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Libro PDF Conocí a alguien – Inés Adank

Conocí a alguien – Inés Adank

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Adrian estaba a punto de desayunar,
la noche anterior había bebido de más, y
trataba de apaciguar su resaca. A esta
altura de la mañana ya había conseguido
su periódico y mientras buscaba la
sección deportes sonó el teléfono de la
casa. Era Inés, desde Peñiscola para
contarle que Mario había tenido un
accidente con su kite.
Estaba muy cerca de la costa y por
su inexperiencia, no pudo dominar su
kite cuando una racha de viento lo elevó
casi quince metros llevándolo sobre la
costa. Por desgracia, se estrelló sobre
uno de los edificios, golpeando su
cuerpo contra la pared, y cayendo sobre
un automóvil que ocasionalmente pasaba
por ahí.
Estaba muy golpeado, quebraduras
en su pierna y un fuerte golpe en la
cabeza que lo tuvo inconsciente durante
ocho horas.
Inés contaba las cosas con
serenidad, pero se advertía en su voz un
nerviosismo que denotaba su
preocupación. Estaba en el Hospital, y
era la primera llamada que hacía,
después de haber avisado a los padres
de Mario. Sus hijos, Lucio y Emma
estaban con una amiga.
Adrian estaba sorprendido. Mario e
Inés eran un modelo a seguir. Jóvenes,
económicamente fuertes, y con algún que
otro altibajo financiero que Mario sabia
soslayar con profesionalismo innato.
Dos hijos hermosos, bien educados y
predispuestos, y por sobretodo muy
cariñosos e inteligentes.
Supo que iban a operar su pierna, ya
que debían acomodar los huesos para
que no suelden mal.
Adrian colgó el teléfono acordando
que la iba a llamar al otro día, y a
disposición de ella por cualquier cosa
que pudiera necesitar y recordó la cara
de Inés.
Se la imaginó inquieta. Nunca la
había visto llorando y nerviosa.
Laura ya se habia ido a su oficina,
asi como no tenía con quien comentarlo,
siguió su día laboral como siempre, con
la salvedad de que no podía dejar de
pensar en el accidente de Mario.
Esa noche, pasó a buscar a Laura
por la oficina y le comentó lo sucedido.
Martes 8 de enero
Tratò de llamar a Inés y no tuvo
respuesta. Pero a la hora recibió un
llamado de ella, donde le contaba que
por haber tenido una fractura expuesta,
no podían operar a Mario hasta
confirmar que no había riesgo de
infección.
La notó enojada: ella estaba
preocupada por los gastos que estaba
generando el accidente, la posibilidad
de un juicio de parte del dueño del
departamento por los daños y lesiones
ocasionado mientras él se enfocaba en
cambiar su deporte comprandose un ala
Delta o una moto de alta cilindrada.
Además, para sorpresa de Inés, Mario
decidió juntarse esta misma noche con
amigos para comer Pizza en el hospital,
pidiéndole a Inés que no se quedará.
El divague de Mario fue lo más
significativo para Adrián. Sabía que a
veces los golpes en la cabeza traen
cambios de conducta. Generalmente con
ribetes agresivos e infantiles.
Inés estaba muy preocupada. Su
marido internado, sus hijos demandando
tiempo y respuestas, su trabajo, su casa.
Sola en un país donde no tenía
familiares.
@@@@@
Miércoles 9 de enero
Mario seguía en el hospital,
esperando a su cirugía.
Al final no resultará una operación
muy complicada. El accidente le lastimó
una pierna, justo arriba de la rodilla. La
rodilla también se vio afectada pero el
cirujano confiaba en que las técnicas
que se le ofrecían hoy en día no debería
de dar complicaciones, ni secuelas
significativas.
Era un cirujano que les habían
recomendado mucho, e Inés le tenía
mucha confianza.
Inés notó en Mario una conducta muy
agresiva, hacia ella, y hasta con su
propia madre… algo eufórico: se salvó
de la muerte, su vida era ahora una
oportunidad nueva, y su exigencia hacia
ella será más grande. No quería, le dijo,
más pareja floja e hijos mal educados,
casa desordenada… Tenía, para con ella,
un trato malo e inoportuno.
Si, bien Mario siempre había sido
demandante y autoritario, Inés notaba
que algo andaba mal… La agresividad
era exacerbada, principalmente dirigida
hacia ella, y con pleitos algo
incoherentes, infantiloides. Le habían
hecho estudios regulares para averiguar
fracturas, ultrasonidos, radio hasta de la
cabeza, pero todo había salido regular…
Comprobó sus impresiones con
algunos de sus amigos, familiares y a su
madre, que coincidieron en notar algo
especial. Será cosa de resucitado? El
golpe el la cabeza lo habrá afectado en
alguna otra manera?
Era una clínica en Peñiscola, que a
pesar de haber sido recomendada por un
amigo suyo, era algo básica y
rudimentaria y ahí, éste cirujano, de la
Gran Ciudad, hacía ley. Así que toda la
atención era sobre su pierna, tanto que
lo demás, mucho no le interesaba.
Inés no se atrevía hablar con el
cirujano de la conducta errática de su
esposo. Realmente, siempre estuvo un
poco así… Qué pensará? No era quien
para arreglar sus problemas
matrimoniales… Pero igual, seguía
sintiendo que algo andaba mal.
@@@@@
Adrián y Mario se conocían desde
hace muchos años. Compartían fines de
semana navegando en las costas de
Uruguay de donde ambos eran
originarios.
Hace unos diez años,

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