---------------

Mundo partido – Arancha Duro

Mundo partido – Arancha Duro

Mundo partido – Arancha Duro

Descárgatelo El libro  Ya!!

Resumen y Sinopsis 

Me despertó un ruido, como el quejido de una rama al partirse. Me mantuve completamente quieta, con los músculos tensos. Entreabrí los ojos, intentando ver
a través de las pestañas, mientras era consciente de que mi cuchillo se encontraba al lado de mi cabeza, a apenas unos centímetros de distancia. Calculé
mentalmente el movimiento de brazo que sería necesario para empuñarlo y ponerme de pie, dispuesta a luchar contra cualquier cosa que hubiese producido
aquel sonido.
Aguanté la respiración al volver a oírlo. Era como un susurro, apenas un roce contra la tierra. Por un momento me llamé estúpida a mí misma, asustándome como
una cría por lo que seguramente sería una ardilla o una rata. Destensé un poco los músculos, mientras todo el cuerpo me pedía a gritos que volviera a sumergirme en el
sueño del que había sido arrancada. Estuve a punto de rendirme ante aquel deseo.
Pero entonces oí un carraspeo, bajo y grave, áspero. Mi mano voló hacia el cuchillo y rodeé el mango fuertemente con los dedos, sintiendo la áspera madera contra
la palma de la mano. Levanté la cabeza, atenta, abriendo los ojos bruscamente. El sonido procedía de fuera. El silencio había vuelto a instalarse en la cueva donde
habíamos decidido pasar la noche. Eché un vistazo a mi lado, esperando encontrar el contorno oscuro del cuerpo de mi padre, dormido a unos metros de mí.
Pero allí no había ninguna sombra. Ni ningún cuerpo. Nadie. Estaba completamente sola en aquella oscura cueva.
Me levanté de un salto y me deslicé hacia un lado, apretándome contra la pared rocosa. Mis botas apenas hicieron ruido al desplazarse por el suelo. Con el cuchillo
delante de mí, sujeto firmemente, caminé hacia la entrada de la cueva, dispuesta a no dejarme arrinconar en su interior. El sol empezaba a iluminar tímidamente el suelo y
las paredes, indicando el inicio de un nuevo día que apenas había empezado.
Volví a oír un leve susurro provocado por el roce de unos pies contra las hojas caídas. Una rama chasqueó al partirse bajo el peso de algo. Agucé el oído y oí una
respiración profunda, tranquila y relajada. Estaba indecisa. Dudaba entre quedarme escondida en las sombras de la cueva, rezando para que quien fuera que estuviera en
el exterior pasara de largo, sin llegar a darse cuenta de mi presencia, o esperar a que el visitante estuviera lo bastante cerca como para abalanzarme sobre él y rezar para
que estuviera desarmado, contando a mi favor con el factor sorpresa.
Cambié el peso de mi cuerpo de una pierna a otra. Sabía por experiencia propia que no debería dudar. Eso podía resultar un error fatal, ya que eso le proporcionaría
demasiada ventaja al agresor. Así que cuando noté que el ruido de los pasos del visitante estaban justo al lado de la entrada a la cueva, lancé mi cuerpo hacia delante, con
el cuchillo apuntando directo hacia delante.
Pero con un movimiento brusco, el visitante me agarró de la muñeca con una sola mano y tiró de ella con fuerza hacia un lado, haciéndome perder el equilibrio. Me
di la vuelta lo más rápido que pude, volviéndome de cara a él, decidida a recuperar la ventaja que había perdido. Pero me frené en seco justo a tiempo.
Pensaba que te había enseñado a pelear mejor, niña. Me estás decepcionando profundamente, ¿sabes?
No pude evitar un suspiro de alivio. Mi padre me dirigió una sonrisa antes de encaminarse hacia el interior de la cueva, jugueteando con un par de manzanas que
traía en la mano, mientras que en la otra aferraba un conejo muerto cogido por las patas traseras.
Lo seguí dentro de la cueva, hambrienta, sin apartar la vista del delicioso manjar que traía en las manos. No había probado bocado desde la mañana anterior, y
apenas fueron unas cuantas fresas que habíamos cogido. Me relamí, con la boca hecha agua, mientras él se sentaba en el suelo, al lado del fuego de la noche anterior,
empuñaba su propio cuchillo y procedía a despellejar el animal concienzudamente. Me senté a su lado, mirando ávidamente mi futura comida, casi pudiendo saborearla
ya en mi boca.
Buen desayuno, ¿eh?fanfarroneó mi padre, guiñándome un ojo.
Aún espero que superes mi récordmascullé, dándole un codazo. El día que caces un ciervo tan grande como el que cacé yo, avísame.
Continué mirando con ojos vidriosos como mi padre preparaba el conejo para asarlo. Por mi parte, estaba hambrienta, famélica, y llevaba semanas sin probar ni un
