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Libro Eternidad – Vina Ferreira

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PDF Descargar Es de noche, la oscuridad se apodera de mi habitación de hotel, estoy acostada, tratando de dormir. Me giro en la cama y siento un gran vacío, deseo dormir pero no
lo consigo y pronto tendré que levantarme. Mi mente se pierde en pensamientos inconexos, me pongo de un lado y nada, me pongo del otro lado, y nada, me quedo
boca arriba, y nada, boca abajo y nada. La mente permanece inquieta, miles de pensamientos se pierden, estoy divagando y de repente me acuerdo y me digo a mí
misma: “Dios mío, pronto tendré que levantarme, necesito dormir un poco. El viaje será largo y voy a tener mucho trabajo que hacer en Portugal”. Salto cuando miro el
reloj que marca las 23:45, me encajo una almohada entre las piernas, trato de acomodarme en la cama y cierro los ojos con fuerza, obligándome a dormir. Me quedo en
silencio, empiezo a sentir que mi cuerpo se relaja, mi mente se desliza en una pluma suave, como si estuviera entrando en un trance. Siento un viento frío como si fuera
una brisa ligera, suave, casi imperceptible, a través de la ventana entreabierta, me cubro con la manta. Pienso en abrir los ojos, pero me doy por vencida, mis ojos están
demasiado pesados, no tengo fuerzas, una ola de relajación me domina y me entrego, dejando que mi cuerpo se apague, como si hubiese presionado un interruptor para
apagar la luz.
De repente suena el teléfono, es la alarma que me está llamando para un nuevo día, me llevo un susto, salto de la cama, apago la alarma del celular y miro la hora: son
las 03:30. Mi vuelo sale a las 06:30, por lo tanto tengo tres horas para tomar una ducha, vestirme, tomar un café, pagar la cuenta del hotel, llamar a un taxi y llegar al
aeropuerto con dos horas de anticipación para despachar mi equipaje y registrarme ya que mi vuelo es internacional. Y con ese pensamiento, salto de la cama y empiezo
mi programa. Cuando estoy en el baño, tengo un recuerdo vago y distante, pero muy presente, de aquella sensación de ser observada. Esto siempre me pasa, pero me
doy cuenta de que dormí muy pocas horas y que mi cuerpo aún debe estar en estado de somnolencia y pienso: “debe ser la emoción de hacer mi primer viaje al
extranjero después de haber sido ascendida a Directora de Negocios”.
Mi nombre es Luna, en realidad es Lunayane Monari, pero todo el mundo me llama Luna y siempre pido que me llamen así, después de todo, no sé en qué pensaba
mi madre cuando me dio ese nombre, Lunayane, ella dice que está relacionado con la luna, algo así como Diosa de la Luna. Mamá cuenta que nací de madrugada,
alrededor de las 2 y que era una noche de luna llena, que la luna estaba hermosa, limpia y brillante, según ella, la Luna estaba feliz y dándome la bienvenida, por lo que
eligió ese nombre raro, como todo en mí. Siempre me sentí fuera de la común, soy una mujer de 27 años, vivo en São Paulo, Capital, no estoy casada y no tengo hijos,
me encantan los animales y estoy profundamente enamorada de mi profesión, soy administradora. Actualmente trabajo hace un año en una empresa multinacional,
TDC/BP – Technological Development Company for Blood Products, cuya sede principal se encuentra en Lisboa, Portugal. La Compañía cuenta con cuatro plantas
ubicadas en Nueva York, en los Estados Unidos; en París, Francia; en São Paulo, Brasil y en Portugal en Lisboa. Trabajo en la unidad de Brasil que representa y
distribuye productos para su uso en bancos de sangre, hace seis meses fui ascendida a Directora de Negocios y estoy haciendo mi primer viaje como representante de la
empresa. Iré a Lisboa para visitar nuestra sede, dónde está ubicada la industria que desarrolla y fabrica los productos que representamos. Mi viaje es para conocer el
proceso de fabricación de un nuevo producto que ya está en el mercado internacional, una bolsa biodegradable para la recolección de sangre, que no daña el medio

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ambiente cuando se desecha, el costo es de casi un 50% más barato que la tecnología utilizada en este momento, y además, el tiempo de conservación de la sangre puede
ser más largo debido a la forma de almacenamiento de la bolsa. Es un producto muy innovador y el objetivo es conocer y aprender todo sobre la fabricación, para que
podamos ingresar el producto a Brasil. El proyecto tiene como objetivo transformar la unidad de Brasil en un distribuidor exclusivo de la marca en todo el país y para
ello, tenemos que legalizar el producto con las agencias reguladoras y tengo como misión preparar toda la documentación y entregar la aplicación con los diversos
órganos. Por eso estoy haciendo este viaje, necesito ver de cerca la línea de producción y diseñar el proyecto con todos los detalles necesarios para su aprobación. Es un
trabajo muy minucioso para una empresa muy prometedora y que me ha tenido muy histérica y ansiosa, lo que tampoco es nada nuevo en lo que respecta a mí, porque
vivo conectada a 220W y este nuevo desafío está haciendo estragos con mis nervios.
