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Libro PDF SincroDestino Deepak Chopra

 SincroDestino  Deepak Chopra

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El doctor Chopra es pionero de la medicina mente-cuerpo. Ha publicado 28 libros que han
sido traducidos a 35 idiomas, además de un centenar de series de audio y video. En 1999. la
revista Time lo llamó e “poeta-profeta de la medicina alternativa” y lo incluyó en la lista de las
100 personalidades más representativas del siglo xx, por lo que se le considera un icono de
nuestro tiempo. Su capacidad y versatilidad se han expresado en sus obras, en las cuales ha
combinado la física y la filosofía, lo práctico y lo espiritual, la sabiduría oriental y la ciencia
occidental. Sus libros son éxitos editoriales y se han vendido por millones en diversas
lenguas.
“En libros anteriores […] he escrito exhaustivamente sobre cómo obtener una salud perfecta,
como encontrar el camino hacia el amor y como conocer a Dios. Este libro fue escrito con un
objetivo más amplio: mostrarte una manera de ver la profunda verdad que yace detrás de la
ilusión de la vida cotidiana, para que descubras tu verdadero destino y cómo forjarlo. Éste
es el camino hacia la realización y, en última instancia, hacia la iluminación. […] He intentado
qUe éste sea mi libro más accesible y espero haberlo logrado.”
Deepak Chopra
“Si supieras que los milagros
pueden ocurrir, ¿cuáles pedirías?”
Deepak Chopra demuestra que cada coincidencia que ocurre en nuestra vida es portadora
de un mensaje sobre el potencial milagroso de cada instante. El Sincrodestino trae nuevas
maneras de percibir y de vivir; es una especie de renacimiento o despertar. El autor revela
que si entendemos las fuerzas que dan forma a las coincidencias, podemos aprender a vivir
en un nivel más profundo y lograr el acceso al flujo de la sincronicidad que yace en el núcleo
de nuestra existencia
En esta obra descubrirás:
· que no existen las coincidencias vacías de sentido;
· los siete principios del Sincrodestino;
· técnicas prácticas para aplicar esos destinos.
La semilla de un destino perfecto yace en ti. Esta obra excepcional te enseña cómo liberar
ese potencial y alcanzar la vida que has soñado.
Índice
Introducción 4
Primera parte
La promesa del potencial ilimitado 8
1.Materia, mente y espíritu 9
2.La sincronicidad en la naturaleza 16
3.La naturaleza del alma 21
4.La intención 26
5.La función de las coincidencias 34
6.Deseos y arquetipos 43
Segunda parte
Cómo despejar los caminos del destino 49
1.Meditación y mantras 50
2.Primer principio: Tú eres una ola en la estructura del cosmos 55
3.Segundo principio: Descubro mi yo no circunscrito a través del espejo de relaciones 57
4.Tercer principio: Domina tu diálogo interno 61
5.Cuarto principio: La intención pone en movimiento la red del Universo 64
6.Quinto principio: Aprovecha las turbulencias emocionales 68
7.Sexto principio: Celebra la danza del cosmos 74
8.Séptimo principio: Cómo tener acceso a la conspiración de improbabilidades 76
9.Cómo vivir el sincrodestino 79
Epitafio para aquel que ha llegado 83
Introducción
Los milagros ocurren todos los días, no sólo en pueblos remotos o en lugares sagrados al otro lado
del mundo, sino aquí mismo, en nuestras vidas. Brotan desde su fuente oculta, nos rodean de
oportunidades y desaparecen; Son las estrellas fugaces de la vida cotidiana. Estas estrellas son tan
poco frecuentes que nos parecen mágicas, pero la verdad es que surcan el cielo de manera
constante. Sólo que no las notamos durante el día porque estamos deslumbrados por la luz del sol, y
en la noche únicamente son visibles si volteamos hacia el lugar correcto, en un cielo oscuro y
despejado.
Aunque los consideramos extraordinarios, los milagros también surcan nuestra conciencia
todos los días. Podemos optar por percibirlos o ignorarlos, sin reparar en que nuestro destino puede
pender de un hilo. Sintoniza con la presencia de los milagros y al instante la vida se transformará en
una experiencia deslumbrante, más maravillosa y emocionante de lo que jamás imaginaste; ignórala,
y una oportunidad se habrá ido para siempre. La pregunta es: ¿reconocerías un milagro si lo vieras?
