---------------

En la piscina vacía – Felix Sabroso

En la piscina vacía – Felix Sabroso

Descárgatelo El libro Gratis Ya!!

Resumen y Sinopsis De 

En la piscina vacía – Felix Sabroso

Adriana quiere que siga siendo el mismo. Que siga sorprendiendo siempre con lo mismo. No sorprendiendo pues.
Diviertes, vendes, nos contentas a todos. Si tienes problemas con eso duda de ti mismo, y si dudas mejor no cambiar nada.
Ganábamos dinero juntos, disfrutábamos las mieles y jugábamos con la amistad, con palabras de fidelidad. Coqueteábamos con una intimidad basada en la repetición
de los encuentros pero no en la profundidad de las cosas.
Adriana siempre ha estado y yo también: cumpleaños, vacaciones, navidades, muertes de madres, un divorcio espeluznante (de ella), alguna enfermedad más o menos
complicada, una operación (mía), demasiadas fiestas, infinitas veladas de levedad occidental … «Eso es una amistad», pensaréis, y pedir más suena a insatisfacción
caprichosa, pero, en realidad, yo sé que no y ella también. No estamos en comunión absoluta y nunca lo estuvimos. Podríamos despacharnos muy a gusto el uno con el
otro, sin el otro o contra el otro a poco que cualquiera se ofreciese a encendernos la mecha. Lo nuestro es algo que perdura en la más insufrible de las ligerezas. Negocios,
en definitiva, con gestos de esos que busco siempre y que lo hacen todo más fácil, pero negocios.
No sé qué haría sin ti.
Lo dijo solo una vez, ni antes ni después. En una película hubiese sido más que suficiente para darle sentido al resto: menos es más y todo eso. Pero la vida real
precisa de la repetición para confirmar la veracidad de cualquier asunto. En la vida, un único hecho extraordinario, por aislado, confirma su contrario.
«No sé qué haría sin ti». Tuve que recordar muchas veces sus palabras a falta de poder volver a escucharlas. Dureza, escepticismo, practicismo y sentido crítico.
Adriana y yo presumimos de nuestros peores prejuicios sin tapujos, nos reforzamos con ellos. Pero siempre me pareció que ambos escondíamos mucha debilidad
humana. Ella era incapaz de verbalizarla o siquiera pensarla pero a mí, sin embargo, me hacía escribir como un tumor cuya existencia ocultase, como un mal gusto
inconfesable.
No podía más con Adriana, pero no debo atribuirle a ella toda la culpa: ambos teníamos la información precisa sobre nuestra incapacidad mutua para querer y teníamos
elaborada esa carencia. Podría haberse sostenido nuestro acuerdo, debería haber podido sostenerlo y de hecho así lo hice mucho tiempo, pero hablamos del año en que
yo lo reventé todo. En realidad había conseguido reconocer el problema de base muy pronto: si alguien te hace ganar mucho dinero, te lleva de la mano a la primera línea
de combate y te mantiene allí mucho tiempo, es muy fácil fantasear sobre cómo sería caminar a solas y echarle un pulso al otro para ver quién puso más. Lo supe casi
desde el principio, pero comprenderlo ya no me aliviaba. Una incesante guerra fría nos había envuelto siempre, pero solo a mí parecía estorbarme últimamente. Solo yo
percibía el olor a podrido: una cárcel, un zulo, un secuestro, una muerte en vida.
Eres muy exagerado, entiendo que eso es lo que te hace ser quien eres: una mirada. Pero deberías poder diferenciar: diviertes, vendes y nos contentas a todos. ¿En
serio tienes problemas con ser tú o lo haces por seguir presumiendo de audacia ahora que te acercas a los cincuenta?
No hay nadie más detestable que aquel que te empuja y contribuye a que superes tus propios límites.
Adriana siempre celebraba su cumpleaños. Estaba contenta, nunca diría que feliz, ella tampoco, pero poseía un buen humor tenso y sostenido que la hacía eje social
de un círculo, amplio pero concreto, que incluía escritores y gente de éxito en general. Existía entre todos ellos, claro, un cierto denominador común ideológico, aunque
en este asunto se podía llegar a ser más laxo si el fenómeno del éxito era sólido y prolongado. Admitíamos, en ocasiones, gente que se daba de bruces con nuestro
pensamiento, y no creíamos que eso lo debilitara: al contrario, creíamos que nos servía para reforzarlo.
Visitantes intermitentes con quienes luego cebarnos y a quienes desmontar tras un periodo más o menos corto de relación. Adriana era, pues, una promotora, una
celestina, una intermediaria, una lista insaciable, un trampantojo de mecenas: una tipeja adorable.
Cuando supo de mi intención de cambio, de mis ínfulas autorales, tardó muy poco en querer aniquilarme. Pero, señores, yo escribo. Mi neurosis principal consiste en
adivinar cuál es el siguiente paso en las líneas argumentales y vi venir la subtrama de Adriana. Me adelanté.
Ya hacía meses que estábamos en pleno incendio y, como me apetecía

Pages : 54

Tamaño de kindle ebook :  585 KB

Autor De La  novela : Felix Sabroso

kindle  Comprimido: no

kindle Format : True PDF 

Idioma :Español-España 

Más Libros  – ebooks  : Aquí !!

Mira El Vídeo Para Enseñarte como descargar!!

 

Fotos – Imagen

 

 

En la piscina vacía – Felix Sabroso

kindle – Puedes Leer la novela  Aquí Abajo En Online!!

Tambien Ya Esta Disponible Para Comprarlo En kindle Amazon  productos  Tu Sitio Favorita !! 

Clic Aquí Para comprar  la novela y  leer  en  tu android !!

 

[sociallocker]
[popfly]

Link !!

En la piscina vacia – Felix Sabroso.pdf
En la piscina vacia – Felix Sabroso.pdf
En la piscina vacia – Felix Sabroso.pdf
[/popfly] [/sociallocker]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------