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Tiempo de gloria El Ministerio del Tiempo 02 – Javier Olivares & Pablo Olivares

Tiempo de gloria. El Ministerio del Tiempo 02 - Javier Olivares & Pablo Olivares

Tiempo de gloria El Ministerio del Tiempo 02 – Javier Olivares & Pablo Olivares

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No nos habían advertido que la puerta estaba en un barco…
GIL PÉREZ
¡Oh, es muy conveniente! Puedo mover la puerta a cualquier puerto español que me
plazca, incluso a las Indias. Y le aseguro que hay puertas del tiempo en lugares
mucho peores que este.
Gil Pérez vuelve a abrir la puerta del camarote.
GIL PÉREZ
Pero dejémonos de disquisiciones: hemos de apresurarnos. La Armada empieza a
zarpar mañana al alba…
JULIÁN
(Interrumpe, molesto)
¿Mañana? ¿Y no nos lo podían haber dicho antes?
GIL PÉREZ
Yo mismo me enteré ayer. Las listas de tripulación nos llegan a última hora,
justo para aprovisionar los pagos. Ni siquiera sé en qué barco va Lope. Solo sé que
no va en el San Juan.
El hombre hace un gesto apresurando a los recién llegados. Estos empiezan a
salir, la primera Amelia (cortesía obliga), inmediatamente después Alonso, que no
ve el momento de pisar tierra firme. Y Julián el último, aún rezongando por la
urgencia del trabajo.
Gil Pérez, cuando pasa, con retranca, le palmea la espalda.
GIL PÉREZ
(Sonriendo)
Además, ¿qué clase de españoles seríamos si no fuéramos capaces de hacer el
trabajo a última hora?
Gil Pérez sale y cierra la puerta.
12 EXT/DÍA CALLES DE LISBOA (1588)
Gil Pérez conduce a Julián, Amelia y Alonso a través de una bulliciosa ciudad, en
la que la presencia de soldados (y todo lo que ello conlleva en cuanto a
borracheras y algaradas) es notoria. De hecho, se tienen que apartar para que no
les caiga encima un soldado.
JULIÁN
¿Dónde vamos?
GIL PÉREZ
Al despacho de la Armada. Allí dispongo de un pequeño cuarto donde podemos
cotejar las listas de embarque.
ALONSO
Conozco la ciudad, y conozco a los soldados. Averiguaré más tomando un vino que
mirando legajos.
Gil Pérez mira a Amelia, buscando su aprobación. Amelia asiente.
GIL PÉREZ
Pues nos vemos en el despacho.
Alonso se toca el sombrero, como saludo, y se pierde entre la gente.
Amelia repara en Julián, que lo mira todo como si lo bebiera.
JULIÁN
(Mirando alrededor)

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Mi primer viaje con Maite fue aquí, a Lisboa. Y no reconozco nada.
AMELIA
(También pierde la mirada)
Dentro de siglo y medio un terremoto barrerá esta ciudad.
(Pausa)
No existe ni en tu mundo, ni en el mío.
Los dos se quedan absortos con lo que les rodea…
AMELIA
(Absorta)
Nunca hubiera soñado poder ver esto con mis propios ojos.
13 EXT/DÍA CALLES DE LISBOA (1588)
… que es más o menos lo mismo que rodea a Alonso. Pero este lo vive de un modo
completamente distinto. Las busconas, los grupos de soldados borrachos, los
pilluelos…
Alonso respira hondo, sonríe, feliz: está como en casa.
14 INT/DÍA ALMACÉN OFICINA DE LA ARMADA: CUARTO (1588)
En el pequeño cuarto privado de Gil Pérez, Amelia y Julián se ven rodeados de
listas de embarque. Llevan ya un rato buscando.
JULIÁN
El Siglo de Oro necesita un Excel.
AMELIA
¿Un qué?
JULIÁN
Nada, cosas mías.
(A Gil Pérez)
¿No se hacen un lío?
GIL PÉREZ
Sí. Pero hay un truco que nunca falla.
JULIÁN
¿Cuál?
GIL PÉREZ
No agobiarse.
Gil Pérez mira su listado de salidas.
GIL PÉREZ
Aquí está… La buena nueva es que el San Juan es de los últimos en zarpar. Sale en
dos días. Necesitamos encontrar a Lope y reubicarle. Aunque parta con un hombre de
más.
AMELIA
(Agobiada)
Si le encontramos…
Sobre la mesa, varias decenas de papeles, listas que les quedan por mirar.
ENCADENA CON
15 INT./DÍA ALMACÉN OFICINA DE LA ARMADA: CUARTO (1588)
La misma mesa, un par de horas después. Ya apenas quedan un puñado de papeles.
El dedo de Amelia pasa por encima de la lista de nombres, decenas y decenas de
apellidos.
Amelia y Julián, evidentemente más cansados, siguen mirando listas, junto con Gil
Pérez. De repente, Julián levanta el puño.
JULIÁN
(Eufórico)
¡Bingo!
Sus compañeros le miran sin entender.
JULIÁN
(Lee)
Félix Lope de Vega, natural de Madrid, residente en Valencia.
AMELIA
¿Navío?
