---------------

La puerta estrecha – André Gide

La puerta estrecha – André Gide

Descárgatelo El libro Gratis Ya!!

Resumen y Sinopsis De 

La puerta estrecha – André Gide

en esa posición hasta el anochecer y, cuando se levantaba, lo hacía con languidez. A veces se llevaba a la frente, por otra parte perfectamente mate, un pañuelo, como
para secarse el sudor. Era un pañuelo que me maravillaba por su finura y por su olor, que parecía menos un perfume de flores que de frutos. A veces se sacaba de la
cintura un minúsculo espejito, con una tapa deslizante de plata, que pendía de la cadena de su reloj entre otros objetos. Se miraba, se tocaba con un dedo los labios,
recogía un poco de saliva y se mojaba la comisura de los ojos. Sostenía a menudo un libro, pero un libro casi siempre cerrado, entre las hojas del cual quedaba
aprisionado un cortapapeles de concha. Cuando alguien se acercaba a ella, sus ojos no se separaban de sus ensueños para fijarse en uno. A menudo, desde su mano
negligente o fatigada, desde el brazo del sofá, desde un pliegue de la falda, caía al suelo el pañuelo, o el libro, o una flor, o el cortapapeles. Un día, al recoger el libro se
trata de un recuerdo infantil y ver que era de versos, me ruboricé.
Por la noche, después de cenar, Lucile Bucolin no se acercaba a nuestra mesa familiar, sino que, sentada al piano, tocaba con complacencia lentas mazurcas de
Chopin; a veces, rompiendo el compás, se inmovilizaba en un acorde…
Yo experimentaba un malestar extraño cerca de mi tía, un sentimiento hecho de turbación, de cierto género de admiración y de miedo. Tal vez un oscuro instinto me
prevenía contra ella, y además yo notaba que ella despreciaba a Flora Ashburton y a mi madre, que miss Ashburton le tenía miedo y que a mi madre no le gustaba.
Lucile Bucolin, me gustaría no guardarte rencor, olvidar por un instante que hiciste tanto daño…, por lo menos trataré de hablar de ti sin enojo.
Un día de aquel verano o del verano siguiente, porque, en aquel escenario siempre igual, a veces mis recuerdos superpuestos se confunden, entré en el salón a
buscar un libro. Ella estaba allí. Iba a retirarme inmediatamente, pero ella, que por lo general parecía ni verme, me llamó:
¿Por qué te vas tan aprisa, Jérôme? ¿Es que me tienes miedo?
Con el corazón palpitante, me acerqué a ella. Intenté sonreír y tenderle una mano. Ella retuvo mi mano en una de las suyas y con la otra me acarició la mejilla.
¡Qué mal te viste tu madre, pobre pequeño mío!
Yo llevaba una especie de traje de marinero con un gran cuello, que mi tía empezó a manosear.
¡Los cuellos de marinero se llevan mucho más abiertos! dijo, mientras desabrochaba un botón de mi camisa. ¡Mira si no estás así mucho mejor!
Y, sacando su espejito, atrajo mi cara contra la suya, pasó alrededor de mi cuello su brazo desnudo, introdujo su mano en mi camisa entreabierta, me preguntó riendo
si tenía cosquillas, siguió avanzando la mano… Tuve un sobresalto tan brusco que se rompió mi marinera y huí con el rostro encendido, mientras ella exclamaba: «¡Uf,
el muy tonto!». Corrí hasta el fondo del jardín y allí, en una pequeña cisterna del huerto, mojé mi pañuelo, me lo apliqué en la frente, lavé, me froté las mejillas, el cuello,
todo lo que aquella mujer había tocado.
Algunos días, Lucile Bucolin tenía «su crisis». Aparecía de repente y revolucionaba la casa. Miss Ashburton se apresuraba a llevarse a los niños y a entretenerlos, pero
no era posible evitar que oyeran los terribles gritos que surgían del dormitorio o del salón. Mi tío perdía la cabeza, se le oía correr por los pasillos, buscando toallas,
agua de colonia, éter. Por la noche, sentados a la mesa, en la que mi tía no comparecía todavía, conservaba un aspecto ansioso y envejecido.
Cuando la crisis casi había terminado, Lucile Bucolin llamaba a sus hijos para que acudieran junto a ella: a Robert y a Juliette, pero nunca a Alissa. Aquellos tristes
días, Alissa se encerraba en su habitación, donde a veces iba a buscarla su padre, pues hablaba muy a menudo con ella.
Las crisis de mi tía impresionaban mucho a las personas del servicio. Una tarde que la crisis había sido especialmente fuerte y que yo había permanecido junto a mi
madre, confinados en su habitación desde donde se oía menos lo que acontecía en el salón, oímos que la cocinera corría por los pasillos gritando:
¡Señor, baje enseguida, la pobre señora se está muriendo!
Mi tío había subido a la habitación de Alissa; mi madre salió a su encuentro. Un cuarto de hora más tarde, cuando los dos pasaron sin darse cuenta ante las ventanas
abiertas de la habitación donde yo me había quedado, llegó hasta mí la voz de mi madre:
Si quieres que te lo diga, querido mío, todo esto no es más que una comedia.
Y lo repitió varias veces, separando las sílabas: u-na co-me-dia.
Eso sucedía hacia el final de las vacaciones y dos años después de nuestro luto. Pasaría mucho tiempo antes de que volviese a ver a mi tía. Pero antes de hablar del
triste acontecimiento que trastornó a nuestra familia, y de una pequeña circunstancia que, precediendo muy de cerca al desenlace, transformó en puro odio el
sentimiento complejo e indeciso aún que yo experimentaba por Lucile Bucolin, ha llegado el momento de que os hable de mi prima.
Que Alissa Bucolin era bonita es algo de lo que yo no me daba todavía cuenta; estaba fascinado y retenido por un encanto distinto al de la simple belleza. Sin duda,
se parecía mucho a su madre, pero su mirada tenía una expresión tan diferente, que no me di cuenta de este parecido hasta más adelante. No puedo describir su rostro;
los rasgos se me escapan, y hasta el color de sus ojos; solo recuerdo la expresión casi

Pages : 36

Tamaño de kindle ebook :  698 kb

Autor De La  novela : André Gide

kindle  Comprimido: no

kindle Format : True PDF 

Idioma :Español-España 

Más Libros  – ebooks  : Aquí !!

Mira El Vídeo Para Enseñarte como descargar!!

Fotos – Imagen

La puerta estrecha – André Gide

kindle – Puedes Leer la novela  Aquí Abajo En Online!!

Tambien Ya Esta Disponible Para Comprarlo En kindle Amazon  productos  Tu Sitio Favorita !! 

Clic Aquí Para comprar  la novela y  leer  en  tu android !!

[sociallocker]
[popfly]

Link !!

La puerta estrecha – Andre Gide.pdf
La puerta estrecha – Andre Gide.pdf
La puerta estrecha – Andre Gide.pdf

[/popfly] [/sociallocker]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------