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Libro PDF Sanada – Olivia Myers

Sanada – Olivia Myers

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La taberna de Olde Towne luce tal y como la recuerdo. Ladrillos en el exterior, borrachos de
nariz roja sosteniéndose de los bancos en el interior.
“Bueno, no lo puedo creer es la señorita Justine Martin,” dijo la camarera. Saliendo detrás de la barra y dándome un fuerte abrazo.
Le sonreí cuando ella caminaba hacia atrás. Kat no había cambiado nada a partir de la
secundaria, desde su cabello negro y puntiagudo hasta sus botas militares.
“¿Qué estás haciendo aquí?” me preguntó mientras me llevaba a un banco al final de la barra
y lo secaba con un trapo que cargaba en la cintura.
“Estoy en la ciudad por la boda de mi mamá ¿Que haces tú aquí?”
Kat tenía grandes sueños hace un tiempo, ninguno de ellos estaba relacionado con un bar de los suburbios en Nueva York. Ella derramó mi Martini sucio – extra
sucio – y suspiró. “La mierda pasa, sabes.”
Asentí. Lo sabía.
“Mis padres se divorciaron mientras estaba en el colegio y mi madre no pudo pagarlo mas.
Me mudé, me cambié a la universidad pública y conseguí un trabajo aquí. Se suponía que iba a ser
temporal”
“Lo siento”
Ella hizo mis disculpas a un lado. “Olvídalo. ¿Qué has estado haciendo? Hiciste ese viaje
a África tal como lo habías soñado?
Oh, África. Si solo hubiera podido ir.
“Disculpa”, dijo una voz profunda detrás de mí. “¿Dijiste África?
Kat lo miró y su boca quedó abierta.
Volteé y casi me caí del banco. Un hombre – alto, musculoso, con hoyuelos –
parado mirándonos con sus ojos color avellana llenos de curiosidad.
“Acabo de volver de África,” dijo.
Al verlo vestido con un pantalón arrugado color caqui, camisa desabotonada y rostro
bronceado, supe que hablaba en serio.
“Lo siento, soy Trey” dijo extendiéndome la mano.
Estreché su mano pero no pude decir nada.
Kat salió al rescate y nos presentó.
Trey se sentó en un banco a mi lado y ordenó una cerveza. “Espero que esto no me
ponga a dormir. Estoy tratando de desvelarme lo suficiente para regular el retraso en el
horario.”
Respondí que si con mi cabeza, aun no podía articular palabras.
“¿En que parte de África estuviste?” preguntó Kat. Poniéndole una cerveza al frente.
“¿Vaso?”
El meneó la cabeza y levantó la botella hacia sus labios. “Sudán. Pasé un mes ayudando
en los campamentos de refugiados”.
Como si su mirada no fuera suficiente. En serio, el chico podría haber salido
de la pantalla de una película en lugar de venir de la Sabana.
Volvió su mirada cálida hacia mí, y en ese momento decidí que no podía quedarme sentada ahí y dejarlo decidir quien era yo. Tenía que mostrar mi
personalidad.
“Genial. Casi fui a Botsuana una vez”
Su mirada se intensificó y exclamó. “¿Casi?”
Una sonrisa irónica se dibujó en mi cara. “Larga historia”
“Tengo tiempo.”
Oh no.
Recuperé mi ingenio, y dije, “Creí que tenias miedo de quedarte dormido.”
Se rió, profundamente. “En otra ocasión, entonces.”
“¿Oh?” ¿El quería verme otra vez?, ¿Después de solo unos minutos?
El mordió sus labios, llamando mi atención en ese momento. Apenas nos habíamos
conocido pero no podía evitar pensar en besarlo. Apuesto a que él sabía como besar a una
mujer.
“Siento interrumpir,” dijo Kat. “¿Otro Martini?”
¿Por qué no? No quería irme todavía, no con Trey aquí, cálido, sonriente y robusto.
Sonreí, girando mis rizos negros sobre un hombro. “Si, por favor.” A Trey le dije “Así
que, cuéntame acerca de Sudán.”
Kat me lanzó una mirada de complicidad y se fue al otro extremo de la barra. Ahora
estaba sola con el guapo y humanitario. Mis sueños mas salvajes se estaban haciendo realidad.
Bueno, todavía no.
Trey me contó de los niños que vio con el abdomen distendido, bebés que él ayudó a
vacunar y personas con horribles lesiones que los habían desfigurado. El peso de estas
personas de tan lejos, postrado sobre sus hombros. Aunque cálidos, sus ojos estaban
perdidos. El nunca olvidaría alguno de los hombres, mujeres y niños que conoció.
Cuando sus palabras se agotaron, nuestras rodillas se tocaron y saltó electricidad entre
nosotros.
“Generalmente no hago esto, pero… ¿quieres que salgamos de aquí? Su voz fue baja y
ronca haciendo que mi corazón dejara de latir. Solo el tiempo suficiente para dibujarlo encima
de mí, con sus manos ásperas en mi piel caliente.
Tragué saliva. “Generalmente no hago esto, pero… sí.”
Sonrió y algo de ese pesar en sus ojos se desvaneció.