JULIÁN
San Esteban.
Gil Pérez empieza a buscarlo en su lista de partidas.
GIL PÉREZ
También es un galeón…
(La expresión se le oscurece)
Y es de los primeros en salir: mañana a primera hora.
JULIÁN
No, si… para qué iba a salir más tarde…
AMELIA
No nos volvamos locos… Habrá que ver qué pasa con el San Esteban… Igual también
vuelve a España, sin muchos daños…
Silencio. Se miran.
JULIÁN
A ver… Sé que es una pregunta extraña, en 1588, pero…
(A Gil Pérez)
¿Dispone vuesa merced de un ordenador personal?
GIL PÉREZ
¡Vive Dios que dispongo! ¡Y conexión a internet, la llamada red de redes!
Gil Pérez se dirige al baúl, sacando una llave. Gil Pérez saca el portátil y el
pen drive, y se los ofrece a Julián.
Este se queda con cara de circunstancias, gesto de «a quien se le diga…», y los
coge. Abre el ordenador y se conecta.
Llaman a la puerta.
GIL PÉREZ
¿Quién es?
OFF ALONSO
Alonso.
Gil Pérez abre la puerta, mientras Julián empieza a navegar por internet.
AMELIA
¿Has averiguado algo?
ALONSO
Sí. Hay un par de tabernas en las que se suelen reunir los soldados españoles.
Una es la Taberna del Gallego, que así la llaman. La otra es la Fonda del Puerto.
Julián ni escucha: parece que ha encontrado algo en el ordenador. Y no son buenas
noticias.
JULIÁN
Oh, oh…
Todos le miran. Él está fijo en el ordenador.
JULIÁN
El San Esteban…
(A Alonso)
… el barco de Lope…
(Continúa)
… encallará frente a las costas de Irlanda. Los supervivientes serán ejecutados
por los ingleses.
Se quedan en silencio, impresionados. Amelia coge la lista del San Esteban.
AMELIA
¿Quieres decir que todos los que están aquí van a morir?
Julián, serio, afirma.
JULIÁN
No se salva ni el apuntador.
Silencio. Amelia ojea la lista.
GIL PÉREZ
Menos Lope, si le encontramos esta noche.
ALONSO
(Molesto)
Espero que los méritos de ese tal… Lope… sean muchos, para salvarle y dejar que
mueran los demás.
Amelia suelta un respingo.
AMELIA
No puede ser.
Se ha quedado lívida viendo la lista.
JULIÁN
¿Qué pasa, Amelia?
Pero Amelia no le mira a él, sino a Alonso.
AMELIA
(Descompuesta)
Alonso… en esta lista… estás tú.
Alonso, blanco, agarra la lista y se busca.
Efectivamente, ahí, en el papel, en la caligrafía pomposa de la época, se puede
leer «Alonso de Entrerríos, Sevilla».
En una mesa de una concurrida taberna, Alonso está atónito. Sentados con él,
Amelia, Julián, que buscan con la mirada a su alrededor.
16 INT/DÍA TABERNA DEL GALLEGO (1588)
La jarana es tremenda, y contrasta con el aire de funeral de la mesa.
Soldados y mujeres de mala reputación, ellos hablando en español, ellas también,
pero con acento portugués.
JULIÁN
O sea, que ahora tenemos dos problemas: encontrar a Lope, y que tú no te
encuentres a ti mismo.
ALONSO
No puedo ser yo.
Alonso se santigua y bebe.
ALONSO
Si no hubiera aceptado la oferta de don Ernesto, al día siguiente me hubieran
colgado. Ahí hubiera terminado Alonso de Entrerríos.
AMELIA
No es un nombre muy común.
ALONSO
No, no lo es.
JULIÁN
¿Y no puede ser un familiar?
Alonso niega mientras bebe.
ALONSO
Tuve dos hermanos, pero murieron sin hijos.
AMELIA
Tal vez sea alguien que se está haciendo pasar por ti.
Ahora, Alonso sonríe con amargura.
ALONSO
¿Y quién querría hacerse pasar por un condenado a muerte?
De repente, entre todo el ruido reinante, se oye un estrépito: una mesa (y todo
lo que había sobre ella) es tirada al suelo.
Como suele pasar, todo el mundo calla súbitamente, y el foco de la taberna, toda
la atención, se centra en los ocupantes de dicha mesa.
Dos soldados y una mujer (cuyo aspecto, para qué engañarnos, dista mucho de ser
respetable) están en una discusión que está a punto de pasar a mayores.
Uno de los soldados es un chico joven, de veintitantos años, delgado, de pelo
pajizo, bigote y mosca (luego Lope). El otro, más fuerte y de aspecto más tosco,
está completamente borracho. Y ella parece ser el motivo de lo que pronto va a ser
una pelea.
SOLDADO
¡Esta dama está conmigo! Así que ya os podéis ir con viento fresco.
LOPE
¿Y quién sois vos para decirme lo que debo hacer?
SOLDADO
Alguien que os partirá en dos si no obedecéis.
Lope sonríe.
LOPE
Beber turba el entendimiento… Y por lo que veo, vos debisteis venir al mundo en
una garrafa de vino.
