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La primavera Solidaria de Christian – May Lorentz

 La primavera Solidaria de Christian – May Lorentz


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Te quiero como a nadie nunca he
querido, desde aquí muy adentro, desde
el abismo de estas entrañas mías; desde
el registro de mi alma pesarosa, y lo mío
es un amor penetrante y sucio, que
chorrea las mayores maldades, porque
por ti yo mataría, con estas mis manos
secas, que a ti sólo saben acariciarte y
curarte las heridas del día a día. Yo a ti
te quiero. Y mira que muchos lo dicen
‘pronto y rápido’ pero yo lo siento de
veras — como a nadie en este mundo.
No lo dudo y sé que no soy
beneficiosa para el género humano,
porque vigilo tu sueño, y ay de quien te
tocaría porque, con mis manos ya viejas,
yo le sacudiría y no me importaría que
su líquido febril y pesado me resbalaría,
porque yo quiero ser tu ‘sereno’ y tu
‘botica’, y a los demás si te hacen daño,
hasta les meto veneno.
Dante supo poco de su ‘Infierno’
porque, mi cielo, es tan maldita mi alma
con mi querer que al diablo mismo yo le
llevo a quien te toque un pelo, y se me
antoja decir que por ti YO MUERO.
Y en el silencio letal de la
noche, cuando yo velo por tus sueños, yo
te espanto a los fantasmas y los
monstruos — y a todos los que tú me
pidas — y me los zampo de un bocado.
Muerte temporal la mía cuando
te veo triste, sed de ser nada, que se
convierte en carcajada cuando te noto
feliz; y suspiro de bienestar, entonces yo
también duermo. Yo te quiero.
Siento fiebre por tu amor, mezcla
de ternura infinita; en mi se clavan tus
ojazos — oleaje de alma inquieta.
Te quiero tanto que por ti que yo
mato, y por ti me muero; y cuando
disuelva mi organismo, nada importará
porque te tuve en mis entresijos, te mecí
en mis brazos dormido, y te di de mamar
cuando estabas hambriento.
Ay hijo mío, cuánto te quiero.
TENGO UN PLAN
Gabriella S. Romero
Quiero verla. Hace siete días
que no la veo y es como si la echase de
menos, la semana pasada me la encontré
en aquella discoteca por segunda vez,
incluso estaba más guapa de la que
recordaba, no he hablado con ella
ninguna de esas veces, no me he
atrevido, pero me he propuesto que de
este fin de semana no pasa.
— Hola, soy Bryan — ensayo lo
que quiero decirle —. No, muy patético.
Tengo que pensarlo un poco más,
o quedaré como idiota de manual
delante de ella.
¿Sara? ¿Kelly? ¿Hannah? No
paro de imaginar su nombre, pero
ninguno me parece lo suficiente bonito
para ella. El anterior sábado iba con
unos vaqueros negros ajustados, y una
camiseta de tirantes, y me dejó sin
aliento. Siempre se maquilla lo justo, y
eso me gusta, me gusta mucho.
No puedo evitar reírme, soy un
gilipollas, me he colgado de esa tía sin
conocerla.
Pero tengo un plan: el plan A.
He visto los carteles, y este fin
de semana hay concierto de un famoso
DJ en la misma discoteca, a mí ese tío
me importa una mierda, pero quiero que
ella esté allí.
El sábado llega antes de darme
cuenta, y aquí estoy en el local, acabo de
pedir una cerveza e intento localizarla.
El concierto es genial, la gente se abre
paso a empujones para colarse en la
primera fila, pero yo prefiero quedarme
aquí, desde donde puedo ver todo.
Todo menos a ella. ¿Dónde
diablos se ha metido? Algunas tías se
acercan a charlar conmigo, pero no les
hago mucho caso, e intento deshacerme
de ellas lo más rápido posible, no
quiero perder la oportunidad de hablar
con ella esta misma noche, no estoy
dispuesto a esperar más.
No empieza muy bien la noche,
he salido a la puerta a despejarme, y no
hay rastro, pero me encuentro con que
hay tormenta, además del guardia de
seguridad que aguanta estoicamente los
gritos de las personas que esperan para
entrar.
Comienza a llover con fuerza,
los truenos se escuchan muy cercanos, la
tormenta es inminente. ¡Lo que me
faltaba! ¡A las tías no les gusta salir de
fiesta cuando llueve! Que mierda de
suerte tengo.
Voy hasta mi coche calado hasta
los huesos, estoy helado. Cuando estoy
arrancando el motor veo que la puerta
de la discoteca se abre, y miro con la
esperanza de que la persona que salga
sea la chica que me tiene trastornado,
pero resulta evidente que me he
equivocado cuando veo salir a un
hombre que más bien parece un
mastodonte que una persona.
Es una semana muy larga, en la
oficina los papeles se acumulan encima
de mi escritorio, y creo que no he sido
capaz de cerrar ningún informe en cinco
días. ¡Tengo que sacármela de la
cabeza! Puede que no vuelva a verla,
quizás estuviera de vacaciones, o solo
fue dos veces a ese local y no volverá a
pisarlo jamás, o puede que…
¡Joder, es ella! ¡Es la morena de
la discoteca la tía que está hablando con
mi jefe! Achino los ojos e intento
centrarme en su cara, en sus ojos, en
sus… ¡Qué sí, que es ella! ¿Qué diablos
hace con Mike?
Trabajo como administrativo de
recursos humanos en una multinacional,
mi función es que los trabajadores de la
empresa cobren a final de mes.
¿Un beso? ¡Le ha dado un puto
beso! En la cara, eso sí… pero un beso.
Tengo que hacer algo, tengo que saber
qué relación les une. No pueden estar
juntos ¿no? La diferencia de edad debe
ser de al menos diez años, todavía
recuerdo la primera vez que la vi en

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