Si lo reconocieras, ¿qué harías? Y si de alguna forma pudieras orquestar tus propios milagros,
¿cuáles elegirías?
Más allá de tu ser físico, más allá de tus pensamientos y emociones, en tu interior hay un reino
que es potencial puro; desde este lugar, cualquier cosa y todas las cosas son posibles. Incluso los
milagros, en especial los milagros. Esta parte de ti, se entreteje con todo lo que existe y existirá. He
dedicado mi vida a explorar y enseñar formas para aprovechar este campo infinito de posibilidades,
con el fin de redirigir y mejorar nuestras vidas en los aspectos material, emocional, físico y espiritual.
En libros anteriores, me he concentrado en consecuencias específicas, por ejemplo: he escrito
exhaustivamente sobre cómo obtener una salud perfecta, cómo encontrar el camino hacia el amor y
cómo conocer a Dios. Este libro fue escrito con un objetivo más amplio: mostrarte una manera de ver
la profunda verdad que yace detrás de la ilusión de la vida cotidiana, para que descubras tu
verdadero destino y cómo forjarlo. Éste es el camino hacia la realización y, en última instancia, hacia
la iluminación.
Durante más de una década he estado fascinado por la idea de que las coincidencias dirigen y
dan forma a nuestras vidas. Todos hemos experimentado sucesos que pueden considerarse
increíbles o asombrosos. Estamos ordenando un armario y encontramos un regalo de una persona
con la que no hemos hablado en años; una hora después, sin motivo aparente, esa persona nos
llama por teléfono. Leemos en el periódico un artículo sobre un tratamiento experimental para el
cáncer de piel y, por alguna razón desconocida, decidimos guardar ese diario. Un mes más tarde, un
familiar nos llama para decirnos que acaban de diagnosticarle cáncer en la piel y la información del
artículo que guardamos influye en sus decisiones y termina por salvarle la vida. Nuestro auto se
descompone en una carretera desierta y el primer vehículo que pasa, justo cuando nos resignamos a
pasar varias horas varados, es una grúa.
¿Es posible considerar estos momentos como meras coincidencias? Por supuesto que sí,
pero en un análisis más detallado también podemos decir que son atisbos de lo milagroso. Cada vez
que tenemos estas experiencias, podemos considerarlas sucesos azarosos en un mundo caótico y
desecharlas, o podemos reconocerlas como acontecimientos potencialmente cruciales. No creo en
las coincidencias sin sentido; creo que cada coincidencia es un mensaje, una pista sobre un aspecto
particular de nuestras vidas que requiere atención.
¿Has escuchado alguna vez esa voz tranquila y sosegada en tu interior? ¿Alguna vez has
tenido un sentimiento visceral respecto de algo o alguien? Esa voz y ese sentimiento visceral son
formas de comunicación a las que debemos hacer caso. Las coincidencias también son mensajes de
ese tipo. Si prestas atención a las coincidencias de la vida, podrás aprender a escuchar sus mensajes
claramente; si comprendes las fuerzas que moldean las coincidencias, puedes llegar a influir en éstas
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y crear un conjunto propio de coincidencias significativas, aprovechar las oportunidades que te
ofrezcan y experimentar la vida como un milagro en constante desarrollo que inspira admiración en
todo momento.
Casi todos vamos por la vida con un poco de temor, de preocupación y nerviosismo. Somos
como niños que juegan a las escondidas: queremos que nos hallen pero esperamos que no lo hagan,
y nos comemos las uñas de los nervios. Nos preocupamos cuando las oportunidades se acercan
demasiado y nos ocultamos en las sombras cuando el temor nos desborda. Ésta no es la manera
adecuada de vivir. Las personas que comprenden la verdadera naturaleza de la realidad, aquéllas a
las que algunas tradiciones llaman iluminadas, pierden todo temor o aflicción. Las preocupaciones
desaparecen. Una vez que comprendemos cómo funciona la vida —wl flujo de energía, información e
inteligencia que dirige cada momento— empezamos a percatarnos del increíble potencial de ese
momento. Las cosas mundanas simplemente dejan de molestarnos. Nos volvemos alegres y nos
sentimos llenos de dicha. Además, encontramos más coincidencias en nuestra vida.