Capitulo 2
Afuera, tomó mi mano y me llevo por la calle principal. Su mano envolvía completamente la
mía, fuerte, seguro e intimidante. Mariposas se agitaban en mi estomago y me sentí caliente,
excitada y un con un poco de nauseas.
No había estado son nadie en mucho tiempo. Meses por lo menos. Mi trabajo solía ser
intenso en ocasiones y no pagaba bien. No salía mucho.
“No es lejos,” dijo, mirando hacia delante.
Caminamos en silencio por unos minutos. ¿Habíamos dejado todas las palabras en el
bar? Siempre que nuestra atracción mutua se mantuviera, no importaría si dejábamos atrás
las palabras.
Eventualmente, el silencio se volvió insoportable. Tuve que encontrar algo que decir.
“¿También vives cerca?” Preguntó primero.
“Ya no, crecí aquí, pero ahora vivo en Brooklyn.”
“Brooklyn grandioso. ¿Que es lo que haces?”
“Yo profesora de tercer grado”
Levantó las cejas y asintió con la cabeza. “Una noble profesión.”
“Si, noble, pero no tan sexy como un compasivo trabajo con refugiados africanos.”
Caminamos hasta la entrada de una casa modesta de un piso iluminada por la luna
detrás.
El aire de la noche con aroma a césped recién cortado me estremeció.
“¿Frio?” Trey puso un brazo alrededor de mi y me acerco a sus cuerpo. El enjambre de
mariposas iba hacia arriba por mi garganta.
Se detuvo en la escalera de la entrada. “Espero que esto no sea adelantarme demasiado, pero
he querido hacerlo desde que dijiste, “larga historia.” Puso su mano libre en mi mejilla levantó
mi cara hacia él y me besó.
Sus labios empezaron suave y cálidamente, pero en poco tiempo se volvieron
insistentes. Una de sus manos tocaba con mi cabello y la otra descansaba en mi cintura.
De pronto, se separó de mi. Buscó en su bolsillo sacando las llaves y abrió la puerta.
Pero tan pronto como nos habíamos adentrado en el pequeño vestíbulo cerró la puerta, y me
jaló hacia él nuevamente. Mis labios se abrieron deseosos.
Me llevó por un pasillo oscuro, dentro una habitación donde no podía ver. Sus manos
nunca dejaron mi cuerpo – se movían por toda mi cintura, caderas y nalgas. En el cuarto, me
senté en la cama y él se inclinó hacia mí, su cálida boca tocó con fuerza la mía. Me empujó
hacia abajo y rodó sobre mi hacia el otro lado. Giré para quedar de frente a él.
“Hola,” dijo él.
Sonreí. “Hola”
“¿Estás bien?”
En lugar de responder, lo besé y dejé que mis manos exploraran los duros planos de su
pecho, su ajustado abdomen, y como se formaba naturalmente una V hacia su pene. El gimió y
sentí su sonrisa contra la mía.
Lo tiré hacia atrás y lo miré. La luna brillaba a través de la ventana, mis ojos ya se
habían ajustado a la oscuridad. El vino hacia mí, pero yo me mantuve alejada, solo lo suficiente
para quitarme mis sandalias.
Él rió y sentí como sí electricidad recorriera a través de mí con el sonido. Sus zapatos
cayeron al piso y la atención de esa mirada color avellana volvió hacia mí.
Las mariposas de mi estomago volaron y me entregué al placer de sus caricias. Empezó con mi cara, besando mis labios, acariciando mis mejillas, jugando con mi
cabello. Pronto, sus manos
y labios parecían estar en todas partes de mi cuerpo a la vez. El lamia una parte de mi mientras removía prendas por otro lado de mi cuerpo.
Mi cuerpo desnudo se rozó contra el suyo vestido. Fue una de las cosas mas sexis que
jamás había experimentado.
La hebilla de su cinturón se encajó en mi vientre. “Déjame deshacerme de esto,”
murmuró en mi pelo.
Apoyándome en él, lo jalé para acercarlo hacia mí. “Déjame.”
Saqué su cinturón y aflojé sus pantalones. Mientras, sus dedos exploraban mi cuerpo.
Mi piel se sentía tan caliente. Todas las partes que él tocaba ardían de la mejor manera
posible.
Saque su playera por sobre su cabeza. Tan pronto como estuvo libre, me envolvió con
sus brazos y dejo sus manos recorrer mi cuerpo hasta mis nalgas.
Empujé su pantalón y él los sacó. Finalmente, nos pusimos uno al lado del otro como
iguales, piel con piel.
Se deslizó a través de mi cuerpo, mientras lo besaba.
Me retorcía entre las sabanas frescas, mis dedos se enroscaban entre su cabello.
Sus dedos exploraban mi vagina, separando mis pliegues rosas y entrando en mí. Yo
gemía y jadeaba, eso lo estimuló. Sus dedos me hicieron estremecer. Mis muslo apretaron su
mano entonces el puso una de sus piernas encima de mí.
Su lengua giró en mi pezón. Gemí.
Había pasado tanto tiempo que yo solo quería ir al siguiente paso. Llegué hasta su pene.
“Ven dentro de mí.”