bocado de carne, así que me veía perfectamente capaz de arrancarle el animal de las manos y devorarlo sin importarme en absoluto el pelo que cubría la piel. Aun así, me
resistí incluso a darle un bocado a las suculentas manzanas que había traído, queriendo reservarlas para después del desayuno.
¿Por qué te has ido en medio de la noche?pregunté, intentando mantener la cabeza alejada de la comida y del dolor que esto provocaba en mi estómago. Me
he llevado un susto de muerte al ver que no estabas y que alguien se estaba acercando a la cueva.
Mi padre se echó a reír, tirando con fuerza del pellejo del animal para arrancarlo. Tenía una risa profunda y suave, tan grave como su voz, que recordaba a un
hombre bonachón y amable. A primera vista intimidaba, debido a su robusta complexión, pero su carácter no acompañaba a su aspecto. Él irradiaba tranquilidad y
calma. Era imposible no sentirse a gusto a su lado. Tenía los ojos pequeños de un color marrón oscuro, como el chocolate fundido, alrededor de los cuales había miles de
pequeñas arrugas que se le había formado con el paso de las años y que habían sido agravadas por su sempiterna sonrisa. Tenía las manos curtidas como el cuero viejo y
callosas después de años y años de vida en el bosque y del manejo del cuchillo. Tenía el pelo cano, con pequeñas sobras oscuras, restos de lo que fue en algún momento
un bonito color castaño. Lo llevaba largo, rozándole los hombros, y con unas ondas que no llegaban a ser rizos.
Esa era una de las pocas cosas que podía afirmar que había heredado de mi padre. Tenía el mismo color castaño y las mismas ondas en el pelo. Todo lo demás,
según mi padre, era heredado de mi madre.
Ya he visto lo asustada que estabas, niñase burló mi padre, sin quitar la vista de su faena. Te he oído dudar. Ya sabes lo que te enseñé. Nunca dudes. Si
dudas, estás muerta.
Bufé. Claro y directo. Mi padre nunca se andaba con rodeos, dispuesto a recordarme siempre el peligro en el que vivíamos. Aparté los ojos de la comida por
primera vez desde que la había visto y los posé en la muñeca derecha de mi padre, la cual se hallaba descubierta al haberse arremangado las mangas para preparar la
comida. En ella podía aún verse la larga cicatriz que atravesaba su antebrazo, rosada, abultada y con los bordes irregulares, fruto de un corte con el cristal roto de una
ventana en una precipitada huida. Inconscientemente, me froté mi propia muñeca. Siempre me había preguntado cómo debió ser aquella noche de persecución y pánico,
en una frenética búsqueda de un lugar seguro, mientras todos eran arrancados de sus hogares y de sus familias, sin poder hacer nada por evitarlo. Casi podía imaginarme
los gritos de la gente buscando a sus seres queridos, los lloros…
Mi padre carraspeó. Me había pillado mirando su cicatriz. Nunca le había gustado hablar del tema. Era prácticamente algo tabú entre nosotros. Yo sabía que debía
ser un tema delicado para él, con demasiados recuerdos dolorosos de esos días negros. Vio la mirada de indecisión en mi rostro, que había sustituido mi mirada famélica.
Déjalo, Emmabufó, irritado.
Sacudí la cabeza, sabiendo que era imposible que lo dejara pasar.
¿Algún día me contarás que fue exactamente lo que pasó?pregunté con voz tímida, ignorando su advertencia.
Eso fue hace años, Emmagruñó mi padre, volviendo a concentrarse en la preparación de la comida. ¿Por qué insistes en rememorarlo todo? Olvídate de eso
y trata de mantenerte viva, eso es lo único que te tiene que preocupar. Nada más.
¿Rememorar?protesté, indignada, frunciendo el ceño. Solo quiero saber lo que pasó, y el hecho de que evites tan bruscamente el tema durante todos estos
años me da a entender que hay algo que yo no sé, algo que no quieres que sepa. Y lo quiero saber. Quiero saber qué ocurrió aquel día.
Mi padre se mantuvo en silencio unos minutos, ignorándome completamente. Aguardé pacientemente, a sabiendas de que yo no iba a dejar pasar esta discusión
otra vez. Mi padre ya había evadido este tema numerosas veces y a mí me carcomía la curiosidad y el deseo enfermizo de saber todos los detalles.
La mataron, ya lo sabesrespondió finalmente, habiendo acabado por fin su trabajo retirando la piel del animal, el cual ahora estaba troceando. A su lado aún
quedaban las brasas de la hoguera que se había apagado en algún momento de la noche, pero que aún estaban lo suficientemente calientes aún como para cocinar encima
de ellas.
Nunca me explicaste qué pasó en mi ausenciasusurré.
Mi padre suspiró y dejó el cuchillo y el animal. Se volvió hacia mí con cara de pena y los ojos tristes, melancólicos. No pude evitar sentir cierta culpabilidad por
