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Libro PDF Las curvas del amor Hermanas Collins 1 – Stefania Gil

Las curvas del amor Hermanas Collins 1 – Stefania Gil

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¡Es que me dijo ‘Gorda’ el muy cretino!
Sí, la verdad es que suena a eso pero podría ser que realmente quería ayudarte.
¿Tan gorda estoy? la voz de Cameron tembló y eso alertó a Brooke dándole la señal de que era mejor tener cuidado con lo que decía.
No lo sé. Yo te veo muy seguido, Cam.
Trató de evadir la mirada de la más pequeña de las Collins.
Brooke era mala mintiendo.
Mentir no es una de tus cualidades. Pero agradezco que no me restriegues en la cara los kilos de más que tengo. He estado pensando
que debería retomar los ejercicios y quizá hacer algún plan de alimentación nuevo.
Brooke sonrió.
¿Qué?
¿Y por qué no guardaste la tarjeta del cretino?
Porque no.
Cameron se cruzó de brazos como solía hacer cuando daba por terminada una conversación.
¿Y de casualidad sabrás porque mamá me hizo venir para acá? preguntó cambiando el tema.
Brooke la observó por encima de sus gafas de pasta negra.
No sonrió tratando de parecer sincera. Cam entrecerró los ojos porque sabía que le estaba mintiendo. Pero es que después de
aquella descarga de ‘estoy gorda’ y la historia del ‘cretino del ascensor’ Brooke no se sentía con mucho ánimo de decirle la verdad a Cam. ¡Claro
que sabía por qué Agnes le había citado allí!, estaba al tanto de todo el plan pero era un asunto en el que ella no se iba a meter. Estaba cruzando
los dedos para que su hermanita tomara la decisión correcta aunque eso implicara que el país entero la iba a conocer. Y es mejor que vayas
bajando. Ya vas tarde concluyó en voz alta después de unos segundos.
Brooke era insoportablemente puntual como su madre.
A veces me pregunto cómo es que hemos sobrevivido en esta familia siendo unos los guardianes de la puntualidad y otros, los rebeldes
siempre con demoras.
Su hermana sonrió sinceramente por primera vez esa mañana.
La verdad es que yo tampoco me lo explico respondió a su hermanita mientras esta, terminaba de guardar su estuche de maquillaje
en su inmenso bolso. ¡Oye! ¿No tenías un bolso más grande con el cual salir?
Se llama: moda, Brooke, y eso es algo que parece que tú jamás vas a entender.
Brooke resopló divertida.
Sí, ¿cómo es que hemos sobrevivido siendo tan diferentes?
Ambas soltaron una carcajada.
Brooke rodeó su escritorio y le dio un sincero abrazo a su pequeña Cam.
Será porque nos queremos Cam agradeció aquel apretón que su hermana le estaba dando. Se sentía nerviosa ante la falta de
información de lo que su madre tenía que hablar con ella.
Cuando su madre decía que tenía que hablar con alguna de ellas en la oficina era algo serio.
Quiero un chocolate, ¿tienes?
Brooke la vio con compasión y le sacó un bombón de los que solía tener en la oficina. Brooke siempre fue la más delgada de las tres
hermanas y la más envidiada por las otras dos porque tenía apetito de camionero y metabolismo de atleta. Parecía que lo que comía, se
esfumaba en un santiamén dentro de su organismo imposibilitando la absorción de grasas saturadas y el resto de cosas que hacían que una
mujer ganara peso rápidamente comiendo de esa manera tan absurda.
Cameron se metió el bombón en la boca y su expresión cambió de forma radical.
Brooke sintió compasión por ella de nuevo. Su pobre hermanita tenía problemas de ansiedad incontrolables y los calmaba con los dulces.
Había dejado los ejercicios, había ganado peso y sabía, porque la conocía bien, que detrás de toda esa parafernalia del bolso de moda, los
Stilletos de no-sé-quién y el maquillaje de no-sé-cuál, su hermana escondía una profunda tristeza porque no se aceptaba tal cual era.
Le dio un beso, un nuevo apretón de oso y una nalgada.
¡Andando!, que mamá se va a poner histérica como sigas tardando.
Cameron sonrió y salió de la oficina de Brooke. Eran solo dos pisos que la separaban de la oficina de su madre, sin embargo, prefirió
esperar el ascensor.