Su mano se movió de entre mis piernas hacia mi rostro. Presionó su pene contra mi
vagina y luego estaba dentro de mí. Me envolví alrededor de él, sentí dolor de la mejor
manera, la fricción de sus empujes me llevaron mas y mas alto hasta que ya no podía ir mas
lejos. Entonces grité su nombre y me estremecí alrededor de él. Con tres últimos empujes
frenéticos, el gruñó y lo sentí venirse, había terminado también.
Me sostuvo en sus brazos besando mi frente y la parte superior de mi cabeza,
siguiendo con mi nariz, mis mejillas y mis labios. Después de unos minutos, sus manos me acariciaban todavía, y su respiración se volvió profunda y regular. Lo vi
dormirse. El retraso en el
horario finalmente le había cobrado así, agotándolo, dejándolo tranquilo.
El retraso de horario, porque el había volado a casa desde Sudán el día de hoy.
Recordé la época en mi pasado cuando mi sueño había sido ayudar a las personas en
África. El cuerpo de paz me aceptó y había decidido enviarme a Botsuana. Pero antes de partir,
mi padre tuvo un infarto y me quedé en casa para cuidar del él y estar con mamá.
Mi sueño fue destrozado en un momento.
Ese sueño me había atormentado desde entonces. No lamento me decisión de
quedarme. Mis padres me necesitaban y escogí a mi familia sobre mí. Hoy haría la misma
elección.
No podía dejar de preguntarme como mi vida podría haber sido diferente si hubiera
tenido la oportunidad de seguir mis sueños a África. Tal ves aun seria una maestra, tal ves
todavía viviría en Brooklyn. Nunca se sabe.
Tampoco sabía a donde me llevaría esta noche. De nuevo, tuve que elegir a mi familia.
Lo mas silenciosamente posible, salí de la cama de Trey, rápidamente me puse mi ropa
regada por todo el cuarto, y encontré mi camino fuera de su casa.
Caminé de regreso al bar, tomé mi auto y me dirigí hacia la casa de mi mamá. Ella me
necesitaría en la mañana. Era el día de su boda.
Capitulo 3
“Justine, ¿que haría sin ti?” Dice mi mamá mientras termino de poner los últimos
toques a su maquillaje de ojos.
“Tienes a Heileen para hacer cosas.” Su mejor amiga, poniendo las decoraciones alrededor
de la escalera, realizando ajustes de último minuto con el florista y los meseros.
Mamá me da una fuerte palmada en la mano a manera de juego. “Me alegro que
tengamos estos últimos momentos juntas a solas.”
“Yo, también.” Mamá había estado sola durante varios años después de que papá murió, y me alegré cuando conoció a Mark el año pasado, un abogado que
había logrado una buena vida y que cuidaría de ella.
“Me alegro, hoy finalmente conocerás a Trevor el hijo de Mark. Están siempre tan
ocupados ambos.”
Como si yo tuviera prisa de conocer a mi nuevo hermano, el Doctor elegancia. Como
cirujano plástico, había hecho dinero cambiando la apariencia de mujeres para lo hombres.
Yo estaba ocupada dando una educación digna a los niños de barrios pobres. Bueno, no lo
juzgo; yo estaba pagando mi préstamo universitario y nunca seria capaz de viajar mas allá de
mi ciudad natal suburbana. Ciertamente no a África.
Una imagen de Trey haciendo un camino con su lengua hacia abajo de mi cuerpo de
repente vino a mi mente y mi cara enrojeció. Por otro lado, había tenido un benéfico al dormir
en mi ciudad natal la noche anterior.
“Hoy será caótico, de seguro,” continuó mamá, interrumpiendo mis memorias
ardientes. “Por la tanto, Trevor nos ha invitado a cenar en su departamento de Manhattan
mañana por la noche. ¿No es maravilloso? Nos dará a los cuatro la oportunidad de conocernos
mejor y convertirnos más en una familia, antes de que Mark y yo partamos hacia Tahití.”
Sí, maravilloso. Una cena intima en un lujoso condominio en lo alto de un edificio con
vista a uno de los ríos. Por el bien de mamá, trataré de comportarme. Intentaré no atacar a mi
hermanastro nuevo por ser parte del problema, en lugar de la solución.
Le di a mamá una ultima pasada de polvo. “En realidad me alegro que hayas
encontrado a alguien que te haga feliz.”
Apretó mi mano y luchó por contener las lagrimas que se formaban en sus ojos.
“Gracias, cariño. Encontraras alguien pronto.”
Por supuesto ella no sabía sobre la noche anterior. Hice a un lado los recuerdos de
Trey. Tal vez debí haber dejado una nota con mi número. Pero entonces estaría obsesionada
sobre si él me llamaría alguna vez. De esta manera, podría ser un hermoso recuerdo. Uno que
reviviría en mi cama cada noche, durante meses.
Nos reunimos con Eileen en la planta baja y subimos a la limosina que nos esperaba.
Mamá y ella charlaron todo el camino hasta al hotel, sobre todo de los planes de la luna de
miel.
El hotel había sido construido cuando estaba en la escuela primaria y fue un
gran negocio en su tiempo. Parecía un Chalet suizo a gran escala, una inusual elección
arquitectónica para un suburbio de Nueva York.
