---------------

Obsesionada con el preso fugado – Beatriz Lefebvre

Obsesionada con el preso fugado – Beatriz Lefebvre

Descárgatelo El libro Gratis Ya!!

Resumen y Sinopsis De 

Obsesionada con el preso fugado – Beatriz Lefebvre

¡Hola! Estoy aquí para ayudarle, no se preocupe. ¿Cómo se llama?
En… Enriq… Enrique…
De acuerdo Enrique, todo va a ir bien tranquilo, soy médico con muchos años de experiencia, y usted acaba de salir del coche por sus propios medios, es muy
buena señal. ¿Algo le duele?
No… Lléveme… Lléveme con usted, rápido…
¿Perdone? No tengo intención de desplazarle, no conviene en su estado. Debemos avisar a los sanitarios, que tendrán camillas y podrán llevarle al hospital, para
ver si tiene heridas de mayor importancia.
No… Estoy bien…
Y, como si quisiese demostrármelo, en el mismo momento en que le limpiaba la sangre de la frente y desinfectaba su herida, se puso en pie con mucho esfuerzo,
impidiéndome continuar. No entendí por qué hacía esto, pero sin duda parecía irle la vida en ello: concentrando todas sus fuerzas, plegó sus piernas (que visiblemente le
temblaban, pero eran capaces de sostener su peso), para ponerse en pie, comenzando a andar (casi arrastrándose) al mismo instante.
Pero… ¡Enrique! ¿Por qué hace usted esto? No debe hacer esfuerzos sobrehumanos, aunque usted no lo sienta puede estar malherido.
No… debo… marcharme…
El hombre continuó andando, esforzándose por correr pero incapaz de ello, temblando en sus piernas. Yo le veía confusa: parecía un hombre que estuviese huyendo
de alguien o algo, y que no quisiese prestar atenciones a las menores urgencias de su cuerpo, si estas se interponían en su camino. Así caminaba, como presto a llegar a
un destino, un destino totalmente desconocido para mí, y que él quería alcanzar aunque fuese con su último hálito de vida.
Me fijé que su mano izquierda estaba bastante malherida por el choque. Me levanté del lugar donde había estado curándole las heridas, y avancé hasta Enrique,
pidiéndole que me mostrase su mano. Él me ignoró por un momento, pero tras salvar un ligero recelo, y ver que no quería impedirle su huida (me dije que no serviría de
nada), levantó su brazo para mostrármela.
¿Le duele?
No tuvo ni que responderme: vi que al menor tacto, el rostro de Enrique se retorcía de dolor. La piel parecía intacta, conque sin duda el hueso estaba afectado.
Venga a mi coche, puedo inmovilizarle la mano para que no le cause más daño.
¿Tiene usted coche?me preguntó Enrique, para mi mucha sorpresa.
Sí, evidentemente: ¿cómo hubiera llegado hasta aquí si no? estábamos en pleno campo, en una carretera comarcal que unía la ciudad (allá donde se encontraba el
hospital que era mi puesto de trabajo) y el pequeño pueblo donde yo tenía mi residencia.
De acuerdo entonces, vayamos hasta su coche.
Le ayudé en lo posible a avanzar hasta mi vehículo: eran escasos cien metros, pero en su estado los hizo lentamente. Me sorprendía en cualquier caso la fuerza de
aquel hombre: tras un accidente como el suyo, pocos serían capaces de hacer el esfuerzo de seguir por su propio pie. Enrique era físicamente imponente, sea dicho de
paso, con el físico de un militar: se notaba que entrenaba con frecuencia, pues su torso era de puro músculo. Habida cuenta del más de metro noventa que parecía
alcanzar erguido, esto le daba un aspecto impresionante.
Llegamos hasta mi coche, y saqué del maletero unas tablillas y más gasas, que me permitirían inmovilizar la mano de Enrique. Él se sentó en el asiento delantero
mientras yo lo hacía.
Debo decirle algo muy importante, pero antes quiero preguntarle algo. ¿Puedo confiar en usted? me dijo Enrique.
Esto me descolocó, y por un momento no supe qué responderle. Era extraño que me pidiese algo con semejante intensidad, particularmente conociéndonos tan poco
(las cuatro frases que habíamos cruzado). Pero noté que Enrique parecía estar en una situación angustiosa, conque mi compasión pudo sobre mi razón.
Claro Enrique, le ayudaré en lo que pueda, es mi deber. ¿Qué le preocupa?
Debo huir, no puedo esperar a que lleguen las ambulancias,

Pages : 33

Tamaño de kindle ebook :  499 kb

Autor De La  novela : Beatriz Lefebvre

kindle ebooks Comprimido: no

kindle Format : True PDF 

Idioma :Español-España 

Descargar : Gratis

Más Libros  – ebooks  : Aquí !!

Mira El Vídeo Para Enseñarte como descargar!!

Fotos – Imagen

Obsesionada con el preso fugado – Beatriz Lefebvre

kindle – Puedes Leer la novela  Aquí Abajo En Online!!

Tambien Ya Esta Disponible Para Comprarlo En kindle Amazon  productos  Tu Sitio Favorita !! 

Clic Aquí Para comprar  la novela y  leer  en  tu android !!

[sociallocker]
[popfly]

Link !!

Obsesionada con el preso fugado – Beatriz Lefebvre.pdf
Obsesionada con el preso fugado – Beatriz Lefebvre.pdf
Obsesionada con el preso fugado – Beatriz Lefebvre.pdf
[/popfly] [/sociallocker]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------