Terminé mi ducha y me tomé un café rápidamente. Mientras que el mensajero me ayudaba a poner mis maletas en el taxi, pagué mi cuenta del hotel y me fui al auto,
le di una propina al mensajero, entré en el taxi y 40 minutos más tarde, estaba en la cola del check-in. Muy bien, estoy a tiempo y mi vuelo también. Todavía tengo
tiempo para ir al baño, arreglarme el pelo y el maquillaje. Fui a la cafetería y compré un café expreso, por cierto amo el café, nunca fumé, pero me encanta tomar café,
tomo café casi todo el día y me pongo aún más eléctrica. Como el viaje es largo y me cuesta dormir en los aviones, me compré un libro y empecé a leerlo a la espera de la
llamada de embarque. Me gustan las historias sobrenaturales y llenas de fantasías, así que compré un libro de una serie sobre vampiros guerreros que se enamoran y
protegen la raza. Desde el principio quedé impresionada por la historia y mi imaginación empezó a trabajar, haciéndome soñar con un mundo oscuro y sombrío que mi
razón sabía que no existía, ¡pero que mi corazón quería encontrar!
La idea de envejecer y sobre todo la idea de morir, o perder a la gente que amo siempre me aterrorizó, nunca me ha gustado pensar o hablar de ello. Prefería soñar y

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jugar a imaginar. Alguien me dijo una vez: “¡Para que algo no exista, primero debe existir!” Me gusta imaginar que existen seres inmortales viviendo entre nosotros, esta
idea siempre me ha atraído y termina conduciendo mis pensamientos por un camino completamente desconocido y sin ningún propósito, muchas veces mi mente se
queda vagando por fantasías, como si yo pudiera hablar con alguien que no está presente, como si algo desconocido pudiera sentirme y descubrir mis deseos oscuros y
secretos. Ese tipo de cosas siempre me pasan y me encuentro llamando mi atención, hablando conmigo misma otra vez, “Luna, tú realmente no eres normal, debes tener
alguna desviación. Porque eso deja mucho que desear” El hecho era que yo me estaba deleitando con la lectura y, por lo visto, tendía que comprar los otros libros de la
serie, porque quería seguir soñando.