Llevamos a mamá hasta una habitación especial cerca del salón en espera de los
compases del Canon de Pachelbel. Cuando la música comenzó, salí a cumplir con mi labor de
acompañante para caminar por el pasillo.
Un hombre me esperaba en la entrada de la salón. Su espalda daba hacia mí. Vestía un
esmoquin negro y le ajustaba como si se hubiera hecho especialmente para el. Piernas largas,
hombros anchos y una cintura estrecha me recordaba a cierto alguien con quien había pasado
recientemente un agradable par de horas.
El hombre dio vuelta y dejé de caminar. Mi corazón posiblemente había dejado de latir
también. “Justine.” Los ojos de Trey fijos en mi apariencia, desde mis zapatillas de punta con
tacón brillante, mi corto vestido rosa de gasa, hasta los rizos negros de mi cabeza. “Wow, luces
increíble.”
Mi cara enrojeció otra vez.
Eileen corrió por el pasillo hacia nosotros. “¿Vamos chicos que están esperando?”
Mire de nuevo a Trey. Claramente estaba vestido como alguien en una boda y yo tenia
que ser acompañada por el hijo de Mark. No podía ser él.
“¿Eres Trevor?”
Asintió con la cabeza y mi expresión fue de horror. Había dormido con él la noche
anterior. Con mi…
A diferencia de mi Trey no parecía molesto por lo que habíamos hecho. Él sonrió.
“Justine y Trevor,” dijo Eileen. “Vamos, vamos a casar a sus padres”
Trey… Trevor… tomó mi brazo y empezamos a caminar por el pasillo.
No podía creerlo. El apuesto, dulce, humanitario, con quien había dormido la noche anterior era Trevor, ¿Un cirujano plástico ambicioso? ¿Como era posible?
No estaba segura que parte era más desagradable. ¿Quién realmente era, en cuanto a su estilo de vida y su verdadera identidad? ¿O que iba a ser mi hermanastro?
La bilis subió hasta mi garganta y tuve que tragar para bajarla. No importaba que hubiera sido, no arruinaría el día especial de mi mamá.
“¿Por qué no me dijiste tu verdadero nombre?” Susurré
“Mis amigos me llaman Trey, por lo que pienso que ese es mí verdadero nombre.”
“¿Sabías quien era yo en realidad? Él no podía saberlo. El no habría dormido con quien
seria – su – próxima hermanastra. ¿Cierto?
“Claro que no,” me susurró, sonriendo a las personas sentadas en el salón como si no
tuviera ninguna preocupación en el mundo.
Por otra parte, el no tenía preocupaciones en el mundo. Hizo bastante dinero para
gastar en lujosos departamentos, autos veloces y viajes alrededor del mundo. Bueno, eso haría
yo. En realidad no tenía idea de cómo gastaba su dinero. Solo lo imaginaba.
“Pero realmente no tenemos una relación de sangre, lo sabes.” Dijo. “No hicimos nada
malo la noche de ayer.”
La noche de ayer. Recordé su boca en la mía y el calor quemando dentro de mi vientre.
Sacudí los recuerdos de mi mente. Definitivamente no era el momento.
Llegamos hasta el juez y Mark. Mi nuevo padrastro. Padre de Trey.
Trey besó mi mano y se fue a su lugar al lado de su padre. Yo estaba parada del otro
lado del juez y volteé para ver a mi madre caminar por el pasillo. Mi corazón se exaltó al ver su
mirada de alegría en el rostro.
Miré a Mark y el solo tenía ojos para mi mamá. Prácticamente brillaba de felicidad.
Mi mirada llego hasta Trey y nuestros ojos se encontraron. El guiñó un ojo.
Era tan exasperante como siempre había imaginado que sería alguien como él.
Mamá y Mark dijeron “Sí, acepto”, hubo una lluvia de aplausos y gritos, la ceremonia
había terminado. Trey tomó mi mano y pretendimos pasar alegremente de regreso por el
pasillo. “Realmente te ves espectacular,” me dijo.
Sus palabras causaron picazón en mi piel. Él ahora era mi hermanastro. Él ya no tenia
derecho a decir esas cosas. Pero una parte de mí se sentía alagada.
Por el bien de mamá, puse una sonrisa para las fotografías y fingí que todo estaba bien.
Tan pronto como el fotógrafo nos liberó, tracé una línea recta hacia la barra. Debatí entre
tomarlo con calma en vino blanco o ahogar las últimos acontecimientos en Martinis.
“¿Un Martini sucio?” preguntó una voz familiar.
Giré alrededor para encontrar a mi nuevo hermanastro sonriéndome y luciendo
increíblemente guapo en su smoking. Yo quería arrugárselo, ceder ante sus obvios encantos .
“No.” Le indiqué al mesero. “Vino blanco, por favor.” Trey comenzó a reír. Si, todo esto
era realmente divertido. Darme cuenta que la mejor noche de mí vida nunca debió haber
ocurrido. Y con un cirujano plástico que pasó su vida haciendo reconstrucciones de nariz y
dándole a las mujeres grandes senos.