sacar el tema de nuevo. Sabía lo mucho que mi padre había sufrido con la muerte de mi madre. Aún podía ver el dolor a través de sus ojos, un dolor que a pesar de todos
los años que habían pasado no había logrado hacer desaparecer.
No quiero revivir todo aquello, Emmamurmuró, evitando mi mirada y concentrándose en quitar los restos de carne de la hoja de su cuchillo. Lo único que
quiero es seguir adelante, quiero olvidarme de lo que ocurrió ese día. Sé de algunos supervivientes que educan a sus hijos aprendiendo a odiar a los ricos, contándoles
hasta el último detalle de todo lo que pasó hace años, para que la sed de venganza se herede de generación en generación y nunca se olvide. Pero yo no quiero que vivas
todo el horror que yo he vivido. No puedo hacerte eso a ti, niña. No quiero que vivas así, quiero que vivas ajena a todo eso y evitarte muchos horrores. Quiero que seas
feliz, y si para eso he de mantenerte desinformada de todo eso, lo haré. Te será más fácil vivir si no sabes.
Pero necesito saber lo que pasóinsistí. Me ocultas algo, me lo has estado ocultando durante todos estos años. Nunca has tenido ningún problema en
contarme lo que ocurrió para que sucedieran las masacres. ¿Por qué me ocultas esto?
¡Basta!
La paciencia de mi padre se había agotado. Respiraba de manera rápida y superficial, intentando controlarse. Sabía lo que ese tema ocasionaba en él, pero él sabía lo
que el silencio ocasionaba en mí. Llevaba muchos años en la incertidumbre, deseando saber qué había pasado esa noche para que mi padre no quisiera volver a hablar de
ello.
Mi padre y yo nos manteníamos en una huida constante, sin permanecer más de dos o tres días en un mismo lugar, para evitar encuentros indeseados. Aun así, nos
habíamos encontrado gente. Aliados y enemigos. No nos fiábamos ni de unos ni de otros, pero encontrarse con aliados, supervivientes como nosotros, siempre
significaba conocer cómo iba el mundo más allá de nosotros dos.
En cambio, los encuentros con enemigos eran menos frecuentes. Por fortuna. Apenas veíamos un grupo pequeño una vez al año, jóvenes ricos y mimados que
buscaban un poco de aventura y diversión tratando de dar caza a los desgraciados hambrientos que trataban de sobrevivir día tras día.
Me mantuve en silencio, debatiéndome entre el deseo de conocer lo ocurrido y el de no hacer enfadar a mi padre, que se dedicaba a cocinar la carne sobre las brasas.
Él era la única compañía que tenía día y noche, así que lo mejor que podía hacer era evitar tensiones entre nosotros, para no hacer la convivencia más difícil.
Mi padre me tendió un trozo de la carne de conejo, ya frita. Me dio una de las patas del animal, mi parte favorita. Me dediqué física y mentalmente a devorar el
exquisito manjar que tenía entre las manos, hasta que no quedó nada más que el hueso, olvidándome por completo de la conversación que habíamos estado manteniendo.
Cogí un par de trozos más, asegurándome de repartir la comida equitativamente entre los dos, como era la costumbre. Cuando acabé me lamí los dedos, deseosa de
aprovechar hasta la última pizca de sabor que pudiera conseguir. Para rematar, dimos cuenta de las manzanas, jugosas y rojas, como a mí me gustaban.
Cuando acabé, me eché hacia atrás y me tumbé, sonriente, aunque sin estar satisfecha del todo. El hambre siempre había sido parte de mi día a día, y estaba segura
de que sería capaz de comerme un bufé digno de uno de las personas más ricas y seguir sin estar totalmente satisfecha. Pero aun así, me contenté con el pequeño atracón
que nos habíamos dado.
Mi padre se reclinó contra la pared de la cueva. Echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos, en total calma. Aun así, podía notar su malestar por la discusión
anterior, pero él procuraba disimularlo. Coloqué las manos detrás de mi cabeza y estiré las piernas todo lo que pude. Mi padre y yo nos pasábamos el día en
movimiento, viajando constantemente y haciendo las paradas justas para comer las escasas veces que encontrábamos algo de comida decente y para dormir durante las
noches, por lo que momentos tranquilos de descanso como éste eran mis momentos favoritos. Los que me permitían relajarme sin estar atenta constantemente,
pendiente de cualquier ruido o cualquier sensación de alguna presencia extraña.
Yo también cerré los ojos, mientras deseaba volver a sumergirme en el profundo sueño en el que estaba antes de que mi padre me despertara al traer la comida. A
pesar de que mi cuerpo estaba acostumbrado al cansancio y a los grandes esfuerzos, en los dos últimos días habíamos recorrido mucha más distancia que la que solíamos
hacer. Todos y cada uno de mis músculos suplicaban

