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Los hombres son de marte, las mujeres son de venus – John Gray

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Los hombres son de marte, las mujeres son de venus – John Gray

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me ayudó especialmente a comprender y amar a mi padre.
A él y a mi madre agradezco sus afectuosos esfuerzos para educar una familia de siete hijos. Agradezco a mi hermano mayor, David, por comprender mis sentimientos y admirar mis palabras. Agradezco a mi hermano William, por estimularme a alcanzar mayores logros. Agradezco a mi hermano Robert por todas las largas e interesantes conversaciones mantenidas hasta el amanecer y por sus brillantes ideas con las que siempre me beneficié. Agradezco a mi hermano Tom por su aliento y su espíritu positivo. Agradezco a mi hermana Virginia por creer en mi y apreciar mis seminarios. Agradezco a mi fallecido hermano menor Jimmy por su amor y admiración, que siguen apoyándome en mis tiempos difíciles.
Agradezco a mi agente Patti Breitman, cuya ayuda, brillante creatividad y entusiasmo guiaron este libro desde su concepción misma hasta su finalización. Agradezco a Carol Bidnick por su apoyo inspirado en el comienzo de este proyecto. Agradezco a Susan Moldow y Nancy Peske por su reacción y consejo expertos. Agradezco al personal de Harper Collins por su continua sensibilidad ante mis necesidades.
Agradezco a miles de personas que participaron en mis seminarios sobre las relaciones, que compartieron sus historias y me alentaron a escribir este libro. Sus respuestas positivas y afectuosas me apoyaron en el desarrollo de esta simple presentación de un tema tan complejo.
Agradezco a mis clientes que compartieron sus luchas en forma tan íntima y confiaron en mi asistencia para sus emprendimientos.
Agradezco a Steve Martineau por sus especializados conocimientos y su influencia, que pueden encontrarse esparcidos a lo largo de todo el libro.

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Agradezco a mis diferentes promotores, que se dedicaron en cuerpo y alma a producir los seminarios de John Gray sobre Relaciones donde este material fue ensayado, puesto a prueba y desarrollado: Ellen y Ian Coren en Santa Cruz; Debra Mudd, Gary y Helen Francell en Honolulu; Bill y Judy Elbring en San Francisco; David Obstfeld y Fred Kliner en Washington, D.C.; Elizabeth Kling en Baltimore; Clark y Dottie Bartell en Seattle; Michael Najarian en Phoenix; Gloria Manchester en L.A.; Sandee Mac en Houston; Earlene Carrillo en Las Vegas; David Farlow en San Diego; Bart Merril Jacobs en Dallás; y Ove Johhanson y Ewa Martensson en Estocolmo.
Agradezco a Richard Cohen y a Cindy Black, de Beyond Words Publishing, por el afectuoso y genuino apoyo que dieron a mi último libro, Men, Women, and Relationships, que originó las ideas de este libro.
Agradezco a John Vestman de Trianon Studios, por sus expertas grabaciones de audio de todo mi seminario, y a Dave Morton y el personal de Cassette Express por su valoración de este material y su servicio de calidad.
Agradezco a los miembros de mi grupo de hombres por compartir sus historias, especialmente a Lenney Eiger, Charles Wood, Jaques Early, David Placek y Chris Johns, que me brindaron un respaldo muy valioso para la corrección del manuscrito.
Agradezco a mi secretaria, Ariana, por haber tomado a su cargo la oficina con eficiencia y responsabilidad durante este proyecto.
Agradezco a mi abogado (adoptado como abuelo por mis hijos), Jerry Riefold, por estar siempre presente.
Agradezco a Clifford McGuire por su permanente amistad de veinte años. No podría haber pedido un mayor respaldo y amistad.
INTRODUCCIÓN
Una semana después del nacimiento de nuestra hija Lauren, mi esposa Bonnie y yo estábamos completamente exhaustos. Lauren nos despertaba todas las noches. Bonnie se había desgarrado en el parto y estaba tomando calmantes. Apenas podía caminar. Después de quedarme en casa durante cinco días para ayudar, volví al trabajo. Ella parecía estar mejorando.
