación, pero
esta vez lo hizo despacio, ya no tenía

Libro El delincliente Crimen perfecto 3 – Domingo Plumaroja
prisa. Cuando llegó los de la científica
habían dado permiso al juez para actuar
y éste había ordenado levantar el
cadáver, que ya se encontraba sobre una
camilla y tapado con una sábana.
Entonces se fijó que en el pasillo
había una cámara de seguridad. Estaba
disimulada en una esquina, y apenas se
veía. Como en la habitación ya no tenía
nada que hacer volvió a la recepción. El
dueño del hotel aún seguía allí. Le pidió
que le enseñara las grabaciones de las
cámaras de seguridad.
Éste se negó, aduciendo que debía
salvaguardar la intimidad de sus

Libro El delincliente Crimen perfecto 3 – Domingo Plumaroja
clientes. Mientras hablaban una pareja
bajó rápidamente por las escaleras hacia
el garaje, sin pasar por recepción.
Ambos llevaban gafas oscuras y
evitaron cruzar las miradas con los
policías allí presentes.
Aquello le pareció raro a Goikolea,
pero supuso que sería una pareja que
buscaba intimidad y que se había visto
sorprendida por el crimen.
En ese momento bajaba el juez, por
lo que aprovechó para pedirle una orden
para requisar las grabaciones. Éste
asintió y antes de que el dueño del hotel
pudiera replicar al juez ordenó a un
policía de la científica que hiciera una
copia de las grabaciones de seguridad.
Capítulo 2
Ya en comisaría, Goikolea se
encontró en su despacho con el
subinspector Martín. Empezaron
hablando del hotel en donde se había
cometido el crimen. Estaba
especializado en parejas que buscaban
discreción, especialmente aquellas que
ocultaban sus citas fuera de su
matrimonio.
El hotel funcionaba sin apenas
trabajadores, salvo la recepcionista y
dos personas que se ocupaban de la
cocina junto con el personal de
limpieza. Las cenas y desayunos se
servían en las habitaciones, por lo que
no había comedor.
Las habitaciones se reservaban por
internet y se pagaban por adelantado
mediante tarjeta de crédito. Una vez
efectuado el pago se les facilitaba un
código de acceso tanto al garaje como a
la habitación.
Los clientes entraban por el garaje, a
salvo de miradas indiscretas, y de ahí
pasaban directamente a la habitación. Y
a la mañana siguiente abandonaban el
hotel por el mismo medio. No se
cruzaban con nadie, y nadie les veía
entrar o abandonar el hotel.
– Es un picadero ideal para
llevarte a la churri sin que se entere
tu mujer.
– Eso parece. Por eso me
imagino que tenían las cámaras de
vigilancia escondidas de forma
discreta.
– He comprobado el sistema
de seguridad. Se compone de 5
cámaras, una en la entrada, otra en
el garaje, y tres en los pasillos, una
por piso. La de la entrada estaba
desconectada, no aparecían las
grabaciones. Durante el día
mantienen el sistema de seguridad
desconectado, y lo encienden por la
noche. Las cámaras se activan
Libro El delincliente Crimen perfecto 3 – Domingo Plumaroja

Web del Autor

Clic Aqui Pagina Oficial

Si no sabes descargar mira este video tutorial

[sociallocker]
[popfly]

Descargar 

Leer en online
[/popfly] [/sociallocker]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------