Tomé mi copa de vino y me alejé de él. ¿Qué quieres Trey? Hay cientos de personas
aquí con quienes poder hablar. Mi tía Vanessa y mi tío Mike. Mis primos. Los amigos de mi
madre Eileen, Chris y Joanne.
Mamá y Mark hicieron su primer baile oficial “At Last” de Etta James.
La canción escogida me entristeció. ¿Me haría falta papá en ocasiones? Así es, algún día
me casaría y él no estará aquí para entregarme.
“Puede por favor concederme esta pieza?”
Miré alrededor, me di cuenta que había varias personas observándonos. Supongo que
esperando que los niños bailaran uno con el otro. “Seguro, pero solo porque tenemos que
hacerlo.”
Me tomó en sus brazos y me llevó hasta el centro de la pista de baile. Por supuesto, el
sabia exactamente como bailar, como moverse. Yo estaba consiente de cada uno de sus
movimientos y el efecto que tenían en mi.
“¿Siempre haces lo que crees que tienes que hacer? Preguntó.
Suspiré molesta “Claramente no.”
Él rió nuevamente. “Cierto, lo recuerdo.”
Miré de reojo su cara para ver si se estaba burlando de mi, pero todo lo que reflejaban
sus ojos eran calidez. Me tomó por sorpresa, pase saliva y no pude apartar la mirada de él.
Continuamos moviéndonos a través de la pista de baile, pero no sabía como o por
donde. Mis pasos seguían a los suyos. Me guiaba con sus caderas, piernas, muslos y la suave
presión de sus brazos alrededor de mi. Mis ojos se quedaron prensados a los suyos y mi
mente estaba completamente confundida.
Cuando la canción terminó, lo aparté y me alejé. Corrí fuera del salón, a través de los
pasillos del hotel. Afuera, intentaba recobrar el aliento. Como fue posible esto? No había
encontrado a un chico decente, un chico que valiera la pena conocer. Cuando finalmente lo
hice, todo estaba mal, en muchos niveles.
“¿Había hecho algo mal?”
Exhalé un grito de frustración. “¿Por qué me estás siguiendo? ¿No puede una mujer
tener un momento para sí misma?”
“¿Eso es todo, porque parece como si estuvieras enojada conmigo?”
Cerré los ojos y traté de pensar a través de la niebla causada por su cercanía. Por su
esencia varonil.
“No estoy molesta contigo, solo estoy enojada, lo de anoche fue…”
“¿Anoche fue que?”
“Increíble.” Dije ahí, para bien o para mal.
Bajó los hombros. “Estoy de acuerdo. Entonces, ¿Que ocurre?
“Lo de anoche estuvo mal. Somos familia ahora, Trey. ¿O debo decirte Trevor como lo
hace mi padrastro?
Dio unos pasos lejos de mi y pateó la pared. “No somos familiares, no de sangre. no
crecimos juntos como hermanastros. No hay nada de malo con que nosotros estemos juntos.”
Tal ves tenía razón, pero no sabía como explicar lo demás. Sobre lo que estaba mal para
mí. Acerca de sus valores, que eran contrarios a los míos.
“Nosotros somos… tan diferentes. De cualquier modo, hoy se trata de nuestros padres,
no de nosotros.” Me alejé de él y regresé al salón para celebrar con mamá.
Capitulo 4
Cada paso que daba me acercaba al edificio de Trey en el lado este de Manhattan. No estaba viéndolo con una oportunidad de pasar tiempo a solas con él, mamá
y Mark. Como si fuéramos una familia ahora.
Me estremecí mientras caminaba por la calle de la estación del metro.
Su edificio era como muchos que había caminado durante mis años en Nueva York, pero actualmente nunca había estado adentro de uno tan elegante. El mármol
del vestíbulo resplandecía y brillaba a la luz de una lámpara enorme. Un portero en un abrigo rojo sostenía la puerta abierta para mí, y otro hombre uniformado estaba
parado detrás de un mostrador a un lado.
No estaba acostumbrada a este tipo de lujo. Peor, me hizo cuestionar mis sentimientos por Trey y el tipo de hombre que realmente era. Quería creer que él era el
hombre que había conocido primero, el hombre con que había pasado la noche.
El pensamiento solo me hizo enrojecer, mientras el ascensor subía más y más alto.
Pero también era el rico cirujano plástico que probablemente sólo pasó tiempo en África para no sentirse culpable por ganar más dinero que todos los demás. ¿Le
importaron otras personas?
El ascensor sonó y las puertas se deslizaron abriendose. Estaba en la planta más alta. Trey tenía un departamento penthouse en Manhattan.
Mi mundo era muy diferente. Salones de clases maltratados. Un departamento estudio, pequeño, sin aire condicionado y una calefacción deficiente. El metro en
lugar de taxis.
La puerta se abrió en frente de mi antes que pudiera tocar. Una mujer mayor con su cabello amarrado de una manera muy formal estaba parada allí. “¿Tu eres
Justine? me preguntó con un acento. Asentí con la cabeza. Ella sonrió y me ofreció su mano. “Soy Masha. Entra, entra.”
Ella me llevó a un salón con una pared de ventanas que miraban sobre el Río Este a la sombra de la puesta de sol.