Cuando vivimos valorando las coincidencias y sus significados, nos conectamos con el campo
subyacente de posibilidades infinitas. Aquí empieza la magia. Éste es un estado que llamo
sincrodestino, en el que es posible alcanzar el cumplimiento espontáneo de todos nuestros deseos. El
sincrodestino requiere que ingresemos en la profundidad de nuestro interior y, al mismo tiempo, que
tomemos conciencia de la intrincada danza de coincidencias que hay afuera, en el mundo físico.
Requiere comprender la naturaleza profunda de las cosas, reconocer la fuente de la inteligencia que
crea, sin cesar, nuestro Universo y mantener la intención de aprovechar las oportunidades específicas
de cambio conforme se presenten.
Antes de explorar este tema, hagamos un pequeño experimento. Cierra los ojos y piensa en lo
que hiciste durante las últimas 24 horas. Vuelve con tu memoria desde donde estás en este
momento, a donde estabas hace exactamente un día. Recuerda con el mayor detalle posible lo que
hiciste, los pensamientos que pasaron por tu cabeza y los sentimientos que afectaron tu corazón.
Ahora elige un asunto o lema de las pasadas 24 horas y concéntrate en él. No tiene que ser
algo especialmente importante o espectacular; sólo algo que recuerdes haber enfrentado durante el
día. Si fuiste al banco, puedes elegir el dinero o la situación económica; si tuviste una cita con el
doctor, puedes elegir la salud; si jugaste golf o tenis, puedes concentrarte en los deportes. Piensa en
este tema durante unos segundos.
Ahora vuelve cinco años atrás. Concéntrate en la fecha de hoy y retrocede año por año hasta
que llegues a la misma fecha cinco años atrás. Observa si puedes recordar más o menos dónde
estabas y qué estabas haciendo en esa época. Intenta imaginar tu vida en ese momento, lo más
claramente posible.
Una vez que hayas creado una imagen mental nítida de tu vida, tal como era hace cinco años,
introduce el tema o asunto de las pasadas 24 horas en el que hayas elegido concentrarte: situación
económica, salud, religión o lo que haya sido. Intenta recordar la mayor cantidad de sucesos
relacionados con esa área de tu vida. Por ejemplo, si el tema que elegiste es la salud, podrías
recordar las enfermedades que has padecido, cómo éstas te llevaron de un médico a otro, cómo
decidiste dejar de fumar y cuánto pudo haber afectado esto a otras áreas de tu vida, o la dieta que
escogiste. Realiza este ejercicio ahora mismo.
Mientras pensabas en el tema de tu elección, en cómo se desarrolló y afectó tu vida actual,
estoy seguro de que descubriste muchas coincidencias. La vida depende en gran medida de los
encuentros fortuitos, los giros del destino o los caminos que súbitamente doblan en una nueva
dirección. Es probable que ese tema se haya conectado pronto con otras áreas de tu vida, pese á
que al principio parecía totalmente insignificante. Al rastrear tu historia personal de este modo,
puedes llegar a comprender el papel que las coincidencias han desempeñado en tu vida. Puedes ver
que si un pequeño detalle hubiera sido diferente, la historia sería otra, con otras personas, en otro
empleo o con una trayectoria de vida totalmente distinta.
No obstante que concibas a tu vida como completamente planeada, hay sucesos que moldean
tu destino de una manera que, quizá, nunca imaginaste. Las coincidencias y otros pequeños milagros
que ocurren de manera cotidiana, son pistas de que el Universo te reserva planes mucho más
grandes de lo que jamás soñaste. Mi vida, que para los demás parece tan bien planeada, es una
sorpresa continua. Asimismo, mi pasado está lleno de notables coincidencias que me convirtieron en
quien soy ahora.
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Mi padre sirvió en el ejército hindú como médico personal de Lord Mountbatten, último
gobernador general del Imperio Británico en India. Mientras cumplía con sus obligaciones, mi padre
convivió estrechamente con Lady Mountbatten, con quien entabló amistad. Ella lo exhortó a solicitar
una beca para convertirse en miembro del Colegio Real de Médicos, motivo por el cual mi padre
partió a Inglaterra cuando yo tenía unos seis años de edad. Poco después, mi madre también dejó la
India para reunirse temporalmente con mi padre, y mi hermano menor y yo quedamos al cuidado de
nuestros abuelos.