Unos minutos después, estaba entrando en la sede de la revista.
Una parte de ella se iluminaba cuando se encontraba allí. Tanta moda, las modelos que iban y venían, los organizadores corriendo de un
lado al otro, a veces tenía la suerte de encontrarse una sesión de foto en el centro del recinto porque el fotógrafo se sentía inspirado esa mañana
y decidió desmontar toda la oficina para lograr la decoración de la sesión que debía salir en el número de ese mes. O a veces, se topaba con
alguien famoso de la industria.
Cameron suspiró y sintió ese extraño nudo en la garganta que se le formaba siempre que visitaba a su madre en la oficina por no haber
encajado en todo aquello que tanto le apasionaba.
Antes de llegar a la puerta, echó un vistazo a la sala de espera a ver si corría con suerte de ver a alguno de los diseñadores famosos por
los cuales moría aunque, los muy ingratos, no hicieran ropa de su talla. Se llevó una buena sorpresa al encontrarse a Jerome Luxor, el diseñador
de moda pin-up del momento.
Conocía a Jerome de sobra porque era la marca de ropa que usaba ella y porque además, él visitaba con frecuencia el estudio de tatuajes
de Cam. Era fanático de los tatuajes y los diseños de Cam, le encantaban.
Ambos sonrieron al verse y Jerome se puso de pie para saludarla.
¿Cómo va todo? preguntó ella.
Bien ¿Qué haces aquí?
Agnes Collins, es mi madre ella sonrió apenada. Era una costumbre familiar no decir -a menos que fuese estrictamente necesario
como era el caso- que Agnes Collins, era su madre.
¡Oh, vaya! Jerome puso expresión de duda, como queriendo reclamarle a Cam por qué no le había echado una mano con su madre
dentro de la industria. Agnes era la catapulta a la fama para los diseñadores emergentes. La Sra. Collins poco sabía de moda cuando tomó las
riendas de la revista, pero Olivia, su querida hermana, había dejado instrucciones muy específicas de que era ella y nadie más quien tenía que
encargarse de todo. Así que no le quedó más remedio que aprender del negocio o dejarlo morir y lo segundo, no era viable. Bob Collins, su
esposo, el economista y administrador de los bienes de la familia, no permitió que un negocio como ese se fuese a la quiebra. Además, a su
mujer le gustaba dar órdenes y ¿qué mejor lugar que ese para que ella desahogara sus necesidades de mando? Agnes se adaptó rápido.
Aprendió de moda, estilos, tendencias y se dio cuenta de que el trabajo que su hermana le había encomendado con tanto celo y del cual ella
pensaba que no estaba a la altura, terminó gustándole tanto, que no podía pensar en su vida sin ese oficio.
Olivia seguiría siendo ‘La grande’ o ‘la tirana’, como le llamaban algunos en secreto.
En cambio, Agnes, se convirtió en simplemente ‘Agnes’. No llevaba sobrenombres porque era buena con todos, más nadie se atrevía a
contrariarla. Ella fue quien tomó la decisión de que sus hijas no comentaran jamás quién era su madre porque podría prestarse a falsas
recomendaciones, ayudas a gente que ella no conocía y por la cual no podía decir si realmente eran buenos o no y también, para evitar que sus
hijas fuesen víctimas de los más oportunistas.
Cameron pensaba que era un poco severo juzgar así a la gente pero, después de muchos años y de algunas experiencias, sabía que su
madre nunca se equivocaba. O por lo menos casi nunca y una vez más, estaba demostrándose a sí misma eso cuando Jerome la vio con duda.
Lo siento, J. Es que mamá nos tiene prohibido decir de quién somos hijas.
Jerome cambió de inmediato su expresión.
¡Oh! Lo siento por ser tan evidente. No, tienes razón tú. Así ha salido mejor todo porque sabes que mi amistad hacia ti, es genuina.
Ella le dio un ligero apretón de mano y le sonrió.
Hoy estás guapísima.
Gracias sonrió Cam campaneando, con un suave movimiento de caderas, la falda en A de su vestido de estilo pin-up obra del mismo
Jerome.
Tú también vas guapo, aunque mamá va a verte extraño por los tatuajes del dorso de las manos.
Ya estoy acostumbrado.
Buenos días, Cam saludó Eve mientras se acercaba y la abrazaba. Jerome le extendió la mano y él respondió con educación.