Los parroquianos se empiezan a reír del soldado. Este, pese a lo borracho sabe
que se ríen de él.
SOLDADO
Os lo repito: esta dama está conmigo.
LOPE
¿Por qué una reina se sometería a un monstruo contrahecho, pudiendo tener a un
rey yaciendo en su lecho?
Las risillas se convierten en sonoras carcajadas. Pero Amelia se sobresalta.
JULIÁN
Un tipo que habla en rima merece lo peor.
AMELIA
Es el «Orlando furioso»… El Canto 28.
JULIÁN
¿Es de Lope?
AMELIA
No. Es de Ariosto… Pero dudo que haya muchos soldados capaces de recitarlo de
memoria, aparte de él…
El soldado objeto de burla desenvaina su espada. La gente calla de golpe.
SOLDADO
No entiendo bien lo que decís, pero sí lo suficiente para saber que os reís de
mí.
Pero Lope no se arredra, y también desenvaina.
LOPE
Ya pensaba que iba a tener que explicároslo…
En su mesa, Amelia se alarma.
AMELIA
¡Tenemos que pararlo!
ALONSO
(Disgustado)
¿A este botarate es al que hemos de salvar?
JULIÁN
Parece que sí…
Lope y el otro soldado están midiéndose, ante la expectación de la clientela y el
orgullo no disimulado de la mujer. Amelia mira a Alonso.
AMELIA
Alonso… Tenemos que evitar que le pase nada.
ALONSO
(Con desgana)
Ya voy… Ya voy.
Bufa y, con ninguna gana, se levanta.
ALONSO
¡¡¡Bajad vuestras espadas!!!
Todos le miran en la taberna.
Los dos hombres también, pero de reojo, sin bajar las espadas.
Alonso se acerca al soldado borracho y le agarra la muñeca de la mano en la que
sostiene la espada.
ALONSO
¡No insistáis! ¡Buena gana de ahorrar trabajo a los ingleses!
SOLDADO
(Forcejeando, borracho)
¡Se merece un escarmiento!
ALONSO
(Hablándole al oído)
Se merece que le corten la lengua, pero no que vayáis a presidio por él.
El soldado poco a poco atiende a las razones de Alonso y se calma, pese a la
sonrisa provocadora de Lope, que agarra a la mujer como si fuera un trofeo.
ALONSO
(Al soldado, sin dejar de mirar a Lope)
Vamos fuera, no sea que me dé por acabar lo que vos empezasteis.
El soldado escupe al suelo y sale con Alonso.
En ese momento, con Lope agarrando a la mujer, Amelia se acerca a él. Julián la
acompaña.
AMELIA
¿Sois don Félix Lope de Vega, el gran escritor?
Lope la mira, extrañado.
LOPE
No sé qué me causa más sorpresa, que alguien me reconozca o ver una dama como vos
en un tugurio como este.
Amelia ofrece su mano para que se la bese. Lope lo hace presto, olvidando a la
mujer por la que casi se bate.
LOPE
Busquemos una mesa donde hablar.
Lope se dirige a una mesa vacía.
La mujer, despechada, escupe en el suelo.
MUJER EN TABERNA
(Muy ofendida)
Vai para a puta que te pariu! Chupa pilas!
La ristra de insultos es vociferada en el oído de Julián, que da un respingo de
la impresión.
Lope, sin embargo, ni se inmuta.
17 EXT/DÍA TABERNA DEL GALLEGO (1588)
Alonso intenta que el soldado tome aire.
ALONSO
¿Es vuestro primer viaje en barco?
El soldado, apoyando las manos en las rodillas para tomar aire, eructa y afirma.
ALONSO
De veras, no querréis estar bebido en alta mar…
SOLDADO
Teníais que haberme dejado que lo matara… Por no aguantarle toda la travesía…
ALONSO
¿Ese petimetre va en el mismo barco que vos?
El soldado ni responde de lo mareado que está. Alonso insiste:
ALONSO
(Luz encendida)
¿Viajáis en el San Esteban?
El soldado va a contestar, pero cuando abre la boca es para vomitar. En el suelo
y sobre Alonso.
18 INT/DÍA TABERNA DEL GALLEGO (1588)
En una mesa apartada, Lope, Amelia y Julián, el TABERNERO les sirve vino.
JULIÁN
Gracias.
Lope sirve vino en las copas.
AMELIA
Vi vuestra obra, «Las ferias de Madrid».
LOPE
¿Y os gustó?
AMELIA
En la villa se os tiene por el autor más prometedor del momento.
Lope está que no le cabe el ego en la taberna.
LOPE
¿Y a vuestro esposo, también le gustó mi obra?
JULIÁN
Bueno, no soy muy de teatro… No voy mucho, vaya.
LOPE
Pues no sabéis lo que os perdéis… El teatro es el verdadero espejo del mundo…
Convierte en reales los sueños de todo hombre, sea rico o sea pobre… Hace vivir
aventuras inimaginables a quienes solo tienen una mísera vida…
AMELIA
Hermosas palabras.
Lope sonríe y se viene arriba. Bajo la mesa, busca la rodilla de Amelia. Y la
encuentra.