Un día, mi padre envió un telegrama desde Inglaterra en el que anunciaba que finalmente
había aprobado todos sus exámenes. Fue un día memorable para todos. Mi abuelo, orgulloso del
éxito de su hijo, nos llevó a celebrar. ¡No habíamos experimentado un día tan emocionante, como
ése, en nuestras jóvenes vidas! Nos llevó al cine, a una feria ambulante y a un restaurante familiar.
Nos compró dulces y juguetes. El día entero fue una gloriosa vorágine de felicidad. No obstante, por
la noche mi hermano y yo despertamos por el sonido de unos gemidos. Aunque no lo supimos
inmediatamente, mi abuelo había muerto, y el sonido que nos había despertado era el angustioso
llanto de las mujeres dolientes. El cuerpo de mi abuelo fue incinerado y sus cenizas se esparcieron en
el Ganges.
Esto nos afectó profundamente a mi hermano y a mí. Yo permanecía despierto por las noches,
preguntándome en dónde estaba mi abuelo, y si su alma había sobrevivido de alguna forma después
de su muerte. Mi hermano tuvo una reacción distinta: su piel empezó a despellejarse, como si tuviera
quemaduras graves de sol. No había una explicación física para esto y consultamos a varios
doctores. Un acertado médico reconoció que los recientes acontecimientos traumáticos podían haber
dejado a mi hermano desprotegido y en un estado de vulnerabilidad, y que aquel síntoma era una
manifestación externa evidente. También predijo que la exfoliación desaparecería cuando nuestros
padres volvieran a la India, y así fue.
Cuando reflexiono en estos acontecimientos tempranos, me doy cuenta de que fueron la
semilla del trabajo de toda mi vida: investigaciones sobre la naturaleza del alma y estudios de la
conexión mente-cuerpo en el campo de la salud. La elección de mi profesión dependió de una larga
serie de coincidencias cuyos orígenes encuentro en cualquier dirección a la que mire, en este caso,
en la amistad de mi padre con Lady Mountbatten.
Hubo otros acontecimientos aparentemente fortuitos que influyeron todavía más en mi vida.
Cuando estaba en la escuela, mi mejor amigo era un compañero que se llamaba Oppo. Él era muy
hábil con las palabras. Cuando en la clase de inglés teníamos que elaborar un reporte escrito, él
siempre obtenía las mejores calificaciones. También era muy divertido. Quería imitarlo en todo lo que
él hacía. Cuando Oppo decidió que quería ser escritor, tomé la misma resolución.
Sin embargo, el sueño de mi padre era que fuera médico. Cuando nos sentamos a platicarlo,
le dije: «No, no quiero ser doctor; la medicina no me interesa en absoluto. Quiero ser un gran autor.
Quiero escribir libros». No mucho después, en mi cumpleaños número catorce, mi padre me regaló
algunos libros maravillosos, entre ellos: Of Human Bondage de W. Somerset Maugham, Arrowsmith
de Sinclair Lewis y Magnificent Obsession de Lloyd C. Douglas. Aunque no lo mencionó en el
momento, todos estos libros son sobre médicos y me dejaron una impresión tan profunda que
despertaron mi deseo de convertirme en uno.
El estudio de la medicina me pareció una manera ideal de iniciar la exploración de la
espiritualidad. Pensé que si desentrañaba los misterios del, cuerpo humano, tal vez algún día llegaría
al alma. Si no hubiera conocido a Oppo, quizá nunca hubiera desarrollado mi amor por la literatura y
la escritura. Si mi padre hubiera actuado diferente y se hubiera opuesto a mi decisión de ser escritor
en vez de alentarme con libros sobre médicos, tal vez me hubiera convertido en periodista. Pero
estos sucesos aparentemente inconexos y esta red de relaciones —de Lady Mountbatten a mi padre,
a mi abuelo y a mi hermano, y con Oppo— estaban sincronizadas entre sí. Es como si una
conspiración de coincidencias hubiera forjado mi historia personal y me hubiera orientado a la vida
que tanto disfruto hoy.