Vamos, Agnes está esperando.
Jerome vio con confusión a Cam y a Eve.
El parecido entre ambas era grande.
Sí le dijo Cam sonriendo, somos hermanas.
Y sabes ¿por qué estamos hoy los dos aquí?
Ni idea, J.
Adelante anunció Eve mientras le mostraba a su hermana la mejor sonrisa que tenía y sus ojos brillaban con una picardía que Cam
supo distinguir de inmediato.
No le llevó mucho tiempo para darse cuenta de que el plan que tenía entre manos Agnes, la involucraba directamente a ella.
Sintió un nudo en la boca del estómago a causa de los nervios y justo en el momento en el que el maldito sudor estaba haciendo acto de
presencia otra vez, dándole un brillo indeseado a su frente, su madre le sonrió detrás de su escritorio al tiempo que el ‘cretino’ con el que se
había topado esa mañana en el elevador se puso de pie casi frente a ella.
Te dije que nos veríamos de nuevo dijo Keith con una amplia sonrisa.
Cam solo fue capaz de arquear una de sus cejas y lanzarle una mirada mortal a él.
***
Antes de que estallara la tercera guerra mundial en el corazón de Manhattan, la sabia Agnes Collins pidió café para todos y abrazó a su hija
Cameron como solo una madre sabe abrazar a sus hijos para que se calmen.
Keith solía disfrutar de las pequeñas cosas de la vida y ese momento en particular, fue una de esas pequeñas cosas. Cameron estaba
furiosa, aunque aún no sabía que, en unos minutos, su humor empeoraría cuando se enterase de que él iba a ser su entrenador. Y sin embargo,
cuando su madre la abrazó, Keith apreció como la chica bajó la guardia y se entregó por completo al amor más sincero que existía en el mundo.
Recordó que tenía que llamar a su madre. Llevaba un par de semanas sin saber nada de ella.
¿Qué es todo esto, mamá? Keith sonrió de lado al ver como Cameron iba cediendo a la curiosidad.
Ya lo verás, cariño. Ya lo verás Agnes envolvió el rostro de la chica con su manos y le dio un dulce beso en una mejilla. Luego la tomó
de la mano y la guio hacia la mesa redonda que estaba en una de las esquinas de la oficina.
Los demás las siguieron. Eve tomó unas carpetas que estaban en el clásico y elegante escritorio de la Sra. Collins y le dio una a cada una
de las personas allí presentes.
Keith ya había visto el contenido de la suya y la colocó encima de la mesa. Se sentó frente a Cameron y estudió su reacción al abrir la
carpeta.
La chica leyó el contenido de la primera página y las manos empezaron a temblarle. Vio a su madre con un brillo especial en la mirada y la
nariz un tanto roja por las ganas de llorar que empezaba a sentir.
El entrenador no pudo sentir otra cosa más que compasión por Cam. Todo iba marchando como él lo había planeado y se sentía
satisfecho por eso. Él le iba a cambiar la vida a esa mujer que tenía en frente porque era hermosa y necesitaba aprender a sentirse segura de sí
misma.
¿Qué es esto mamá?
Empecemos la reunión anunció Agnes viendo a Keith a los ojos y agradeciéndole con la mirada todo lo que estaba haciendo por su
hija.
***
Cuando Cameron abrió la carpeta que le había dado su hermana y leyó solo la primera página que decía “Campaña Sé Tú” y vio su nombre
en la lista de los integrantes de la campaña, sintió que estaba en un programa de cámaras escondidas y que pronto le dirían ¡Ja! ¡¿Te lo creíste,
no?!
Pero al instante en el que sus manos empezaron a temblar y buscó la mirada de su madre que le mostraba el mismo brillo de alegría que
había tenido la mirada de Eve minutos antes, supo que no era una broma. Entonces sintió que iba a perder el conocimiento porque eso que le
estaba ocurriendo, a su edad y con tantos kilos de más, jamás hubiese pensado que le ocurriría.
Es que hasta le gustó la forma en la que el ‘cretino’ la había visto. Porque sí, también había tenido tiempo de verle la actitud a él y ya no
parecía el hombre engreído con el que se topó en el ascensor.