En mi ausencia se quedó sin píldoras. En lugar de llamarme a la oficina, le pidió a uno de mis hermanos, que estaba de visita, que le comprara más. Sin embargo, mi hermano no regresó con las píldoras. Por consiguiente, pasó todo el día con dolor, encargándose de la recién nacida.
Yo no tenía idea de que su día había sido tan espantoso. Cuando regresé a casa estaba muy trastornada. Malinterpreté la causa de su aflicción y pensé que me estaba culpando.
“Me sentí dolorida todo el día… -dijo-, me quedé sin píldoras. ¡Estuve varada en la cama y a nadie le importa!”
Dije en forma defensiva: “¿ Por qué no me llamaste?”
Respondió: “Le pedí a tu hermano, ¡pero se olvidó! Lo estuve esperando todo el día. ¿Qué se supone que tengo que hacer? Apenas puedo caminar. ¡Me siento tan abandonada!”.
En ese momento exploté. No tenía mucha paciencia ese día. Estaba enojado porque no me había llamado. Estaba furioso de que me echara la culpa cuando yo ni siquiera sabía que estaba dolorida. Después de intercambiar algunas palabras duras, me dirigí hacia la puerta. Me sentía cansado, irritable y no estaba dispuesto a seguir escuchando. Ambos habíamos alcanzado el límite.
Entonces comenzó a suceder algo que cambiaría mi vida.
Bonnie dijo: “Detente, por favor no te vayas. Este es el momento en que más te necesito. Estoy dolorida. Hace días que no duermo. Por favor, escúchame”.
Me detuve un instante para escuchar.
Ella siguió: “¡John Gray, eres un amigo interesado! Mientras soy la dulce y afectuosa Bonnie estas aquí conmigo, pero en cuanto dejo de serlo, te vas por esa puerta”.
Hizo una pausa y sus ojos se llenaron de lágrimas. Su tono cambió y dijo: “en este mismo momento estoy dolorida. No tengo nada para dar, ahora es cuando más te necesito. Por favor, acércate y abrázame. No tienes que decir nada. Sólo necesito sentir que tus brazos me rodean. Por favor, no te vayas”.
Me acerque y la abracé en silencio. Lloró en mis brazos. Después de unos minutos, me agradeció por no haberme ido. Me dijo que sólo necesitaba sentir que la abrazaba.
En ese momento comencé a darme cuenta del significado del amor, del amor incondicional. Siempre pensé que yo era una persona afectuosa. Pero ella tenía razón. Había sido un amigo interesado. En la medida en que ella se mostraba feliz y agradable, yo demostraba amor. Pero si ella no estaba felíz o estaba enojada, me sentía agredido, discutía o tomaba distancia.
Ese día, por primera vez, no la abandoné. Me quedé y fue muy bueno. Pude brindarme a ella cuando realmente lo necesitaba. Parecía amor verdadero. Preocuparse por el otro. Confiar en nuestro amor. Estar allí en el momento en que ella lo necesitaba. Me maravillé de lo fácil que me resultaba apoyarla cuando se me mostraba el camino.
¿Cómo no había podido verlo? Ella solo necesitaba que me acercara y la abrazara. Otra mujer hubiera sabido en forma instintiva lo que necesitaba Bonnie. Pero como hombre, no sabia que el hecho de tocarla, abrazarla y escucharla era algo tan importante para ella. Al reconocer estas diferencias, comencé a aprender una nueva manera de relacionarme con mi esposa. Nunca hubiera creído que podíamos resolver el conflicto tan fácilmente.
En mis relaciones anteriores, me había mostrado indiferente y poco afectuoso en tiempos difíciles, simplemente porque no sabía que hacer. Como resultado de ello, mi primer matrimonio había sido muy doloroso y difícil. Este incidente con Bonnie me reveló la manera en que podía cambiar esta pauta.