Todos estamos inmersos en uña red de coincidencias que nos inspira y nos ayuda a dar
rumbo a nuestras vidas. En este preciso instante, mi vida me ha guiado a escribir este libro, a estar
en comunión contigo a través de las palabras, de esta página. El simple hecho de que estés leyendo
estas palabras, que hayas encontrado este libro, que hayas decidido abrirlo y que inviertas tiempo y
energía en investigar qué es el sincrodestino, es una de esas coincidencias potencialmente cruciales
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de la vida. ¿Qué circunstancias te trajeron a este libro? ¿Cómo lo elegiste entre otros miles? ¿Qué
cambios te gustaría hacer en tu vida, ahora que has leído los primeros párrafos?
Sin embargo, identificar la red de coincidencias de nuestras vidas es sólo el primer peldaño
para comprender y vivir el sincrodestino. El siguiente paso consiste en tomar conciencia de las
coincidencias mientras ocurren. Es fácil verlas en retrospectiva, pero si las descubres en el momento
en el que suceden, estarás en una mejor posición para aprovechar las oportunidades. Además, la
conciencia se traduce en energía. Mientras más atención prestes a las coincidencias, es más probable
que aparezcan, lo que significa que cada vez tendrás un mayor acceso a los mensajes que se
te envían sobre el rumbo que debe tomar tu vida.
La fase final del sincrodestino tiene lugar cuando tomas plena conciencia de la interrelación de
todas las cosas, de cómo cada una influye en la otra, de cómo están sincronizadas entre sí. Estar en
sincronía significa operar al unísono, como unidad. Imagina un cardumen que nada en una dirección;
luego, en un parpadeo, todos los peces cambian de dirección. No hay un líder que dé instrucciones.
Los peces no piensan: el pez que está frente a mí viró a la izquierda; por lo tanto, debo virar a la
izquierda. Todo ocurre simultáneamente. Esta sincronía responde a una gran inteligencia
omnipresente que reside en el corazón de la naturaleza y que se manifiesta en cada uno a través de
lo que llamamos alma.
Cuando aprendemos a vivir desde el alma, ocurren varias cosas. Tomamos conciencia de los
exquisitos patrones y ritmos sincrónicos que gobiernan la vida. Comprendemos los infinitos recuerdos
y experiencias que nos han convertido en quienes somos ahora. El temor y la ansiedad desaparecen
cuando observamos el mundo conforme se desarrolla. Identificamos la red de coincidencias que nos
rodea y nos damos cuenta de que hasta los sucesos más pequeños tienen un significado.
Descubrimos que al prestar atención e intención a estas coincidencias, podemos conseguir
resultados específicos. Establecemos contacto con todos y con todo lo que existe en el Universo y
reconocemos el espíritu que nos une a ellos. Revelamos la maravilla oculta en nuestro interior y nos
deleitamos en nuestra gloria recién descubierta. Conscientes, convertimos nuestra vida en la
expresión infinitamente creativa para la que fue creada, y con ello vivimos nuestros sueños más
profundos y nos acercamos a la iluminación.
Éste es el milagro del sincrodestino.
Las páginas siguientes están divididas en dos secciones. La primera explora la dinámica de las
coincidencias, la sincronicidad y el sincrodestino, y responde a la pregunta ¿cómo funciona? La
segunda cubre los siete principios del sincrodestino, junto con una planeación diaria para que utilices
lo que has aprendido. Este apartado responde a la pregunta ¿qué significa para mí?
A quienes les gusta alcanzar objetivos o han leído mis libros anteriores, pueden sentirse
tentados a pasar directamente a las lecciones, pero hay matices, información adicional y comentarios
específicos que es conveniente entender antes de seguir adelante. De hecho, hay que considerar que
el concepto de sincrodestino ha evolucionado durante los últimos diez años y sigue haciéndolo. Tal
vez hayas asistido a cursos o escuchado audiocasetes sobre el tema, pero considera este libro como
sincrodestino I, una introducción, y sincrodestino II, una comprensión más avanzada y clara sobre
este fenómeno, como teoría y experiencia.
A quienes no conozcan mis obras anteriores, los exhorto a que no pierdan el impulso. He
intentado que éste sea el libro más accesible y espero haberlo logrado. Sin embargo, a veces
lidiamos con algunas preguntas profundas, y tal vez sientas de pronto que nunca comprenderás.
