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Volver a ti – Helena Moran-Hayes

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Resumen y Sinopsis 

ISan
Francisco
1996
Maya caminaba por el pasillo de la secundaria al salir de la clase de matemáticas, disfrutaba de las últimas semanas de clases, se sentía la reina del mundo. Su vida
era casi perfecta. En pocos días se graduaría e iría a Standford a estudiar negocios, ella y Josh habían acordado ir a la misma universidad porque Josh era el amor de su
vida y no iba a permitir que la distancia los separara.
¿Separados por cuatro o cinco años? Ni en sus peores pesadillas.
Alanis Morissette empezó a sonar en su discman con Ironic. Amaba esa canción. Le subió el volumen.
Tenía los próximos años de su vida planeados. Lo que no había planeado era qué se pondría para el baile de graduación en pocas semanas.
Cruzó a la derecha para dejar sus libros en su armario y tomar su uniforme de entrenamiento, extrañaría entrenar con sus amigas. El lacrosse era parte de su vida.
Desde el primer año entró al equipo y nunca más lo abandonó, había ganado tres copas estatales con su equipo, una nacional y se había quedado con el trofeo de mejor
jugadora otro año.
Así como el lacrosse, Olivia y Abbie eran parte importante de su vida. Sus amigas de toda la vida. Olivia había estudiado con ella desde preparatoria cuando sus
padres se divorciaron, su madre se mudó a San Francisco, Abbie las alcanzó en cuarto grado transferida desde otro colegio.
Eran compañeras en casi todas las clases, Abbie jugaba con ella lacrosse mientras que Olivia entrenaba atletismo. Por ella fue que conoció a Josh. Siempre se lo
agradecería.
Joshua era el campeón de pista y campo y para ella, el chico más guapo de la secundaria. Era alto, muy alto con piernas largas y abdomen definido. No era el chico
más popular porque ese puesto lo tenía el mariscal de campo del equipo de futbol y bueno, también porque Josh era bastante tímido y no estaba de acuerdo con
muchos de los comportamientos de ese grupo, pero no había lugar donde no entrara y todas las chicas voltearan a verlo.
Sus ojos eran entre color miel y verdes y su tez clara, tenía esa combinación de rostro de chico bueno pero a la vez provocaba comérselo a mordiscos y Maya
tenía todo ese privilegio.
Ella era extrovertida por los dos, de hecho se había metido en más de un problema por su carácter fuera de control, pero nadie podía quejarse. No consumía
ninguna droga, no bebía –bueno, solo en las fiestas que perdía un poco el control–, era excelente atleta y una de las mejores estudiantes por eso se había ganado la beca
en la universidad, sin que Paul Bennett moviera sus tentáculos, y con tentáculos quería decir influencias.
Su padre no era millonario, aunque vivían bastante cómodos en uno de los mejores barrios de la ciudad, pero tenía muchas influencias, se movía con acciones de
corporaciones que las vendían a precio de gallina flaca para luego revender estas acciones a precios muchos más altos para clientes específicos y él quedarse con una
buena tajada.
Alguien le sacó los audífonos de un jalón.
Tienes casi media hora viendo tu armario, pareces un zombi le dijo Abbie burlona. ¿Estás pensando en pedirle matrimonio?
Maya le dio un empujón juguetón con un hombro ¿Por qué no? Ha sido mi compañero por años, mi fiel compañero. Es una de las relaciones más estables que
he tenido en mi vida.
Abbie soltó una carcajada. Abrió su armario y soltó sus libros, empujó un poco para que la montaña de cosas no cayeran en el medio del pasillo. El armario de
Abbie era un total desastre, Maya y Liv le decían Narnia. Tenían la teoría que apenas metías la mano ahí un ser mitológico podía tomarla y halarte hacía un mundo
desconocido.
Eso es verdad aunque presiento que Josh se decepcionaría un poco.
Tengo más tiempo con mi armario que con Josh.
Pero con Josh haces cosas que no haces con tu armario.
Eso no lo sabes.
¡Ew! ¡Que asco May! A veces eres muy desagradable.
Aun así me amas.
Y te voy a extrañar un montón.
¡Oh no! No el momento melancólico de la mañana.
A Abbie le estaba pegando más de lo normal la separación, ella iría a la Universidad de San Francisco y a pesar que estarían en el mismo estado, Abbie estaba
deprimida como si se fueran al otro lado del mundo.
Pero Maya la entendía, era un cambio radical en sus vidas, ya no se verían todos los días, ya no hablarían todas las tardes ni entrenarían juntas. Cada una tendría
miles de cosas que hacer y en tal caso se verían una que otras vacaciones y días de acción de gracia.
A los 17 años ya empezaban a ser adultas y todas estaban de acuerdo con que la adultez apestaba.
Maya abrazó a su amiga Yo también te extrañaré. Tenemos que inventar un sistema para mantenernos siempre en contacto, no quiero que nos pase como a
todas las amigas que se separan por un tiempo y ya no son las mismas, yo no quiero cambiar, no quiero que ustedes cambien.
Su amiga le devolvió el abrazo Eso lo tenemos que solucionar respiró profundo para no soltar la lágrima que amenazaba con salir. Ven, toma tu uniforme,
vamos a buscar a Liv y lo discutimos en el almuerzo. Además de otras cosas tan importantes como qué nos vamos a poner en la fiesta de graduación y esta noche en la
fiesta de Nathaly Collins.
Tienes razón, hay muchas cosas importantes que discutir.
Las dos se fueron riendo a buscar a la tercera mosquetera para resolver los problemas importantes de la vida.
*****
¡Papá! Tengo 17 años y no estamos en 1800 Maya miró a su nana Rose por favor dile que lo único que le falta que decirme que vaya con una chaperona.
No me retes Maya Paul levantó la mirada de su escritorio solo para dedicarle una mirada fulminante a su hija.
¿A las once de la noche? Papá es absurdo lo que me estás diciendo, la fiesta empieza a las nueve.
Paul miró Rosalinde, la mujer que lo había ayudado en la crianza de su traviesa hija luego que Emily, su esposa había muerto de leucemia. Rosalinde era su mano
derecha y el catalizador que hacía que Maya y él no chocaran y hubiese un segundo Big Bang en el universo.
Rosalinde lo miró y suspiró, miró a Maya hizo lo propio. Luego habló con toda la paciencia que la caracterizaba. Estaba acostumbrada a mediar con esas dos
fuerzas de la naturaleza.
Maya, mi niña, no puedes hablarle así a tu papá.
¿Pero no ves como piensa? Parece un tirano de 1800.
Maya la voz amenazante de su nana hizo que esta cerrara la boca.
Volteó a ver a Paul. Volvió a suspirar.
Señor Bennett. ¿Es posible que pueda extender el permiso a la niña Maya? De igual manera pronto se irá a la universidad y usted no tendrá mucho control
sobre ella. ¿Por qué no empiezan trabajando la confianza y el respeto uno por el otro?

Título: Volver a ti
Autores: Helena Moran-Hayes
Formatos: PDF
Orden de autor: Moran-Hayes, Helena
Orden de título: Volver a ti
Fecha: 17 sep 2016
uuid: fc2bf14f-191e-48c9-986e-0caffe2eea94
id: 422
Modificado: 17 sep 2016
Tamaño: 0.72MB

Novela kindle  Comprimido: no

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Temáticas: Novela romántica, Comedia romántica , romance

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