Inspiró mis siete años de investigación con el fin de desarrollar y refinar el discernimiento acerca de hombres y mujeres en este libro. Al aprender en términos prácticos y específicos la manera en que se diferencian hombres y mujeres, comencé repentinamente a darme cuenta de que mi matrimonio no necesitaba semejante lucha. Con este nuevo conocimiento sobre nuestras diferencias, Bonnie y yo fuimos capaces de mejorar en forma drástica nuestra comunicación y de gozar mas uno del otro.
Al continuar reconociendo y explorando nuestras diferencias, descubrimos nuevas maneras de perfeccionar todas nuestras relaciones. Aprendimos a relacionarnos de un modo que nuestros padres nunca habían conocido y que por lo tanto nunca pudieron enseñarnos. Cuando comencé a compartir estas ideas con los clientes que solicitaban mi asesoramiento, sus relaciones también se vieron enriquecidas. Literalmente miles de personas que asistían a mis seminarios de los fines de semana constataron que sus relaciones se transformaron de inmediato en forma drástica.

Los hombres son de marte, las mujeres son de venus – John Gray

Siete años más tarde, individuos y parejas siguen señalando beneficios satisfactorios. Recibo fotos de parejas felices con sus hijos, con cartas que me agradecen por haber salvado su matrimonio. Aunque
su amor fue el que salvo su matrimonio, se habrían divorciado si no hubieran alcanzado una comprensión más profunda del sexo opuesto.
Susan y Jim habían estado casados durante nueve años. Como la mayoría de las parejas, comenzaron amándose, pero después de años de frustración y desencanto crecientes, perdieron su pasión y decidieron rendirse. Antes de conseguir el divorcio, sin embargo, asistieron a mi seminario de fin de semana sobre relaciones. Susan afirmaba: “Lo intentamos todo para que esta relación pudiera funcionar. Somos demasiado diferentes.”
Durante el seminario quedaron atónitos al enterarse de que sus diferencias no sólo eran normales sino lógicas. Se sintieron reconfortados al observar que otras parejas habían experimentado las mismas pautas de relación. En sólo dos días, Susan y Jim alcanzaron una comprensión totalmente nueva acerca de los hombres y las mujeres.
Volvieron a enamorarse. Su relación cambió en forma milagrosa. Al dejar de lado la idea del divorcio se propusieron compartir el resto de su vida juntos. Jim afirmó: “Esta información acerca de nuestras diferencias me ha devuelto a mi esposa. Es el regalo más grande que pude haber recibido. Nos amamos nuevamente.”
Seis años mas tarde, cuando me invitaron a visitar su nuevo hogar y familia, seguían amándose. Seguían agradeciéndome por haberlos ayudado a comprenderse y a seguir casados.
Aunque todos convendrían en que hombres y mujeres son diferentes, la mayoría de la gente no sabe hasta que punto lo son. En los últimos diez años muchos libros avanzaron con firmeza en el intento de definir estas diferencias. Aunque se han logrado importantes progresos, muchos son parciales y desafortunadamente refuerzan la desconfianza y el resentimiento hacia el sexo opuesto. Se considera en general que un sexo es víctima del otro. Se necesitaba una guía definitiva para comprender la saludable diferencia entre hombres y mujeres.
Para mejorar las relaciones entre los sexos, es necesario crear una comprensión de nuestras diferencias que aumente nuestra autoestima y dignidad personal y que inspire al mismo tiempo la confianza mutua, la responsabilidad personal, una mayor cooperación y más amor. Después de haber interrogado a más de veinticinco mil participantes en mis seminarios sobre relaciones, he podido definir en términos positivos de que manera son diferentes los hombres y las mujeres. Cuando explore dichas diferencias sentirá que las paredes del resentimiento y desconfianza desaparecen.
La apertura del corazón lleva a una mayor indulgencia y una creciente motivación para dar y recibir amor y apoyo. Con este nuevo conocimiento espero que usted vaya más allá de las sugerencias de este libro y continúe desarrollando formas para poder relacionarse afectuosamente con el sexo opuesto.