Procura no quedarte atascado en un párrafo o una página. Cada capítulo se basa en el anterior y los
capítulos siguientes aclaran los puntos que pudieron ser complejos al primer contacto. Los objetivos
son dos: comprender cómo funciona el sincrodestino y aprender técnicas específicas para aprovechar
su poder en la vida cotidiana.
Este libro no cambiará tu vida de la noche a la mañana, pero si estás dispuesto a dedicarle
unos minutos cada día, comprobarás que los milagros no sólo son posibles, sino abundantes. Los
milagros pueden ocurrir todos los días, en cada hora y en cada minuto de tu vida. En este momento,
las semillas de un destino perfecto están latentes en tu interior. Libera su potencial y vive una vida
más maravillosa que cualquier sueño. Permíteme mostrarte cómo.
Primera paIrte
La promesa del
potencial ilimitado
Mate1ria,
mente
y espíritu
Desde el momento en que tomamos conciencia del mundo que nos rodea, nos preguntamos cuál es
nuestro lugar en él. Estas preguntas son perennes: ¿por qué estoy aquí?, ¿cuál es mi sitio en el
Universo?, ¿cuál es mi destino? De niños, imaginamos el futuro como una hoja en blanco en la que
podemos escribir nuestra historia. Las posibilidades son infinitas y nos sentimos llenos de energía por
la promesa del descubrimiento y el placer de vivir inmersos en tanto potencial. Sin embargo,
conforme crecemos, «comprendemos» nuestras limitaciones y nuestra visión del futuro se constriñe.
Lo que una vez elevó la imaginación, ahora es un lastre de temor y ansiedad; lo que una vez pareció
ilimitado, se vuelve estrecho y nebuloso.
Existe una forma de recuperar la vertiginosa dicha del potencial inagotable. Todo lo que se
necesita es comprender la verdadera naturaleza de la realidad, la disposición para aceptar la
interrelación e indivisibilidad de todas las cosas. Después, con la ayuda de técnicas específicas,
comprobarás cómo el mundo se abre para ti, y la buena suerte y las oportunidades, que de vez en
cuando surgían, ocurrirán con más y más frecuencia. ¿Qué tan poderoso es el sincrodestino? Imagina
que estás en un cuarto totalmente a oscuras y que tienes una linterna en la mano. Enciendes la
linterna y ves que hay una hermosa pintura que cuelga de la pared. Tal vez pienses: «Es una obra de
arte maravillosa, pero ¿es todo lo que hay?» En ese momento, el cuarto se ilumina desde arriba.
Miras a tu alrededor y descubres que estás en un museo de arte, rodeado por cientos de pinturas,
cada una más hermosa que la anterior. Conforme estas posibilidades se revelan, te das cuenta de
que tienes una cantidad colosal de obras de arte que puedes estudiar y amar. Dejas de estar limitado
a ver sólo una pintura iluminada por la débil luz de una linterna.
Ésta es la promesa del sincrodestino. Éste enciende las luces; nos da la capacidad de tomar
decisiones auténticas, en vez de ir por la vida adivinando ciegamente; nos permite ver significado en
el mundo, comprender la conexión o sincronicidad de todas las cosas, elegir la clase de vida que
queremos vivir y cumplir nuestro destino espiritual. El sincrodestino permite transformar nuestras
vidas de acuerdo con lo que queremos.
El primer paso para vivir de este modo consiste en entender la naturaleza de los tres niveles
de existencia.
Nivel 1: El ámbito físico
El primer nivel de existencia es el físico o material, el universo visible. Es el mundo que mejor
conocemos, al que llamamos mundo real Contiene materia y objetos con límites precisos, todo lo
tridimensional y lo que percibimos con los cinco sentidos: lo que podemos tocar, ver, escuchar, sentir,
probar u oler. Incluye nuestros cuerpos, el viento, la tierra, el agua, los gases, los animales, los
microbios, las moléculas y las páginas de este libro. En el ámbito físico, el tiempo parece fluir en una
línea tan recta que la llamamos flecha del tiempo; ésta va del pasado al presente y al futuro. Lo
anterior significa que todo lo que hay en el ámbito físico tiene un principio y un final; por lo tanto, es
pasajero. Los seres sensibles nacen y mueren. Las montañas se elevan desde el núcleo líquido del
planeta, y la lluvia y el viento incesante las erosionan.
