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Libro Expediente clasificado Crimen perfecto 2 – Domingo Plumaroja

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PDF Descargar Jiménez Sánchez estaba contento aquella
mañana. Después de varios años
luchando contra la Administración había
conseguido los permisos necesarios
para investigar las cunetas alrededor del
pueblo de sus antepasados.
Desde pequeño había escuchado a
sus padres contar los desmanes que
cometieron las tropas franquistas
durante la guerra civil en la comarca, a
pesar de que la guerra no había pasado
por aquella zona, al oeste de Aranda de
Duero.
Los paseíllos nocturnos habían sido
frecuentes y muchos vecinos de aquellos
pueblos habían sido asesinados,
fusilados en cunetas de oscuros caminos
por el mero hecho de no comulgar con
las ideas del los sublevados. En el caso
del hermano de su abuelo, por ser un
maestro de escuela que había
manifestado públicamente que la iglesia
tenía que quedar fuera de las aulas.
Recordaba la historia mil veces
contada por su padre, que era un niño en
aquella época, de cómo varios vecinos
armados, a las órdenes de un
terrateniente local y acompañados por el

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cura, fueron a su casa a buscarle, ya que
vivía con ellos.
Le sacaron y le montaron en un
camión, junto con otros vecinos y ya
nunca más se supo de él. Le fusilaron y
enterraron al borde de un camino a
varios kilómetros del pueblo. Junto a él,
trabajadores del campo que habían
mostrado sus simpatías hacia la
república y otro propietario rival del
primero, que se hizo con sus tierras.
Su padre siempre le decía que en
aquella época la mayoría de los
españoles no entendían de política, pero
que se vieron forzados por las
circunstancias a tomar partido por uno u
otro bando, y que se cometieron muchos
crímenes disfrazados de represalia
política, aunque los motivos fueran
realmente otros, que quedaron impunes
al finalizar la contienda.
Cuando finalizó sus estudios realizó
una tesis sobre la sociedad rural en la
guerra civil, llegando a la conclusión de
que ésta no llegó directamente al
campesinado español, pero sí sus
consecuencias, que en el bando nacional
se concretaron sobre todo en un
afianzamiento del poder de los
terratenientes frente a la represión de los
peones.
Cuando se aprobó la ley de Memoria
Histórica, solicitó permiso al
ayuntamiento donde había sido fusilado
su tío-abuelo para buscarlo, pero se
encontró con la negativa municipal para
conceder las autorizaciones pertinentes.
Sin dar su brazo a torcer, después de
dos años de lucha en los tribunales,
logró por fin las licencias.
Su caso se hizo tan famoso que
consiguió fondos de todo el país para
financiar la búsqueda, tanto que logró
adquirir un georradar para poder
investigar los antiguos caminos del
municipio. Gracias a aquella tecnología
había conseguido encontrar varias fosas
comunes donde desenterraron varios
cuerpos de la época de la guerra civil.
Pero aquella mañana estaban de
enhorabuena. En una finca abandonada
al norte del municipio el georradar
había dado con un yacimiento
importante, en el que al menos se había
constatado la presencia de una veintena
de cuerpos. Era el descubrimiento más
importante de la región, y esa mañana
iban a comenzar las labores de
exhumación de los cadáveres.
La finca había pertenecido a una
empresa de capital extranjero que había
quebrado y el administrador concursal
había dado permiso para realizar los
trabajos durante un tiempo determinado,
por lo que deberían darse prisa.
Empezaron las excavaciones con
ilusión. Había que retirar la capa
superior de tierra para llegar a los
huesos, pero al hacerlo, apareció una
capa blanca de un material extraño. Uno
de los voluntarios lo identificó como
cal.
– ¿Por qué habrían enterrado
estos cuerpos en cal viva?
– Es muy raro, no tenían
ninguna necesidad para hacerlo, ya
que actuaban con total impunidad.
La apreciación de Aurelio se basaba
en lo que le había contado su padre.
Además en otras fosas comunes no se
había encontrado cal. Ordenó seguir
excavando, hasta que se encontró el
primer cadáver. Aparecieron los huesos,