El micrófono anunció la llamada de embarque del vuelo 1514, de la empresa TAP, con destino a Lisboa, Portugal. Cerré el libro, le di un descanso a mi lectura y me
fui a la fila, 25 minutos más tarde ya estaba acomodada en primera clase. Una vez que el avión despegó, volví a mi libro de fantasías mágicas e imposibles. Era una gran
lectura, estaba devorando el libro, sentía el latido de mi corazón y el deseo de que todo eso no fuera solamente una historia incrementaba con cada página que leía. De
repente me di cuenta de lo loca y descompensada que me considerarían si alguien pudiera leer mis pensamientos y me reí de mí misma. El viaje era largo, casi 10 horas
de vuelo, estábamos volando hace unas 6 más o menos y yo ya había leído mi libro hasta la última página. Como resultado, no tenía nada más que hacer, intenté ver una
película, pero el sistema de sonido era horrible, así que traté de dormir, después de todo, había dormido muy poco la noche anterior, así que decidí cerrar los ojos y
relajarme, pero mi mente seguía trabajando, era como si una nube me tocara suavemente y me llevara a un mundo oscuro y sombrío que sólo yo conocía, abrí los ojos,
pero no vi nada, cerré el ventilador que estaba sobre mi cabeza, porque sentía escalofríos y luego me cubrí con la manta que la azafata me entregó al subir al avión,
arreglé la almohada bajo mi cabeza, recliné el asiento hasta el final y cerré los ojos de nuevo, los pensamientos empezaron a mezclarse y se confundieron, mi mente
empezó a pedir algo que no sabía de qué se trataba y acabé durmiendo en medio de esas sensaciones inconexas. Desperté con la voz del jefe de cabina que pedía
abrocharse el cinturón, me sorprendí y miré rápidamente por la ventana cuando vi Lisboa desde arriba. Aterrizamos a las 20:32. Lisboa era una ciudad hermosa, mi
adrenalina subió y me dije, “listo, Luna, estás aquí y ahora es el momento de hacer un gran trabajo y mostrarles a todos en la Compañía que eres digna del cargo de
Directora, así es, vamos”.
En el aeropuerto, tomé mis maletas y salí empujando mi carrito, en cuanto llegué a la puerta de desembarque, vi a un hombre con un cartel con mi nombre completo,
pensé, “¡qué vergüenza!” A su lado había una mujer alta, muy bonita, que tenía el pelo largo, oscuro y rizado, sus ojos eran verdes, muy verdes y brillantes y estaba
bien vestida. Me acerqué y me presenté.
—Hola yo soy Lunayane, por favor llámame Luna —la mujer hermosa que acompañaba al conductor fue muy amable, me regaló una enorme sonrisa llena de luz
que me hizo sentir bienvenida, cuando la saludé.
—¡Bienvenida Luna, estamos muy contentos de que estés aquí! Yo soy Mariana y asesoro al Dr. Armando Schiano, él está muy ansioso por conocerte.
—Gracias, Mariana, estoy contenta con esta cálida bienvenida, es mi primera vez en Portugal y ya me siento como en casa —le contesté sonriendo.
—Sabemos la importancia de tu presencia aquí. Luna. Legalizar nuestro producto en Brasil no será una tarea fácil, sabemos que la burocracia es grande, además de la
corrupción y queremos que todo se haga de una manera correcta y ética, no apreciamos la cultura de pagar por fuera. Este producto podría revolucionar y mejorar
mucho a cualquiera que trabaje con sangre y productos sanguíneos —dijo mientras caminábamos hacia el estacionamiento del aeropuerto —. Pero basta de tanto hablar
de trabajo, te llevaré al Hotel. La reunión con el Dr. Armando está prevista para mañana por la tarde a las 14:30 horas. Sé que debes estar cansada, después de todo, 10
horas de vuelo no algo es fácil, pero al Dr. Armando le gustaría invitarte a cenar, alrededor de las 22 horas a un restaurante aquí en Lisboa, pero que se encuentra ubicado
en una parte más retirada de la ciudad, a unos 30 minutos en auto, pero si no estás dispuesta, no habrá problema, podemos arreglar la cita para otro día.
—No, en absoluto. Acepto, me encantaría salir un poco y debido a la zona horaria, no engo sueño, sólo estoy un poco cansada, nada que un buen baño no pueda
resolver.
—Que bueno, tendrás la oportunidad de conocer al Dr. Armando de una manera menos formal. Así que te paso a buscar al hotel a las 22 horas en punto, así
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llegaremos al restaurante a las 22:30 ¿ok?
—¡Sí, perfecto! —estuve de acuerdo, pensando que sería una muy buena idea conocer al hombre con quien haría negocios de una forma más tranquila. Eso sería muy
bueno.