Título: Mundo partido
Autores: Arancha Duro
Formatos: PDF
Orden de autor: Duro, Arancha
Orden de título: Mundo partido
Fecha: 17 sep 2016
uuid: 36860ea5-834b-4114-a7c6-903aae4ea438
id: 424
Modificado: 17 sep 2016
Tamaño: 1.38MB

Novela kindle  Comprimido: no

kindle Formato – Contenido – tipo : True 

Temáticas: Novela romántica, Comedia romántica , romance

Más Libros  – ebooks  : Aquí !!

Mira El Vídeo Para Enseñarte como descargar!!

Fotos – Imagen

image host

kindle - Puedes Leer la novela Aquí Abajo En Online!!

Tambien Ya Esta Disponible Para Comprarlo En kindle Amazon  productos  Tu Sitio Favorita !! 

Clic Aquí Para comprar  la novela y  leer  en  tu android !!

Si te gusto  comparte  en   el facebook 

Descargar Libro Aqui  !!


https://1drv.ms/b/s!AhKpqxOmldbbiFr4hYEBk4DgG6CV
https://app.box.com/s/x22dsn1gd0m73wxl2rtpvvcfkb758xvb
http://go4up.com/dl/89a9ccbe276d82
https://www.adrive.com/public/NgbZjk/Mundo partido – Arancha Duro.pdf

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------