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pero ni rastro de ropa. Les habían
enterrado en cal viva y desnudos.
Aurelio ordenó detener las labores
de exhumación de aquella fosa y se
reunió con los voluntarios que le
ayudaban, alumnos suyos en la
universidad y vecinos de los pueblos
cercanos que también habían perdido a
algún familiar en aquellos paseíllos
nocturnos.
– Voy a mandar detener la
excavación, ya que esto es muy
extraño.
– Bueno, también se trata de
un caso interesante, digno de
estudio por lo excepcional.
– Ya, pero es que no es
normal. No se han constatado casos
de fosas comunes con
enterramientos en cal viva y con
los cuerpos desnudos. Más que un
asesinato político, creo que se trata
de otro tipo de crimen.
– Yo no creo que debamos
detener las exhumaciones.
Queramos o no, ahí están los
cadáveres, y deberíamos
investigar.
– ¿Y si se trata de otra cosa,
de un caso más reciente? No somos
forenses, podríamos estar
interfiriendo en una escena de un
crimen, deberíamos poner esto en
manos de las autoridades.
– Si lo hacemos, vendrán con
una excavadora y volverán a hacer
desaparecer los cuerpos.
– Vamos a hacer lo siguiente.
Voy a enviar un trozo de hueso a la
universidad a que le hagan un
estudio de Carbono 14 y que lo
daten. Si se corresponde con un
cuerpo de la época de la guerra
civil, continuaremos la excavación,
si no, lo pondremos en manos de la
policía.
Capítulo 2
El teniente Gutiérrez abrió el grueso
expediente del nuevo caso que le había
sido asignado. Unos arqueólogos habían
descubierto una fosa común con 22
cadáveres. Al encontrarse circunstancias
extrañas habían hecho un análisis de
Carbono 14 de uno de los huesos
encontrados y la sorpresa había sido que
la antigüedad de los huesos era de
apenas 3 años.
Guti era un hombre práctico, por lo
que fue a la última página del informe
para descubrir quién era el forense que
había realizado el estudio. Se trataba del
doctor Juan Antonio Salvador González.
Guti le recordaba de un caso que había
investigado años antes. Era un hombre
muy competente y abierto, por lo que se
decidió a llamarle y concertar una cita
con él.
El forense le confirmó que le podría
recibir a la mañana siguiente. Dejó de
lado lo referente a los cuerpos
encontrados y se centró en la finca
donde habían aparecido. Se trataba de
un terreno que pertenecía a una empresa
que se encontraba en proceso concursal
desde 6 meses antes.
La finca era muy extensa y se había
dedicado a la práctica cinegética hasta
pocos años antes. Cuando se dejó ese
uso quedó abandonada. Buscó en
internet una vista aérea de la finca y
comenzó a estudiarla. A un par de
kilómetros hacia el norte se veían una
serie de construcciones.
En el informe no se mencionaba
nada sobre ellas, por lo que supuso que
las investigaciones se habían centrado
únicamente en el lugar del hallazgo de la
fosa común. Cogió el teléfono y llamó a
un joven ayudante que le habían
asignado.
El sargento Jesús Aranzabela hacía
poco que había salido de la academia, y
desde entonces estaba a sus órdenes. Era
muy competente y meticuloso, al
contrario que Guti, que era desordenado
y poco amante de leerse largos informes
como el expediente que tenía delante.
El sargento se presentó en el
despacho de Guti. Ya había abandonado
los aires marciales con los que
inicialmente había tratado a su superior
y le manifestaba una mayor cordialidad.
– Siéntate, Jesús. Nos han
asignado un nuevo caso, sobre una
fosa común que ha aparecido en
una finca cerca de Aranda de
Duero. Han aparecido 22 muertos,
todos varones.
– ¿Un ajuste de cuentas?
– No descarto nada. No me he
leído el informe del forense, y he
quedado mañana con él. Podría
tratarse también de algún asunto de
tráfico de inmigrantes, que alguien
decidió que debían finalizar su
viaje. El caso es que han aparecido
desnudos, sin documentación, y
enterrados en cal viva.
– ¿Cuándo fue el asesinato?
– Un genocidio, más que
asesinato, parece. Hace tres años.
He localizado la parcela en
fotografías aéreas y al parecer al
norte hay unas construcciones que
pertenecen a la misma finca. La
investigación de momento la han
llevado los forenses y sólo han
trabajado donde aparecieron los
cadáveres. Quiero que mañana
vayas hasta los edificios al norte e
investigues a ver qué hay.
– ¿Tengo que buscar algo en
especial?
– No lo sé. De momento haz
una primera inspección, a ver qué
encuentras. Cuando vuelvas nos
reuniremos para ver qué pistas
aparecen.
Cuando despidió al sargento
Aranzabela se puso en contacto con una
veterana teniente que trabajaba también
con él. Aquella mujer no se manejaba
bien en las labores de campo, pero en
cambio, era una excelente
documentalista. En vez de llamarla a su
despacho, le dijo que se pasaría por el
de ella.
Apuntó en un papel el nombre de la
empresa a la que pertenecía la finca,
ERA Export, y salió de su despacho,
atravesando la zona de puestos diáfanos
por el pasillo central hasta el de la
teniente Magdalena Argüelles. Entró en
él sin llamar saludando a su compañera
cordialmente. A pesar de que se trataba
de una veterana policía, mucho mayor
que Guti, la relación entre ambos era
muy buena.
– Magui, ¿Qué tal estás? Te
veo guapísima esta mañana
– Alex, cariño, cuando un
hombre de tu edad entra en el