AMELIA
¿Qué estáis escribiendo ahora?
Amelia, aguantando como puede su sorpresa, retira la mano de Lope. Ambos
disimulan.
LOPE
Una obra inspirada en Angélica, el personaje de «Orlando furioso».
Lope insiste bajo la mesa. Amelia le para la mano, pero Lope la toma.
LOPE (CONT.)
¿Por qué, pérfido, con placer tan caro
en dos almas discorde amor alojas?
No consientes que cruce el vado claro
y al más ciego y mayor fondo me arrojas…
Ahora, Amelia no rechaza la mano de Lope: la insistencia y la fama funcionan.
AMELIA
… Y dictas que a quien desea mi amor desame,
y a aquel que me odia más, que adore y ame.
Aunque Julián no está viendo nada de lo que sucede bajo la mesa, tonto no es, y
algo intuye.
JULIÁN
(Incómodo y mosqueado)
A ver, Lope, una cosita… ¿estáis intentando quitarme a mi esposa y en mi propia
presencia?
Inmediatamente, Amelia retira la mano.
AMELIA
¡Julián, por favor!
LOPE
Nada más lejos de mi intención, buen amigo. Tan solo compartimos nuestro amor por
las letras.
JULIÁN
(Le apunta con el dedo, ofendido)
No sé si estoy en lo cierto
lo cierto es que estoy aquí.
Otros, por menos, han muerto.
(Pausa amenazante)
Maneras de vivir…
Silencio tenso.
AMELIA
(A Julián, haciendo un gesto de enfado que Lope no puede ver)
Esposo mío, Alonso no ha regresado. ¿Por qué no salís a buscarlo?
Amelia le hace gestos urgiéndole a salir, sin que Lope la vea.
JULIÁN
Caballero…
Julián, de mala gana, sale hacia la puerta.
19 EXT/DÍA TABERNA DEL GALLEGO (1588)
El soldado está sentado en el suelo, intentando reponerse. Alonso se limpia como
puede.
Julián sale de la taberna, y se los encuentra allí.
JULIÁN
(Aún mosqueado)
¡Menudo pájaro el tal Lope…!
ALONSO
(Interrumpiendo, señala al soldado)
Va en el San Esteban.
Julián reacciona de golpe.
Se agacha y pone su cara a la altura de la del soldado, que está bastante
mareado.
Le palmea la cara para despertarle. El soldado reacciona un poco.
JULIÁN
¿Conoces a Alonso de Entrerríos, sevillano, que va en tu galeón?
El soldado, entre brumas, afirma con la cabeza.
JULIÁN
(Señalando a Alonso)
¿Y tiene la cara de este hombre?
El soldado le mira sin entender de qué le habla. Julián le abofetea para
despejarle.
JULIÁN
¿La tiene o no?
El hombre mira a Alonso, y en un arrebato de lucidez niega con la cabeza.
20 INT/DÍA TABERNA DEL GALLEGO (1588)
Una vez liberado del «marido», Lope toma las manos de Amelia por encima de la
mesa. Ella las aparta.
AMELIA
Esto no está bien…
LOPE
Nunca conocí una dama como vos.
AMELIA
(Con doble intención)
De eso podéis estar seguro…
LOPE
Sois hermosa e instruida… Permitidme compartir mi última noche antes de partir.
AMELIA
Pero soy una mujer casada…
Lope se aproxima aún más a Amelia, que flaquea. La va a besar, pero ella se
aparta ruborizada.
AMELIA
Por favor, no insistáis.
21 EXT/DÍA TABERNA DEL GALLEGO (1588)
El soldado parece estar algo (no mucho) más despejado. Alonso y Julián, a un
metro, le dejan aire mientras hablan.
ALONSO
Quiero ir a esa fonda. No creo en las casualidades.
El soldado, a su bola, habla para sí.
SOLDADO
(Ajeno a la conversación, reflexivo)
Cuando vuelva de Inglaterra, lo dejo.
Alonso y Julián callan y le miran. Él parece estar pensando en voz alta.
SOLDADO
(Sin mirarles)
Ya está bien de tentar la suerte.
(Pausa)
Buscaré una mujer y unas tierras, por mi pueblo, por Benavente… Cambiaré mi vida.
Y seré feliz…
Julián va a decirle algo, pero Alonso le agarra del brazo, impidiéndoselo.
ALONSO
(En voz baja)
¿Qué hacéis? Es su destino. No tenemos derecho a cambiarlo.
El soldado se levanta como buenamente puede, y dando tumbos, se aleja de allí. Y
los otros dos le ven marchar hacia un destino que no es el que él espera.
Amelia sale de la taberna, y se los encuentra mirando al soldado marchar, con
caras serias.
AMELIA
¡Ya sé cómo evitar que Lope vaya en el San Esteban!
Alonso y Julián se dan la vuelta y la miran.
JULIÁN
(A Alonso)
Algunos sí tienen derecho a cambiar su destino.
22 EXT/DÍA CALLES DE LISBOA (1588)
Amelia y unos reticentes Alonso y Julián regresan al almacén que sirve de
despacho de intendencia de la Armada.
JULIÁN
No estoy muy seguro de que sea una buena idea.