Entonces, cariño escuchó decir a Agnes y se dijo a sí misma que debía concentrarse y prestar atención en lo que le decían, hemos
decidido hacer esta campaña porque creemos que la industria necesita un cambio de imagen. La campaña está destinada a ser grande, y
espero que duradera, porque somos muchos los involucrados y cada día, son más los interesados en involucrarse en este proyecto. Hasta los
momentos, el equipo de financiadores lo conformamos la revista, una reconocida casa de cosméticos francesa y BeHealth TV. Por supuesto, aún
estamos en conversaciones con algunos y a otros, ya podemos sacarlos -inclusive- de la lista de amigos personales porque no soporto que la
gente me diga que es una idea absurda o una completa locura.
Agnes volvió los ojos al cielo en señal de hastío ante aquella situación.
En fin continuó. Para esta campaña necesitaremos diversos tipos de chicas y un equipo grande de apoyo vio con complicidad a
Jerome y una chica que aún no había sido presentada. Empiezo con la variedad de chicas fue entonces cuando se volvió hacia Cameron y la
vio a los ojos. Necesitamos una chica de talla grande suspiró. Bueno, lo que consideran mis ex amigos de talla grande…
Tranquila, mamá, puedo manejar bien que la gente me diga en mi cara que estoy gorda le interrumpió Cameron pero viendo a los ojos
a Keith, que le sonrió divertido.
Agnes suspiró de nuevo. Cam sabía que su madre no soportaba que ella misma se llamara de esa manera.
Como decía retomó la conversación haciendo caso omiso a los comentarios de su hija, yo sé cuánto anhelas tú esta experiencia y
sé lo frustrada que quedaste por no alcanzar las pasarelas de los grandes solo porque tu contextura ósea no encajaba dentro de los cánones. Así
que, en cuanto ha surgido esta oportunidad, no me lo he pensado dos veces para nominarte como la mejor candidata a la chica con curvas.
Cam sonrió con dulzura.
Gracias ma’ pero ya no soy la chica de las curvas de hace doce años. Mis curvas ya se ampliaron y bueno Cam bajó la cabeza porque
sentía una profunda vergüenza de ella misma, no he hecho nada por mi cuerpo en los últimos tres años.
Agnes le dio unas palmaditas en la mano y le sonrió.
Allí es en donde entra el Sr. Keith Grant el nombre le sonó de inmediato a Cameron y se llamó estúpida mentalmente unas mil veces
en menos de diez segundos. No lo había reconocido porque nunca veía TV pero bien sabía del programa que le había llevado a la fama.
Estaba empezando a imaginar con lo que le iba a salir su madre y en el acto, quiso salir corriendo. Modelar era una cosa, compartir
pantalla de TV en un programa, con el cretino, teniendo que ponerse bajo su mando en cuestión de alimentos y ejercicios… no estaba tan segura
de poder soportarlo.
Es que ya habían empezado con mal pie y el hombre era un engreído.
¿Qué opinas? le preguntó su madre sacándola de sus pensamientos y haciendo que parpadeara de nuevo dentro de la realidad que
no estaba segura de haber seguido por completo. Cameron, ¿me escuchaste?
No, mamá, la verdad es que no.
Agnes resopló.
Te dije que había una condición. Todos han aceptado a que tú seas la chica de ‘curvas’ pero tienes que estar saludable. Es evidente que
ahora, tienes un sobrepeso, cariño. Y debido a la fama del sr. Grant, el canal de tv considera que sería buena idea hacer un reality TV con ustedes
dos.
¡Oh! Sí que había acertado.
El corazón se le aceleró cuando Keith la vio y le sonrió.
¿Podríamos buscar otro entrenador?
Agnes la vio con consternación, pero se alegró en el momento. Pensaba que su hija diría un rotundo ‘no’.
Entonces, Keith intervino.
¿Por qué yo no, Cameron? la seguridad de ese hombre era insultante para Cameron.
Porque eres un perfecto cretino, que crees que te la sabes todas más una y no me da la gana de que seas mi entrenador.
Keith suspiró y la vio directo a los ojos con su mirada más retadora.
¿No te da la gana o es que no te sientes capaz de luchar por tus sueños?
¡Ya está! Eso fue más que suficiente para Cameron. Pensó en que ese ‘imbécil sabelotodo’ iba a saber lo que ella era capaz de hacer
cuando se proponía algo y como esa campaña era lo más cercano de alcanzar sus sueños que había estado en su vida, entonces le enseñaría
quién diablos era ella.