Todos los principios de este libro han sido puestos a prueba y ensayados. Por lo menos noventa por ciento de mas de veinticinco mil personas interrogadas se reconocieron en forma entusiasta en estas descripciones. Si usted se descubre asintiendo mientras lee este libro, diciendo: “Si, si, están hablando de mí”, entonces sin duda no esta solo. Y puede sacar provecho, como lo han hecho otros, de las ideas contenidas en este libro.
Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus revela nuevas estrategias para reducir la tensión en las relaciones y crear mas amor al reconocer en primer lugar con gran detalle la diferencia ente hombres y mujeres. Ofrece luego sugerencias practicas acerca de cómo reducir la frustración y el desencanto y crear una mayor felicidad y contacto intimo. Las relaciones no deben ser una lucha. La tensión, el resentimiento o el conflicto solo existen cuando no existe comprensión mutua.
De manera que mucha gente se siente frustrada en sus relaciones. Aman a sus compañeros pero cuando hay tensión no saben que hacer para mejorar las cosas. Al comprender cuan completamente diferentes son los hombres y las mujeres, usted aprenderá nuevas formas de relacionarse, de escuchar y de apoyar al sexo opuesto de manera satisfactoria. Aprenderá a crear el amor que merece. Cuando lea este libro podrá preguntarse como alguien puede tener éxito en su relación prescindiendo de él.
Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus es un manual de relaciones afectuosas en los años noventa. Revela de que manera hombres y mujeres difieren en todas las áreas de su vida. Los hombres y las mujeres no solo se comunican en forma diferente, sino que piensan, sienten, perciben, reaccionan, responden, aman, necesitan y valoran en forma diferente. Parecen casi como de planetas diferentes; hablan diferentes lenguajes y necesitan diferente alimento.
Esta comprensión ampliada de nuestras diferencias ayuda a resolver la mayor parte de la frustración experimentada cuando uno trata con el sexo opuesto e intenta comprenderlo. Los malentendidos pueden entonces disiparse o ser evitados rápidamente. Las expectativas incorrectas pueden corregirse con facilidad. Cuando un recuerda que su compañero es tan distinto como alguien de otro planeta, puede relajarse y zanjar las diferencias en lugar de resistirlas o tratar de cambiarlas.
Lo importante es que a través de todo este libro usted aprenda técnicas practicas para resolver los problemas que surgen a partir de sus diferencias. Este libro no es solo un análisis teórico de diferencias psicológicas sino también un manual practico para saber como lograr la creación de relaciones afectuosas.
La verdad de estos principios es evidente por si misma y puede ser confirmada por su propia experiencia y por el sentido común. Numerosos ejemplos expresaran en forma simple y concisa lo que usted siempre supo de manera intuitiva. Dicha confirmación lo ayudara a ser usted mismo y a no perderse en sus relaciones.
En respuesta a estas ideas, los hombres dicen a menudo: “Yo soy exactamente así. ¿Me ha estado siguiendo? Ya no siento que haya algo erróneo en mi”.
Las mujeres dicen a menudo: “Por fin mi marido me escucha. No tengo que pelear para ser aprobada. Cuando usted explica nuestras diferencias, mi marido comprende. ¡Gracias!”.
Estos son algunos de los miles de comentarios que la gente compartió después de enterarse de que los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus. Los resultados de este nuevo programa para comprender al sexo opuesto no solo son concluyentes e inmediatos sino también duraderos.
No hay duda de que el proceso de crear una relación afectuosa puede presentar a veces cierto numero de obstáculos. Los problemas son inevitables. Pero estos pueden ser o bien fuentes de resentimiento y rechazo o bien oportunidades para profundizar una relación intima e intensificar el amor, el cuidado y la confianza. Las ideas de este libro no representan una “solución inmediata” para eliminar todos los problemas. Por el contrario, ofrecen un nuevo enfoque a través del cual sus relaciones pueden apoyarlo con éxito en la solución de los problemas de la vida a medida que surgen. Con este nuevo conocimiento usted dispondrá de las herramientas necesarias para obtener el amor que merece y para ofrecer a su compañero el amor y el apoyo que el o ella merece.