El mundo físico está gobernado por leyes inmutables de causa y efecto, por lo que todo es
predecible. La física newtoniana nos permite predecir acciones y reacciones; de modo que, cuando
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una bola de billar golpea a otra con una velocidad y en un ángulo específicos, podemos anticipar
exactamente qué ruta seguirá cada una sobre la mesa. Los científicos pueden calcular con precisión
cuándo ocurrirá un eclipse solar y cuánto durará. Toda la comprensión de sentido común que tenemos
del mundo proviene de lo que sabemos de este ámbito físico.
Nivel 2: El ámbito cuántico
En el segundo nivel de existencia, todo consiste en información y energía. Se le llama ámbito
cuántico. En este nivel todo es insustancial, lo que significa que no puede tocarse ni percibirse con
ninguno de los cinco sentidos. Tu mente, tus pensamientos, tu ego y la parte de ti que normalmente
consideras que es tu ser, son parte del ámbito cuántico. Estas cosas carecen de solidez; sin embargo
sabes que tu ser y tus pensamientos son reales. Aunque es más fácil pensar el ámbito cuántico en
términos de la mente, engloba mucho más. De hecho, todo lo que existe en el universo visible es una
manifestación de la energía y la información del ámbito cuántico. El mundo material es un
subconjunto del mundo cuántico.
Otra manera de explicarlo es que todo lo existente en el ámbito físico está hecho de
información y energía. En la famosa ecuación de Einstein, E = MC2, sabemos que la energía (E) es
igual a la masa (M) por la velocidad de la luz (C) al cuadrado. Esto nos dice que la materia (masa) y
la energía son la misma cosa, pero en manifestaciones diferentes: energía es igual a masa.
Una de las primeras lecciones de ciencia que nos enseñan en la escuela es que todo objeto
sólido está hecho de moléculas, y que éstas están formadas por unidades todavía más pequeñas
llamadas átomos. Nos explican que esta silla, aparentemente sólida, en la que estamos sentados,
está hecha de átomos tan pequeños que no pueden verse sin la ayuda de un poderoso microscopio.
Luego aprendemos que los pequeños átomos están formados por partículas subatómicas que
carecen de solidez. Son literalmente paquetes u ondas de información y energía. Esto significa que
en este segundo nivel de existencia, la silla en la que estás sentado no es otra cosa que energía e
información.
Este concepto puede ser difícil de asimilar al principio. ¿Cómo es posible que unas ondas
invisibles de energía e información se perciban como objetos sólidos? La respuesta es que los
sucesos en el ámbito cuántico ocurren a la velocidad de la luz; y a esa velocidad, nuestros sentidos
simplemente no pueden procesar todo lo que influye en nuestra experiencia sensible. Percibimos los
objetos diferentes entre sí porque las ondas de energía contienen y determinan la frecuencia o
vibración de diferentes tipos de información. Es como escuchar la radio. Si sintonizamos el 101.5 de
FM, por ejemplo, tal vez escuchemos sólo música clásica. Si cambiamos a una frecuencia de ondas
de radio ligeramente distinta, por ejemplo al 101.9 de FM, quizá escuchemos rock and roll. En función
de cómo vibra, la energía está codificada para transmitir información diferente.
De esta manera, el mundo físico, el mundo de los objetos y la materia, está hecho de
información contenida en una energía que vibra a distintas frecuencias. La razón por la que no vemos
el mundo como una enorme red de energía es porque vibra demasiado rápido. Nuestros sentidos,
que funcionan lentamente, sólo pueden registrar trozos de esta energía y actividad, y estos
conglomerados de información se convierten en la silla, en mi cuerpo, en el agua y en todos los
demás objetos físicos del universo visible.
Esto es similar a lo que ocurre cuando vemos una película. Como sabes, una película está
hecha de fotogramas individuales separados por franjas. Si viéramos la película en el carrete en una
sala de proyección, veríamos los fotogramas y las separaciones. Sin embargo, cuando vemos la
película, los fotogramas pasan tan rápido que nuestros sentidos no perciben la discontinuidad. Los
percibimos como un flujo constante de información.
En el ámbito cuántico, los trozos de campos de energía que vibran a diferentes frecuencias, y
que percibimos como objetos sólidos, forman parte de un campo de energía colectivo. Si pudiéramos
percibir todo lo que ocurre en el ámbito cuántico, veríamos que formamos parte de un gran caldo de
energía y que todas las cosas, cada uno de nosotros y todos los objetos del ámbito físico, son sólo un
conglomerado de energía que flota en este caldo de energía. En todo momento, tu campo de energía
está en contacto con el de todos los demás e influye en él; todos respondemos a esa experiencia.