¿En dónde tengo que firmar? preguntó viéndolo con ganas de matarlo lentamente para hacerlo sufrir en tanto Keith, le mostró lo
perfecta que era su dentadura cuando le sonrió complacido por alcanzar su objetivo.
***
Keith, en su interior, inició la danza de la victoria cuando vio a Cameron firmar el contrato del programa que empezaría en apenas una
semana. Agradeció que la chica no leyera el contrato, porque tal vez hubiese dudado en dar el paso. Su madre se lo sugirió varias veces pero para
Cameron ya era un reto personal hacia Keith y le no le dio ninguna importancia a los estatutos del mismo. Estaba bastante claro que vivirían los
dos en el mismo lugar que dispusiera el canal y además, las cámaras, rara vez se despegarían de ellos durante las 24 horas del día casi tres
meses, que era el tiempo límite para empezar con la campaña de la revista y el tiempo ideal para demostrarle al público que Cameron podía ser
una mujer de curvas saludables.
La chica era hermosa.
Keith analizó su físico y no se podía negar que tenía un rostro angelical.
Le gustaba cuidar su aspecto. Cuidaba su cabello, su maquillaje, y se preguntaba, a pesar de haberlo leído parcialmente en el informe que
Agnes le había entregado, ¿qué ocurría en su interior para haber dejado de ejercitarse y entregarse en los brazos de la comida?
Porque una cosa, no coincidía con la otra.
El tiempo que el entrenador llevaba ejerciendo su trabajo, le había enseñado que cuando la gente sufría de sobrepeso, empezaban a
descuidar su aspecto general, todo porque no se sentían a gusto con ellos mismos.
Salió de sus pensamientos para regresar a la conversación que Agnes había retomado.
Cariño, ¡Estoy tan feliz por que hayas aceptado!
Eve le dio un apretón en el brazo a su hermana. Y luego, le guiñó el ojo a Keith.
Al hombre no le quedó más que sonreírle a medias, evadiendo la situación, porque la verdad era que estaba siendo un poco incomoda.
La mirada asesina de Cameron se posó de nuevo sobre él.
La chica no dijo ni una palabra, pero Keith entendió que, en ese momento, ella le estaba declarando la guerra lo cual significaba que le iba
a dar mucho trabajo.
Suspiró y para hacerla desesperar más, le sonrió.
Ella puso los ojos en blanco y se dirigió a su madre que lo observaba todo con cuidado, como un águila observa desde lo alto del árbol.
Bien retomó Agnes para romper la tensión que emanaba Cameron, el show sale al aire la próxima semana. Así que será a partir de
mañana que empezarán a grabar dentro de la casa conjunta vio a Cameron y soltó las palabras con cautela.
Keith no pudo evitar sonreír cuando vio como el rostro de Cameron se volvía rojo incandescente.
Agnes levantó las cejas viéndola directo a los ojos.
Siempre te he enseñado a que leas muy bien todo lo que tengas que firmar levantó los hombros y negó con la cabeza. Reaccionaste
bajo impulso.
El entrenador notó la reacción de la chica ante la aclaración de la madre y de inmediato, agachó la cabeza.
Era noble y sabía reconocer sus errores, claro, con su madre. Dudaba que con él durante el entrenamiento, fuese a funcionar igual.
A las 8 p.m. de hoy les pasará buscando una limosina dijo Eve, como parte del programa claro está, y los llevarán al sitio que están
preparando para esto.
Keith indicó Agnes, el productor nos ha dicho que usted mismo se encargará de las compras y los suplementos que hagan falta
para la alimentación de Cameron.
Sí, prefiero hacerlo yo mismo.
Al canal le ha parecido bien, pero han pedido a cambio, que Cameron le acompañe en la primera compra.
Cameron resopló.
Keith no quedó muy convencido porque sabía que el supermercado se volvería una zona muy peligrosa pero, si era lo que el canal
solicitaba, pues ni modo.
Él aceptó a todo eso cuando decidió firmarlo.
Que se hará mañana, supongo.
En efecto respondió Eve. Cuando lleguen al lugar esta noche, tendrán el cronograma para los próximos dos días, que son los únicos
en los que el canal exige que se cumplan las pautas tal como ellos solicitan.