En este libro hago muchas generalizaciones acerca de los hombres y las mujeres. Es posible que encuentre algunos comentarios más ciertos que otros… después de todo somos individuos únicos con experiencias únicas. A veces, en mi seminario, las parejas y los individuos señalan que se relacionan con los ejemplos de hombres y mujeres pero en forma inversa. El hombre se relaciona con mis descripciones sobre mujeres y la mujer se relaciona con mis descripciones acerca de los hombres. Llamo a esto inversión de papeles.
Si usted descubre que esta experimentado una inversión de papel quiero asegurarle que todo esta bien. Le aseguro que cuando no se relacione con algo de este libro, o bien lo ignore (recurriendo a algo con lo que sí se relaciona) o mire dentro suyo con mayor profundidad. Muchos hombres negaron algunos de sus atributos masculinos a fin de tornarse más afectuosos. De la misma manera muchas mujeres negaron algunos de sus atributos femeninos a fin de ganarse la vida en una fuerza laboral que recompensa los atributos masculinos. Si este es el caso, al aplicar las sugerencias, estrategias y técnicas de este libro, usted no solo creara mas pasión en sus relaciones sino que equilibrara cada vez mas sus características masculinas y femeninas.
En este libro no planteo directamente el interrogante de por que los hombres y las mujeres son diferentes. Se trata de una pregunta compleja para la que existen muchas respuestas que abarcan desde las diferencias biológicas, la influencia de los padres, la educación y el nacimiento hasta el condicionamiento cultural por parte de la sociedad, los medios y la historia. (Estos temas son explotados con mucha profundidad en mi libro Women, and Relationships: Making Peace with the Opposite Sex.
Aunque al aplicar las ideas de este libro los beneficios son inmediatos, no se reemplaza con ello la necesidad de una terapia y un asesoramiento para relaciones problemáticas o supervivientes de una familia conflictiva. Aun los individuos sanos pueden necesitar una terapia o un asesoramiento en tiempos difíciles. Creo firmemente en la poderosa y gradual transformación que se produce en la
terapia, el asesoramiento matrimonial y en los grupos de recuperación.
Sin embargo, muchas personas me dijeron que se habían beneficiado mas con esta nueva comprensión de las relaciones que con años de terapia. Creo, sin embargo, que sus años de terapia o de trabajo de recuperación proporcionaron la base que les permitió aplicar estas ideas con tanto éxito en su vida y sus relaciones.
Si nuestro pasado fue conflictivo, de todos modos aun después de años de terapia o de asistencia a grupos de recuperación seguiremos necesitando un panorama positivo de relaciones sanas. Este libro proporciona esta visión. Por otra parte, aun cuando nuestro pasado haya sido muy afectuoso y provechos, los tiempos han cambiado y se requiere un nuevo enfoque para las relaciones entre los sexos. Resulta fundamental aprender formas nuevas y sanas de relacionarse y comunicarse.
Creo que todos pueden beneficiarse con estas ideas. La única respuesta negativa que escucho de los participantes en mis seminarios y en las cartas que recibo es: “Ojala alguien me hubiera dicho esto antes”:
Nunca es tarde para intensificar el amor en su vida. Solo necesita aprender un nuevo camino. Ya sea que se encuentre o no sometido a una terapia, si desea relaciones más satisfactorias con el sexo opuesto, este libro es para usted.
Es un placer compartir con usted los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus. Ojala pueda usted crecer en sabiduría y amor. Ojalá que la frecuencia del divorcio disminuya y el numero de matrimonios felices aumente. Nuestros hijos merecen un mundo mejor.
Mill Valley, California, 15 de Noviembre de 1991
1. LOS HOMBRES SON DE MARTE, LAS MUJERES SON DE VENUS
Imagine que los hombres sean de Marte y las mujeres son de Venus. Un día hace mucho tiempo, los marcianos, mirando a través de sus telescopios, descubrieron a las venusinas. El solo hecho de echarles un rápido vistazo a las venusinas les despertó sentimientos que no habían tenido nunca. Se enamoraron e inventaron rápidamente los viajes espaciales para volar cerca de Venus.