AMELIA
Me parece sencillo y efectivo. Cuando estemos a solas, Alonso sale de su
escondite y le reduce.
JULIÁN
¿Dónde?
AMELIA
En el barco de Gil Pérez. Le retenemos allí hasta que zarpe el San Esteban.
JULIÁN
En mi botiquín tengo cloroformo. Creo que será la única manera de que ese hombre
se calle.
Alonso les acompaña, ausente.
AMELIA
¿Se sabe algo del Alonso de Entrerríos que parte en el San Esteban?
JULIÁN
Sí. Que el otro Alonso no es nuestro Alonso.
AMELIA
¿Y quién es?
Julián se encoge de hombros sin dejar de caminar.
ALONSO
(Que ha estado pensando en ello todo el rato)
Voy a averiguarlo ahora.
JULIÁN
Voy contigo. Esta mañana he hablado conmigo mismo, así que algo de experiencia
tengo.
AMELIA
Mejor. Por si sucede algo extraño.
ALONSO
¿Extraño? ¿Acaso no son nuestras vidas ya suficientemente extrañas?
Quedan un instantes en silencio.
AMELIA
Sí ¡A quién le diga que he conocido a Lope de Vega!
JULIÁN
¡Pues si él supiera que ha conocido a un tío del siglo XXI!
En ese momento, pasan delante de un soldado que se limpia sus botas. El soldado
oye esto último y, alucinado, se les queda mirando. Alonso lo ve y le encara.
ALONSO
(Amenazante)
¿Y vos, qué miráis, gaznápiro?
El soldado hace un gesto, «nada, tranquilo»
SOLDADO
(Acojonado)
Nada, no miro nada.
Y vuelve a sus botas. Amelia se dispone a separarse.
AMELIA
Nos encontramos a la caída del sol en el almacén de la armada.
JULIÁN
¿Dónde vas?
AMELIA
A dar un paseo. Tengo tiempo.
Amelia se aleja.
23 INT/DÍA FONDA DEL PUERTO (1588)
Todo tipo de soldados y marineros beben, cantan, dormitan sobre mesas sucias o
rincones, se enzarzan en peleas, comen. Alonso y un atónito Julián miran desde la
puerta el panorama.
JULIÁN
La Taberna del Gallego, comparado con esto, es el Ritz.
Alonso no le entiende, pero tampoco le presta mucha atención. Está escudriñando a
los parroquianos.
Uno de estos pasa ante Julián y suelta en el suelo un estruendoso gargajo, que
por el ruido le ha debido salir del alma.
JULIÁN
(Asqueado)
¡Qué manía con escupir! ¡Parecen futbolistas!
ALONSO
No os distraigáis. Que estamos en lo que estamos.
Alonso revisa el panorama, y se fija en un joven, casi un niño, que bebe solo en
una mesa, con su hatillo al lado, dando pequeños tientos a su vaso, como si
pretendiera que durara toda la noche. Alonso, nada más verlo, le señala.
ALONSO
Vamos a hablar con ese joven.
JULIÁN
(Mirando donde señala Alonso)
¿Lo conoces?
ALONSO
No. Es una intuición.
Julián se encoge de hombros y acompaña a Alonso hacia la mesa.
El joven ve que los dos hombres se acercan a su mesa. Hace un amago, inquieto.
ALONSO
Tranquilo, no debéis preocuparos. ¿Sois Alonso de Entrerríos?
ALONSO #2
(Extrañado)
Ss… Sí.
JULIÁN
¿Podemos sentarnos con vos?
El joven asiente con la cabeza, sorprendido. Los hombres se sientan.
ALONSO #2
¿A qué se debe el honor?
ALONSO
Tenemos amigos comunes.
JULIÁN
¿Zarpáis en el San Esteban?
ALONSO #2
(Aún con la mosca tras la oreja)
Sí, en unas horas. ¿Puedo preguntaros qué buscáis?
Alonso le da una palmada en la espalda para tranquilizarle.
ALONSO
No queremos que un soldado español beba solo en vísperas de partir.
Alonso hace una señal al tabernero pidiendo una frasca. El tabernero mira al
cielo: ¡al fin pide algo!
ALONSO #2
No me habéis dicho vuestros nombres.
JULIÁN
Yo soy Julián Martínez, de Madrid.
ALONSO #2
(A Alonso)
¿Y vos?
Alonso se queda bloqueado. Al ver que duda, Julián acude en su ayuda.
JULIÁN
Diego Alatriste.
Alonso respira aliviado. El tabernero llega con la frasca y vasos. Alonso sirve.
JULIÁN
Sois muy joven. ¿Habéis combatido antes?
ALONSO #2
(Ligeramente molesto)
No, no he peleado aún, pero ya soy un hombre.
Alonso sonríe levemente y con cierta amargura al oír esas palabras.
ALONSO #2
Además ¡Qué mejor bautismo que la Grande y Felicísima Armada! Es tiempo de
pelear. Es tiempo de gloria.
El muchacho levanta su vaso en brindis.
Julián, afectado, mira al chaval. Conoce su futuro.
JULIÁN
(Se levanta)
Perdonad que yo no brinde, necesito que me dé el aire.