Entiendo.
Usted, Jerome le dijo Agnes con una sonrisa al diseñador que se había quedado como estatua desde que ingresaron a la oficina
debido a que nadie interactuaba con él. También estará dentro del programa, por varias razones y si por supuesto, acepta nuestra propuesta.
Jerome vio con suspicacia a Agnes y Keith supo que ese hombre no era ningún tonto.
Dígame cuáles son las condiciones, por favor le pidió amablemente.
Un hombre sabio, Jerome sonrió Agnes, suspiró y continuó: la primera razón es porque usted se está haciendo un nombre en el
mundo de la moda por sí solo. Me gusta la gente emprendedora y además, sus diseños son fabulosos. La segunda razón, es porque no concibo
la idea de que Cam vista con otra firma, porque eso sería cambiarle su estilo y la verdad es que me encanta el estilo pin up que adoptó hace
algunos años. Mucho mejor que vestir monocromática y punk como fue la versión anterior a esta. A Cam le van perfectos sus diseños y usted
sabe cómo resaltar su figura y su color de piel.
Debo confesar que mi mujer es la que decide qué color le va a Cam, y como comprenderá, ella deberá estar dentro del programa.
Eso está arreglado respondió Eve.
Bien Agnes dejó escapar un suspiro de satisfacción, ahora les voy a pedir que, por favor, me dejen a solas con Cameron. Eve, le
llevará a su oficina para que firme el contrato le indicó a Jerome mientras le extendía la mano para despedirse y cuando el hombre le respondió
con firmeza, no pudo evitar posar su mirada en el dorso marcado con dibujos de tinta permanente.
Lo siento se excusó Jerome. Es mi pasión.
No tiene por qué excusarse conmigo, Jerome respondió Agnes. No soy fan de los tatuajes, pero tengo una tatuadora de alta
categoría en casa y sé que ella está marcada de por vida en algunos lugares de su cuerpo.
Cameron sonrió divertida.
¡Marcada, como el ganado! dijo sarcástica. Solía decirle eso a su madre cuando tocaban el tema. Los presentes esbozaron una
sonrisa relajada al ver la mirada divertida que le lanzó Agnes a la más pequeña de sus hijas.
Keith, ya suponía que Agnes estaba en contra de marcarse el cuerpo. Era como su madre.
Cosa contraria ocurría con él. Que siempre cuidó de no exponer sus manos, cuello o rostro a la tinta permanente, pero no podía decir lo
mismo con el resto de su cuerpo.
Había leído en el informe que Cam tenía un estudio de tatuaje por el cual pensaba pasar ese mismo día. Quería ver el espacio de trabajo
de ella.
Keith Agnes se acercó a él con el brazo extendido, él le respondió el saludo como todo un caballero. Muchas gracias por todo. Es
usted un verdadero profesional ella le dedicó una mirada de educada complicidad que le indicaba, que aquel agradecimiento, era por hacer que
su plan inicial funcionara para hacer caer por decisión propia a Cameron.
Para eso me pagan, Agnes luego dirigió su mirada a Cameron: Nos vemos esta noche.
En el infierno le respondió ella guiñándole un ojo y con un montón de sarcasmo en su tono de voz.
Él no hizo más que sonreír y negar con la cabeza mientras salía de la oficina junto a los demás.
Suspiró cuando estuvo afuera y sintió ganas de correr cuando vio que Eve se acercaba con prisa a él.
¿Podemos vernos luego? ¿Antes de que empiece todo el show?
El vio el reloj que llevaba en la muñeca. La verdad era que tenía tiempo de sobra, podía estar un par de horas con Eve pero sabía, también
de sobra, cuáles eran las intenciones de ella y no quería dar pie a una situación que para él, ya estaba siendo muy incómoda.
Lo siento, es que tengo muchas cosas que arreglar antes de que empecemos a grabar.
Eve lo vio con duda.
Pensé que la habíamos pasado bien anoche preguntó ella voz seductora.
Él le sonrió con sinceridad.
Y lo hicimos, solo que creo que no somos compatibles.
Ella abrió los ojos con sorpresa.
¿Me estas rechazando, Keith Grant? su tono fue bastante fuerte pero su postura, con el brazo a la cintura y taqueando la punta del pie
contra el suelo, le indicó a Keith que era una protesta de broma.