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despacho de una señora entrada en
años y kilos adulándola, ésta sabe
que le van a pedir algo.
– ¿Kilos? ¿Qué kilos? Una
mujer de generosas formas.
– Y si el hombre insiste en la
adulación, lo que le va a pedir es
algo muy gordo.
– Jaja, eres un encanto,
recuérdame que te lleve a bailar un
fin de semana de éstos.
– ¿Qué quieres, Alex? –
Magdalena era la única persona en
el trabajo que le llamaba por su
nombre, ya que todo el mundo le
conocía como Guti.
– Quiero que me investigues
esta empresa – dijo entregándole el
papel con el nombre apuntado.
La teniente Argüelles tecleó el
nombre en ordenador y apareció un
informe económico. Pero los datos eran
muy escasos. Apenas las facturaciones
de los últimos años y cómo había
presentado un proceso concursal el
último año.
– Esto no me cuadra mucho.
Esta empresa ha facturado cientos
de millones de euros hasta hace
tres años. Desde entonces la
facturación ha sido prácticamente
nula, y ha presentado el concurso
de acreedores sin apenas deudas.
Esto es muy raro
– ¿Por qué?
– Porque podían haber
liquidado directamente la empresa,
sin pasar por el juzgado. Parece
como si la empresa hubiera cesado
su actividad hace tres años. No
entiendo por qué no se ha liquidado
sin más.
– Mira a ver a qué se
dedicaba.
– A ver – indagó en el
ordenador hasta que salió lo que
buscaba – Al parecer su objeto
principal era la importación y
exportación de mercancías entre
Rusia, Europa y Arabia Saudí.
– ¿No hay más pistas?
– No, tendré que investigar
más. Dame un par de días, que
ando muy liada y me meto con ello.
– Eres un encanto, te esperaré.
Capítulo 3
Guti salió pronto de la oficina.
Había quedado a comer con una amiga.
Era la quinta vez que salía con ella y
aún no se habían acostado. Aquello no
le hacía gracia. Generalmente se
acostaba con sus parejas en la primera o
segunda cita.
Le había pasado dos veces antes.
Con las chicas con las que había salido
y no había conseguido acostarse tan
rápido, se había enamorado y al final lo
había pasado mal. Tenía un problema,
ya que si no lo lograba al principio,
aumentaba su deseo y surgían en él
sentimientos que no quería tener

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