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Una hermana en occidente Esposa por correspondencia 3 – Angela K. West

Una hermana en occidente (Esposa por correspondencia 3) – Angela K. West

Una hermana en occidente Esposa por correspondencia 3 – Angela K. West

Descargar Una hermana en occidente Esposa por correspondencia 3 En PDF Sibyl, comprometida con el hermano de
Ben, Adam, con el que había
intercambiado correspondencia pero que
nunca había conocido. Fanny le había
dicho que era un hombre maravilloso,
amable, serio y deseoso de empezar una
familia. Esta idea aterraba a Sibyl, pero
necesitaba salir del apartamento que
compartía con su familia en Nueva
York. Después de una terrible pelea con
su padre, el quedarse ahí y dedicar su
vida a cuidarlo a él y a sus tres
hermanas ya no era una opción. Así que
aquí estaba; una novia a regañadientes.
El tren se alejó de la estación
avanzando hacia el oeste, por entre
montañas como las que ella nunca había
visto. En sus cartas, Fanny le había
dicho que las montañas eran como los
grandes edificios de la ciudad de Nueva
York, pero a Sibyl no le pareció que
esto fuera cierto. Desesperadamente
deseaba poder volver al pequeño
apartamento y estar apretada con sus
hermanas y su padre.
“¿Señorita Corrigan?”
El hombre detrás de ella era un
vaquero que le hacía honor a su atuendo.
Traía botas, sombrero, pantalones de
mezclilla y una camisa a cuadros
abotonada. Sibyl se le quedó mirando,
se aclaró la garganta y dijo, “¿Sí?”
En el rostro del vaquero se dibujó
una sonrisa. Era apuesto, tal y como
Fanny le había dicho.
“Soy Adam. Adam Stewart. ¡Es
un placer conocerte!”
Extendió la mano y Sibyl la tomó,
dándole un apretoncito nervioso.
“Demonios, eres la viva imagen de tu
hermana.”
Sibyl sintió que se le sonrojaron
las mejillas al oír esa clase de lenguaje.
“Gracias,” dijo ella.
“Déjame te ayudo con tus cosas.
Veo que no trajiste muchas cosas”
No tenía mucho qué traer. A
diferencia de Fanny, ella nunca se había
casado antes de venir al oeste y nunca
había tenido una casa propia. Sabía
cómo cocinar y cómo limpiar una casa
ya que se había encargado de la de su
padre por años, pero nada en esta era de
ella. En realidad todo lo que poseía era
su ropa, y la mayoría de esta había sido
de Fanny.
Adam tomó su maleta y la llevó
hasta el carruaje que los esperaba.
“Te estaba esperando y estaba
emocionado por conocerte. No sé por
dónde empezar. ¡No puedo creer que ya
hayas llegado!”
Sibyl sonrió, sin estar segura de
qué decir. ¿Qué había hecho Fanny
cuando conoció a Ben?
“Me alegra estar aquí,” mintió
ella. “Pero todo es muy diferente. Nunca
he estado en un lugar como este.”
“Ya te acostumbrarás. A Fanny
ahora le encanta este lugar. Ella también
se sentí un poco extraña la primera vez
que llegó.”
La ayudó a subir y ella se sentó
recatadamente en el asiento, esperando
que él se sentara a su lado. Él lo hizo y
les ordenó a los caballos que avanzaran.

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Nunca antes había experimentado
tanto silencio en su vida. Nunca había
respirado un aire tan fresco y limpio.
Cada olor en este lugar era destacado, a
diferencia de casa, en donde los aromas
y sonidos se amontonaban. Su cabeza
giró y se dio cuenta de que Adam le
hablaba.
“¿Disculpa?”
“Solamente decía que esta noche
nos quedaremos en el hotel del pueblo, y
después nos dirigiremos a Marsh Creek
en la mañana.”
“Oh,” respondió Sibyl. “Está
bien.” Nunca se había quedado en un
hotel. Había pensado que ella era muy
mundana al venir de la ciudad, pero en
realidad su familia nunca había tenido
dinero para hacer cosas; tan solo se
dedicaban a trabajar.
Adam le dijo sobre la casa que
había construido el año pasado cuando
Fanny se había mudado con Ben. “Había
vivido con él por años, pero sabía que
ellos iban a querer su privacidad. Por
eso construí la nueva casa.” Solo tenía
un dormitorio ya que quería terminarla
rápido, pero ya tenía ideas de cómo
ampliar cuando tuviera hijos.
Al escucharlo, Sibyl sintió una
puñalada de temor en su corazón. En
realidad todavía no le había dicho que
sí. Cierto, se estaba mudando a este
lugar y Adam le parecía agradable, pero
él hablaba de tener bebés juntos como si
ya estuvieran casados.
Ella lo miró manejar, sintiendo
curiosidad por su forma de hablar y su
porte. La idea de que una vez estuvieran
casados él sería la última persona que
vería por las noches y la primera al
despertar flotaba por su cabeza. No
estaba lista.
Pero no había problema; Fanny le
había dicho que cuando ella se había
mudado a este lugar había vivido con
unos vecinos hasta que ella y Ben
estuvieron de acuerdo con seguir
adelante. Sibyl se dijo a sí misma que
todo estaría bien.
Se detuvieron junto al pequeño
hotel y Adam habló. “Solo había una
habitación disponible, así que puede que
les haya dicho que ya estamos casados.”
“¿Ya casados?” ¿Compartir una
habitación? Ella se le quedó viendo.
Este tipo de acción era indecente.
Él bajó los hombros. “Puedo
dormir en el suelo si lo prefieres.”
No era correcto. Fanny le había
dicho que aquí las cosas eran relajadas,
pero esto…
Adam suspiró. “O puedo dormir
en el establo.”
“Sí, creo que eso es lo mejor.
¿Cuándo veré a Fanny?”
“Ella y Ben nos estarán esperando
mañana en Marsh Creek. Pareces
cansada. Déjame llevarte hasta tu
habitación.” Él evitó mirarla a los ojos,
y el aire entre ellos de repente se sintió
tenso.
Sibyl no podía creer que él
estuviera frustrado con ella después de
que le había propuesto de manera
indecente que compartieran la
habitación.
“Sí, tienes razón,” dijo ella.
Sola en la habitación, Sibyl lloró.
¿Qué había hecho al venir aquí?
El viaje hasta Marsh Creek del
día siguiente fue largo, y Sibyl mantuvo
la vista sobre el paisaje que pasaban.
Adam trató de iniciar una conversación
varias veces. Sibyl sintió que estaba
siendo muy grosera, pero no podía dejar
de sentir que había tomado una mala
decisión. ¿Pero cuál era la otra opción?
¿Regresar a Nueva York y enfrentar a su
padre? Él le había dicho que era una
tonta y muchas cosas más por venir hasta
aquí, y también había llamado tonta a
Fanny, aunque era obvio que ella estaba
locamente enamorada de Benjamin.
Sibyl le dio una mirada al hombre
que estaba a su lado ocupado manejando
el carruaje. ¿Podría llegar a amarlo,
después de que había querido pasar la
noche con ella fuera del matrimonio?
Sospechó que no.
Pero tenía que esforzarse por
hacerlo; no tenía opción.
Después de lo que

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