---------------

Libro PDF Aroma de Jazmín – Concepción Marín Albesa

Aroma de Jazmín – Concepción Marín Albesa

Descargar Libro PDF Aroma de Jazmín – Concepción Marín Albesa 

su mujer.
No es que estuviese interesada
en legalizar su situación. Los papeles no
tenían la menor importancia para
ellos. Pero los padres de Svens eran
tradicionales y muy religiosos. Así que,
para no disgustarlos, Svens organizó una
boda por todo lo alto. Y Lisbet no
protestó. Al fin y al cabo, a toda chica le
gustaba ser princesa por un día.
El reloj entonó sus
campanadas. Respingó. Apenas le
quedaba una hora para llegar a la
editorial. Se dio una ducha rápida,
desayunó y tras vestirse con formalidad,
abandonó el apartamento.
Durante toda la jornada estuvo
reunida debatiendo las mejores
estrategias para la campaña navideña.
Era la época más importante para la
editorial y debían elegir con prudencia a
los autores que serían lanzados en tan
productivas fechas.
A las nueve de la noche,
agotada y con tan solo un sándwich
como cena, cruzó el portal de su
edificio.
-Señorita Olsson.
Lisbet sonrió al portero. Era
un hombre educado, prudente y muy
servicial. Algo inusual en un conserje.
Le extrañó que no le diera las buenas
noches.
-Señor Berg. ¿Ocurre algo?
Él carraspeó con
incomodidad. Lisbet se temió lo peor.
Seven aún no la había llamado. Y su
prometido jamás dejó de hacerlo, por
muy ocupado que estuviese.
-¿Es sobre Svens? Dígame.
¿Le ha pasado algo?
-No tengo noticias sobre el
señor Lindberg. Se trata de… de…
Verá… Han venido del juzgado y me
han entregado esto para ustedes.
Lisbet apartó el miedo y
sonrió.
-Será un asunto de la boda. Ya
sabe, papeleo.
El señor Berg volvió a
carraspear.
-No es que quiera meterme en
sus asuntos. ¡Válgame Dios! Ya sabe
que soy la discreción personificada. No
como esos que van dándole al pico
sacando las miserias de los
demás. Conozco a unos cuantos que
deberían dejar la portería. Pero, en este
asunto, no he tenido más remedio que
enterarme, pues han sido los mismos
policías quienes me han puesto al
corriente de lo que ocurre. Verá… No
se como decir esto, pero…
-¡Por la Virgen Santa, Berg!
¡Hable de una vez, hombre! -se
impacientó Lisbet.
-Me han dicho que tienen que
abandonar su casa en dos días o serán
desahuciados por la fuerza. Siento ser
portador de tan malas noticias. Lo
siento.
Lisbet lo miró perpleja. Esa
notificación no era para ellos.
Imposible. El piso estaba pagado y no
tenían la menor deuda. Por el contrario,
vivían con comodidad gracias a las
ganancias del negocio de Svens y el
sueldo espléndido que le pagaban en la
editorial.
-Debe ser un error. Será
el segundo B. Sé que el señor Borj se ha
quedado sin trabajo.
El conserje le entregó el
sobre. Ella lo abrió. Era una
notificación de embargo y el nombre de
Svens Lindberg se reflejaba con
claridad. ¿Qué estaba pasando? Tenía
que ponerse enseguida en contacto con
él.
-La veo pálida. Le traeré un
poco de agua -dijo el portero.
-No se preocupe. Como le he
dicho, será una equivocación. Lo
solucionaré enseguida. Gracias.
Sin esperar el ascensor, subió
los tres pisos y sacó el teléfono. Marcó
el número de su prometido.
-Vamos, contesta, contesta.
El buzón de voz le informó de
que el usuario estaba ocupado o fuera de
cobertura, que dejase un mensaje. Casi
histérica le contó lo que estaba
sucediendo suplicándole que la llamase
enseguida. Se quitó el abrigo y lo dejó
caer sin contemplaciones. Abrió el
aparador y se sirvió una copa de brandy.
Necesitaba algo fuerte que la ayudase a
matar esa angustia que aporreaba su
estómago. La tragó de un solo golpe, sin
dejar de mirar el móvil.
Una hora después, tras
averiguar el número del hotel donde se
hospedaba Svens, llamó.
-¿Cómo que no hay ningún
Lindberg hospedado? Mire bien, por
favor.
La recepcionista le confirmó
que sus datos eran correctos. Tal vez, el
vuelo se retrasó. Eso era. Llamó al
aeropuerto. El avión de Svens había
aterrizado puntualmente.
-Puede que perdiese el vuelo.
¿Podría decirme si en la lista de
pasajeros consta el señor Svens
Lindberg? Es importante. No lo localizo
y estoy muy preocupada.
La operadora se negó en
redondo a darle tal información. De