Mamá se reunió conmigo en las ventanas. “Y allí está Brooklyn,” me dijo, señalando. “Se ve hermoso desde aquí.” Antes de que pudiera responder, Trey llegó
con una botella de champagne. Él me dio una sonrisa arrogante. “¿Te gusta la vista?”
Lo ignoré. No sabía si él estaba siendo sincero o presumiendo que su vista daba hacia mi parte de la ciudad menos cara.
Abrió el champagne con sólo un pequeño estallido y vertió en las cuatro copas. Mark los repartió.
“Un gran agradecimiento a mi hijo por reunirnos esta noche para una tranquila cena familiar,” dijo Mark.
Casi me ahogue con mi champagne. En mi cabeza sabía que Trey ya era familia, pero mi corazón todavía estaba tratando de negarlo.
Mark continuó, “Me alegra que Justine pudiera estar aquí. Sé que es el fin del año escolar y debes estar increíblemente ocupada. Tu madre y yo realmente
apreciamos tu apoyo.” Él me dio una gran sonrisa, una versión más vieja y más delgada de la de Trey.
También sonreí. Me gustaba Mark y me gustaba que estuviera con mi mamá. Parecían realmente felices. Yo no habría podido pedir una segunda oportunidad
mejor para ella.
“Y quiero brindar por los recién casados,” Trey dijo. “Que cada uno de sus días juntos sean llenos de amor y risas.”
Levantamos nuestras copas y bebimos la champagne. No tenía mucha experiencia con bebidas de burbujas, pero fue deliciosa. Probablemente cara.
Pronto, nos sentamos en una mesa de madera oscura y brillante, Masha llevó a cabo una variedad de platos fríos. Ensaladas de diferentes verduras, una sopa
fría de sandía espolvoreado con queso feta y una ensalada de orzo. Trey le agradeció calurosamente a Masha y ella le palmeó el hombro al pasar.
Por nunca haber tenido una ama de llaves, no tenía idea si su relación era normal o no. Ella actuaba más como una madre que una empleada.
Evité el contacto visual con Trey y solo respondía a las preguntas si alguien me preguntaba. Mamá me miró de vez en cuando. Ella me conocía mejor que
nadie.
Oh no. Esperaba que ella no supiera nada de mi y Trey. Cerré mis ojos y respiré.
“¿Estás bien, hija?”
Mis ojos se abrieron rápidamente. “Sí, claro.”
Mamá me miró con preocupación en sus ojos avellana. Me apretó la mano y dirigió su atención al próximo platillo de la cena. Masha nos había traído bistec a
la parilla con mantequilla de chipotle y espárragos.
“Todo es delicioso, Masha.” dijo Mark.
Todos estuvimos de acuerdo y el ama de llaves de la casa brillaba con orgullo.
Antes del postre, me excusé para ir al baño. Me dirigieron por un pasillo frente a las ventanas. Las paredes de este pasillo estaban decorados con batiks
africanos, máscaras y pinturas. Me perdí en los objetos hermosos, recuerdos de una vida que no era la mía.
“Oh, planeaba mostrarte todo esto después de la cena,” dijo Trey. “¿Que opinas?”
“Creo que son increíbles. ¿Me imagino que los hayas comprado en tus viajes?” ¿Es por eso que realmente vas a África? Tal vez sea nada más un coleccionista.
Todo comprado con su versión de dinero de sangre. Dinero de narices y senos.
“Algunos. Algunos son regalos de las personas que conocí, las persona que curé.” Los miró con nostalgia y orgullo. “Me ayudan aguantar mi vida aquí hasta
que pueda volver de nuevo. Me recuerdan todas las cosas buenas que soy capaz de hacer.”
¿Se suponía que debía creer que él preferiría estar allí trabajando de forma gratuita?
“¿Preferirías vivir en África?” No podía ocultar la duda en mi voz. Era ridículo. Si no fuera por su vida extravagante aquí, él no sería capaz de mandar a nuestros
padres a Tahití en su luna de miel, ni tener este enorme departamento .
“A veces. Me encanta la ciudad, la energía la variedad de cosas que hacer y alimentos para comer aquí. Pero cuando estoy allí, me encanta el cielo y todas las
estrellas, y la variedad de vida silvestre y las personas amigables. Por suerte, puedo tener ambas cosas.”
Sí, podía tener ambas, y yo todavía no podía averiguar qué clase de hombre que era. ¿Tomaba ventaja de todo lo que tenía, o abrazaba todo que la vida tenía que
ofrecer? No importaba. Si él fuera un idiota codicioso o un santo, él seguía siendo mi hermanastro .
Capitulo 5
Apenas dormí esa noche. Recuerdos de nuestra noche juntos me invadieron en el minuto que cerré mis ojos. Quería poder disfrutar esas memorias, pero ahora
las encontré manchadas con disgusto y confusión.
En la mañana me vestí para el trabajo en mi manera conservadora. Hoy, esto significó una falda gris oscura y una blusa de azul claro. Solo unos pocos días
quedaron antes de las vacaciones del verano. Yo tuve la fiebre del verano tanto como mis alumnos.
Mientras que la mayoría de mis alumnos no tenían dinero para un campamento de verano o para viajar fuera de la ciudad, por lo menos los niños recibirían un
descanso del trabajo escolar. Podrían disfrutarse de algunas de las alegrías habituales de verano: jugar al aire libre hasta la noche, paletas de hielo, visitas con la familia.
