---------------

Caras & Caretas – 13 Mayo 2016

Caras & Caretas – 13 Mayo 2016

Caras & Caretas – 13 Mayo 2016 

INVERSIÓN, EMPRESAS PÚBLICAS
Y SOCIEDADES OFFSHORE
Por Albero Grille
CARTA DEL DIRECTOR
el año pasado. De esta cifra, 8.000
millones de dólares corresponden
a menores ingresos por la caída
en el nivel de actividad y por los
correspondientes recursos fi scales
que se dejan de generar, y los restantes
2000 millones de dólares,
a un menor ingreso de inversión
extranjera.
Ya lo estamos viendo en la cartera
de la dama y en el bolsillo del
caballero: es por esta caída en las
entradas de las arcas del Estado
que, pese a la reducción de gastos
y, sobre todo, de inversiones, en
particular en las empresas públicas,
el défi cit fi scal se mantiene en
el entorno de 3,6%.
Ahora bien, mientras Uruguay
se contrae, la infl ación no
se detiene y el desempleo aumenta
por la caída en los ingresos.
Parece que un relativamente
pequeño grupo de uruguayos
tiene colocados en el exterior
recursos que oscilaían, según
estimaciones que veremos, entre
38.000 millones y 98.000 millones
de dólares, es decir, casi dos
PIB completos, y seguramente
esta sea una estimación conservadora.
Este reducido grupo de
uruguayos aumenta cada año
sus ingresos y sus depósitos en
el exterior.
Las tozudas cifras
¿Cómo se componen esos 38.000 millones
a 98.000 millones de dólares?
Primer componente: dinero colocado
“en blanco” por residentes
uruguayos en instituciones fi nancieras
en el exterior, medidos por
el Banco Internacional de Pagos
Descargar libro En PDF