Fuimos a mi hotel, mi check-in estaba listo, lo cual me ayudó porque tenía poco tiempo para arreglarme. El hotel era precioso, estaba muy bien ubicado y yo estaba
en el piso 18, lo que me dejó muy feliz, porque siempre me gustaron los lugares altos. Salir al balcón y mirar el mundo desde arriba me provocaba una sensación de
libertad.
La vista de Lisboa por la noche era hermosa, un montón de luces, todo muy mágico. Estaba eufórica, después de todo estaba en un país desconocido para mí, aquí
todo era nuevo y emocionante. Pero, como tenía poco tiempo, corrí al baño y me di una ducha que me hizo sentir mucho mejor. Abrí mi maleta y elegí una ropa sobria
pero muy elegante: un vestido rojo, ajustado en la cintura, con mangas ¾, con una falda ligeramente acampanada, de un tejido muy ligero y suave. El rojo es un color que
va bien con el tono de mi piel oscura, y además el color resalta mis ojos pequeños y oscuros. Me puse unos zapatos de tacón de aguja negro con medias finas y llevé un
pañuelo negro, por si acaso hubiera un cambio de temperatura. Dejé suelto mi pelo largo y oscuro, sólo lo peiné y usé poco maquillaje, después de todo, me agrada
como soy. Me puse un labial rojo sangre que combinaba con el vestido, agarré mi bolso, mis celulares y me quedé aguardando la llegada de Mariana.
Llegó puntualmente a las 22 horas, tal como lo habíamos acordado. Yo la estaba esperando en el lobby del hotel. Al llegar me saludó.
—Hola Luna, por lo visto eres puntual y estás muy hermosa. ¿Conseguiste relajarte un poco?
—Gracias por lo de hermosa y sí, me di un baño rápido pero relajante. Estoy lista para pasear por Lisboa, conocer al Dr. Armando y disfrutar de una buena comida
portuguesa.
—¡Eso es genial! —contestó Mariana con mucha simpatía.
Cuando salimos por la puerta giratoria del hotel, vi que había una enorme limusina negra esperándonos. Me sentí encantada.
—Guau, ¿todo esto para nosotras?
Mariana me contestó con una sonrisa en sus labios.
—Sí, pero es más para ti que para mí. El Dr. Armando es un hombre muy formal, le gusta tratar a los visitantes con lo mejor que tenemos.
—¿Es de él? —le pregunté.
—Sí. En realidad, es de la empresa, pero la empresa es de él, entonces supongo que sí. —dijo sonriendo y tratando de hacerme sentir cómoda. Yo en mi simplicidad,
comenté en broma.
—Corre el riesgo de dejarme mal acostumbrada y no querer volver a Brasil.
—Sí, también creo que esto es un riesgo.
El conductor de la limusina, vino a abrir la puerta para que pudiéramos entrar y me saludó.
—Buenas noches, Dra. Lunayane.
Lo miré fijamente.
—Por favor, llámeme Luna, sólo Luna —le dije con el rostro de quién odiaba su propio nombre. Él sonrió discretamente como se estuviera de acuerdo conmigo.
—Bueno, entonces, Luna, ¡buenas noches!
—Mucho mejor, y ¿cuál es su nombre?
—Gustavo.
—¡Buenas noches, Gustavo! —lo saludé sonriendo mientras Mariana nos llamaba para que siguiéramos.
—¿Vamos? Todavía tenemos 30 minutos de camino o quizá menos ¿no es así Gustavo? —dijo Mariana desafiando al conductor, que le guiñó un ojo, se fue a su
lugar y empezó a conducir. En el auto, Mariana tomó el teléfono y llamó al Dr. Armando, avisándole que ya estábamos en camino hacia el restaurante y por lo que pude
ver, él también se iba a comenzar a mover de donde estaba para encontrarnos. Yo estaba muy ansiosa, más que mal, todo esto escapaba por completo de mi realidad.