Yo no tenía mucho que esperar de este verano. Sólo mi trabajo de verano regular en la tienda de helados en la esquina de mi cuadra, y algunas clases privadas.
El final del día escolar no terminaba con suficiente rapidez. No podías esperar llegar a casa, quitarme mis tacones, y prepararme un ginebra con tonic.
Una sorpresa me esperaba en la banqueta frente de la escuela . Un hombre alto y guapo en un traje de negocios. Maldita sea, era tan atractivo. Toda la ropa que
había usado hasta este momento me dieron ganas de quitársela. ¿Cómo podía un hombre verse tan bien en tantos tipos de ropa diferentes? Y luego era eso de lo
increíblemente bien que se veía sin ropa.
Es tu hermanastro. Es tu hermanastro. Es tu hermanastro.
“¿Qué haces aquí, Trey?”
El me miró de arriba abajo y sonrió. “Me gusta cómo te ves vestida de maestra.”
Suspiré y me apresuré hacia el metro. Si me iba a insultar, podría comer mi polvo.
“Espera, Justin, por favor. Lo siento.” Sus pasos rápidamente me alcanzaron. “Pienso que tienes la idea equivocada sobre mi. Déjame comprarte un café.”
“Puedo comprar mi propio café, sabes. “
Su frente se arrugó. “No quería implicar lo contrario.”
Dejé de caminar. “¿Por qué te importa que opino?”
“Es una pregunta tonta. Aparte del hecho de que ahora somos familia, me gustas.”
A él le gustaba. Mi estomago no sabía si necesitaba tener mariposas o más bien granadas.
Ignoró al Starbucks en la próxima esquina y entró una tienda local especializada en estilos de café tradicionales. No sabores extraños, no nombres italianos. Solo
café. Me impresionó. Podría ser que tuviera moral después de todo.
Él me llevó hasta una mesa en la parte trasera de la cafetería que estaba casi vacía, y esperé mientras él ordenó nuestras bebidas. Se sentó a mi lado, en lugar de
en frente de mi, pero parecía incómodo. Se volteó para mirarme a los ojos . “Mira, Justine. Tengo sentimientos por ti.”
Un sonido salió de me garganta.
“Admito que la otra noche solo empezó como sexo. Pero realmente me gusta estar cerca de ti y por alguna razón no me importa que piensas de mi. De hecho,”
miró hacia la otra dirección, “espero que pienses en mi de vez en cuando. Así que necesito aclararte algo.”
Mis emociones bailaron dentro de mi mientras calor subió hasta mi piel.
“Parece que piensas que solo decidí convertirme en doctor por el dinero. No es cierto. Seguro, tener dinero no está mal y me permite complacer mis intereses,
pero no es la razón por qué pasé cuatro años en la escuela de medicina, más un internado, más varias residencias y programas de becas.”
Tomó un poquito de su café y yo lo imité. La amargura reflejó lo que sentía por mí misma.
“Probablemente sabes lo que le pasó a mi mamá.”
Asentí con la cabeza. Mamá me había dicho que la primera esposa de Mark se murió de cáncer cuando Trey tenía solo 12 años. Eso teníamos en común, la
perdida de un padre.
“Antes de morir, me sugirió ser doctor. Me dijo que le gustaría que yo hiciera algo para ayudar a muchas personas, cuando se dio cuenta de mis habilidades con
el matemática y la ciencia. Ella pensaba que yo sería un gran doctor, y su fe en mi me motivó durante las épocas difíciles.”
Mi corazón cayó hasta mi estomago. Yo había sido tan injusta por solo ver un lado de él, aunque me mostró un lado diferente la noche que nos conocimos.
¿Cómo pude haber sido tan ciega?
“Claro que me gusta ayudar a las personas a sentirse mejor consigo mismos.
Incluso si cambiar su apariencia no parece muy importante en el gran esquema de las cosas. Pero la razón por qué elegí ser cirujano plástico era por el lado
reconstructivo.
En los países en desarrollo, ayudo a las víctimas de quemaduras y a los niños nacidos desfigurados. Suturo las heridas de las personas de una manera que no tendrán
cicatrices horribles y serán rechazados en sus comunidades. Es difícil ver todo lo que he visto, pero es más difícil para ellos, mis pacientes.”
Miró sus manos sobre sus piernas. Me acerqué y puse mi mano sobre la suya. “Lo siento, te juzgué mal.” Mi gesto parecía poco. Quería subir a su regazo y
abrazarlo, consolarlo, mostrarle que creía en él, también.
¿Le creía así de fácil? ¿Había cambiado de opinión con solo eso?
Levantó la vista hacia, me miró y el dolor en sus ojos disolvió lo que quedaba de mi habilidad de resistir. Echó un vistazo a nuestras manos unidas sobre sus
piernas, tan cerca de su creciente erección, y el lado de su boca se curvó hacia arriba. Mi respiración se atoró en mi garganta .
Los recuerdos llenaron mi mente y chocaron con las imágenes de lo que esperaba que pasara en seguida.