Mira El Vídeo Para Enseñarte como descargar Caras & Caretas – 13 Mayo 2016

(BIS, o BPI: Bank for International
Settlements, que sumó 8.221
millones en 2015.
El BIS es una organización internacional
fi nanciera propiedad
de varios bancos centrales, con
sede en Basilea, Suiza. Los miembros
del Consejo de Administración
del BIS son los presidentes de
los bancos centrales de Alemania,
Bélgica, Estados Unidos, Francia,
Italia y Reino Unido, instituciones
que poseen la mayoría de las
600.000 acciones en que se divide
el capital de la institución.
Según el último informe del
BIS, al fi nalizar 2015 los uruguayos
tenían depositados en bancos
ubicados en el exterior del país
la suma de 8.221 millones de
dólares. Las empresas y familias
uruguayas tenían en el exterior
24,57% de sus depósitos.
En el primer semestre de 2015,
al cierre de junio pasado, los
depósitos de familias y empresas
uruguayas en el exterior totalizaban
9.044 millones de dólares,
pero la cifra cayó en el tercer y
cuarto trimestre hasta llegar a los
8.221 millones de dólares con los
que cerró 2015.
A fi nes de 2015 las familias y empresas
uruguayas tenían depositado
un monto total de 33.455 millones
de dólares; 75,43% estaba en
instituciones fi nancieras uruguayas
y 24,57% estaba en el exterior. Aquí
tenemos 8.000 millones de dólares,
que están “en blanco”.
Segundo componente: los
recursos colocados por uruguayos
en sociedades offshore como las
creadas por el estudio Mossack
Fonseca, puestos en evidencia por
los Panamá Papers, que serían
entre 5% y 10% del total de sociedades
offshore que funcionan en
el ancho mundo.
Un medio tan insospechable
como El País, que, como revelan
los documentos divulgados,
Uruguay sufre un agudo
proceso de desaceleración
económica que determinó que
el crecimiento del Producto
Interno Bruto (PIB) fuera 1%
en 2015 (hay quienes dicen que
si defl actamos correctamente,
la cifra es 0%, y que se proyecta
un aumento nulo o levemente
negativo de actividad para
2016). El ministro de Economía
y Finanzas, Cr. Danilo Astori,
responsabilizó de la caída en la
actividad productiva nacional
al brusco cambio del contexto
externo y a la merma de las
compras de nuestros principales
clientes: China, Brasil, Argentina
y la Unión Europea.
¿Cómo se revierte esta situación?
El equipo económico
persiste en su idea de apostar a la
inversión extranjera directa como
motor de la economía y forma de
obtener recursos para paliar el
défi cit fi scal.
Todo lo anteriormente expuesto
surge de la comparecencia del
ministro Astori ante la Comisión
de Hacienda de la Cámara de
Diputados, el 27 de abril. Aunque
no lo mencionó en el Parlamento,
Astori también se ha mantenido
en la posición de que las empresas
públicas, que han visto recortadas
sus inversiones en 36% según
El País, aporten 1,5% del PIB,
es decir, unos 1.500 millones de
dólares, cifra que ha preocupado
mucho a políticos y titulares de
las dichas empresas, alguno de los
cuales ha considerado que esto “es
una forma de hundirlas”.
Analistas privados han calculado
que el ingreso nacional disponible
en 2016 será 15% menor
que el generado en 2014, lo que
representa casi 10.000 millones de
dólares por debajo de lo obtenido
13 de mayo de 2016 / 760 Caras&Caretas 3
posee por lo menos una sociedad
offshore en Panamá, publicó al
respecto: “La divulgación de los
Panamá Papers –miles y miles de
datos de sociedades offshore que
creó el estudio Mossack Fonseca,
donde aparecen estudios, ejecutivos,
políticos y deportistas uruguayos–
puso sobre la mesa el
tema de quienes sacan el dinero
del país para pagar menos impuestos
(dentro de lo que permite
la ley) o directamente evadirlos”.
En la misma nota, señala que “la
evasión fiscal de uruguayos con
cuentas o negocios en otros países
puede alcanzar hasta unos US$
215 millones”.
Sobre las colocaciones totales de
uruguayos en sociedades offshore
no hay cifras, pero algunas “fuentes
que no quieren que se mencione
su nombre” nos señalaron que ese
dinero, depositado durante décadas
por nuestras clases dominantes en
el exterior del país, ascendería a
una cifra que va de 20.000 a 60.000
millones de dólares.
Tercer componente: los inmuebles,
joyas y obras de arte
propiedad de uruguayos que están
ubicados en el exterior, que tampoco
pagan impuestos en Uruguay.
Nuestras fuentes calculan
que podrían representar un valor
que fluctúa entre 10.000 y 30.000
millones de dólares. Otro abogado