Todos somos expresiones de esta energía e información. En ocasiones podemos sentir esta
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conexión. La sensación normalmente es sutil, pero a veces es tangible. La mayoría hemos tenido la
experiencia de entrar en una habitación y sentir que la tensión es tal que puede cortarse con un
cuchillo, o de estar en una iglesia o un lugar sagrado y sentirnos inundados por una sensación de
paz. Esto es porque la energía colectiva del entorno se mezcla con la nuestra y lo percibimos en
algún nivel.
En el ámbito físico también intercambiamos constantemente energía e información. Imagina
que estás parado en la calle y hueles el humo del cigarrillo de una persona que camina a una cuadra
de distancia. Eso significa que estás inhalando el aliento de esa persona a cien metros de distancia.
El olor es sólo un indicador que te informa que estás inhalando el aliento de otra persona. Si el
indicador no estuviera ahí, si la persona no estuviera fumando, de todos modos estarías inhalando su
aliento, sólo que sin el humo de cigarrillo no te darías cuenta. ¿Y qué es el aliento? Es el bióxido de
carbono y el oxígeno que proviene del metabolismo de cada célula del cuerpo de ese extraño. Eso es
lo que estás inhalando, del mismo modo que otras personas inhalan tu aliento. Así pues, de manera
constante, intercambiamos partes de nuestro ser, moléculas físicas y mensurables de nuestros
cuerpos.
En un nivel más profundo, en realidad no hay límites entre nuestro ser y el Universo. Cuando
tocamos un objeto, lo sentimos sólido, como si hubiera un límite definido entre éste y nosotros. Los
físicos dirían que percibimos la solidez de ese límite porque todo está hecho de átomos, que la solidez
es la sensación que obtenemos cuando los átomos chocan contra otros átomos. Pero piensa
qué es un átomo. Los átomos constan de un pequeño núcleo y una gran nube de electrones que lo
rodean. No hay un caparazón rígido en su exterior, sólo una nube de electrones. Para visualizarlo,
imagina un cacahuate en medio de un estadio de fútbol. El cacahuate representa el núcleo, y el
estadio, el tamaño de la nube de electrones que lo rodea. Cuando tocamos un objeto, percibimos
solidez al contacto de las nubes de electrones. Ésa es nuestra interpretación de la solidez, dada la
sensibilidad (o relativa insensibilidad) de nuestros sentidos. Los ojos están programados para ver los
objetos como tridimensionales y sólidos. Las terminales nerviosas están programadas para sentir los
objetos como tridimensionales y sólidos. Sin embargo, en la realidad del ámbito cuántico, la solidez
no existe. ¿Hay solidez cuando chocan dos nubes? No. Se funden y se separan. Algo similar ocurre
cuando tocas un objeto. Tus campos de energía (y nubes de electrones) chocan, algunas porciones
pequeñas se funden y luego te separas. Aunque te percibes como un todo, has cedido un poco de tu
campo de energía al objeto y a cambio obtienes un poco de la suya. Con cada encuentro
intercambiamos información y energía, y cuando nos separamos nos transformamos un poco. Aquí
podemos comprobar también cuan conectados estamos con el mundo físico. Constantemente
compartimos porciones de nuestros campos de energía, por lo que todos, en este nivel cuántico, en el
nivel de nuestras mentes y seres, estamos conectados. Todos estamos correlacionados con los
demás.
Así pues, sólo en la conciencia, nuestros limitados sentidos crean un mundo sólido a partir de
la energía e información puras. Pero ¿qué pasaría si pudiéramos ver en el ámbito cuántico, si
tuviéramos ojos cuánticos? Veríamos que todo lo que consideramos sólido en el mundo físico, entra y
sale de un vacío infinito a la velocidad de la luz. Tal como la secuencia fotograma-franja de las
películas, el Universo es un fenómeno de encendido-apagado. La continuidad y solidez del mundo
existen sólo en la imaginación alimentada por sentidos que no pueden discernir las ondas de energía
e información que conforman el nivel cuántico de la

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