Julián se dirige a la puerta y sale de la fonda. El chico mira a Alonso, que
quita importancia con un gesto a la marcha de su compañero.
ALONSO
Llevamos muchas copas encima y mi amigo es de mucho mear.
El muchacho sonríe.
ALONSO #2
¿Y vos, combatís en la Armada?
ALONSO
No. Mis años de combate ya pasaron.
El muchacho se entusiasma.
ALONSO #2
Entonces ¡fuisteis soldado! ¡Tenéis todo el aspecto! ¿Y dónde servisteis?
ALONSO
No merece la pena recordarlo: fue hace mucho tiempo.
ALONSO #2
Un soldado siempre recuerda sus hazañas, no seáis humilde y contadme dónde
luchasteis por el rey.
Alonso le mira. El entusiasmo del chico le convence.
ALONSO
He estado en muchos sitios. Estuve en los Tercios. Luché en Sicilia y en Flandes.
Al chaval se le ilumina la cara.
ALONSO #2
¿De veras? ¡Mi padre también!
(Le mira detenidamente)
Pero vos sois joven, no le conoceréis.
Alonso siente que, de repente, le falta el aire.
ALONSO
(Intentando ocultar que le tiembla la voz)
¿Cómo se llamaba vuestro padre?
ALONSO #2
Como yo, Alonso de Entrerríos.
Alonso se quiere morir.
24 EXT/DÍA FONDA DEL PUERTO (1588)
Julián está literalmente enfermo, respirando fuerte. Alonso sale de la
tabernucha.
JULIÁN
¿Alguna relación contigo?
ALONSO
(Seco)
No.
JULIÁN
¿Seguro?
ALONSO
Seguro.
Alonso no tiene ganas de hablar, pero Julián está con la cabeza en sus propios
pensamientos, y no se da cuenta.
JULIÁN
Los ves tan jóvenes, tan llenos de vida…
ALONSO
Ya.
JULIÁN
… y saber lo que les va a pasar. Que van a morir a cambio de nada. Buscando una
gloria que nadie les reconocerá.
ALONSO
(Estalla)
¡La guerra es así!
Julián se queda sorprendido.
ALONSO
(Ya lo suelta todo)
¡Es sucia, y fría, y desagradable, y…! ¡Y te mueres! ¡O te matan! ¡O las dos
cosas! ¡Y si te salvas, ves morir a los compañeros que son como tus hermanos! ¡Y el
barro se te mete en los ojos, y te cagas encima, y llamas a tu madre! ¡La llamas
como cuando de niño tenías miedo!
Julián se sorprende de la reacción de su compañero. Alonso se da cuenta de que ha
perdido los nervios.
JULIÁN
¡Eh, que a mí no me tienes que convencer! ¡Que fui objetor de conciencia en la
Cruz Roja!
Alonso mira a Julián.
ALONSO
Perdonadme. Nos vemos más tarde donde Gil Pérez.
Y empieza a andar. Julián le mira como si estuviera loco, menea la cabeza.
25 EXT/TARDE CALLES DE LISBOA (1588)
Amelia pasea por la Lisboa del Siglo de Oro con la fascinación del que ha
estudiado la época y jamás pensó vivirla.
De repente, aparecen un par de soldados. Uno se pone delante de ella. Amelia se
gira para darse la vuelta, pero ahí está el otro soldado.
AMELIA
¡Dejadme en paz!
Un soldado hace un gesto al otro, que la engancha por la cintura. La meten en un
callejón.
EN CONTINUIDAD:
26 EXT/TARDE CALLES DE LISBOA: CALLEJÓN (1588)
En el callejón, Amelia sigue forcejeando con sus captores.
SOLDADO 2
¡Estaos quieta, pardiez!
De repente, se oye una voz a la entrada del callejón.
LOPE OFF
¡Soltad a esa mujer!
Uno de los hombres se gira hacia el recién llegado.
SOLDADO 2
Porque vos lo digáis, faltaría más.
Lope se acerca.
LOPE
Si no me escucháis a mí, sufriréis el rigor de mi acero.
Saca la espada. Amelia por fin, le ve: es Lope.
AMELIA
¡¡¡Lope!!!
LOPE
Tranquila, no os pasará nada.
Los dos dejan a Amelia y se encaran con Lope. Sacan sus espadas.
Lope de un mandoble, desarma a uno y aún le da tiempo a dar un empellón al otro.
Coloca la punta de su espada en el cuello del caído.
LOPE
¡Marchaos si no queréis morir!
Los dos salen corriendo.
LOPE
(A Amelia)
¿Estáis bien, mi señora?
Amelia sonríe, recolocando sus ropas.
AMELIA
Sois de largo mejor escritor que director de escena.
Lope la mira interrogante.
LOPE
(Extrañado)
¿A qué os referís?
AMELIA
Esta misma escena la he visto en una de vuestras obras. Renglón a renglón.
LOPE
(Pillado)
¿Cómo podéis dudar de mí? ¿Os acabo de salvar la vida?
Amelia sonríe.