muy prestigioso, especialista en lavado
de activos, nos decía que esta
estimación es bastante conservadora.
Estaríamos hablando, entonces,
de una salida total de recursos
del país que va de 38.000 a 98.000
millones de dólares: de un poco
menos que un PIB a casi dos PIB.
Toda esa inmensa fortuna no produce
en el país de donde salió. No
produce ni paga impuestos aquí.
Karl Marx, que no conocía la
globalización ni las sociedades
offshore, decía, hace casi 200
años, que la propiedad es un robo.
Vamos por partes
Una acotación antes de empezar:
todo Uruguay habla de los titulares
de las sociedades que aparecen
en los Panamá Papers, pero los
grandes medios de difusión los
siguen ignorando, y ninguna de
nuestras importantes y muy bien
consideradas empresas encuestadoras
mide el fenómeno de su
“popularidad”.
Recién empezamos a conocer
los Panamá Papers, pero hay
algunas cosas a destacar. Uruguay
está en el top ten de los diez países
que más usaron las sociedades
offshore que aparecen en los
Panamá Papers. Para comprobarlo,
el Consorcio Internacional de
Periodistas de Investigación (ICIJ,
por su sigla en inglés), red ubicada
en Washington que agrupa a
más de 190 periodistas de investigación
de más de 65 países, según
la información oficial difundida, y
que el 3 de abril publicó su investigación
sobre los Panama Papers.
Los resultados de dicha investigación,
comenzada en 1997,
fueron publicados en la página
web del ICIJ, y se compone de 11,5
millones de documentos generados
en cuatro décadas por el estudio
panameño Mossack Fonseca,
mencionando más de 214.000
empresas offshore en más de 200
países y territorios.
Uruguay es uno de los países
con más actividad en el estudio
Mossack Fonseca, en especial en
“intermediarios activos”. El top
ten de países donde intermedian
operadores es liderado por Hong
Kong, con 2.212, seguido de Gran
Bretaña (1.924), Suiza (1.223),
Estados Unidos (617) y Panamá
(558); Uruguay figura en el décimo
puesto, con 298 operadores.
ICIJ incluye a Uruguay entre los
22 “paraísos fiscales” usados por
Mossack Fonseca.
Los “países con más sociedades
offshore” son Hong Kong, Suiza,
Gran Bretaña, Luxemburgo,
Panamá y Chipre; Uruguay ocupa
el séptimo puesto, con 4.906. Por
otra parte, Uruguay es el país
sudamericano con más empresas
vinculadas a los Panamá Papers.
La fuente es la publicación
Tech Insider, que creó un mapa
interactivo que muestra las sociedades
en cada país.
El 9 de mayo, se publicó la base
de datos completa de los Panamá
Papers. En relación con Uruguay
aparecen 4.906 entidades offshore,
2.016 oficiales de cuenta, 300
intermediarios y 893 direcciones
vinculadas al país.
Para ser más preciso, en dicha
lista hay exdirectores de la Dirección
General Impositiva, exministros,
candidatos a la presidencia
de la República legisladores y
exlegisladores, exdirectores de
entes del Estado, funcionarios
de jerarquía del actual gobierno,
propietarios de diarios y canales
de televisión, bufetes jurídicos,
estudios contables, empresarios,
deportistas y hasta un hijo del
presidente de la República. Lo que
no hay es pobres, con la excepción
de notorios testaferros y de un
personaje misterioso que, curiosamente,
se presentó a un concurso
para barrendero en la Intendencia
de Montevideo.
Qué hacer si se
nos va la plata
De los Panamá Papers, sus titulares
y los montos involucrados se va a
ocupar la comisión especial creada
en el Senado de la República.
El tema que nos ocupa, ya que
no podemos ordenarle a esa masa
de dinero que vuelva, es cómo
lograr las condiciones para que
Uruguay sea un lugar confiable
en el que los uruguayos poderosos
deseen invertir.
Por otra parte, el fenómeno de
la emigración y de la acumulación
de capitales en los paraísos
fiscales no es un problema local,
sino una realidad inherente al
sistema capitalista y de carácter
absolutamente global. Los ricos
de todo el mundo ponen su plata
en la más remota isla del Pacífico,
confiando en bancos ignotos
y en legislaciones exóticas, con
el único propósito de no pagar
impuestos. Sólo la imitación hace
que los millonarios de los más lejanos
países confíen en los bancos
y fondos de inversión que operan
allí, sin ningún tipo de regulación.
Sorprende que aún haya alguien
que dude de que el hombre desciende
del mono.
Lo cierto es que Panamá hace
40 años era un pueblito y la avenida
Balboa, su calle principal,
se parecía a nuestra avenida 8 de