Él sonrió otra vez.
Sí la vio con compasión cuando ella dejó ver, por un segundo, su frustración en la mirada. Tal vez, el rechazo era algo común para ella
. Pero podríamos salir como amigos, si gustas, claro.
¡Acepto! esta vez, ella le sonrió con dulzura. Me gustaría saber qué hice mal en la primera cita para no repetirlo con la próxima víctima.
Keith soltó una carcajada.
Te prometo que te lo voy a decir le guiño un ojo y le extendió la mano para despedirse.
Ella respondió al saludo y al guiño de ojo también.
Caminaron hasta la puerta de salida que conducía a los elevadores. Keith, por instinto, la adelantó para abrirle la puerta cuando ella se
frenó en seco y le dijo:
Tengo dos manos, Keith, no necesito que me vayas abriendo las puertas, la época medieval ya acabó y ahora, las mujeres podemos
hacer las cosas solas.
Él negó con la cabeza sin borrar la sonrisa de su boca porque estaba más que convencido que Eve solo podría llegar a ser su amiga. Nada
más.
3
Cariño Agnes abrazó a su pequeña muy fuerte. Estoy tan feliz de que hayas aceptado. Vas a ver que te vas a sentir renovada con este
reto.
Cameron abrazó con fuerza a su madre que lo era todo para ella. Un ejemplo a seguir y el pilar de toda la familia. No en vano su tía Olivia le
había dejado en herencia un negocio que no tenía la más mínima idea de cómo manejarlo, pero que estaba segura de que sería capaz de
hacerlo. Tal como lo había dejado demostrado en todos esos años.
Agnes era de esas mujeres que no se dejaba vencer por nada y mucho menos por nadie. Mientras Olivia siempre había actuado por
impulso y con mucha altivez, haciendo a más de uno temblar, Agnes se había ganado la confianza de la gente con su parco tono de voz, su calidez
y su mortal sinceridad. Sabían que ella era buena, pero no tonta. No insultaba a nadie, como acostumbraba a hacer Olivia en su época, pero
Cameron bien sabía que un: ‘Esto lo hablaremos después’ por parte de su madre, en realidad quería decir: Ve preparándote porque te voy reñir y
castigar con palabras bonitas, un amoroso tono de voz diciéndote todas las verdades y solo esperando una respuesta por tu parte: ‘lo siento
madre’.
La verdad es que estoy aterrada, mamá y no le decía mentiras.
Lo sé Agnes conocía a todas sus hijas. Pero cuando te adaptes y veas que los resultados serán positivos para tu salud y tu carrera
suspiró, vas a pensar en que todo el esfuerzo habrá valido la pena.
La puerta de la oficina se abrió de golpe.
¡Papá! Cameron fue a saludar a su padre.
Si su madre era una mujer calmada y decidida, su padre era totalmente lo contrario.
Aunque solo en casa.
Cuando se trataba de negocios, Bob Collins era un haz para poner todo en orden y a producir en grande.
Pero en casa no. Era blandengue y sus chicas siempre conseguían todo lo que querían gracias a él. Aunque a veces no era tan fácil porque
Agnes le impedía ciertas cosas. Por eso, Cameron pensaba en su madre como el pilar de la familia, porque esa mujer era la que tomaba la
decisiones importantes en casa y su padre, bueno, él sufría del Síndrome de Peter Pan cuando estaba rodeado de sus chicas y se negaba a
crecer a pesar de que ya estaba cerca de entrar en el rango de ‘persona de la tercera edad’.
Bob abrazó a su chica más pequeña como si tuviese años sin verla.
Y luego de plantarle una cadena de sonoros besos en las mejillas a su hija, la soltó y fue directo a acunar entre sus manos, el rostro de la
mujer de su vida para darle un discreto, pero romántico beso que ella respondió complacida y sonrojada porque la estaba besando frente a una
de sus niñas.
Cameron siempre ladeaba la cabeza y entornaba los ojos ante esa escena. Le encantaba que aun después de 40 años de casados,
mantuvieran la llama del amor encendida.
Algo que ella querría de la persona que estuviese a su lado.
Si alguna vez alguien se dignara a verla, claro.
Sintió ganas de comerse un chocolate y maldijo en voz muy baja por no haber sacado otro

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La melodía del amor – Hermanas Collins 2 – Stefania Gil

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