AMELIA
Ya es hora de que dejéis de jugar. No sois Ruggiero ni yo Angélica. Ni de nada me
habéis de salvar, creedme. Y para la próxima vez, buscad mejores cómicos.
Ahora es Lope quien sonríe, pillado.
LOPE
Nunca he visto mujer tan aguda como vos.
27 INT/DÍA ALMACÉN OFICINA DE LA ARMADA: CUARTO (1588)
Julián habla con Gil Pérez, está recogiendo sus cosas.
JULIÁN
¿Qué pasará si Lope no se presenta en el San Esteban?
GIL PÉREZ
Nada. Le condenarán a muerte.
JULIÁN
Pues menos mal que no es nada.
GIL PÉREZ
Tranquilo, la sangre no llegará al río. Se le conmutará la pena a cambio de
enrolarse inmediatamente en otro navío. Penas de muerte hay muchas, pero
ejecuciones no tantas. España está metida en demasiadas guerras. Y lo que faltan
son hombres.
JULIÁN
Hombres que morirán en su mayoría. Carne de cañón.
Gil Pérez asiente serio.
GIL PÉREZ
Eso es la Historia: guerras, muertes y pérdidas. Pero nunca hay que contárselo a
los niños.
GIL PÉREZ
Debo marchar. He de visitar las naves que parten a primera hora.
JULIÁN
Si no os importa, yo me quedaré hasta que lleguen mis compañeros. Ya deberían
estar aquí.
GIL PÉREZ
¿Va todo bien?
JULIÁN
(No muy seguro)
Sí, sí. Va todo bien.
Gil Pérez asiente y sale, dejándole solo.
Julián se queda solo. Mira en la habitación y coge un libro para matar el tiempo.
28 INT/NOCHE FONDA DEL PUERTO (1588)
Alonso llega a la tabernucha del puerto. Allí divisa a su joven tocayo, que sigue
solo en una mesa. Y se dirige hacia él.
El joven al verle llegar, se alegra: por fin alguien le acompaña.
ALONSO #2
¿Otra vez por aquí?
ALONSO
Sí tenía que hablar con vos
(se sienta. No sabe por dónde empezar)
Cuando hablamos por primera vez, no fui del todo sincero.
El otro le mira sorprendido.
ALONSO
Sí, conocí a vuestro padre. Fui gran amigo de él. Y también llegué a conocer a
vuestra madre. Su nombre es Blanca, ¿no es así?
ALONSO #2
¿Y por qué no me lo dijisteis?
ALONSO
No soy hombre de recuerdos.
La cara del muchacho se ilumina. Se le queda mirando.
ALONSO #2
Sí. El caso es que yo diría también que os he visto antes.
ALONSO
No, no creo. La última vez que vi a vuestra madre no habíais nacido.
El muchacho intenta, apasionado, atar cabos.
ALONSO #2
Dijisteis que luchasteis al lado de mi padre. ¿Estabais a su lado cuando murió?
Alonso se queda sin palabras.[4] No sabe qué decir.
ALONSO #2
¿Es verdad lo que me contó mi madre…? Que mi padre murió luchando por su patria y
por su rey. Y que aún malherido acabó con diez enemigos antes de morir. ¿Lo
confirmáis?
Alonso, emocionado, asiente. El joven suspira aliviado.
ALONSO #2
Estoy orgulloso de mi padre. Por eso quiero ser un soldado como él lo fue,
valiente hasta la muerte.
ALONSO
¿Cómo se apañó Blanca tras la muerte de vuestro padre?
ALONSO #2
Bien. Se casó otra vez.
Alonso recibe eso como un golpe en el estómago.
ALONSO
¿Y fue feliz?
ALONSO #2
Todo lo que se puede ser cuando el hombre que amas ha muerto.
(Pausa)
Ella nunca olvidó a mi padre.
Se queda pensativo, ido. Pensando en él.
ALONSO #2
¿Sabéis lo que más me duele? Que mi padre no esté vivo para verme ahora. Habladme
de él, os lo ruego.
Alonso tiene un nudo en la garganta.
ALONSO
Os podría contar tantas cosas de él.
ALONSO #2
(Sonriendo)
¿Y a qué esperáis?
ALONSO
A que el tabernero nos traiga vino. Son muchas cosas que contar y tengo la
garganta seca.
Hace un gesto al tabernero.
ALONSO
¡Una jarra de vino! ¿Qué digo una? ¡¡¡Dos!!!
El tabernero asiente.
29 INT/NOCHE TABERNA DEL GALLEGO (1588)
En la Taverna del Gallego, Amelia está acabando de recitar a Lope un soneto de
Garcilaso.
AMELIA
(Recitando)
Si alguna parte queda por ventura
de mi razón por mí no osa mostrarse
que en tal contradicción no está segura.
LOPE
(Atónito)
¿Conocéis los sonetos del gran Garcilaso? Sois una mujer sorprendente. Además de
hermosa.
Amelia sonríe halagada.
AMELIA
Habladme de vuestra vida. Decidme, ¿por qué os alistasteis?
LOPE
Porque un hombre, si lo es, debe luchar por la gloria de su patria.
Amelia no puede evitar sonreír: sabe que miente.
