---------------

¿Enamorada de ti? – Krista. E. Mollet

¿Enamorada de ti? – Krista. E. Mollet

¿Enamorada de ti? – Krista. E. Mollet 

Descargar ¿Enamorada de ti? – En PDF
Tenían la misma voz; tan parecida
que cada vez que se le acercaba y se
inclinaba sobre ella para decirle algo,
hacía que todo su cuerpo se
estremeciera involuntariamente.
Lo odiaba.
Esa era una decisión infantil y sin
sentido que había decidido cuando se
habían puesto a cenar y él se había
convertido en el alma de fiesta,
eclipsando a su hermano mayor, de
quien ella estaba enamorada en secreto,
algo que lo había encerrado para sí
misma durante ocho años, desde que su
hermana lo había llevado a casa y lo
había presentado como su novio; incluso
lo había guardado en secreto cuando
Lorena les había comunicado que ella y
Donnel iban a casarse… incluso en las
malditas celebraciones navideñas tenía
que soportarlos aún como si fueran unos
adolescentes enamorados por primera
vez… ¡Y ahora para colmo tenía que
aguantar al pesado de su hermano que
hablaba con su misma voz! Era
demasiado para lo que podía soportar.

Mira El Vídeo Para Enseñarte como descargar ¿Enamorada de ti? – Krista. E. Mollet