Octubre. Hoy es como un puerco
espín de rascacielos que se elevan
sobre el Caribe. A pocos metros
de las ruinas de las fortificaciones
que recuerdan el pasaje del pirata
Morgan por sus costas, se pierden
en el cielo las torres de las oficinas
del Banco Mundial en el edificio
Ocean Business Plaza.
Algunos pisos más abajo, o más
arriba, en el edificio contiguo y
en el de más allá, en los de la otra
manzana y la siguiente, están los
estudios jurídicos, las oficinas,
los bancos y entidades de diverso
tipo que gestionan instituciones
offshore, holdings y fideicomisos
en Panamá y en los más de 100
paraísos fiscales que hay por el
mundo . De noche, estas inmensas
masas de cemento no tienen
ninguna luz. Al caer la tarde, las
ventanas de miles y miles de oficinas
se oscurecen, lo que le da un
aspecto extraño y algo fantasmagórico
a todas estas gigantescas
inversiones inmobiliarias.
Allí, en el piso 60 de cualquiera
de estos rascacielos se resuelven
los problemas de los más ricos
del mundo. Basta con llenar un
formulario online y depositar
1.300 dólares: en 48 horas tiene
la empresa lista. En un minuto
logrará la privacidad financiera,
la protección de sus activos y la
diversificación de sus inversiones.
En Panamá también se gestionan
inversiones en Belice, Islas
Caimán, Antillas Holandesas,
Bahamas, Nueva Zelanda, Chipre,
Barbados, Islas Vírgenes y Marianas.
A veces se hacen sólo por
500 dólares, a veces por un poco
más, según el lugar y los servicios
proporcionados.
En uno de estos llamados
“enclaves fiscales” se asegura
la mayor privacidad; en otro, la
protección de un poderoso banco
AAA; en otro no se paga ningún
impuesto ni hay ninguna regulación
ni auditoría; en otro se ofrece el
anonimato absoluto y la posibilidad
de hacer cualquier tipo de negocio.
Lo cierto es que pretender obtener
pequeños réditos políticos de
los datos divulgados por estos papeles
del estudio Mossack Fonseca
es totalmente al cuete. A medida
que se busque, aparecerán buenos
y malos, hombres y mujeres,
de izquierda y de derecha, maridos
infieles y esposas engañadas, empresas
fundidas y empresarios ricos.
Lo único que los une es el capitalismo,
el egoísmo, la voracidad de la
acumulación, el propósito de juntar
4 Caras&Caretas 760 / 13 de mayo de 2016
dinero aunque sea, y no necesariamente,
al margen de la ley.
Otra característica llamativa y
reiterada es que, según los propietarios,
ninguna tiene actividad,
todas fueron cerradas, ninguna
recibió dinero, todas son legales e
inocentes, y están todos al día con
sus obligaciones impositivas.
Lo que sí demuestra la divulgación
de estos archivos es que estas
cuevas no operan en forma aislada.
Mueven y dan refugio a nueve
billones de dólares, y cada una de
ellas es parte de una red universal
de servicios financieros, integrada
por bancos, casas cambiarias,
fondos de inversión, contadores,
abogados, firmas de auditoría y,
por qué no, evaluadores de crédito.
También, como no podía ser de
otra manera, son parte de esta red
las legislaciones locales y, por supuesto,
las instituciones jurídicas,
incluidas las que imparten justicia
para garantizar que las promesas
de ocultamiento financiero se
cumplan en su totalidad.
En el mundo desarrollado, esta
masa de dinero fuera de control
es motivo de honda preocupación.
Estados Unidos, que según
Financial Secrecy Index (una ONG
inglesa que elabora, a partir de
un abordaje integral, el índice de
secretismo financiero) es junto a
Suiza, Hong Kong y Singapur una
de las cuatro guaridas fiscales del
mundo, quiere captar más y más
dinero para su economía. Por eso
lidera el combate contra las guaridas
fiscales que están fuera de
su jurisdicción. Paul Krugman ha
sostenido que la principal causa
de la crisis estadounidense fue la
evasión fiscal y la emigración de
dinero a los paraísos fiscales. Estos
son parte de la esencia del capitalismo,
pero son un problema para
los países capitalistas.
En Uruguay el problema existe,
y se hace mal en ignorarlo o menospreciarlo,
aunque, como se ha
visto en estos días, las sociedades
offshore están muy cerca del poder
real, el que componen las clases
dominantes con sus diferentes
expresiones, académicas, políticas,
económicas y jurídicas.
Es evidente que nadie espera
que los capitales que ya emigraron
vuelvan. Haría falta un shock
de confianza tal que garantizara
que el capital se multiplicara sin
riesgos mayores.