LOPE
Solo siento no poder partir en el San Juan, es un santo al que tengo especial
devoción. Ir en un barco con su nombre iba a darme suerte.
AMELIA
(Curiosa)
¿Y por qué no partís en él?
LOPE
Los hados del destino. Una fuerte tormenta me impidió llegar a tiempo de
alistarme en él.
30 (FLASHBACK) HABITACIÓN POSADA (1588)
LOPE OFF (CONT.)
Casi no salgo de Badajoz de tanto como llovía.
Las imágenes contradicen su historia. Lope hace el amor con una joven. Mientras
yacen juntos.
LOPE
(Enardecido)
Vuestros ojos son corales.
(Yendo a lo que va)
Vuestros pechos, esculpidos en el mármol de los dioses.
JOVEN
¡Qué cosas más bonitas decís, por Dios! ¡Seguid, no paréis!
CONT. SEC. 29.
Lope sigue contando la «tormenta» que le impidió llegar a tiempo de alistarse en
el San Juan.
LOPE (CONT.)
Fue una noche terrible. Cayeron chuzos de punta y esquivé más de un rayo.
CONT. SEC. 30. (FLASHBACK)
La joven jadea mientras Lope le hace el amor sin parar de hablar, cada vez más
acelerado.
LOPE
Diosa de mis sentidos, os deseo os deseo.
JOVEN
¡Y yo a vos! ¡Seguid, seguid!
De repente aparece un hombre (50 años) con un garrote.
HOMBRE
¡Cabrón! ¿Qué hacéis con mi hija?
Lope se aparta bruscamente de su amante.
LOPE
(Pillado)
Sacar conclusiones sería prematuro. No es lo que creéis, lo juro.
HOMBRE
¡Y encima habláis en rima! ¡Ya tengo dos razones para daros muerte!
El hombre levanta el garrote. Lope huye corriendo agarrando su ropa.
CONT. SEC. 29.
LOPE (CONT.)
Y corrí y corrí. Para llegar a tiempo. Pero, cuando llegué, el San Juan estaba ya
completo. Al final, embarcaré en el San Esteban. Confío que este santo me proteja.
(Mira alrededor)…
A mí. Y a todos estos hombres.
Amelia mira: ve muchos soldados con mujeres abrazándose efusivamente.
AMELIA
Todos buscan un amor del que despedirse. Y vuestra amiga parece que no os olvida.
Señala a la mujer que rechazó Lope por Amelia: enredada también en un beso
mercenario, no quita ojo a Lope.
LOPE
Si tiene que rabiar, que rabie.
Y de sopetón da un beso a Amelia, que se separa rápidamente.
AMELIA
(Balbucea)
Os lo ruego. Estoy casada.
LOPE
(Insistiendo)
Me quedan pocas horas para partir, y tal vez morir sirviendo a la patria y a la
Santa Madre Iglesia.
AMELIA
(Le interrumpe)
No perdáis la esperanza. Estoy estoy segura de que sobreviviréis.
LOPE
¿Sois adivina? Porque me gusta vuestra predicción.
AMELIA
No… Yo…
LOPE
Cuando uno marcha a la guerra sabe que tiene una cita con la muerte. Y no siempre
se puede esquivar.
La mira a los ojos.
LOPE
Pero yo no tengo miedo a la muerte, Amelia.
La coge las manos.
LOPE
Tengo miedo de morir sin antes haberos amado. Quiero que compartáis conmigo esta
noche. Así, cuando la Parca venga a buscarme en heladas aguas extranjeras, me
hallará feliz, con una sonrisa en los labios. Porque os habré conocido.
Vuelve a besarla, ahora sí, apasionadamente. Y Amelia no retira su boca.
SEPARATA: INT/NOCHE TABERNA DEL GALLEGO (1588)
Julián entra en la fonda buscando a sus compañeros. De repente se encuentra en
una mesa a Lope, que está besando a una mujer pero esa mujer es Maite.
Julián se queda estupefacto.
Se oye un teléfono que suena…
EN CONTINUIDAD:
31 INT/NOCHE ALMACÉN OFICINA DE LA ARMADA: CUARTO (1588)
… y sigue sonando. Julián da un respingo. Luego mira el móvil del Ministerio, que
está sonando. Lo coge.
JULIÁN
¿Sí? (…)
32 INT/NOCHE MINISTERIO: DESPACHO SALVADOR (2015)
IRENE
Hola, Julián. ¿Va todo bien por allí?
CONT. SEC. 31.
JULIÁN
(Improvisando y mintiendo)
Bien, bien… Todo va bien. Esta noche resolveremos todo, tranquilos. Precisamente
nos pillas saliendo para ver a Lope. Hasta luego.
Cuelga. Se queda pensativo.
JULIÁN
Si Mahoma no viene a la montaña, la montaña irá a Mahoma.
Y sale decidido hacia la puerta.
CONT. SEC 32.
Salvador está mirando a Irene, que acaba de colgar el teléfono. Al lado de Irene,
está Ernesto.
SALVADOR
¿Cómo va la cosa?
IRENE
Dice que bien, pero no le creo. Se le notaba nervioso.
SALVADOR
Hombre, uno no viaja al siglo XVI todos los días.

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