—¿Qué quieres?
—¿Entablar conversación?
Cyntia lo espantó con una mano.
—Me duele la cabeza, no estoy de
humor para una conversación.
—Entonces me quedaré a tu lado en
silencio, ¿eso está bien?
David movió la silla que había a su
lado y se dejó caer con un ruido
exagerado y un suspiro ronco. Cyntya lo
miró de reojo, de mal humor
—¿Piensas quedarte ahí mucho
tiempo?
—¿Por qué? —se hizo el alarmado,
mirando a su alrededor exageradamente
—. ¿Había alguien sentado?
Cyntia respiró con fuerza y se cruzó
de brazos.
—Da igual.
—Además —insistió él con esa
fastidiosa voz melosa—, no estoy
hablando.
—A mi me parece que no te callas
realmente.
Y comenzaba a ponerla de los
nervios.
—Vamos, no tengas esa actitud de
amargada. Todos están felices… —
Todos menos ella, por supuesto y solo
de pensarlo hacia que se sintiera más
irritada y de peor humor—. Y es la
primera vez que nos vemos. No pude
existir a la boda de Donnel y tu hermana
porque…
—Los motivos que tuvieras no es
asunto mío —le cortó bruscamente,
mirándolo de reojo.
Pese a que sus voces eran idénticas,
físicamente no se parecían mucho.
Donnel tenía el pelo liso y más de un
tono rubio oscuro, en cambio David era
castaño y algo ondulado. Sus ojos,
aunque los de los dos eran azules, los de
Donnel era mucho más claros, mientras
que los de David eran de un azul
oscuro… Cyntia enarcó una ceja, sin
dejar de mirarlo. Puestos a comparar…
¿Quién de los dos era más alto? David
parecía más musculoso…
—¿Qué? ¿Ves algo interesante en
mi?
Cyntia se puso en guardia
rápidamente y apartó la cabeza,
encogiéndose de hombros para no darle
importancia al asunto. Si no quería que
lo mirase, que no se hubiera sentado a su
lado.
—Sólo hacía comparaciones con tu
hermano.
—¿Sí? —De pronto pareció muy
interesado—. ¿Y quién ha salido
ganando?
Cyntia sonrió despectiva y buscó
con la mirada a Donnel que estaba
jugando con uno de los niños de su
prima.
—Él, por supuesto —dijo con el
mismo tono despectivo.
David, sin embargo se puso a reír
divertido.
—Que respuesta más cruel. ¿No
hubiera sido mejor responder…?
—Ya —le cortó Cyntia, moviendo la
copa vacía distraídamente, levantando la
mirada de vez en cuando hacia Donnel
—. No estoy de humor para una
conversación, en serio —añadió
intentando mostrarse lo más amable
posible—. Me duele la cabeza y no
estoy de humor para tanto festejo.
—Comprendo —dijo él en un tono
muy grave—. Estás en uno de esos días
del mes.
La sonrisa de Cyntia se congeló en
los labios y le lanzó una mirada feroz
antes de apartar la cabeza.
—Déjame sola.
—Pero no puedo hacer eso —
aseguró él en un tono aterciopelado—.
Es nochebuena.
—Como si es navidad. ¡Déjame
sola!
Cyntia esperó a que el hombre se
levantara y se fuera, pero solo se movió
un momento hacia su derecha cuando
Sonia, la niña de cuatro años de su
primo Robert, se estrelló sobre sus
piernas y haciendo alarde de otro
parecido con Donnel, la cogió en brazos
y comenzó a jugar con ella.
—¿Por qué no vais a jugar a otro
lado? La casa es muy grande para que
tengáis que hacerlo a mi lado.
Sonia se quedó completamente
inmóvil, mirándola con los ojos muy
abiertos y gradualmente se puso a llorar,
saltando de los brazos de David y fue en
busca de su madre.
—¿No crees que tienes una actitud
avinagrada?
—Nadie a pedido tu opinión.
David volvió a sentarse a su lado y
buscó alguna de las botellas de vino que
aún tenían un poco de líquido y llenó en
silencio una copa vacía que Cyntia
suponía que no era la de él y después
cogió la suya, arrancándosela de la
mano y comenzó a llenársela con las
sobras de vino.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó
ella de mal humor.
Le molestaba que no dejara de
hablar pero lo que más le irritaba era
ese repentino silencio que mantenía
mientras llenaba las copas.
—Estoy sirviendo vino.
Obviamente… Cyntia le lanzó una
nueva mirada, pero él ni siquiera la
miró; terminó el contenido de la última
botella que había quedado sobre la mesa
y le tendió la copa, algo que ella
primero miró y después, sin tocar
levantó la mirada hacia David.
—¿Qué? —preguntó a la defensiva.
—Cógelo —insistió él, moviendo
peligrosamente la copa hasta que Cyntia
la cogió por miedo a que terminara
derramándolo sobre su vestido negro.
—Vale, ya está —dijo, señalando la
copa para que David se diera por
satisfecho.
—Muy bien —dijo él con una
sonrisa arrebatadora… y levantó su
copa, acercándosela a ella—. Y ahora
un brindis.
Capitulo 2
David miró la cara de sorpresa que
ella le dedicó con satisfacción. Él sabía
a qué se debía esa actitud de vieja
amargada que tenía, y eso que era la
primera vez que la veía.
Al principio, cuando sus padres
habían insistido para que ese año se
reuniera también en nochebuena con la
familia política de su hermano, había
rechazado tajantemente el ofrecimiento.
Su idea de diversión no encajaba dentro
de unas tediosas reuniones familiares
donde más que hacer el ridículo cuando
se ha bebido de más, terminan saliendo
a la luz trapos sucios hasta de la
prehistoria, y los reproches terminan
siendo parte del postre.
No, las celebraciones navideñas no
era lo suyo.
Pero al final, tras la aparición de
Donnel y su habitual destreza para
conseguir lo que quería —posiblemente
llamado por su madre para que fuera a
convencerlo—, se había dejado
arrastrar por el entusiasmo de su
hermano… y por la forma que tenía de
hablar especialmente de la hermana de
su mujer.
—Hablas como si estuvieras
enamorado de ella —se había burlado
sin pretender que la conversación fuera
a más.
Donnel se había puesto a reír.
—La conozco desde hace años. Es
normal que de tanto verla la haya cogido
cariño, ¿no?
—Da mala espina la manera en la
que lo dices —aseguró David sin ningún
interés en ir a conocerla. No era nada
personal; simplemente no estaba tan
animado, ni tan desesperado como para
ir especialmente a conocer a una mujer
que no había visto en la vida.
—¿Por qué no le das una
oportunidad¿
—Tengo que trabajar.
—Puedes tomarte vacaciones.
Estuviste pensando en pasar las
navidades en casa, ¿recuerdas?
Sí, en casa. Donnel tenía buena
memoria pero no recordaba haber dicho
nunca que las iba a pasar fuera de casa.
Incluso una fiesta estaba bien, pero, en
serio, ¿la familia política de Donnel?
Tanta falsedad iba a provocarle nauseas.
—Me surgió un imprevisto. Ya
sabes como son estas cosas.
—David —Donnel lo agarró de los
hombros y le obligó a mirarle a los ojos
—. Eres mi hermano menor y te
necesito.
—No —David se lo sacó de encima
con un movimiento brusco—, no me
necesitas para que vaya a una fiesta
llena de arpías que hablan demasiado.
—Con esa actitud no te casarás
nunca.
David bufó.
—Me da igual no casarme —Él
podía encargarse de todo. Si tenía en
cuenta que Donnel había salido de casa
tan bruscamente como se había iniciado
su relación y, lo sorprendente era que
aún siguieran juntos, la idea de
convertirse en otro Donnel no le
entusiasmaba. Le gustaba demasiado la
libertad—, así que no tengo la necesidad
de ir a esa casa en navidad.
—¿No lo harás ni por mamá y papá?
—No. Posiblemente no se darán
cuenta que estoy aunque vaya.
—Tan exagerado como siempre.
Donnel puso los ojos en blanco y le
sonrió.
—En serio, hermano, te agradezco
tus esfuerzos por integrarme en la
familia, pero las reuniones con tanta
gente junta no es lo mío, ya lo sabes.
—Lo sé —Donnel dejó de sonreír y
suspiró—. Si no lo hubiera sabido nunca
te hubiera perdonado que no vinieras a
mi boda.
—Tenía trabajo…
—Preferiría que dejarás en paz esa
parte de la historia. Por lo general eres
un periodista libre, sin ataduras ni horas
de oficina…
—¿Eso es lo que piensas?
Donnel asintió débilmente, dándose
cuenta del cambio de expresión de su
hermano.
—Sí…
—Vale, pues tienes razón.
Los dos se echaron a reír.
—Invito yo —dijo Donnel, sacando
la cartera del bolsillo—. Hacía mucho
tiempo que no te veía. Eres muy
escurridizo, David.
—Soy un hombre ocupado.
—Ya.
—Oye, piénsatelo, ¿vale? Solo es
una cena que se prolongara hasta la
mañana y un intercambio de regalos.
—Uff.
Con eso bastaba para que Donnel
levantara la cabeza y le lanzara una de
esas miradas de hermano mayor que tan
bien conocía. Se llevaban casi ocho
años y aunque al principio David

¿Enamorada de ti? – Krista. E. Mollet 

¿Enamorada de ti? – Krista. E. Mollet image host

Leer En Online

Comprar Ebook  en 

Clic Aquí Para comprar 

[sociallocker]
[popfly]

Descargar 

[/popfly] [/sociallocker]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------