Las venusinas recibieron a los marcianos con los brazos abiertos. Habías sabido en forma intuitiva que ese día llegaría alguna vez. Sus corazones se abrieron de par en par para un amor que nunca antes habían sentido.
El amor entre venusinas y marcianos fue mágico. Se maravillaron estando juntos, haciendo cosas juntos y comunicándose entre sí. Aunque eran de mundos diferentes, se deleitaron en sus diferencias. Pasaron meses aprendiendo uno acerca del otro, explorando y valorando sus diferentes necesidades, preferencias y pautas de comportamiento. Durante años vivieron juntos, enamorados y en armonía.
Luego decidieron volar hacia la tierra. Al principio todo era maravilloso y hermoso. Pero se impusieron los efectos de la atmósfera terrestre y una mañana todos se despertaron con un tipo peculiar de amnesia: ¡la amnesia selectiva!
Tanto los marcianos como las venusinas olvidaron que eran de planetas diferentes y que se suponía que eran diferentes. En una mañana todo lo que habían aprendido acerca de sus diferencias fue borrado de sus memorias. Y desde ese día, hombres y mujeres han estado en conflicto.
EL RECUERDO DE NUESTRAS DIFERENCIAS
Sin el conocimiento de su diferencia, los hombres y las mujeres se enfrentan unos a otros. En general nos sentimos frustrados o enojados con el sexo opuesto porque hemos olvidado esa verdad importante. Esperamos que el sexo opuesto sea más como nosotros. Deseamos que “quieran lo que queremos” y “ sientan lo que sentimos”.
Suponemos erróneamente que si nuestros compañeros nos aman reaccionarán y se comportaran de cierta forma, la forma en que nosotros reaccionamos y nos comportamos cuando amamos a alguien. Esa actitud nos dispone a sentirnos decepcionados una y otra vez y nos impide tomar el tiempo necesario para comunicar en forma afectuosa cuales son nuestras diferencias.
Suponemos erróneamente que si nuestros compañeros nos aman reaccionan y se comportan de cierta forma, la forma en que nosotros reaccionamos y nos comportamos cuando amamos a alguien.
Los hombres esperan erróneamente que las mujeres piensen, se comuniquen y reaccionen en la forma en que lo hacen los hombres, las mujeres esperan erróneamente que los hombres sientan, se comuniquen y respondan en la forma en que lo hacen las mujeres. Hemos olvidado que se supone que hombres y mujeres son diferentes. Como resultado de ello, nuestras relaciones se llenan da fricciones y conflictos innecesarios.
El hecho de reconocer y respetar con claridad dichas diferencias reduce drásticamente la confusión cuando uno trata con el sexo opuesto. Todo puede explicarse cuando uno recuerda que los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus.
UN PANORAMA DE NUESTRAS DIFERENCIAS
A lo largo de este libro analizaré con gran detalle nuestras diferencias. Cada capítulo le brindará ideas nuevas y fundamentales. Exploraremos a continuación las siguientes grandes diferencias:
En el capítulo 2 revisaremos la diferencia inherente a valores de los hombres y las mujeres y trataremos de comprender los dos errores más importantes que cometemos al relacionarnos con el sexo opuesto: los hombres ofrecen erróneamente soluciones e invalidan sentimientos mientras que las mujeres ofrecen consejos y orientaciones no solicitados. A través de la comprensión de nuestros antecedentes marcianovenusinos resulta evidente porque hombres y mujeres cometen esos errores en forma inadvertida. Al recordar dichas diferencias podemos corregir nuestros errores y respondemos unos a otros, de inmediato, en formas más productivas.
En el capítulo 3 descubriremos las diferentes manera en que hombres y mujeres enfrentan el estrés. Mientras los marcianos tienden a apartarse en forma brusca y a pensar silenciosamente acerca de lo que los esta perturbando, las venusinas sientes una necesidad instintiva de hablar acerca de lo que las perturba. Aprenderá nuevas estrategias para obtener lo que quiere en esos periodos conflictivos.
Exploraremos como estimular al sexo opuesto

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