Fue algo bueno que no estuviera sentada sobre el ahora, haciendo algunas de las escenas que mi mente estaba construyendo. Disfrutaríamos mucho este lugar.
“Gracias,” dijo simplemente, humildemente.
“Por qué?”
“Por escucharme, por importarte.”
Asentí. No importaba lo que pasó entre nosotros, siempre podía escuchar.
Liberó una de sus manos de las mías y la puso sobre mi rodilla debajo de mi falda. Miré alrededor del café. Seguía vacío y la camarera aburrida estaba ocupada
con su teléfono. “¿Que estás haciendo?” le susurré.
“Te estoy agradeciendo, te estoy tocando,” dijo. “Reclínate.”
Hice lo que me ordenó. Mientras me recliné, mis piernas abrieron ligeramente, y él lo tomó como una invitación. Su mano viajo más arriba en mi pierna. Utilizó
la otra para ayudar subir mi falda. En este punto yo estaba jadeando, y pude sentir que había empapado mi ropa interior simplemente anticipando lo que vendría. Le
ayudé subir mi falda.
Movió su mano hasta que un dedo rozó mi clítoris. Gemí.
“Shhh,” me susurró.
La camarera todavía no había dejado de ver a su celular. Trey ajusto mi ropa interior a un lado y puso su dedo adentro de mi. Entró fácilmente, yo estaba tan
mojada. Con su dedo girando dentro de mi, y su pulgar sobre mi clítoris, estaba al punto de tener un orgasmo.
“Estoy, estoy…” jadeé.
Se inclinó sobre mí, tomando mi boca en la suya, y se tragó mi exclamación.
Capitulo 6
“Déjame llevarte a tu casa” me dijo, cuando salimos a la calle.
Levanté mis cejas. Todavía me sentí enrojecida después de lo que me había hecho en el café. Ni sabía que era posible. “¿Planeas caminar conmigo hasta Brooklyn
entonces?”
“Uh, no. Quería decir que te podría llevar en un taxi, o algo.”
Él estaba tierno así, un poco torpe y fuera de lugar. “Típicamente tomo el metro. Me puedes acompañar hasta la estación.”
“¿Crees que no sé cómo usar el metro? Te puedo acompañar hasta tu casa usando en metro sin problema.”
“Solo quieres saber donde vivo.” Me alejé de él, riendo.
“Podría preguntarle a mi papá, sabes.” Me alcanzó y me tomó la mano.
Su toque desató algo mi piel y yo quería inclinarme hacia él, respirar su aroma masculino, y perderme en sus fuertes brazos. Yo quería más de lo que él me había
dado en el café.
” Podríamos haber sido arrestados, ya sabes ,” le dije. Era difícil decirlo con reproche cuando yo todavía estaba tratando de recuperar mi aliento.
“Pero te gustó” dijo.
No podía evitar de sonreír. “Quizás.”
Doblamos a la esquina y la entrada al metro nos esperaba, como una boca abierta que nos quería tragar.
“Trey?”
Con un pie en la escalera, nos volteamos hacia la voz de una mujer. Una hermosa mujer con cabello rubio y largo, alzaba sobre mí. Su vestido rojo, sus uñas de
color rojo y sus tacones de cuatro pulgadas se destacaron de los edificios grises que nos rodeaban.
“Selina!” Trey soltó mi mano y caminó a verla. Le dio un beso en la mejilla. “Te ves increíble. ¿Cómo estás?”
“Estoy bien. Regresé de Brasil la semana pasada. La casa de playa de mi padre es fantástica. No puedo esperar para que la veas. ¿Cuándo vas a poder venir a
visitar?”
Me aclaré la garganta y no me importaba si era grosera.
Trey volteó a verme. “Ah, claro. Lo siento. Justine, ella es mi amiga Selina Rowe. Crecimos juntos. Selina, Justine Martin es mi…..nueva amiga.”
“Martin. ¿Eres la hija de Jennifer?”
Asentí. “¿Conoces a mi mamá?”
“Claro. La conocía desde hace un par de meses con Mark. Así que, eres la hermanastra de Trey.”
Mi corazón se hundió hasta mi estomago. Hermanastra. No su amiga. Definitivamente no su novia.
No la persona que él debe estar dando orgasmos en público. ¿Qué me había hecho? ¿Y por qué me gustaba?
“Perdón, tengo una cita. Tengo que irme.” Sin esperar una respuesta, corrí a la escaleras y escapé adentro de la estación de metro. Entré la plataforma con mi
tarjeta, y finalmente respiré.
Que tonta. Si pudiera aceptar su estilo de vida, ¿realmente creí que podríamos olvidar el problema de ser relacionados? A menos que algo terrible sucediera entre
mamá y Mark , íbamos a estar relacionados para siempre.
Por otra parte, ¿podría realmente aceptar su estilo de vida? Selina era parte de un mundo que no entendía incluso si tratara entenderlo. Ella era claramente alguien
que nunca sería yo. Si Selina era la clase de mujer a la que Trey estaba acostumbrado, no teníamos ninguna esperanza juntos.
No teníamos ninguna esperanza de todos modos, porque él era mi hermanastro .
Capitulo 7
El último día de clases decidí usar

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