nada sirvieron sus ruegos. La norma de
la compañía era proteger los datos de
sus clientes, a no ser que se tratase de un
caso donde interviniese la policía. Y
por supuesto, era absurdo ir a denunciar
la desaparición de su prometido. Svens
estaba ilocalizable, por el momento.
Seguro que las líneas telefónicas no
funcionarían correctamente. No debía
perder la calma. Lo mejor que podía
hacer era relajarse. Una ducha y un
chocolate bien caliente la ayudarían.
Tras la ducha, dos tazas de
chocolate y unas veinte llamadas,
continuaba sin recibir respuesta. Ahora
sí que estaba realmente preocupada.
Svens era el hombre más puntilloso y
metódico que conocía. Siempre que
llegaba a su lugar de destino lo primero
que hacia era llamarla y ya habían
transcurrido demasiadas horas. Algo
grave estaba ocurriendo.
Desesperada, llamó a Karee,
su jefa y mejor amiga. En pocos minutos,
se presentó en el apartamento.
-Cielo, no debes tomártelo a
la tremenda. Puede haber mil motivos
para que Svens no te llame –dijo
tratando de serenarla.
-¿Cuáles? ¡No se me ocurre
ninguno lógico! –exclamó Lisbet al
borde de un ataque de nervios.
Realmente, pensó Karee, no le
faltaba razón. Svens jamás la haría sufrir
de un modo tan espantoso a no ser que
estuviese gravemente herido o… No
quería ni pensarlo. Lisbet jamás
superaría algo así.
-Prepararé café. Será una
noche larga.
Su amiga la miró con espanto.
-¿Larga? ¿Por qué? ¿Piensas
que no llamará? Ya se. Crees que le ha
pasado una desgracia. ¿No es así?
-No, cielo. Pienso que hay una
diferencia de horario y tal vez, no desee
romper tú sueño y más sabiendo el
trabajo que te espera en la editorial.
-No se si podré ir a la oficina,
ni si seré capaz de concentrarme en el
trabajo. Con todo esto…
-Ahora no pienses en ello.
Voy a por el café.
Lisbet se quedó mirando
fijamente el móvil. De repente, la
pantalla se iluminó. Con rapidez abrió el
mensaje.
-¿Es él?
Lisbet se echó a llorar.
-¿Qué ocurre?
-Publicidad. Pero… ¡En qué
puñetas piensan las compañías
mandando publicidad a la una de la
madrugada! ¿Están locos? No se de que
sirve la protección de datos. ¡Estamos
desamparados y nadie hace nada!
Karee dejó la bandeja sobre
la mesita y la arropó.
-Perdiendo los nervios no
conseguirás nada.
-¿Cómo no voy a perderlos?
En cuanto llego a casa el portero me
comunica que dentro de dos días nos van
a desahuciar y después, Svens
desaparece.
Su amiga se apartó
ligeramente de ella.
-¿Qué es eso de qué os van a
echar de vuestra casa?
Lisbet se sorbió la nariz.
-No tiene importancia. Es un
error. Habrán confundido un piso por
otro.
-¡Por supuesto que la tiene!
Tengas o no razón, la justicia no se anda
con miramientos. Mañana a primera
hora deberás ir a los juzgados a resolver
este entuerto; o te aseguro que sí te
echarán de tú casa.
Lisbet comenzó a llorar con
más desgarro.
-¿Y qué… puedo hacer yo? El
apartamento pertenece… a Svens. Y no
llama, no llama…
Unas arrugas se formaron en
la frente de Karee.
-Pues, hay que dar con él.
¿Sabes el nombre del cliente al que ha
ido a ver? ¿La empresa? ¿No? Cielo,
esas cosas se preguntan. Una no puede
fiarse de los hombres. Ya se que Svens
es distinto. Pero… Ahora tendríamos
algo a que agarrarnos. ¡En fin! Lo único
que nos queda es esperar. Anda. Toma
una taza de café. Te reconfortará.
-Lo único que me quitará esta
angustia es que Svens llame.
Pero al amanecer Svens
continuaba sin dar señales de vida. Sin
embargo, aún no habían transcurrido las
horas necesarias para poner una
denuncia. Aunque, sí para acudir al
juzgado. Karee llamó a la oficina y dio
las instrucciones pertinentes para que la
sustituyeran aquella mañana.
-Vamos.
-No me siento con fuerzas –
musitó Lisbet.
-Querida, las sacarás quieras
o no. No puedes dejar que te dejen en la
calle. Venga. Ponte el abrigo.
Abatida, Lisbet subió al
coche. Se sentía asustada. Si Svens
desaparecía de su viada sería como una
nave que había perdido la luz del faro y
que se deslizaba hacia las

Web del Autor

Clic Aqui Pagina Oficial

Si no sabes descargar mira este video tutorial

[sociallocker]
[popfly]

Descargar 

Leer en online
[/popfly] [/sociallocker]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------