Tampoco es esperable que los
millonarios desistan de sacar la
plata al extranjero. Parece evidente
que tal voluntad no existe,
al menos por los datos que se
conocen.
En el gobierno se ve el problema
con preocupación. Hay
sectores y personalidades que
plantean soluciones alternativas,
como aumentar los impuestos
a los sectores de mayores ingresos,
incluyendo el impuesto a las
herencias, y/o eliminar las exoneraciones
fiscales contenidas en la
Ley de Inversiones.
Al parecer, aunque el diputado
comunista Óscar Andrade señaló
que “el presidente Tabaré Vázquez
aseguró en la campaña electoral
que no aumentaría la carga impositiva”,
justificó esa posibilidad por
un “escenario económico diferente”
y agregó que “cuando Vázquez
sostuvo que no iba a aumentar
impuestos, había un escenario
distinto: Brasil pensaba caer 0,3%
del PIB y cayó tres puntos. Cuando
Brasil y Argentina tuvieron
recesión, Uruguay los acompañó.
Estos dos años Uruguay escapó a
gatas”.
Andrade afirmó que ya hubo
aumentos de impuestos en este
gobierno, y mencionó el Impuesto
al Patrimonio, la eliminación de
una exoneración a la Contribución
Inmobiliaria Rural y la modificación
del criterio de liquidación
del Impuesto a la Renta de las Actividades
Económicas. También es
cierto que aumentó enormemente
el “impuesto inflacionario” que
pagan los asalariados y jubilados.
Además, planteó revisar las exoneraciones
tributarias.
El diputado socialista Gonzalo
Civila dijo que la posibilidad de
aumentar la carga tributaria es
un tema que se trabajará para la
Rendición de Cuentas de 2017. “El
Congreso del Partido Socialista
tuvo una definición de avanzar
hacia una reforma tributaria de
segunda generación que siga
desarrollando la perspectiva de
gravar más al capital, bajo el
principio de que pague más el que
tiene más”.
13 de mayo de 2016 / 760 Caras&Caretas 5
Por Leandro Grille
MASCARón
El ingeniero y empresario del
software Javier Andrés Vázquez
Delgado, hijo del presidente de la
República, figura entre los clientes
del estudio Mossack Fonseca
según revela la megafiltración de
los Papeles de Panamá, hecha
pública por el Consorcio Internacional
de Periodistas de Investigación.
De acuerdo a lo informado
por el semanario Búsqueda,
Javier Vázquez abrió dos sociedades
offshore en paraísos fiscales,
con ese estudio panameño, que en
la actualidad ya no están activas.
Una de ellas se mantuvo abierta
hasta 2014. Consultado por
Búsqueda, el empresario, hijo del
presidente, en línea con lo que
dicen casi todos las personalidades
más o menos públicas descubiertas,
aclaró que las sociedades
fueron abiertas con la intención
de realizar negocios en el exterior
que luego no se habrían concretado
y aseveró que está al día con
sus obligaciones impositivas.
Más allá de toda explicación
razonable y de que Javier Vázquez
es un notorio empresario de casi
cincuenta años edad y no un mozalbete
que viva con sus padres,
la revelación afecta y afectará políticamente
al presidente, aunque
este no pueda ser responsabilizado
por los negocios de ninguno
de sus hijos. Es así y hay que
aceptarlo y, conocida la información,
a Javier Vázquez le caben las
Lo público y lo offshore
mismas interrogantes y la misma
presunción popular que al resto
de las personas que se han visto
involucradas en este escándalo
mundial: ¿para qué, si no es para
evadir impuestos, ocultar patrimonio
o ilícitos peores, alguien abre
una sociedad en un paraíso fiscal?
El tema acá no es legal (aunque
también debería serlo): es moral.
Hace unas semanas, a través
del sitio Opencorporates, se pudo
saber que los propietarios de los
medios de comunicación más
importantes de nuestro país, como
el diario El Observador, el diario
El País, Búsqueda y los canales
de televisión abierta, tenían todos
sociedades offshore en Panamá,
con justificaciones curiosas como
las brindadas por el director de
El Observador, Ricardo Peirano,
de que se trataban de sociedades
abiertas por asuntos de administración
de herencias y sucesiones.
Ni Luis Cardoso, propietario
de Búsqueda y Canal 12, ni los
Scheck ni los Romay abrieron la
boca. Ni explicaron ni se justificaron.
Después de todo, ellos
se sienten grandes empresarios

Caras & Caretas – 13 Mayo 2016 image host image host

Leer En Online

Comprar Ebook  en 

Clic Aquí Para comprar 

[sociallocker]
[popfly]

Descargar 

[/popfly] [/sociallocker]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
---------