Nunca había estado en una limusina y estaba en Lisboa, de camino a un restaurante de lujo para cenar con el director y propietario de la empresa y con un chófer y una
secretaria sólo para mí, estaba un poco asustada con todo. El viaje fue rápido ya que las calles de Lisboa eran muy tranquilas y Gustavo no escatimó en la velocidad.
Cuando llegamos al restaurante, quedé encantada. El lugar era perfecto, me sentía como si fuera parte de una escena de una película romántica, había muchos árboles,
un lago todo iluminado, con un pequeño puente de madera. Los patos paseaban por el lago tan tranquilos que parecían estar pintados allí. Al entrar en el restaurante me
di cuenta de que estaba casi vacío, con poca gente y pensé: “¡Dios mío! ¿Un restaurante sólo para mí? ¡Esto es demasiado!”
Nuestra mesa era la más grande y se encontraba en una habitación privada, fuimos los primeros en llegar, el Dr. Armando aún no estaba en el lugar. Rápidamente,
Mariana me mostró donde debería sentarme.
—Luna, siéntese aquí, por favor. Vamos a esperar al Dr. Armando, que viene en camino, quizá llegue un poquito tarde debido al tráfico, porque su casa está un
poco más lejos que su hotel.
Hice una señal con la cabeza para mostrar que todo estaba bien, para tranquilizarla, pero en el fondo tenía mucha curiosidad por conocer a este hombre, había oído
muchas cosas acerca de él desde que empecé a trabajar en la empresa de Brasil, la gente del trabajo siempre decía que era un hombre muy guapo, rico, formal y
misterioso, puesto que muy pocas personas lo conocían, a pesar de que siempre estaba en la Compañía. No lo conocía todavía, pero por el tratamiento que estaba
recibiendo deduje que se trataba de un hombre amable y gentil. Lo imaginaba como un señor de pelo blanco, piel clara, buen esposo, buen padre, más que mal, su
compañía era tan grande y atendía tantas peculiaridades de la red hematológica, que pensé que tenía bastante experiencia de vida.
Mariana le pidió al mesero que sirviera agua para todos y algunas entradas mientras esperábamos al Dr. Armando, aproveché la oportunidad para hablar con
Mariana y tratar de relajarme un poco, y también intentar descubrir algo acerca de la empresa y del gran empresario que estaba a punto de conocer.
—¿Vives aquí en Lisboa?
Ella me respondió, con aquel acento encantador, de quién aprendió a hablar portugués en Portugal, obviamente.
—Nací en Inglaterra, pero vine a Portugal cuando aún era una niña, siempre viví en Lisboa. Mis padres se mudaron para acá después de que mi hermano mayor
murió, fue atropellado. —respondió con un tono de voz reprimido, como si esto le causara un gran dolor.
—Oh, lo siento, yo no quería incomodarte —le respondí con torpeza, ella inmediatamente me tranquilizó.
—No te preocupes Luna, eso fue hace mucho tiempo, no estoy triste, fue solamente un momento difícil en nuestras vidas.
—¿Y cómo empezaste a trabajar en esta empresa? —le pregunté para cambiar el asunto, pues la noche estaba por comenzar.
—El Dr. Armando conoció a mi padre hace unos años, en una situación muy complicada. Mi papá cayó en una profunda depresión cuando mi hermano murió, nos
trasladamos del país para intentar traerlo de vuelta a la vida, en un primer momento pensamos que él estaba mejorando, pero un día mi padre intentó suicidarse
cortándose las venas —hizo una pausa y tomó un sorbo de agua y luego continuó su historia —. El Dr. Armando encontró a mi padre sangrado en un callejón en la
ciudad de Oporto, donde estaba solucionando algún asunto de trabajo, cuando vio a mi padre lo ayudó y lo llevó inmediatamente a un hospital, donde fue atendido por
un equipo médico, pero había perdido demasiada sangre y cómo su sangre era difícil de encontrar, O Negativo, no tenían stock para la transfusión. El Dr. Armando
inmediatamente fue a buscar ayuda y debido al área en la que se desempeña
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