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Revista Muy Interesante Mitos y Leyendas III – Marzo 2016 PDF

Muy Interesante. Mitos y Leyendas III – Marzo 2016

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HADAS – YETI – INFRAMUNDO – UNICORNIO – SIRENAS Y TRITONES – REY MONO comenzaba a bailar involuntariamente hasta que
moria de cansancio”.
Arquetipo universal
El término hada proviene de Fata, el nombre de las
deidades romanas del vaticinio también conocidas
como Parcas (Moiras en la mitologia griega); se
compone del verbo latino fatum —destino— y este
del verbofari —hablar—. Es decir, la carga etim016-
gica de las hadas siempre las ha ligado a la virtud
de la adivinaci6n o a la capacidad de influenciar la
historia personal de los humanos. Ademås, este
tipo de féminas con poderes elementales han teni-
do una significaci6n multicultural en gran nüme-
ro de mitos, ya sea como las musas o figuras ani-
micas que inspiran a los hombres, o acompafiadas
de una connotaci6n similar a la de las sirenas y
su erotismo. Tal es el caso de las disir, que en los
cuentos n6rdicos eran fan-
tasmas femeninos con do-
tes de adivinaci6n que po-
dian proteger o atormentar
a los mortales.
Aunque reciben nombres
distintos en cada tradici6n,
las hadas tienen en comün
la soberania de los rios, la-
gos, mares y bosques; tam-
bién una imagen juvenil,
Sabias que…
El famoso leprechaun
o ‘duende al final del
arcoiris’ es en realidad un
tipo de hada irlandesa
que da una parte de sus
grandes tesoros de oro a
quien la atrape.
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como las asrai del folclor inglés, espiritus que al
ser capturados por un hombre se vuelven un ria-
chuelo de agua y, aunque lucen como doncellas,
han vivido cientos de afios. Por su parte, en la tra-
dici6n griega conforman una pléyade de deidades
menores, como las ninfas, driades, nereidas, nåya-
des y oceånidas, hijas del titån Océano. Incluso en
la mitologfa germånico-escandinava, las ondinas
y las nix, o sirenas de rio, son consideradas como
hadas camale6nicas que solo ganarian un alma si
concebian un hijo con un mortal. Muy distintos
a los anteriores son los 12 tipos de seres feéricos
que en Irlanda han sido asociados a la maldad y
la muerte. Por ejemplo, las sheoques, criaturas que
secuestran recién nacidos y j6venes para Ilevarlos al
inframundo; o las merrows, doncellas acuåticas que
traen mal clima a los pescadores. En este sentido,
el universo mit016gico de las hadas y sus equiva-
lentes constituye una de las
herencias culturales mås ricas
de la antigüedad, pues repre-
senta un conjunto sincrético
de tradiciones folc16ricas, y
actualmente se les considera
una de las måximas expresio-
nes del animismo o culto a los
espiritus de la naturaleza.
Fuentes: The Rdig.bn of the Ancknt Celts. de J. A.
MacCuUoch; and Folk por
WiUiamH.Frost
muyinteresante.com.mx Proyecciön social
I legado oral de la mitologia celta se trans-
formö radicalmente a fines del siglo XVII
en Francia, por el trabaio de autores como
Madame d’Aulnoy (1651-1705), quien inaugurå la
corriente literaria de los conteuses o narradores,
especificamente con Cuentos de las hadasy La
isla de la felicidad Asimismo, Charles Perrault
(1628-1703), autor de Caperucita roia y El gato
con botas, escribiö cuentos como Les fées (Las
hadas) en los que estos seres adoptan el papel de
guardianes que palian la ausencia de las madres
y conceden favores. De acuerdo con la filöloga
Maria del Carmen Ramön Diaz, investigadora de la
Universidad de Alicante, Espaha, estos persona-
jes también sirvieron como una proyecciön de las
virtudes y defectos humanos, y eran considera-
das superiores a los ogros, gigantes y centauros:
la figura protagånica de la mujer rompia estereo-
tipos; cuestionaba las clases sociales medievales
y la opresiön femenina.
perfeccionaron sus habilidades como herreros,
müsicos y combatientes. La leyenda celta original
cuenta que los invasores milesianos provenientes
de Galicia, peninsula Ibérica, reclamaron Irlanda
en su nombre, y los hijos de Danu fueron exilia-
dos a los rfos, manantiales y mares del territorio; a
partir de entonces se les conoci6 en las tradiciones
orales como la gente hada o Fairy Folk. Por el resto
de los tiempos la estirpe de seres habitaria Tir na
nÖg o la ‘Tierra de la Eterna Juventud’, de la cual sa-
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lian a través de portales de luz que se abrian sobre
monticulos funerarios y plataformas megaliticas.
Pese a reinar una estancia inmaterial, los dioses
hada recibian tributos por parte de los celtas, como
por ejemplo espadas preciosas que eran arrojadas
al fondo de lagos sagrados.
Guerreros caidos
Bajo esta tradici6n, las criaturas feéricas inspira-
ron leyendas en las que de vez en cuando convivfan
con los mortales y tenfan descendencia con ellos,
a la cual heredaban propiedades misticas. Hasta
antes de la imposiciön del cristianismo, entre los
siglos VIII y XIII, el culto a las hadas guerreras
como Lugh, Dagda y los héroes fenianos —mår-
tires irlandeses en los relatos del mitico Ciclo de
Fionn— se practic6 en Gaul (en la actualidad parte
de Francia y Bélgica), Hispania (peninsula Ibérica)
y Britania (Inglaterra). Estos seres mit016gicos, a
los cuales se atribuian los poderes originales de
la casta Tuatha Dé Danann, eran retratados como
reyes y cazadores admirables. Con la cristianiza-
ci6n de Escandinavia —regiön de los paises mås
septentrionales de Europa— las hadas fueron re-
ducidas por los misioneros eclesiåsticos a un pan-
te6n esotérico de deidades menores y ‘diabölicas’.
En tanto los alquimistas medievales y pensadores
cabalistas las referian como ‘centros de fuerza’ que
adoptaban formas animales, humanas y minera-
les. Héléne Adeline Guerber sefiala en su libro
The Myths of the Norsemen que el velo heroico del
pueblo feérico fue sustituido por una connotaci6n
mås festiva: era visualizado en escenarios noctur-
nos de bosques, campos de flores y orillas de rios
mientras sus miembros danzaban en compafiia de
aves e insectos. Por un lado, la tradici6n oral ingle-
sa decia que si un mortal era rodeado por uno de
esos circulos de baile podia ser bendecido; por el
otro, las tradiciones teut6nicas —del territorio que
hoy pertenece a Alemania— advertian que inter-
venir en esa celebraci6n conllevaria maldiciones
para los humanos, como indica la poeta y cuentista
Mary Howitt (1799-1888) en su cuento Master Olof
at the Elfin Dance: “Si una persona escuchaba las
melodias interpretadas en estas tertulias mågicas,
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